ACÁ y ALLÁ· Jóvenes problemáticos· El fenómeno trasciende los liceos de contexto crítico· Docentes aseguran que día por medio reciben denuncias por hechos violentos
. Secundaria anuncia mayor vigilancia
Laura LOMANDO 12 AGO 07 MONTEVIDEO Uruguay
"Estaba esperando el ómnibus, en un momento vino un chiquilín que yo no conocía y me pegó una piña", cuenta un joven del Liceo 30. Esta es una de las tantas situaciones de violencia que denuncian los docentes en varios liceos de Montevideo.
El tema suena a figurita repetida, pero no lo es. A diferencia de años anteriores, la violencia en los liceos trasciende las zonas catalogadas como de "contexto crítico" y alcanza a centros educativos ubicados en barrios más bien "tranquilos". Los docentes de Montevideo emitieron la semana pasada un comunicado donde manifiestan su "profunda preocupación por los hechos de violencia que se dan fuera del liceo, e incluso, dentro de los mismos". La presidenta de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES), Mónica Magnabosco, dijo a El País que la violencia es una constante en "todos" los liceos, incluso en los que están ubicados en zonas alejadas de la pobreza y la marginalidad, en barrios como el Prado y Punta Gorda.
Magnabosco explicó que se registran tres tipos de hechos de violencia. En primer lugar, los que se dan dentro del liceo entre los propios alumnos, en su gran mayoría se trata de "ajustes de cuentas"; luego los protagonizados por un estudiante y un extraño, los cuales se dan en el entorno del centro como la parada del ómnibus y cuadras cercanas; y en tercer lugar, los que involucran a personas ajenas a la institución, éstos se relacionan con robos y rapiñas que sufren los estudiantes en el entorno de los institutos.
El País recorrió algunos liceos de la capital, entre ellos el Liceo 30 del Buceo, donde la semana pasada resultaron heridos dos estudiantes -uno con traumatismo de cráneo y el otro con una fisura en una costilla- tras agarrarse a golpes de puño en los alrededores del liceo. Si bien este instituto es de los más tranquilos, de un tiempo a esta parte la violencia se ha incrementado.
Estefani, de 13 años, alumna del Liceo 30, contó a El País que en el entorno se juntan "barritas de chiquilines", a veces de ex alumnos, que esperan a los estudiantes para "agarrarse a las piñas". Tanto a los padres como a los estudiantes les preocupa la llamada "bandita Verdi", un grupo de chicos ajeno al centro educativo que "dos por tres" arman grandes grescas en las cercanías. La banda se denomina así en alusión a un calle que rodea el liceo. "Cuando ves un grupo de chiquilines, en patota, que va para abajo es porque está `la bandita Verdi` armando lío", contó Estefani. Otra alumna relató que la semana pasada "se había corrido la bola de que un chiquilín había venido con un revólver y que andaba con él en el liceo". De todos modos, nadie vio ni pudo probar nada.
PADRES PREOCUPADOS. Ayer unos siete padres se reunieron en las puertas del Liceo 30 para ver cómo estaba el ambiente, tras el incidente de la semana pasada. Los padres dijeron a El País que "lo que está pasando no es culpa de las autoridades del liceo", pero exigen que se ponga mayor presencia policial en los alrededores. "Yo escuché a la ministra (del Interior, Daisy Tourné), que dijo que los policías no eran asistentes sociales, pero entonces, ¿quién controla?, ¿tenemos que venir nosotros a defender a nuestros hijos?", se preguntó la madre de una alumna de segundo año. Otro padre acotó: "Lo que pasa es que el problema se da con menores, y como todos sabemos, si son menores son intocables. Y los gurises, además, abusan de eso".
Eduardo, padre de un alumno de tercer año, dijo a El País que el problema de la violencia entre los jóvenes "no es responsabilidad de los directores, tiene que ver con la droga (la pasta base), esto hace que los chiquilines busquen cualquier pretexto para iniciar una pelea y terminar a las piñas".
El País también recorrió el Liceo 13 de Maroñas, un centro catalogado como de "contexto crítico", donde en 2004 la adolescente Fiorella Buzeta resultó herida de bala por un compañero y quedó inválida.
Cecilia, de segundo año, relató a El País: "Muchas veces te esperan a la salida no sólo para pegarte sino para probarte a ver si te animás a salir". La joven indicó que incluso se han llegado a "meter" extraños al liceo a buscar a los alumnos. "Ellos entran porque acá no hay nadie que controle", afirmó. También contó que hace unos días le "robaron a una compañera en la esquina del liceo con un corte y nadie hizo nada. La chiquilina se quejó con el policía (un 222 instalado en la puerta) pero éste le dijo que no podía hacer nada y que se fuera para la casa". Los jóvenes aseguran que la problemática no sólo se da en el Liceo 13, sino en otros centros educativos. "En el 57 y en el 65 que están acá a la vuelta también se arma lío" acotó Diego, de primer año.
Hace unos días la dirección del Liceo 29 de La Comercial mandó una carta a los padres de los alumnos para que pidieran a sus hijos que regresaran "inmediatamente" a sus hogares porque escapaba de sus manos poder controlar las grescas que se armaban en los alrededores. Un padre de una alumna de tercer año del Liceo 29 dijo a El País que ellos entienden y comparten el desborde de los docentes, pero explicó que tampoco es cuestión de "tirarle la pelota a los padres". En este sentido, cuestionó la pasividad de las autoridades. "La dirección y los padres denunciamos lo que pasa en la Seccional 4°, pero no hemos tenido respuestas", indicó .
SOLUCIONES. Ante el reclamo de los docentes, el Consejo de Secundaria anunció el viernes que a mediados de agosto nombrará a 500 funcionarios, entre ellos a 268 porteros, para atender la seguridad en los liceos. La presidenta de Secundaria, Alex Mazzei, dijo que "estos temas de violencia son un problema social que están en todos lados y que se arregla (con la colaboración) de todos".
Los docentes recibieron con cautela el anuncio de Secundaria. Magnabosco, de ADES, recordó que las autoridades vienen anunciando la contratación de personal desde principios de clases, pero todavía "no han hecho nada". La dirigente enfatizó en la necesidad de que los funcionarios policiales estén debidamente "capacitados" para tratar con los jóvenes, dado que a veces, en lugar de protegerlos, los terminan atacando.
La Administración Nacional de Educación Pública tiene firmado un convenio con el Ministerio del Interior para combatir la inseguridad. La ministra Tourné dijo que la aplicación del plan viene "demorada" porque están "entrenando" a los efectivos para enfrentar problemáticas juveniles, pero aclaró : "Nosotros no tenemos asistentes sociales, sino policías".
Los padres del Liceo 30, con los que dialogó El País, cuestionaron fuertemente las declaraciones de la ministra del Interior, Daisy Tourné. "Yo escuché a la ministra decir que los policías no eran asistentes sociales, pero entonces, ¿quién controla?, ¿tenemos que venir nosotros a defender a nuestros hijos?", se preguntó la madre de una alumna de segundo año del Liceo 30.
Los padres de los alumnos de este liceo, como del resto de los institutos consultados por El País, entienden que el Ministerio del Interior y las autoridades del Consejo de Educación Secundaria deben hacerse cargo de la situación y brindar soluciones inmediatas. De todos modos, reconocen que la Policía está "entrenada para reprimir" y que los efectivos policiales requieren de cierta capacitación para enfrentar situaciones de violencia juvenil.
A su vez, otro padre del Liceo 30 señaló que uno de los problemas con los que se enfrenta la Policía es que los protagonistas de los hechos de violencia son menores de edad y "todos sabemos que en este país los menores son intocables", afirmó.
"¿QUÉ HACEN?" No obstante, la ministra del Interior dijo el viernes que no hay que crear "alarmismo" en torno a la violencia en los liceos y se preguntó "¿qué hacen los padres de los alumnos para evitar estos hechos?". Expresó que "en muchos Consejos de Ministros, celebrados en el interior, hemos recibido el planteo de la violencia juvenil", dijo Tourné, "y en algunos casos "se ha reforzado" el servicio de 222 de la Policía.
"No exageremos, no hagamos alarmismo y tengamos en cuenta que intervienen otras personas". La ministra volvió a reiterar que "los policías son policías, no son educadores, ni profesores, ni asistentes sociales. Yo me pregunto ¿los jóvenes que tienen escenas de violencia no tienen mamá y papá? ¿Qué hacen esos padres? ¿Qué rol les corresponde a los profesores? ¿Qué rol nos corresponde a los vecinos para detectar esos casos de violencia que a veces se dan a tres o cuatro cuadras de los liceos? La solución es participar en las mesas zonales y de seguridad", sentenció la ministra del Interior.
"Debemos estar cerca de nuestros hijos"
"Yo quiero estar cerca de mi hijo", dijo a El País Sonia Rodríguez, presidenta de la comisión de padres que funciona en el Liceo 30. La madre contó que la comisión se reúne un sábado al mes, pero que siempre van los mismos "cuatro" padres. "Los padres debemos estar cerca de nuestros hijos `siempre` no sólo cuando surgen problemas de violencia como ahora", afirmó.
"Nosotros sentimos que a veces existe un poco de abandono de parte de los padres con sus hijos. Vienen, los dejan en el liceo y después se olvidan. Es muy importante acompañar a los chiquilines, porque, además, estando cerca, es más fácil entender lo que les pasa y poder ayudarlos", aseguró.
Por otro lado, indicó que "para los profesores no es fácil hacerse cargo de los problemas de violencia" que ocurren dentro y fuera del liceo, por este motivo, dijo, "los padres debemos tratar de ayudar a las autoridades".
En este sentido, la socióloga Nidia Biscardi, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, explicó a El País que muchos de los jóvenes que protagonizan hechos de violencia sufren un "deterioro en sus relaciones familiares y de convivencia" que los lleva a relacionarse con su entorno mediante la violencia física. "Cuando una sociedad no brinda una integración de `cuidados`, proliferan tipos de relaciones en las que se instala violencia" como patrón de relacionamiento, señaló.
Explicó que una posible solución pasa por lograr mejores condiciones de vida, no sólo de los jóvenes, sino de "toda la sociedad" a través de las instituciones sociales.
Relevan datos en interior
La Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria se encuentra realizando un relavamiento de situaciones de violencia en liceos del interior. Fuentes del gremio dijeron a El País que la situación no es tan grave como la de Montevideo, pero igualmente les preocupa. Los resultados serán presentados el 19 de agosto en asamblea.
Casos de violencia en liceos
Liceo 30, Buceo. Dos estudiantes del instituto resultaron heridos, tras participar de una pelea colectiva que se desató en el entorno de la institución. Uno sufrió traumatismo de cráneo y el otro una fisura en una costilla. Los padres aseguran que las "banditas" del barrio se enfrentan entre ellas, pero también con los estudiantes.
Liceo 18, Parque Posadas. Una docente fue golpeada en la cara por un adolescente durante un recreo. La profesora solicitó 20 días de licencia médica y en la institución se convocó al Consejo Asesor Pedagógico (CAP), que decidió sancionar al agresor con 12 días de suspensión. La docente pidió diez días de licencia y está bajo tratamiento psicológico.
Liceo 29, La Comercial. La dirección del liceo envió una carta a los padres para que éstos le pidan a sus hijos que regresen "rápidamente" a sus hogares cuando salen del liceo y eviten estar merodeando en el entorno, dado que excede a los docentes poder controlar lo que pasa puertas afuera.
Liceo 40, Peñarol. Allí se colocó una cerca perimetral para separar el edificio de una plaza de deportes que es caldo de cultivo para muchas patotas del barrio.
Profesora de Liceo 13: "Ataques van más allá de lo físico"
"La falta de portero en el liceo ha provocado que se metan extraños a buscar a los estudiantes para pelear y que los propios alumnos hayan llevado armas. Acá se han requisado chiquilines hasta con cuchillos. Por otra parte, adentro del liceo se viven muchas situaciones de violencia que no tienen que ver con lo físico. Los chiquilines se faltan el respeto, salivan a los profesores, y hasta llegan a orinar en los salones. Son jóvenes que están acostumbrados a tratarse de esa forma y aunque no parezca la mejor manera de enfrentar esto tratar a los jóvenes con cariño y preguntarles con sinceridad si se sienten bien y en qué se los puede ayudar".
Padre del Liceo 29: "Está en juego la seguridad de mi hija"
Si bien los enfrentamientos se dan entre banditas del barrio y en los alrededores del liceo, el tema afecta a todos los estudiantes que circulan por la zona. En la carta que nos mandó la dirección, además de pedirnos que le dijéramos a nuestros hijos que vuelvan rápido a casa cuando salen del liceo, se nos pidieron sugerencias y nosotros propusimos llevar el tema de la inseguridad al Concejo Vecinal del barrio (La Comercial), para ver si desde ahí se puede hacer algo, dado que en la Seccional 4° no nos han dado respuesta. Los profesores están desbordados y nosotros como padres queremos ayudar porque está en juego la seguridad de nuestros hijos".
Alumno de Liceo 30: "Me di vuelta y me pegó una piña"
"Yo estaba esperando el ómnibus, y en una de esas vino un chiquilín que yo no conocía, mucho más grande (de 15, 16 años más o menos), me tiró de la mochila, yo me di vuelta y ahí me pegó una piña. Después de eso me subí al ómnibus, pero me dolía todo. Cuando llegué a mi casa y le conté a mis padres me dijeron que me quedara tranquilo y que no lo buscara porque podía ser del cantegril y podía tener problemas. Son gurises que andan acá en la vuelta y que siempre están buscando lío. Cada tanto se agarran por acá cerca, pero a veces se meten con nosotros y nos vienen a pegar sin conocernos. Lo mismo le pasó a otro compañero". www.scavarelli.com Fuente La Nación
. Secundaria anuncia mayor vigilancia
Laura LOMANDO 12 AGO 07 MONTEVIDEO Uruguay
"Estaba esperando el ómnibus, en un momento vino un chiquilín que yo no conocía y me pegó una piña", cuenta un joven del Liceo 30. Esta es una de las tantas situaciones de violencia que denuncian los docentes en varios liceos de Montevideo.
El tema suena a figurita repetida, pero no lo es. A diferencia de años anteriores, la violencia en los liceos trasciende las zonas catalogadas como de "contexto crítico" y alcanza a centros educativos ubicados en barrios más bien "tranquilos". Los docentes de Montevideo emitieron la semana pasada un comunicado donde manifiestan su "profunda preocupación por los hechos de violencia que se dan fuera del liceo, e incluso, dentro de los mismos". La presidenta de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES), Mónica Magnabosco, dijo a El País que la violencia es una constante en "todos" los liceos, incluso en los que están ubicados en zonas alejadas de la pobreza y la marginalidad, en barrios como el Prado y Punta Gorda.
Magnabosco explicó que se registran tres tipos de hechos de violencia. En primer lugar, los que se dan dentro del liceo entre los propios alumnos, en su gran mayoría se trata de "ajustes de cuentas"; luego los protagonizados por un estudiante y un extraño, los cuales se dan en el entorno del centro como la parada del ómnibus y cuadras cercanas; y en tercer lugar, los que involucran a personas ajenas a la institución, éstos se relacionan con robos y rapiñas que sufren los estudiantes en el entorno de los institutos.
El País recorrió algunos liceos de la capital, entre ellos el Liceo 30 del Buceo, donde la semana pasada resultaron heridos dos estudiantes -uno con traumatismo de cráneo y el otro con una fisura en una costilla- tras agarrarse a golpes de puño en los alrededores del liceo. Si bien este instituto es de los más tranquilos, de un tiempo a esta parte la violencia se ha incrementado.
Estefani, de 13 años, alumna del Liceo 30, contó a El País que en el entorno se juntan "barritas de chiquilines", a veces de ex alumnos, que esperan a los estudiantes para "agarrarse a las piñas". Tanto a los padres como a los estudiantes les preocupa la llamada "bandita Verdi", un grupo de chicos ajeno al centro educativo que "dos por tres" arman grandes grescas en las cercanías. La banda se denomina así en alusión a un calle que rodea el liceo. "Cuando ves un grupo de chiquilines, en patota, que va para abajo es porque está `la bandita Verdi` armando lío", contó Estefani. Otra alumna relató que la semana pasada "se había corrido la bola de que un chiquilín había venido con un revólver y que andaba con él en el liceo". De todos modos, nadie vio ni pudo probar nada.
PADRES PREOCUPADOS. Ayer unos siete padres se reunieron en las puertas del Liceo 30 para ver cómo estaba el ambiente, tras el incidente de la semana pasada. Los padres dijeron a El País que "lo que está pasando no es culpa de las autoridades del liceo", pero exigen que se ponga mayor presencia policial en los alrededores. "Yo escuché a la ministra (del Interior, Daisy Tourné), que dijo que los policías no eran asistentes sociales, pero entonces, ¿quién controla?, ¿tenemos que venir nosotros a defender a nuestros hijos?", se preguntó la madre de una alumna de segundo año. Otro padre acotó: "Lo que pasa es que el problema se da con menores, y como todos sabemos, si son menores son intocables. Y los gurises, además, abusan de eso".
Eduardo, padre de un alumno de tercer año, dijo a El País que el problema de la violencia entre los jóvenes "no es responsabilidad de los directores, tiene que ver con la droga (la pasta base), esto hace que los chiquilines busquen cualquier pretexto para iniciar una pelea y terminar a las piñas".
El País también recorrió el Liceo 13 de Maroñas, un centro catalogado como de "contexto crítico", donde en 2004 la adolescente Fiorella Buzeta resultó herida de bala por un compañero y quedó inválida.
Cecilia, de segundo año, relató a El País: "Muchas veces te esperan a la salida no sólo para pegarte sino para probarte a ver si te animás a salir". La joven indicó que incluso se han llegado a "meter" extraños al liceo a buscar a los alumnos. "Ellos entran porque acá no hay nadie que controle", afirmó. También contó que hace unos días le "robaron a una compañera en la esquina del liceo con un corte y nadie hizo nada. La chiquilina se quejó con el policía (un 222 instalado en la puerta) pero éste le dijo que no podía hacer nada y que se fuera para la casa". Los jóvenes aseguran que la problemática no sólo se da en el Liceo 13, sino en otros centros educativos. "En el 57 y en el 65 que están acá a la vuelta también se arma lío" acotó Diego, de primer año.
Hace unos días la dirección del Liceo 29 de La Comercial mandó una carta a los padres de los alumnos para que pidieran a sus hijos que regresaran "inmediatamente" a sus hogares porque escapaba de sus manos poder controlar las grescas que se armaban en los alrededores. Un padre de una alumna de tercer año del Liceo 29 dijo a El País que ellos entienden y comparten el desborde de los docentes, pero explicó que tampoco es cuestión de "tirarle la pelota a los padres". En este sentido, cuestionó la pasividad de las autoridades. "La dirección y los padres denunciamos lo que pasa en la Seccional 4°, pero no hemos tenido respuestas", indicó .
SOLUCIONES. Ante el reclamo de los docentes, el Consejo de Secundaria anunció el viernes que a mediados de agosto nombrará a 500 funcionarios, entre ellos a 268 porteros, para atender la seguridad en los liceos. La presidenta de Secundaria, Alex Mazzei, dijo que "estos temas de violencia son un problema social que están en todos lados y que se arregla (con la colaboración) de todos".
Los docentes recibieron con cautela el anuncio de Secundaria. Magnabosco, de ADES, recordó que las autoridades vienen anunciando la contratación de personal desde principios de clases, pero todavía "no han hecho nada". La dirigente enfatizó en la necesidad de que los funcionarios policiales estén debidamente "capacitados" para tratar con los jóvenes, dado que a veces, en lugar de protegerlos, los terminan atacando.
La Administración Nacional de Educación Pública tiene firmado un convenio con el Ministerio del Interior para combatir la inseguridad. La ministra Tourné dijo que la aplicación del plan viene "demorada" porque están "entrenando" a los efectivos para enfrentar problemáticas juveniles, pero aclaró : "Nosotros no tenemos asistentes sociales, sino policías".
Los padres del Liceo 30, con los que dialogó El País, cuestionaron fuertemente las declaraciones de la ministra del Interior, Daisy Tourné. "Yo escuché a la ministra decir que los policías no eran asistentes sociales, pero entonces, ¿quién controla?, ¿tenemos que venir nosotros a defender a nuestros hijos?", se preguntó la madre de una alumna de segundo año del Liceo 30.
Los padres de los alumnos de este liceo, como del resto de los institutos consultados por El País, entienden que el Ministerio del Interior y las autoridades del Consejo de Educación Secundaria deben hacerse cargo de la situación y brindar soluciones inmediatas. De todos modos, reconocen que la Policía está "entrenada para reprimir" y que los efectivos policiales requieren de cierta capacitación para enfrentar situaciones de violencia juvenil.
A su vez, otro padre del Liceo 30 señaló que uno de los problemas con los que se enfrenta la Policía es que los protagonistas de los hechos de violencia son menores de edad y "todos sabemos que en este país los menores son intocables", afirmó.
"¿QUÉ HACEN?" No obstante, la ministra del Interior dijo el viernes que no hay que crear "alarmismo" en torno a la violencia en los liceos y se preguntó "¿qué hacen los padres de los alumnos para evitar estos hechos?". Expresó que "en muchos Consejos de Ministros, celebrados en el interior, hemos recibido el planteo de la violencia juvenil", dijo Tourné, "y en algunos casos "se ha reforzado" el servicio de 222 de la Policía.
"No exageremos, no hagamos alarmismo y tengamos en cuenta que intervienen otras personas". La ministra volvió a reiterar que "los policías son policías, no son educadores, ni profesores, ni asistentes sociales. Yo me pregunto ¿los jóvenes que tienen escenas de violencia no tienen mamá y papá? ¿Qué hacen esos padres? ¿Qué rol les corresponde a los profesores? ¿Qué rol nos corresponde a los vecinos para detectar esos casos de violencia que a veces se dan a tres o cuatro cuadras de los liceos? La solución es participar en las mesas zonales y de seguridad", sentenció la ministra del Interior.
"Debemos estar cerca de nuestros hijos"
"Yo quiero estar cerca de mi hijo", dijo a El País Sonia Rodríguez, presidenta de la comisión de padres que funciona en el Liceo 30. La madre contó que la comisión se reúne un sábado al mes, pero que siempre van los mismos "cuatro" padres. "Los padres debemos estar cerca de nuestros hijos `siempre` no sólo cuando surgen problemas de violencia como ahora", afirmó.
"Nosotros sentimos que a veces existe un poco de abandono de parte de los padres con sus hijos. Vienen, los dejan en el liceo y después se olvidan. Es muy importante acompañar a los chiquilines, porque, además, estando cerca, es más fácil entender lo que les pasa y poder ayudarlos", aseguró.
Por otro lado, indicó que "para los profesores no es fácil hacerse cargo de los problemas de violencia" que ocurren dentro y fuera del liceo, por este motivo, dijo, "los padres debemos tratar de ayudar a las autoridades".
En este sentido, la socióloga Nidia Biscardi, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, explicó a El País que muchos de los jóvenes que protagonizan hechos de violencia sufren un "deterioro en sus relaciones familiares y de convivencia" que los lleva a relacionarse con su entorno mediante la violencia física. "Cuando una sociedad no brinda una integración de `cuidados`, proliferan tipos de relaciones en las que se instala violencia" como patrón de relacionamiento, señaló.
Explicó que una posible solución pasa por lograr mejores condiciones de vida, no sólo de los jóvenes, sino de "toda la sociedad" a través de las instituciones sociales.
Relevan datos en interior
La Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria se encuentra realizando un relavamiento de situaciones de violencia en liceos del interior. Fuentes del gremio dijeron a El País que la situación no es tan grave como la de Montevideo, pero igualmente les preocupa. Los resultados serán presentados el 19 de agosto en asamblea.
Casos de violencia en liceos
Liceo 30, Buceo. Dos estudiantes del instituto resultaron heridos, tras participar de una pelea colectiva que se desató en el entorno de la institución. Uno sufrió traumatismo de cráneo y el otro una fisura en una costilla. Los padres aseguran que las "banditas" del barrio se enfrentan entre ellas, pero también con los estudiantes.
Liceo 18, Parque Posadas. Una docente fue golpeada en la cara por un adolescente durante un recreo. La profesora solicitó 20 días de licencia médica y en la institución se convocó al Consejo Asesor Pedagógico (CAP), que decidió sancionar al agresor con 12 días de suspensión. La docente pidió diez días de licencia y está bajo tratamiento psicológico.
Liceo 29, La Comercial. La dirección del liceo envió una carta a los padres para que éstos le pidan a sus hijos que regresen "rápidamente" a sus hogares cuando salen del liceo y eviten estar merodeando en el entorno, dado que excede a los docentes poder controlar lo que pasa puertas afuera.
Liceo 40, Peñarol. Allí se colocó una cerca perimetral para separar el edificio de una plaza de deportes que es caldo de cultivo para muchas patotas del barrio.
Profesora de Liceo 13: "Ataques van más allá de lo físico"
"La falta de portero en el liceo ha provocado que se metan extraños a buscar a los estudiantes para pelear y que los propios alumnos hayan llevado armas. Acá se han requisado chiquilines hasta con cuchillos. Por otra parte, adentro del liceo se viven muchas situaciones de violencia que no tienen que ver con lo físico. Los chiquilines se faltan el respeto, salivan a los profesores, y hasta llegan a orinar en los salones. Son jóvenes que están acostumbrados a tratarse de esa forma y aunque no parezca la mejor manera de enfrentar esto tratar a los jóvenes con cariño y preguntarles con sinceridad si se sienten bien y en qué se los puede ayudar".
Padre del Liceo 29: "Está en juego la seguridad de mi hija"
Si bien los enfrentamientos se dan entre banditas del barrio y en los alrededores del liceo, el tema afecta a todos los estudiantes que circulan por la zona. En la carta que nos mandó la dirección, además de pedirnos que le dijéramos a nuestros hijos que vuelvan rápido a casa cuando salen del liceo, se nos pidieron sugerencias y nosotros propusimos llevar el tema de la inseguridad al Concejo Vecinal del barrio (La Comercial), para ver si desde ahí se puede hacer algo, dado que en la Seccional 4° no nos han dado respuesta. Los profesores están desbordados y nosotros como padres queremos ayudar porque está en juego la seguridad de nuestros hijos".
Alumno de Liceo 30: "Me di vuelta y me pegó una piña"
"Yo estaba esperando el ómnibus, y en una de esas vino un chiquilín que yo no conocía, mucho más grande (de 15, 16 años más o menos), me tiró de la mochila, yo me di vuelta y ahí me pegó una piña. Después de eso me subí al ómnibus, pero me dolía todo. Cuando llegué a mi casa y le conté a mis padres me dijeron que me quedara tranquilo y que no lo buscara porque podía ser del cantegril y podía tener problemas. Son gurises que andan acá en la vuelta y que siempre están buscando lío. Cada tanto se agarran por acá cerca, pero a veces se meten con nosotros y nos vienen a pegar sin conocernos. Lo mismo le pasó a otro compañero". www.scavarelli.com Fuente La Nación






