"Le pegan hasta los parvulitos" ·El director del CRA niega agresiones
CRISTINA DOMÍNGUEZ 19 SEP 2007 ALMANZA (León)
El Ministerio de Educación y Ciencia ha puesto en manos de la Alta Inspección de Educación –órgano encargado de garantizar el cumplimiento de las atribuciones al Estado en materia de enseñanza en las comunidades autónomas– una denuncia formulada por una mujer residente en la localidad de Almanza que asegura que el nieto que tutela ha sufrido repetidas agresiones «durante años» en el colegio de esa localidad y ante la impasibilidad de los profesores.
Además de la magnitud de los hechos que describe en su escrito remitido al Ministerio hace dos días, Eugenia Leal Gutiérrez mantiene también que la Junta de Castilla y León le ha venido negando el servicio de transporte escolar a su nieto «por ser el único niño que ha elegido para cursar Educación Secundaria el Instituto de Sahagún y no el de Cistierna, al que van todos los demás» escolares del pueblo, muchos de ellos supuestos autores de las agresiones. A esta determinación optó la familia del menor precisamente con el fin de «alejarle» del grupo de supuestos agresores.
Mientras se resuelve esta situación, en la que ya está interviniendo el Servicio Territorial de Educación, Eugenia Leal ha decidido que el joven permanezca en casa «a salvo y lejos de los que le han maltratado» porque, como ha escrito a la ministra de Educación, con cuya secretaria personal habló por teléfono, como esta misma confirmó, «el niño no sale de casa hasta que el transporte de Sahagún no pase a recogerle».
Por su parte, el director del Centro Rural Agrupado (CRA) de Almanza, Damián León, niega rotundamente que el joven aludido haya sido objeto de algún tipo de malos tratos durante el tiempo que lleva dirigiendo el centro, hace un año, si bien no pudo precisar nada sobre cursos anteriores en los que sí parece hubo problemas con algunos chavales, según han reconocido a este periódico algunos padres de alumnos del centro.
Así las cosas, el Servicio Territorial de Educación ya está al corriente de todo este caso y se limita únicamente a informar sobre una posible solución al problema concreto del transporte para este alumno, al que se le ofrecerán «dos o tres alternativas» de ruta que no fueron concretadas. Sobre el acoso, la respuesta de la Junta es el mutismo, a propósito de si conoce o investigará este caso de supuesta violencia en las aulas.
En todo caso, Eugenia Leal Gutiérrez no permitirá que su nieto continúe sus estudios junto a los que han sido compañeros de clase del menor, para evitar que continúen «las vejaciones» a las que afirma haber sido sometido este niño de once años, al que describe su abuela como «un cobarde que no ha sabido nunca plantarle cara a los que abusaban de él, incluso con los profesores delante». En todo caso, esta situación nunca ha sido denunciada oficialmente, si bien Eugenia asegura «que era conocida por todos los profesores» y que sí se trasladó verbalmente el problema a responsables del CRA.
Aunque legalmente Eugenia, como cualquiera, puede matricular a su nieto en el centro educativo de Sahagún, el servicio de transporte escolar no llega hasta Almanza, sino que se queda a cinco kilómetros, y sin medios a su alcance para llevar al joven hasta la villa, ha decidido que el menor permanezca sin ir a clase hasta que la Junta de Castilla y León les proporcione el servicio de transportes hasta el instituto sahagunino, algo que «nos corresponde por derecho».
Para Eugenia Leal, que su nieto acuda al centro de Sahagún supondrá la «libertad» del menor y el final de una desgarradora historia que ya sufrió en su día con su hija, minusválida psíquica y a la cual «desnudaron en el transporte escolar» cuando ella misma estudiaba en ese centro, siempre según el escrito cuyo contenido investiga el Ministerio.
«Se lo comen, le pegan hasta los parvulitos»
Tiene miedo a que la historia se repita. A que sea ahora su nieto el que viva la pesadilla que vivió su hija, «víctima de vejaciones por parte de sus compañeros de clase». Por eso, Eugenia se ha plantado y ahora pelea para que su nieto dejé atrás «años de agresiones» y pueda continuar con sus estudios «como un niño más» aunque eso suponga «tenerle en casa» hasta que alguien solucione su problema. «Llevar al niño a Cistierna es meterle en la boca del lobo –dice Eugenia– mientras ha estado en Almanza he podido controlarle en los recreos pero no quiero ni imaginar qué le sucedería al niño allí solo, le han pegado hasta los parvulitos. Está educado para no agredir y ahora se lo comen». La abuela mantiene que proporcionar el transporte de su nieto hasta la villa (poniendo así fin a su drama) no supondrá mayor contratiempo ya que el autobús sí llega hasta la localidad de Villaverde de Arcayos, a poco más de cinco kilómetros de Almanza, por lo que recoger al joven estudiante en su lugar de residencia sólo supondrá alargar la ruta ese trozo y no crear en ningún caso una línea especial para el joven.
El director del CRA el último año niega agresiones
El director del Centro Rural Agrupado de Almanza, Damián León, manifiesta rotundamente que desde el inicio del curso escolar 2006-2007, fecha en la que se incorporó en el puesto como director, «no se produjo ningún problema de convivencia entre los alumnos del centro con este chaval, como así se documentó en los correspondiente informes de convivencia enviados a la Inspección durante el curso y aprobados en las reuniones pertinentes del Consejo Escolar». «La convivencia durante el curso fue normal con todos los alumnos del centro», concluyó. León asegura que los informes de convivencia elaborados por el CRA y remitidos a la inspección de Educación en enero y julio «reflejan que la convivencia entre los compañeros del curso ha sido normal y que los conflictos propios que se crean en las aulas se han resuelto con toda normalidad». El director «no entra a valorar» si hubo o no problemas en cursos anteriores, por no ser de su competencia, ya que León ocupa el puesto como director sólo desde el curso pasado, «al igual que el resto de docentes del CRA, que llegaron nuevos justo el pasado curso escolar».
ELLC
La abuela del menor le matriculó en el instituto de Sahagún para evitar el contacto con los supuestos agresores. / C. DOMÍNGUEZ
CRISTINA DOMÍNGUEZ 19 SEP 2007 ALMANZA (León)
El Ministerio de Educación y Ciencia ha puesto en manos de la Alta Inspección de Educación –órgano encargado de garantizar el cumplimiento de las atribuciones al Estado en materia de enseñanza en las comunidades autónomas– una denuncia formulada por una mujer residente en la localidad de Almanza que asegura que el nieto que tutela ha sufrido repetidas agresiones «durante años» en el colegio de esa localidad y ante la impasibilidad de los profesores.
Además de la magnitud de los hechos que describe en su escrito remitido al Ministerio hace dos días, Eugenia Leal Gutiérrez mantiene también que la Junta de Castilla y León le ha venido negando el servicio de transporte escolar a su nieto «por ser el único niño que ha elegido para cursar Educación Secundaria el Instituto de Sahagún y no el de Cistierna, al que van todos los demás» escolares del pueblo, muchos de ellos supuestos autores de las agresiones. A esta determinación optó la familia del menor precisamente con el fin de «alejarle» del grupo de supuestos agresores.
Mientras se resuelve esta situación, en la que ya está interviniendo el Servicio Territorial de Educación, Eugenia Leal ha decidido que el joven permanezca en casa «a salvo y lejos de los que le han maltratado» porque, como ha escrito a la ministra de Educación, con cuya secretaria personal habló por teléfono, como esta misma confirmó, «el niño no sale de casa hasta que el transporte de Sahagún no pase a recogerle».
Por su parte, el director del Centro Rural Agrupado (CRA) de Almanza, Damián León, niega rotundamente que el joven aludido haya sido objeto de algún tipo de malos tratos durante el tiempo que lleva dirigiendo el centro, hace un año, si bien no pudo precisar nada sobre cursos anteriores en los que sí parece hubo problemas con algunos chavales, según han reconocido a este periódico algunos padres de alumnos del centro.
Así las cosas, el Servicio Territorial de Educación ya está al corriente de todo este caso y se limita únicamente a informar sobre una posible solución al problema concreto del transporte para este alumno, al que se le ofrecerán «dos o tres alternativas» de ruta que no fueron concretadas. Sobre el acoso, la respuesta de la Junta es el mutismo, a propósito de si conoce o investigará este caso de supuesta violencia en las aulas.
En todo caso, Eugenia Leal Gutiérrez no permitirá que su nieto continúe sus estudios junto a los que han sido compañeros de clase del menor, para evitar que continúen «las vejaciones» a las que afirma haber sido sometido este niño de once años, al que describe su abuela como «un cobarde que no ha sabido nunca plantarle cara a los que abusaban de él, incluso con los profesores delante». En todo caso, esta situación nunca ha sido denunciada oficialmente, si bien Eugenia asegura «que era conocida por todos los profesores» y que sí se trasladó verbalmente el problema a responsables del CRA.
Aunque legalmente Eugenia, como cualquiera, puede matricular a su nieto en el centro educativo de Sahagún, el servicio de transporte escolar no llega hasta Almanza, sino que se queda a cinco kilómetros, y sin medios a su alcance para llevar al joven hasta la villa, ha decidido que el menor permanezca sin ir a clase hasta que la Junta de Castilla y León les proporcione el servicio de transportes hasta el instituto sahagunino, algo que «nos corresponde por derecho».
Para Eugenia Leal, que su nieto acuda al centro de Sahagún supondrá la «libertad» del menor y el final de una desgarradora historia que ya sufrió en su día con su hija, minusválida psíquica y a la cual «desnudaron en el transporte escolar» cuando ella misma estudiaba en ese centro, siempre según el escrito cuyo contenido investiga el Ministerio.
«Se lo comen, le pegan hasta los parvulitos»
Tiene miedo a que la historia se repita. A que sea ahora su nieto el que viva la pesadilla que vivió su hija, «víctima de vejaciones por parte de sus compañeros de clase». Por eso, Eugenia se ha plantado y ahora pelea para que su nieto dejé atrás «años de agresiones» y pueda continuar con sus estudios «como un niño más» aunque eso suponga «tenerle en casa» hasta que alguien solucione su problema. «Llevar al niño a Cistierna es meterle en la boca del lobo –dice Eugenia– mientras ha estado en Almanza he podido controlarle en los recreos pero no quiero ni imaginar qué le sucedería al niño allí solo, le han pegado hasta los parvulitos. Está educado para no agredir y ahora se lo comen». La abuela mantiene que proporcionar el transporte de su nieto hasta la villa (poniendo así fin a su drama) no supondrá mayor contratiempo ya que el autobús sí llega hasta la localidad de Villaverde de Arcayos, a poco más de cinco kilómetros de Almanza, por lo que recoger al joven estudiante en su lugar de residencia sólo supondrá alargar la ruta ese trozo y no crear en ningún caso una línea especial para el joven.
El director del CRA el último año niega agresiones
El director del Centro Rural Agrupado de Almanza, Damián León, manifiesta rotundamente que desde el inicio del curso escolar 2006-2007, fecha en la que se incorporó en el puesto como director, «no se produjo ningún problema de convivencia entre los alumnos del centro con este chaval, como así se documentó en los correspondiente informes de convivencia enviados a la Inspección durante el curso y aprobados en las reuniones pertinentes del Consejo Escolar». «La convivencia durante el curso fue normal con todos los alumnos del centro», concluyó. León asegura que los informes de convivencia elaborados por el CRA y remitidos a la inspección de Educación en enero y julio «reflejan que la convivencia entre los compañeros del curso ha sido normal y que los conflictos propios que se crean en las aulas se han resuelto con toda normalidad». El director «no entra a valorar» si hubo o no problemas en cursos anteriores, por no ser de su competencia, ya que León ocupa el puesto como director sólo desde el curso pasado, «al igual que el resto de docentes del CRA, que llegaron nuevos justo el pasado curso escolar».
ELLC
La abuela del menor le matriculó en el instituto de Sahagún para evitar el contacto con los supuestos agresores. / C. DOMÍNGUEZ






