[...]SÉPTIMO.- Jokin Ceberio Laboa sufrió, como efecto de la conducta desplegada por [...*] un transtorno disociativo que provocó una reacción depresiva aguda, cuya evaluación y alivio
hubiera precisada una terapia, dirigida por un Psiquiatra, para implementar las estrategias de afrontamiento precisas para integrar emocionalrnente la traumática experiencia vivida en su biografía vital. [*7 nombres]
Tal y como indica el Dr. Viar Echeverría, Jokin sufrió un transtorno disociativo que generó una reacción depresiva aguda que se manifestó en dos planos:
(De la Sentencia, Julio'2005)
diariovasco.com 14/02/06 IÑAKI VIAR ECHEVARRÍA, PSICOANALISTA · PROFESOR DE LA UPV-EHU
Jokin se encontró aislado, no alcanzó a establecer mediaciones que le habrían podido ayudar a salir de esa situación, ya que tampoco existió ninguna intervención que llegara a restituirle en su dignidad como sujeto. Nada vino en su ayuda para restablecer el vínculo con su entorno.
Se producirá así una fractura en su funcionamiento psíquico habitual. Jokin quedará representado ante los otros por las palabras de la injuria, que llegarán a desplazar a las propias, a las que le representaban y le constituían. Es la vía para que se efectúe un proceso de borrado de su particularidad, para que se abra el camino fatal de la identificación con esa posición de 'resto' en su comunidad, de su sentimiento de total impotencia. Es lo que causará su vergüenza de vivir en ese nuevo orden del mundo, en el lugar que le hacen ocupar y que resulta inaceptable para él. Su respuesta será desengancharse de todo ello mediante su decisión final.
En su desenlace trágico, sin embargo, no podemos dejar de encontrar, más allá de su imposibilidad para haber hallado otra respuesta, más allá de su inmensa desgracia, un rasgo de honor en su negativa a vivir en la indignidad. Y la evocación que nos suscita como pregunta sobre la existencia... argijokin
Por el tema de los porros
Las disputas entre las familias llevaron al joven hondarribiarra a un callejón sin salida
Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias
[...] DE LA ENTREVISTA A FÉLIX ETXEBERRIA PROFESOR DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
SAN SEBASTIÁN 29/08/06. Etxeberria ofreció una charla en el Palacio Miramar de Donostia sobre 'el caso Jokin', dentro de un curso titulado Convivencia en las aulas, en los Cursos UPV de Verano 2006
- ¿Qué pasó entre las familias de los chavales?
- Hubo un conflicto entre las familias y muchos desencuentros antes de que Jokin se suicidara. Uno de los primeros desencuentros ocurrió cuando Jokin acudió con un grupo de amigos a unas colonias de verano y el monitor les sorprendió fumando porros. Los monitores enviaron una carta a los padres de cada uno de los chavales para informarles de la situación. Todos excepto Jokin interceptaron las cartas y los padres no llegaron a leer las misivas. Jokin no tuvo la astucia ni la picardía de sus 'amigos' y sus padres leyeron la carta. Éstos informaron al resto de padres y Jokin, desde entonces, se quedó con la etiqueta de 'chivato' y con un sentimiento de traición hacia sus compañeros. Fue objeto de constantes burlas y acoso tanto dentro como fuera de las aulas. Las familias no se entendieron desde el principio. Los agresores recibieron la advertencia de que no se acercaran al homenaje que le hicieron a Jokin tras su muerte. El centro también quiso acercarse y la familia de Jokin no lo aceptó. La verdad es que 'el caso Jokin' es más complejo de lo que parece.
- En plena disputa entre las familias, Jokin se escapó de casa y estuvo tres días sin aparecer por el centro escolar...
- Sí, las disputas entre las familias llevaron al joven hondarribiarra a un callejón sin salida. Hubo un desencuentro fuerte entre las familias por el tema de los porros. Se achacaron mutuamente la influencia negativa que ejercieron unos chavales sobre otros. Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias. Además, tuvo que dar los nombres de los acosadores cuando sus padres le vieron los moratones y las marcas de los golpes por todo el cuerpo. El día anterior a su muerte, los padres estaban reunidos en el centro escolar.
- ¿Qué conclusiones saca después de haber estudiado e investigado el caso?
- Este tema concretamente es de una complejidad enorme. En este caso fallamos todos: los acosadores, el centro, los padres, los expertos que hemos caído en una explicación simplista, la Consejería de Educación,... Por otro lado, estos menores condenados no pueden vivir toda la vida con la losa de haber sido 'los que suicidaron a Jokin'. Otra conclusión podría ser que fallaron todos los mecanismos de prevención. Todos llegamos tarde y nadie pudo ayudar a Jokin, a quien se le canonizó después haciéndole múltiples homenajes.
-¿Cree que se actuó con demasiada rapidez sin llevar a cabo una investigación más profunda?
- Se expulsó a los alumnos y no se investigó nada más. Los culpables han sido castigados con una sentencia que les ha obligado a estar internados en un centro para menores en Zumarraga y, como acosadores, creo que sí merecen un castigo, pero como más tarde se supo, hubo más culpables y el acoso fue más generalizado...DIARIO VASCO - argijokin
Tal y como indica el Dr. Viar Echeverría, Jokin sufrió un transtorno disociativo que generó una reacción depresiva aguda que se manifestó en dos planos:
- una significación del entorno vital en clave notoriamente pesimista, caracterizada por una reducción del campo de la vida consciente que impide considerar la realidad de otro modo; es lo que los expertos en ciencia de la conducta denominan "visión en túnel";
- una pérdida del control sobre la propia vida, una sensación subjetiva de que se ha perdido el “asiento del conductor" desde el que se dirige la propia trayectoria vital; el mensaje que Jokin remite a una amiga el día 20 de septiembre (un día antes de su suicidio) es clarividente: "Adiós reina mía ya no pinto nada aquí, mi vida es una ruleta que da vueltas perdiendo el control..."
(De la Sentencia, Julio'2005)
Jokin se encontró aislado, no alcanzó a establecer mediaciones que le habrían podido ayudar a salir de esa situación, ya que tampoco existió ninguna intervención que llegara a restituirle en su dignidad como sujeto. Nada vino en su ayuda para restablecer el vínculo con su entorno.
Se producirá así una fractura en su funcionamiento psíquico habitual. Jokin quedará representado ante los otros por las palabras de la injuria, que llegarán a desplazar a las propias, a las que le representaban y le constituían. Es la vía para que se efectúe un proceso de borrado de su particularidad, para que se abra el camino fatal de la identificación con esa posición de 'resto' en su comunidad, de su sentimiento de total impotencia. Es lo que causará su vergüenza de vivir en ese nuevo orden del mundo, en el lugar que le hacen ocupar y que resulta inaceptable para él. Su respuesta será desengancharse de todo ello mediante su decisión final.
En su desenlace trágico, sin embargo, no podemos dejar de encontrar, más allá de su imposibilidad para haber hallado otra respuesta, más allá de su inmensa desgracia, un rasgo de honor en su negativa a vivir en la indignidad. Y la evocación que nos suscita como pregunta sobre la existencia... argijokin
Por el tema de los porros
Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias
[...] DE LA ENTREVISTA A FÉLIX ETXEBERRIA PROFESOR DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
SAN SEBASTIÁN 29/08/06. Etxeberria ofreció una charla en el Palacio Miramar de Donostia sobre 'el caso Jokin', dentro de un curso titulado Convivencia en las aulas, en los Cursos UPV de Verano 2006
- ¿Qué pasó entre las familias de los chavales?
- Hubo un conflicto entre las familias y muchos desencuentros antes de que Jokin se suicidara. Uno de los primeros desencuentros ocurrió cuando Jokin acudió con un grupo de amigos a unas colonias de verano y el monitor les sorprendió fumando porros. Los monitores enviaron una carta a los padres de cada uno de los chavales para informarles de la situación. Todos excepto Jokin interceptaron las cartas y los padres no llegaron a leer las misivas. Jokin no tuvo la astucia ni la picardía de sus 'amigos' y sus padres leyeron la carta. Éstos informaron al resto de padres y Jokin, desde entonces, se quedó con la etiqueta de 'chivato' y con un sentimiento de traición hacia sus compañeros. Fue objeto de constantes burlas y acoso tanto dentro como fuera de las aulas. Las familias no se entendieron desde el principio. Los agresores recibieron la advertencia de que no se acercaran al homenaje que le hicieron a Jokin tras su muerte. El centro también quiso acercarse y la familia de Jokin no lo aceptó. La verdad es que 'el caso Jokin' es más complejo de lo que parece.
- En plena disputa entre las familias, Jokin se escapó de casa y estuvo tres días sin aparecer por el centro escolar...
- Sí, las disputas entre las familias llevaron al joven hondarribiarra a un callejón sin salida. Hubo un desencuentro fuerte entre las familias por el tema de los porros. Se achacaron mutuamente la influencia negativa que ejercieron unos chavales sobre otros. Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias. Además, tuvo que dar los nombres de los acosadores cuando sus padres le vieron los moratones y las marcas de los golpes por todo el cuerpo. El día anterior a su muerte, los padres estaban reunidos en el centro escolar.
- ¿Qué conclusiones saca después de haber estudiado e investigado el caso?
- Este tema concretamente es de una complejidad enorme. En este caso fallamos todos: los acosadores, el centro, los padres, los expertos que hemos caído en una explicación simplista, la Consejería de Educación,... Por otro lado, estos menores condenados no pueden vivir toda la vida con la losa de haber sido 'los que suicidaron a Jokin'. Otra conclusión podría ser que fallaron todos los mecanismos de prevención. Todos llegamos tarde y nadie pudo ayudar a Jokin, a quien se le canonizó después haciéndole múltiples homenajes.
-¿Cree que se actuó con demasiada rapidez sin llevar a cabo una investigación más profunda?
- Se expulsó a los alumnos y no se investigó nada más. Los culpables han sido castigados con una sentencia que les ha obligado a estar internados en un centro para menores en Zumarraga y, como acosadores, creo que sí merecen un castigo, pero como más tarde se supo, hubo más culpables y el acoso fue más generalizado...DIARIO VASCO - argijokin






