En Liverpool, las dos pandillas locales han puesto en YouTube vídeos ufanándose de las armas que tienen
Fue en este contexto que murió Rhys Jones
LONDRES, 6 Set 2007 ame/jr (AFP) · El asesinato del niño de 11 años en un tranquilo barrio de Liverpool (noroeste de Inglaterra) alertó a los británicos sobre el dramático aumento de las pandillas juveniles, considerado como el problema más grave que enfrenta Gran Bretaña, después del terrorismo.
Rhys Jones, de 11 años, fue enterrado este jueves, tras recibir un balazo en el cuello en el estacionamiento de un pub cuando regresaba de jugar fútbol con unos amigos por la tarde.
La policía sospecha que el niño fue víctima de la guerra entre las pandillas locales -Croxteth Crew y The Strand Gang- y que su asesino, que sigue suelto, es un joven pandillero, de entre 13 a 15 años.
La muerte del pequeño, que soñaba con ser un gran futbolista, ha conmocionado a Gran Bretaña, donde hace unas décadas los crímenes con armas de fuego involucrando a chicos jóvenes eran inusuales.
En cambio, en los últimos meses se han registrado en Londres y en otras ciudades del país, como Manchester, Liverpool y Birmingham, varios casos de asesinatos de jovencitos a manos de otros jóvenes, muchos de ellos miembros de pandillas juveniles.
Según Scotland Yard, sólo en Londres, 17 chicos han muerto baleados o apuñalados desde principios del año.
Estos casos han llamado la atención sobre la cultura de las pandillas de jóvenes, un fenómeno que azota a varios países centroamericanos así como a ciudades estadounidenses como Los Angeles, pero que hace sólo unos años estaba casi ausente de Gran Bretaña, el quinto país más rico del planeta.
Los "grupos de pandillas juveniles son cada vez más numerosos" en este país, dijo a la AFP Lucy Cope, presidenta del grupo Madres Contra las Armas.
Cope, cuyo hijo fue asesinado en 2002 en Londres, denuncia cotidianamente el aumento del uso de armas por chicos muy jóvenes.
Según un informe oficial, las ciudades británicas donde es más fácil proveerse de armas son Liverpool y Manchester, donde un arma de fuego puede comprarse en la calle por sólo unas 50 libras (75 euros, 100 dólares).
El dramático aumento en las pandillas y el cambio en la cultura de estos grupos es confirmado por cifras de la policía, que reportan que en 1996 había 72 pandillas en Inglaterra y Gales, cuyos miembros eran en su mayoría blancos, con edades de entre 25 y 29 años.
Diez años después, el número de pandillas juveniles que operaba sólo en Londres era de 169, y en 1997 los grupos serían unos 257, compuestos en su mayoría por adolescentes negros o de minorías étnicas.
La policía metropolitana destaca que la mayoría de los pandilleros son chicos muy jóvenes que han sido empujados a la violencia por compañeros de barrio.
La madre de un adolescente de 15 años, Jesse James, que murió baleado el año pasado en Manchester, dice que su hijo fue asesinado después de que rehusó unirse a una pandilla. La indagación sobre ese asesinato lo confirmó.
Scotland Yard reportó el año pasado la muerte de 76 menores de 20 años asesinados con armas sólo en Londres, aunque afirma que las estadísticas de homicidios permanecen estables desde hace diez años.
Pero la policía admite que la cifra de asesinatos por parte de pandillas juveniles podría duplicarse en la capital británica a finales de 2007, y que lo más alarmante es que la edad de los pandilleros es cada vez menor.
Además, un informe del ministerio del Interior reconoció que las armas ilegales se han vuelto cada vez más accesibles a estas pandillas juveniles.
Jovencitos de hasta 12 y 13 años participan en la muy particular "cultura de las pandillas", que están estructuradas como una familia. Muchas de ellas se identifican con las letras y números usados por el correo para los diferentes distritos de Gran Bretaña.
En Liverpool, las dos pandillas locales -que están implicadas en actividades criminales, como tráfico de droga- han puesto en YouTube vídeos ufanándose de las armas que tienen, que muestran con orgullo, como si fueran medallas de honor.
Fue en este contexto que murió Rhys Jones, una víctima más de la cultura de las pandillas. El gobierno convocó tras su muerte una reunión para examinar el problema de las pandillas.
Pero según Graham Robb, de la Junta de Justicia Juvenil, que participó en la reunión, el problema de las pandillas juveniles no se resuelve sólo pasando leyes, sino que tiene que ver con el contexto socieconómico de los pandilleros.
La mayoría "vive en hogares caóticos: no han recibido educación, usan drogas, y si alguien trata de intervenir, contactando a los padres, no los halla, están ausentes", lamentó. www.univision.com - afp.google.com
Funeral por el niño de 11 años asesinado en Liverpool
LONDRES, 6 Set 2007 ame/jo (AFP) - El niño de 11 años asesinado el 22 de agosto en Liverpool (noroeste de Inglaterra) será enterrado el jueves, tras una ceremonia religiosa en la catedral de la ciudad que congregará a centenares de personas conmocionadas por ese homicidio.
Rhys Jones, de 11 años, recibió un balazo en el cuello cuando regresaba de jugar fútbol con unos amigos el miércoles por la tarde. El niño estaba en el estacionamiento de un "pub" cuando un joven encapuchado pasó en una bicicleta y le disparó.
El pequeño, que soñaba con ser futbolista, murió poco después de ser llevado al hospital.
Sus padres, Melanie, de 41 años, y Stephen, de 44, pidieron a los asistentes al servicio religioso en la Catedral de Liverpool que vistan ropas con colores encendidos y camisetas de fútbol.
Antes de la ceremonia religiosa - que ha sido planeada como una celebración de la vida de Rhys - se celebrará una procesión fúnebre de la casa de la familia Jones hasta la catedral.
El niño será enterrado después del oficio religioso en una ceremonia privada en la que participarán sólo familiares y amigos cercanos.
La muerte del pequeño ha impactado en Gran Bretaña, donde se han registrado en los últimos meses varios casos de asesinatos de jóvenes, a manos de otros jóvenes.
Se sospecha que el asesino de Rhys Jones es miembro de una de las bandas locales. La policía cree que el niño fue víctima accidental de un conflicto entre pandillas.
Hasta ahora, 17 personas han sido arrestadas en relación con el asesinato, de las cuales cinco han sido puestas en libertad, sin cargos, y doce están en libertad bajo fianza, siendo tratadas como testigos.
Fue en este contexto que murió Rhys Jones
LONDRES, 6 Set 2007 ame/jr (AFP) · El asesinato del niño de 11 años en un tranquilo barrio de Liverpool (noroeste de Inglaterra) alertó a los británicos sobre el dramático aumento de las pandillas juveniles, considerado como el problema más grave que enfrenta Gran Bretaña, después del terrorismo.
Rhys Jones, de 11 años, fue enterrado este jueves, tras recibir un balazo en el cuello en el estacionamiento de un pub cuando regresaba de jugar fútbol con unos amigos por la tarde.
La policía sospecha que el niño fue víctima de la guerra entre las pandillas locales -Croxteth Crew y The Strand Gang- y que su asesino, que sigue suelto, es un joven pandillero, de entre 13 a 15 años.
La muerte del pequeño, que soñaba con ser un gran futbolista, ha conmocionado a Gran Bretaña, donde hace unas décadas los crímenes con armas de fuego involucrando a chicos jóvenes eran inusuales.
En cambio, en los últimos meses se han registrado en Londres y en otras ciudades del país, como Manchester, Liverpool y Birmingham, varios casos de asesinatos de jovencitos a manos de otros jóvenes, muchos de ellos miembros de pandillas juveniles.
Según Scotland Yard, sólo en Londres, 17 chicos han muerto baleados o apuñalados desde principios del año.
Estos casos han llamado la atención sobre la cultura de las pandillas de jóvenes, un fenómeno que azota a varios países centroamericanos así como a ciudades estadounidenses como Los Angeles, pero que hace sólo unos años estaba casi ausente de Gran Bretaña, el quinto país más rico del planeta.
Los "grupos de pandillas juveniles son cada vez más numerosos" en este país, dijo a la AFP Lucy Cope, presidenta del grupo Madres Contra las Armas.
Cope, cuyo hijo fue asesinado en 2002 en Londres, denuncia cotidianamente el aumento del uso de armas por chicos muy jóvenes.
Según un informe oficial, las ciudades británicas donde es más fácil proveerse de armas son Liverpool y Manchester, donde un arma de fuego puede comprarse en la calle por sólo unas 50 libras (75 euros, 100 dólares).
El dramático aumento en las pandillas y el cambio en la cultura de estos grupos es confirmado por cifras de la policía, que reportan que en 1996 había 72 pandillas en Inglaterra y Gales, cuyos miembros eran en su mayoría blancos, con edades de entre 25 y 29 años.
Diez años después, el número de pandillas juveniles que operaba sólo en Londres era de 169, y en 1997 los grupos serían unos 257, compuestos en su mayoría por adolescentes negros o de minorías étnicas.
La policía metropolitana destaca que la mayoría de los pandilleros son chicos muy jóvenes que han sido empujados a la violencia por compañeros de barrio.
La madre de un adolescente de 15 años, Jesse James, que murió baleado el año pasado en Manchester, dice que su hijo fue asesinado después de que rehusó unirse a una pandilla. La indagación sobre ese asesinato lo confirmó.
Scotland Yard reportó el año pasado la muerte de 76 menores de 20 años asesinados con armas sólo en Londres, aunque afirma que las estadísticas de homicidios permanecen estables desde hace diez años.
Pero la policía admite que la cifra de asesinatos por parte de pandillas juveniles podría duplicarse en la capital británica a finales de 2007, y que lo más alarmante es que la edad de los pandilleros es cada vez menor.
Además, un informe del ministerio del Interior reconoció que las armas ilegales se han vuelto cada vez más accesibles a estas pandillas juveniles.
Jovencitos de hasta 12 y 13 años participan en la muy particular "cultura de las pandillas", que están estructuradas como una familia. Muchas de ellas se identifican con las letras y números usados por el correo para los diferentes distritos de Gran Bretaña.
En Liverpool, las dos pandillas locales -que están implicadas en actividades criminales, como tráfico de droga- han puesto en YouTube vídeos ufanándose de las armas que tienen, que muestran con orgullo, como si fueran medallas de honor.
Fue en este contexto que murió Rhys Jones, una víctima más de la cultura de las pandillas. El gobierno convocó tras su muerte una reunión para examinar el problema de las pandillas.
Pero según Graham Robb, de la Junta de Justicia Juvenil, que participó en la reunión, el problema de las pandillas juveniles no se resuelve sólo pasando leyes, sino que tiene que ver con el contexto socieconómico de los pandilleros.
La mayoría "vive en hogares caóticos: no han recibido educación, usan drogas, y si alguien trata de intervenir, contactando a los padres, no los halla, están ausentes", lamentó. www.univision.com - afp.google.com
LONDRES, 6 Set 2007 ame/jo (AFP) - El niño de 11 años asesinado el 22 de agosto en Liverpool (noroeste de Inglaterra) será enterrado el jueves, tras una ceremonia religiosa en la catedral de la ciudad que congregará a centenares de personas conmocionadas por ese homicidio.
Rhys Jones, de 11 años, recibió un balazo en el cuello cuando regresaba de jugar fútbol con unos amigos el miércoles por la tarde. El niño estaba en el estacionamiento de un "pub" cuando un joven encapuchado pasó en una bicicleta y le disparó.
El pequeño, que soñaba con ser futbolista, murió poco después de ser llevado al hospital.
Sus padres, Melanie, de 41 años, y Stephen, de 44, pidieron a los asistentes al servicio religioso en la Catedral de Liverpool que vistan ropas con colores encendidos y camisetas de fútbol.
Antes de la ceremonia religiosa - que ha sido planeada como una celebración de la vida de Rhys - se celebrará una procesión fúnebre de la casa de la familia Jones hasta la catedral.
El niño será enterrado después del oficio religioso en una ceremonia privada en la que participarán sólo familiares y amigos cercanos.
La muerte del pequeño ha impactado en Gran Bretaña, donde se han registrado en los últimos meses varios casos de asesinatos de jóvenes, a manos de otros jóvenes.
Se sospecha que el asesino de Rhys Jones es miembro de una de las bandas locales. La policía cree que el niño fue víctima accidental de un conflicto entre pandillas.
Hasta ahora, 17 personas han sido arrestadas en relación con el asesinato, de las cuales cinco han sido puestas en libertad, sin cargos, y doce están en libertad bajo fianza, siendo tratadas como testigos.






