El centro de orientación familiar “Oikos” atiende a una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los “Latin kings”· Hasta dos años de terapia en la que participan con padres
VALENCIA, 18 Sep. (EUROPA PRESS).
Un centro de orientación familiar dependiente de la orden religiosa de los Dominicos ofrece en la actualidad en Valencia terapias a familias cuyos hijos están integrados en bandas de delincuencia juvenil, entre ellas las conocidas como "Latin Kings". En las sesiones, los menores participan con sus padres dentro de las terapias contra la violencia y para conseguir que salgan de las bandas.
En la actualidad, el centro 'Oikos', que cuenta con un equipo de profesionales psicólogos, pedagogos, mediadores o abogados, atiende también a parejas en crisis, padres con problemas en la educación de sus hijos o personas con depresión. Entre las personas atendidas figuran, actualmente, una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los 'Latin kings'.
En su mayoría son inmigrantes procedentes de Iberoamérica y, en menor medida, de Europa del Este y España. Entre ellos hay adolescentes desde los 12 años y jóvenes, "la mayor parte chicos, aunque también hay alguna chica", según la directora del centro, Inocencia Rincón.
El objetivo principal de las terapias, a las que asisten padres e hijos en sesiones individuales y conjuntas, es que "los chavales abandonen ese tipo de grupos". Igualmente, el programa "profundiza en las causas de la integración en esas bandas y trata de dar pautas para que los jóvenes no reincidan", añadió.
Los jóvenes atendidos presentan problemas de marginación "sobre todo en algunos casos de adolescentes de otros países que no pueden mantener el nivel académico que el resto de sus compañeros de colegio, porque vienen a España con menos formación".
La marginación que sufren "a veces es real y, en otras, está buscada por el propio afectado, por una baja autoestima y la falta de comunicación con los padres, dado que en muchos casos ambos cónyuges trabajan casi todo el día, y se produce una falta de disciplina", precisó Inocencia Rincón.
Todos esos factores hacen que los jóvenes "vean en las bandas grupos donde socializarse, sentirse seguros y dar cauce a sus frustraciones, muchas veces con actos delictivos", ha añadido. De hecho, "en muchas ocasiones los padres acuden a 'Oikos' cuando los responsables de servicios sociales les han dado un ultimátum para que sus hijos abandonen esas actitudes".
Las terapias, que pueden durar de seis meses a dos años, pretenden comprometer a los miembros de la familia para que establezcan un tiempo de comunicación entre ellos mayor y constante, así como propiciar, en la sede de "Oikos", un espacio neutral de reflexión y expresión de quejas de unos y otros.
"La experiencia nos dice que la ayuda de un equipo de mediadores hace que afloren muchos sentimientos ocultos, que se expresen de mejor manera y que, al final, la mayoría de casos, tanto los de los jóvenes integrados en bandas como los de parejas en crisis, acaben con la salida de los grupos o con una reconciliación", respectivamente.
El centro, con sede en la calle Horno del Hospital, 8, de Valencia, ha atendido a 280 familias desde su inauguración hace ocho años. ep
Una decena de jóvenes acude a terapia en Valencia para dejar los «Latin Kings»
L.D. 19/SEP/07 VALENCIA. Un centro de orientación familiar dependiente de la orden religiosa de los Dominicos ofrece en la actualidad en Valencia terapias a familias cuyos hijos están integrados en bandas de delincuencia juvenil, entre ellas la conocida como «Latin Kings».
En las sesiones, los menores participan con sus padres dentro de las terapias contra la violencia y para conseguir que salgan de las bandas.
En la actualidad, el centro «Oikos», que cuenta con un equipo de profesionales psicólogos, pedagogos, mediadores o abogados, atiende también a parejas en crisis, padres con problemas en la educación de sus hijos o personas con depresión. Entre las personas atendidas figuran, actualmente, una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los «Latin kings».
En su mayoría son inmigrantes procedentes de Iberoamérica y, en menor medida, de Europa del Este y España. Entre ellos hay adolescentes desde los 12 años y jóvenes, la mayor parte chicos, aunque también hay alguna chica, según destacó la directora del centro, Inocencia Rincón.
El objetivo principal de las terapias, a las que asisten padres e hijos en sesiones individuales y conjuntas, es que «los chavales abandonen ese tipo de grupos». Igualmente, el programa profundiza en las causas de la integración en esas bandas y trata de dar pautas para que los jóvenes no reincidan, según destacó la experta.
Los jóvenes atendidos presentan problemas de marginación «sobre todo en algunos casos de adolescentes de otros países que no pueden mantener el nivel académico que el resto de sus compañeros de colegio, porque vienen a España con menos formación».
Marginación real o buscada
La marginación que sufren «a veces es real y, en otras, está buscada por el propio afectado, por una baja autoestima y la falta de comunicación con los padres, dado que en muchos casos ambos cónyuges trabajan casi todo el día, y se produce una falta de disciplina».
Todos esos factores hacen que los jóvenes vean en las bandas grupos donde socializarse, sentirse seguros y dar cauce a sus frustraciones, muchas veces con actos delictivos, ha añadido. De hecho, en muchas ocasiones los padres acuden a «Oikos» cuando los responsables de servicios sociales les han dado un ultimátum para que sus hijos abandonen esas actitudes.
Hasta dos años de terapia
Las terapias, que pueden durar de seis meses a dos años, pretenden comprometer a los miembros de la familia para que establezcan un tiempo de comunicación entre ellos mayor y constante, así como propiciar, en la sede de «Oikos», un espacio neutral de reflexión y expresión de quejas de unos y otros.
«La experiencia nos dice que la ayuda de un equipo de mediadores hace que afloren muchos sentimientos ocultos, que se expresen de mejor manera y que, al final, la mayoría de casos, tanto los de los jóvenes integrados en bandas como los de parejas en crisis, acaben con la salida de los grupos o con una reconciliación», respectivamente, aseguró la directora del centro, donde ya se han atendido a 280 familias desde su inauguración hace ocho años.
Los «Latin Kings» son una de las bandas latinas más importantes. Tienen una estructura jerarquizada y entre sus símbolos destaca la corona, que cuenta con diferentes variantes.
Sus colores son los colores negro, amarillo oro y rojo, que simbolizan la vida y la muerte, y se adornan normalmente con pañuelos en la cabeza, gorras, luengos collares de oro, cuyo tamaño depende del poder de quien los porta. abc
Los Dominicos de Valencia dan terapias para los Latin Kings
SANTIAGO LLOPIS 18 SEP 2007 Valencia.
Un centro de orientación familiar dependiente de la orden religiosa de los Dominicos ofrece en la actualidad en Valencia terapias a familias cuyos hijos están integrados en bandas de delincuencia juvenil, entre ellas las conocidas como “Latin Kings”. En las sesiones, los menores participan con sus padres dentro de las terapias contra la violencia y para conseguir que salgan de las bandas.
En la actualidad, el centro “Oikos”, que cuenta con un equipo de profesionales psicólogos, pedagogos, mediadores o abogados, atiende también a parejas en crisis, padres con problemas en la educación de sus hijos o personas con depresión. Entre las personas atendidas figuran, actualmente, una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los “Latin kings”.
En su mayoría son inmigrantes procedentes de Iberoamérica y, en menor medida, de Europa del Este y España. Entre ellos hay adolescentes desde los 12 años y jóvenes, “la mayor parte chicos, aunque también hay alguna chica”, según ha señalado la directora del centro, Inocencia Rincón.
El objetivo principal de las terapias, a las que asisten padres e hijos en sesiones individuales y conjuntas, es que “los chavales abandonen ese tipo de grupos”. Igualmente, el programa “profundiza en las causas de la integración en esas bandas y trata de dar pautas para que los jóvenes no reincidan”, ha añadido.
Los jóvenes atendidos presentan problemas de marginación “sobre todo en algunos casos de adolescentes de otros países que no pueden mantener el nivel académico que el resto de sus compañeros de colegio, porque vienen a España con menos formación”.
La marginación que sufren “a veces es real y, en otras, está buscada por el propio afectado, por una baja autoestima y la falta de comunicación con los padres, dado que en muchos casos ambos cónyuges trabajan casi todo el día, y se produce una falta de disciplina”, ha precisado Inocencia Rincón.
Todos esos factores hacen que los jóvenes “vean en las bandas grupos donde socializarse, sentirse seguros y dar cauce a sus frustraciones, muchas veces con actos delictivos”, ha añadido. De hecho, “en muchas ocasiones los padres acuden a ‘Oikos’ cuando los responsables de servicios sociales les han dado un ultimátum para que sus hijos abandonen esas actitudes”.
Las terapias, que pueden durar de seis meses a dos años, pretenden comprometer a los miembros de la familia para que establezcan un tiempo de comunicación entre ellos mayor y constante, así como propiciar, en la sede de “Oikos”, un espacio neutral de reflexión y expresión de quejas de unos y otros. “La experiencia nos dice que la ayuda de un equipo de mediadores hace que afloren muchos sentimientos ocultos, que se expresen de mejor manera y que, al final, la mayoría de casos, tanto los de los jóvenes integrados en bandas como los de parejas en crisis, acaben con la salida de los grupos o con una reconciliación”, respectivamente, ha asegurado.
El centro, con sede en la calle Horno del Hospital, 8, de Valencia, ha atendido a 280 familias desde su inauguración hace ocho años.
www.camineo.info /Fuente: Arzobispado de Valencia
VALENCIA, 18 Sep. (EUROPA PRESS).
Un centro de orientación familiar dependiente de la orden religiosa de los Dominicos ofrece en la actualidad en Valencia terapias a familias cuyos hijos están integrados en bandas de delincuencia juvenil, entre ellas las conocidas como "Latin Kings". En las sesiones, los menores participan con sus padres dentro de las terapias contra la violencia y para conseguir que salgan de las bandas.
En la actualidad, el centro 'Oikos', que cuenta con un equipo de profesionales psicólogos, pedagogos, mediadores o abogados, atiende también a parejas en crisis, padres con problemas en la educación de sus hijos o personas con depresión. Entre las personas atendidas figuran, actualmente, una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los 'Latin kings'.
En su mayoría son inmigrantes procedentes de Iberoamérica y, en menor medida, de Europa del Este y España. Entre ellos hay adolescentes desde los 12 años y jóvenes, "la mayor parte chicos, aunque también hay alguna chica", según la directora del centro, Inocencia Rincón.
El objetivo principal de las terapias, a las que asisten padres e hijos en sesiones individuales y conjuntas, es que "los chavales abandonen ese tipo de grupos". Igualmente, el programa "profundiza en las causas de la integración en esas bandas y trata de dar pautas para que los jóvenes no reincidan", añadió.
Los jóvenes atendidos presentan problemas de marginación "sobre todo en algunos casos de adolescentes de otros países que no pueden mantener el nivel académico que el resto de sus compañeros de colegio, porque vienen a España con menos formación".
La marginación que sufren "a veces es real y, en otras, está buscada por el propio afectado, por una baja autoestima y la falta de comunicación con los padres, dado que en muchos casos ambos cónyuges trabajan casi todo el día, y se produce una falta de disciplina", precisó Inocencia Rincón.
Todos esos factores hacen que los jóvenes "vean en las bandas grupos donde socializarse, sentirse seguros y dar cauce a sus frustraciones, muchas veces con actos delictivos", ha añadido. De hecho, "en muchas ocasiones los padres acuden a 'Oikos' cuando los responsables de servicios sociales les han dado un ultimátum para que sus hijos abandonen esas actitudes".
Las terapias, que pueden durar de seis meses a dos años, pretenden comprometer a los miembros de la familia para que establezcan un tiempo de comunicación entre ellos mayor y constante, así como propiciar, en la sede de "Oikos", un espacio neutral de reflexión y expresión de quejas de unos y otros.
"La experiencia nos dice que la ayuda de un equipo de mediadores hace que afloren muchos sentimientos ocultos, que se expresen de mejor manera y que, al final, la mayoría de casos, tanto los de los jóvenes integrados en bandas como los de parejas en crisis, acaben con la salida de los grupos o con una reconciliación", respectivamente.
El centro, con sede en la calle Horno del Hospital, 8, de Valencia, ha atendido a 280 familias desde su inauguración hace ocho años. ep
L.D. 19/SEP/07 VALENCIA. Un centro de orientación familiar dependiente de la orden religiosa de los Dominicos ofrece en la actualidad en Valencia terapias a familias cuyos hijos están integrados en bandas de delincuencia juvenil, entre ellas la conocida como «Latin Kings».
En las sesiones, los menores participan con sus padres dentro de las terapias contra la violencia y para conseguir que salgan de las bandas.
En la actualidad, el centro «Oikos», que cuenta con un equipo de profesionales psicólogos, pedagogos, mediadores o abogados, atiende también a parejas en crisis, padres con problemas en la educación de sus hijos o personas con depresión. Entre las personas atendidas figuran, actualmente, una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los «Latin kings».
En su mayoría son inmigrantes procedentes de Iberoamérica y, en menor medida, de Europa del Este y España. Entre ellos hay adolescentes desde los 12 años y jóvenes, la mayor parte chicos, aunque también hay alguna chica, según destacó la directora del centro, Inocencia Rincón.
El objetivo principal de las terapias, a las que asisten padres e hijos en sesiones individuales y conjuntas, es que «los chavales abandonen ese tipo de grupos». Igualmente, el programa profundiza en las causas de la integración en esas bandas y trata de dar pautas para que los jóvenes no reincidan, según destacó la experta.
Los jóvenes atendidos presentan problemas de marginación «sobre todo en algunos casos de adolescentes de otros países que no pueden mantener el nivel académico que el resto de sus compañeros de colegio, porque vienen a España con menos formación».
Marginación real o buscada
La marginación que sufren «a veces es real y, en otras, está buscada por el propio afectado, por una baja autoestima y la falta de comunicación con los padres, dado que en muchos casos ambos cónyuges trabajan casi todo el día, y se produce una falta de disciplina».
Todos esos factores hacen que los jóvenes vean en las bandas grupos donde socializarse, sentirse seguros y dar cauce a sus frustraciones, muchas veces con actos delictivos, ha añadido. De hecho, en muchas ocasiones los padres acuden a «Oikos» cuando los responsables de servicios sociales les han dado un ultimátum para que sus hijos abandonen esas actitudes.
Hasta dos años de terapia
Las terapias, que pueden durar de seis meses a dos años, pretenden comprometer a los miembros de la familia para que establezcan un tiempo de comunicación entre ellos mayor y constante, así como propiciar, en la sede de «Oikos», un espacio neutral de reflexión y expresión de quejas de unos y otros.
«La experiencia nos dice que la ayuda de un equipo de mediadores hace que afloren muchos sentimientos ocultos, que se expresen de mejor manera y que, al final, la mayoría de casos, tanto los de los jóvenes integrados en bandas como los de parejas en crisis, acaben con la salida de los grupos o con una reconciliación», respectivamente, aseguró la directora del centro, donde ya se han atendido a 280 familias desde su inauguración hace ocho años.
Los «Latin Kings» son una de las bandas latinas más importantes. Tienen una estructura jerarquizada y entre sus símbolos destaca la corona, que cuenta con diferentes variantes.
Sus colores son los colores negro, amarillo oro y rojo, que simbolizan la vida y la muerte, y se adornan normalmente con pañuelos en la cabeza, gorras, luengos collares de oro, cuyo tamaño depende del poder de quien los porta. abc
SANTIAGO LLOPIS 18 SEP 2007 Valencia.
Un centro de orientación familiar dependiente de la orden religiosa de los Dominicos ofrece en la actualidad en Valencia terapias a familias cuyos hijos están integrados en bandas de delincuencia juvenil, entre ellas las conocidas como “Latin Kings”. En las sesiones, los menores participan con sus padres dentro de las terapias contra la violencia y para conseguir que salgan de las bandas.
En la actualidad, el centro “Oikos”, que cuenta con un equipo de profesionales psicólogos, pedagogos, mediadores o abogados, atiende también a parejas en crisis, padres con problemas en la educación de sus hijos o personas con depresión. Entre las personas atendidas figuran, actualmente, una decena de adolescentes y jóvenes componentes de bandas como los “Latin kings”.
En su mayoría son inmigrantes procedentes de Iberoamérica y, en menor medida, de Europa del Este y España. Entre ellos hay adolescentes desde los 12 años y jóvenes, “la mayor parte chicos, aunque también hay alguna chica”, según ha señalado la directora del centro, Inocencia Rincón.
El objetivo principal de las terapias, a las que asisten padres e hijos en sesiones individuales y conjuntas, es que “los chavales abandonen ese tipo de grupos”. Igualmente, el programa “profundiza en las causas de la integración en esas bandas y trata de dar pautas para que los jóvenes no reincidan”, ha añadido.
Los jóvenes atendidos presentan problemas de marginación “sobre todo en algunos casos de adolescentes de otros países que no pueden mantener el nivel académico que el resto de sus compañeros de colegio, porque vienen a España con menos formación”.
La marginación que sufren “a veces es real y, en otras, está buscada por el propio afectado, por una baja autoestima y la falta de comunicación con los padres, dado que en muchos casos ambos cónyuges trabajan casi todo el día, y se produce una falta de disciplina”, ha precisado Inocencia Rincón.
Todos esos factores hacen que los jóvenes “vean en las bandas grupos donde socializarse, sentirse seguros y dar cauce a sus frustraciones, muchas veces con actos delictivos”, ha añadido. De hecho, “en muchas ocasiones los padres acuden a ‘Oikos’ cuando los responsables de servicios sociales les han dado un ultimátum para que sus hijos abandonen esas actitudes”.
Las terapias, que pueden durar de seis meses a dos años, pretenden comprometer a los miembros de la familia para que establezcan un tiempo de comunicación entre ellos mayor y constante, así como propiciar, en la sede de “Oikos”, un espacio neutral de reflexión y expresión de quejas de unos y otros. “La experiencia nos dice que la ayuda de un equipo de mediadores hace que afloren muchos sentimientos ocultos, que se expresen de mejor manera y que, al final, la mayoría de casos, tanto los de los jóvenes integrados en bandas como los de parejas en crisis, acaben con la salida de los grupos o con una reconciliación”, respectivamente, ha asegurado.
El centro, con sede en la calle Horno del Hospital, 8, de Valencia, ha atendido a 280 familias desde su inauguración hace ocho años.
www.camineo.info /Fuente: Arzobispado de Valencia






