ACÁ Y ALLÁ EDITORIAL CLARIN.com · 18 SEP 2007
La violencia entre compañeros, la destrucción de bienes, el desapego a las reglas y el desprecio de la autoridad docente son conductas que, lamentablemente, se expanden en las escuelas del país. Ante estas manifestaciones, los maestros y profesores no suelen tener respuestas adecuadas, lo cual deja que se reproduzca la violencia y se condicione severamente la transmisión de conocimientos.
Justamente, para enseñar que se puede hacer algo y promover caminos fructíferos en la resolución de conflictos, el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas, dependiente del Ministerio de Educación y de la Universidad de San Martín, premió un grupo de ocho experiencias exitosas de colegios secundarios públicos. Los programas distinguidos pusieron de manifiesto que se puede remover el prejuicio discriminatorio -que afecta, por ejemplo, a chicos bolivianos-, que es posible consensuar el respeto a reglas básicas para la convivencia y que se logran los mejores resultados cuando se adopta una actitud cooperativa y solidaria.
La violencia asfixia a la educación, y los principales afectados son los chicos que se van privando del acceso a un bien básico para la conformación de su personalidad y el desarrollo de sus capacidades. Sin respetar reglas y despreciando la autoridad del saber, la violencia crea un clima de autodestrucción que no permite reconocer la importancia del estudio y del respecto de reglas básicas para la convivencia. Ante esto, es necesario que los docentes sepan promover respuestas adecuadas.
La violencia en la escuela es un fenómeno que afecta la educación y la socialización de los chicos. Es auspicioso el programa del Ministerio de Educación y la Universidad de San Martín sobre experiencias de tratamiento de la violencia en la escuela. clarin.com
ARGENTINA· Historias de docentes y alumnos que juntos le ganan a la violencia escolar...
La violencia entre compañeros, la destrucción de bienes, el desapego a las reglas y el desprecio de la autoridad docente son conductas que, lamentablemente, se expanden en las escuelas del país. Ante estas manifestaciones, los maestros y profesores no suelen tener respuestas adecuadas, lo cual deja que se reproduzca la violencia y se condicione severamente la transmisión de conocimientos.
Justamente, para enseñar que se puede hacer algo y promover caminos fructíferos en la resolución de conflictos, el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas, dependiente del Ministerio de Educación y de la Universidad de San Martín, premió un grupo de ocho experiencias exitosas de colegios secundarios públicos. Los programas distinguidos pusieron de manifiesto que se puede remover el prejuicio discriminatorio -que afecta, por ejemplo, a chicos bolivianos-, que es posible consensuar el respeto a reglas básicas para la convivencia y que se logran los mejores resultados cuando se adopta una actitud cooperativa y solidaria.
La violencia asfixia a la educación, y los principales afectados son los chicos que se van privando del acceso a un bien básico para la conformación de su personalidad y el desarrollo de sus capacidades. Sin respetar reglas y despreciando la autoridad del saber, la violencia crea un clima de autodestrucción que no permite reconocer la importancia del estudio y del respecto de reglas básicas para la convivencia. Ante esto, es necesario que los docentes sepan promover respuestas adecuadas.
La violencia en la escuela es un fenómeno que afecta la educación y la socialización de los chicos. Es auspicioso el programa del Ministerio de Educación y la Universidad de San Martín sobre experiencias de tratamiento de la violencia en la escuela. clarin.com
ARGENTINA· Historias de docentes y alumnos que juntos le ganan a la violencia escolar...






