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miércoles, 03 de octubre de 2007
Emilio, un niño de 12 años, mató con un cuchillo a un compañero, Agustín, de 13, el jueves pasado a la tarde porque lo molestaba todos los días en el colegio
El fiscal Balbastro dijo que el chico que degolló a su compañero es “inteligente y hábil" e iba a diario al ciber
. La rectora de la escuela siente "una angustia constante" por lo ocurrido
Cuando un chico mata a otro en el colegio:
  • las alertas que desoyen padres y docentes
  • El recuerdo de “Pantriste y Junior”
  • ¿Cómo evitar este tipo de conductas?
  • Es hora de prevenir y contener
  • Ninguno de los chicos había manifestado "conductas agresivas"
  • Ituzaingó CORRIENTES, Argentina 02 OCT 2007
    Uno de los preceptores del colegio al que asistían los adolescentes reveló a Radio 10 detalles de los violentos hechos ocurridos en Corrientes. El asesino habría querido enterrar en el patio a su compañero.

    Luis Mesa, periodista y profesor del colegio
    Juan Bautista Alberdi, al que asistían el joven agresor y compañero muerto, destacó que los hechos conmocionaron a los alumnos y que ambos chicos tenían una muy buena conducta, un buen rendimiento escolar y que los que los conocían jamás hubieran pensado que podría suceder algo similar.

    Emilio, un niño de 12 años, mató con un cuchillo a un compañero, Agustín, de 13, el jueves pasado a la tarde porque, según declaró, éste lo molestaba todos los días en el colegio. Le cortó el cuello con un cuchillo, intentó ocultar los hechos y decir que los habían querido robar, pero finalmente las sospechas lo acorralaron y tuvo que confesar la verdad.

    El hecho se registró en la localidad correntina de Ituzaingó, distante 230 kilómetros al norte de la capital provincial. "Lo sorprendente es que Emilio, según informaron los policías, no se quebró en ningún momento, sólo relató con detalles los hechos ocurridos y dijo que lo planeaba desde julio", señaló Mesa a Radio 10.

    La primera versión del niño de 12 años -que había entrado un ladrón corpulento y encapuchado- no convenció del todo a los pesquisas, que lo interrogaron en dos ocasiones, y encontraron algunos puntos dudosos en su declaración, razón por la cual intervino la Dirección de Investigaciones de la policía correntina.

    En principio, el niño agresor había contado que su compañero fue a estudiar a su casa, de la calle Corrientes al 2000, y que cuando estaban realizando sus tareas, una persona encapuchada saltó por la tapia del fondo y atacó a su compañero con un cuchillo de mango de madera -que posteriormente fue hallado en el patio con manchas de sangre- y luego escapó del lugar.

    "Al principio la historia que contaba era algo creíble, pero la existencia de sangre en sus pantalones y de barro en cierta ropa escondida, dieron por tierra la teoría", explicó el preceptor a cargo de las tutorías del octavo año del colegio.

    Y agregó: "Finalmente, Emilio decidió contar la verdad y dijo que hasta había querido enterrar a Agustín; había intentado hacer un pozo en el fondo de la casa pero al no poder solucionarlo solo se dio cuenta que tenía que recurrir a alguien y decidió inventar la historia".

    Mesa señaló que desde el punto de vista docente, "el gran problema que vemos es la falta de diálogo dentro de la familia, las comidas siempre se dejan invadir por la televisión, que es un elemento distractor que no permite la integración". También destacó la existencia de demasiados hechos de violencia y dijo que "cuando no hay contención suceden estas cosas".

    El niño quedó a disposición del juzgado de menores que ahora deberá resolver su situación porque es inimputable por su condición de menor de edad. INFOBAE/ Télam

  • El fiscal Balbastro dijo que el chico que degolló a su compañero es “inteligente y hábil" e iba a diario al ciber

    >>Escena del crimen. (Fotos Radio Sudamericana/ MOL)

    02-10-2007 El fiscal Eugenio Balbastro de Ituzaingó dijo que llama la atención las actitudes y conducta del niño de 12 años que mató a su compañero de 13 el jueves pasado. “Hasta este momento, por lo que conocemos, es realmente llamativa la actitud que ha adoptado este chico. Varios elementos indican que podríamos estar ante a una personalidad particular o personalidad “llamativa”.

    El fiscal Eugenio Balbastro señaló en Radio Del Plata que el chico agresor no tenía "problemas en la comunidad, según antecedentes recabados por la policía, al parecer se había cansado por la situación de convivencia escolar".

    Agregó que “varios elementos indican que podríamos estar frente a una personalidad particular o personalidad llamativa”, afirmó en este sentido Balbastro.

    Lo importante ahora es “preservar la integridad del niño, ya que se trata de un menor inimputable”, señaló el fiscal, al momento de acotar que “en la escuela era un niño aplicado, respetuoso, muy inteligente. Lo curioso es que todos los días iba a un ciber”, enunció al referirse a la particular personalidad del joven.

    Balbastro definió al chico agresor como “inteligente hábil de palabras y en reacción y gestos, capacidad de respuesta llamativa para su edad cronológica, una persona muy inteligente para su edad".

    Y prosiguió: "Llegamos a la conclusión que el chico mentía, hay algunas versiones que corren por sus dichos donde se autoincriminó, la bolsa (que circuló que tenía preparado para deshacerse de su amigo) no estaba, aunque sí el pozo es de reciente data".

    Aseguró que los que vivían en la finca no sabían del pozo ni de sus fines, pero el niño sí, "para asegurar el resultado de la impunidad de su actitud y conducta".

    Asimismo, Balbastro dijo que no hay antecedentes de violencia en ninguno de estos chicos ni entre ellos.

    "Lo planificó"

    El fiscal señaló que según los datos obtenidos hasta ahora, que se basan en el análisis de la escena del crimen y la confrontación con la primera versión que dio el niño "que no condice y en un relato de declaración a este menor en la presencia del el asesor del menor donde se autoincirmina, podríamos decir que si fue el autor, lo planificó, y así lo expresó en la declaración, a confesión de partes no hay relevos de prueba".

    Según la causa, la investigación hasta el momento no es suficiente para dictar un pronunciamiento. "Lo cierto es que el niño da detalles específicos, él ha comentado según está plasmado en la declaración que es una situación preparada o preordenada. Pero estamos investigando y no podemos dar una afirmación categórica que así haya sido, es nuestra sospecha fundada, la justicia no ha determinado su autoría y hasta que eso no ocurra tenemos que dejar que avance la investigación y no descartar otras hipótesis", explicó el fiscal.

    Según la pericia, que les fue adelantada telefónicamente a esa fiscalía -porque no ha llegado el resultado ya que sólo en Corrientes capital se hacen las pericias- "y realmente nos han adelantado que la herida punzo cortante que termino la vida del chico fue en el cuello a la altura de la carótida y tendría tres puntazos de poca profundidad practicados post mortem".

    En cuanto a las reacciones de las familias de ambos menores, el fiscal dijo "no puedo comentarles porque responden a las emociones y al círculo familiar de ellos, pero la realidad es que para ninguna de las dos familias está en una situación cómoda o feliz. Las dos están pasando por una sitación muy lastimosa para ellos".

    Crimen en hora de estudios

    Es de recordar que el crimen tuvo lugar en Ituzaingó, a 230 kilómetros de la capital correntina: su autor no soportaba más burlas. El caso recuerda a los de Carmen de Patagones en 2004 y Rafael Calzada en 2003.

    “Lo maté porque me tenía cansado. Me molestaba todos los días en la escuela; lo tenía que matar.” Con esas tres frases, un niño de 12 años confesó en Ituzaingó, Corrientes, el asesinato de su compañero de aula, Agustín Esteche, quién el jueves pasado apareció sin vida y con una cuchillada en el cuello. La víctima, de 13 años, había ido a hacer un trabajo práctico a la casa de su colega de estudios y fue allí que se encontró con la muerte. El chico –que reconoció la responsabilidad por el homicidio– vive con su madre y su padre, un trabajador de la Marina Mercante que pasa largos períodos en altamar. La comunidad de la ciudad norteña, todavía conmocionada, resalta también como datos del pequeño que su abuelo paterno pertenece a la Prefectura, mientras el materno es un ex policía.

    El hallazgo del cuerpo sin vida de Esteche, con una herida cortante en el cuello y otras tres en el pecho, arrancó el jueves de su tranquilidad habitual a Ituzaingó, una ciudad con 18 mil habitantes ubicada a 230 kilómetros al norte de la capital provincial. La policía había llegado a la casa de la familia alertada por uno de los abuelos del chico, que había recibido un llamado en el que su nieto le decía que él y su amigo habían sido víctimas de un asalto.

    Dos días después, y luego de esbozar una versión en la que un delincuente encapuchado había sido el autor del crimen, el chico se quebró y contó la verdad: “Me tenía cansado. Todos los días me molestaba en la escuela”, señaló ante los investigadores el pequeño, que había invitado a Espeche a que fuera a su casa, aprovechando que ese día estaría solo.

    De todas formas, que su hogar estuviera en soledad no era una situación extraordinaria, ya que su padre trabaja como marino, por lo que, según cuentan los vecinos de Ituzaingó, pasa largos períodos sin verlo. El marco social del chico se completa con dos abuelos empleados de las fuerzas de seguridad. El paterno, integrante de la Prefectura. El materno, policía retirado. En este contexto, el chico quedó aprisionado por su propio plan de venganza, incapaz de dilucidar qué era aquello ajeno a él que lo empujaba a pretender semejante idea, que venía imaginando desde julio pasado. Y la llevó a los hechos el jueves: en un momento de la tarde lo dejó solo a Esteche frente a la computadora, fue a buscar un cuchillo y lo apuñaló por la espalda en el cuello.

    Luego de eso, la víctima intentó escapar para buscar ayuda, por lo que salió hacia un patio interior y caminó los 20 metros que lo separaban del portón de entrada, dejando en su camino un reguero de sangre. Como la puerta de rejas estaba cerrada con llave, no pudo salir y cayó.

    Cuando los investigadores comenzaron con su trabajo, el niño de 12 años relató que él y Agustín habían sentido ruidos en el patio, por lo que ambos salieron a ver qué había pasado. Según esa primera versión, en ese momento un delincuente encapuchado entró a la vivienda, ubicada en la calle Corrientes al 200, y los atacó a ambos. “Yo escapé”, aseguró, para luego sostener que su compañero no pudo y fue asesinado por el intruso.

    En un primer momento, la policía creyó el relato. Sin embargo, con el paso de las horas comenzaron a aparecer contradicciones en su versión, que despertaron las sospechas. En primer lugar, su relato no coincidía con el lugar donde fue hallado el cuchillo; en segundo, su historia se modificó entre el primero y el segundo interrogatorio. Al profundizar las preguntas, el chico de 12 años comenzó a ponerse nervioso, hasta que se quebró y confesó el crimen.

    Carmen de Patagones –en Chubut– y Rafael Calzada –en el conurbano bonaerense– fueron escenario en los últimos años de casos parecidos. El pueblo patagónico fue sacudido cuando, en septiembre de 2004, Junior –un chico de 19 años, hijo de un integrante de la Prefectura– tomó el arma de su padre y mató a tres compañeros e hirió a otros.

    En Rafael Calzada, los disparos fueron a la salida del Polimodal 9 en el año 2000 y terminaron con la vida de un adolescente de 16 años, integrante del grupo que con sorna solía burlar diciéndole “Pantriste” a un compañero, autor de los tiros. El 8 de abril de 2003, el Tribunal Oral Nº 6 de Lomas de Zamora lo declaró inimputable y ordenó su internación psiquiátrica. www.misionesonline.net

  • Cuando un chico mata a otro en el colegio: las alertas que desoyen padres y docentes

    1 de Octubre de 2007 El asesinato por parte de un chico de 12 años a un compañero que lo molestaba en clase enciende una alarma sobre estos comportamientos que ya tienen otros antecedentes en lo que va de esta década.

    10 comentarios

    La noticia fue escalofriante, pero no tan sorpresiva. Un niño de 12 años confesó que mató con un cuchillo, con el cual le cortó el cuello, a un compañero de 14 con el que estaba estudiando, porque lo molestaba en el colegio.

    Este hecho se suma a lo ocurrido en el año 2000, un estudiante de 16 años mató a otro porque le decía "Pantriste", y a la tragedia de septiembre de 2004 en Carmen de Patagones cuando “Junior” (15) asesinó a tres compañeros e hirió a otros cinco. Una especialista en adolescentes opina sobre estos episodios y carga las tintas contra la comunidad educativa y los padres.

    El reciente hecho se registró el pasado viernes en la localidad correntina de Ituzaingó, y en un principio el agresor había dicho que su compañero fue atacado por una persona encapuchada que luego huyó. Pero finalmente el niño confesó que él había matado a su compañero porque lo molestaba permanentemente en la escuela y ya estaba cansado de esa situación.

    Para Gabriela Renault, psicóloga especializada en adolescentes, en las generaciones anteriores también existían los chicos que cargaban a un chivo expiatorio con un adjetivo calificativo pero que se complementaba con otro positivo, como por ejemplo, "un gordo bueno".
    “Las victimas son los dos menores: uno murió fisicamente y el otro cómo remonta su situación, se preguntó Renault.

    Sin embargo, en los últimos tiempos la especialista observó el factor de acoso y la maniobra de manipulación del otro. “Es cuando el otro ya no te deja pensar porque comienza a ser mucho más que una cargada y aparecen otros elementos donde la víctima es más vulnerable”, puntualizó.

    Estos elementos aparecen cuando la presión de ese otro produce un sentimiento de no pertenencia, de quedar afuera lo que puede generar porblemas en la conducta alimentaria de los chicos. “Si sos flaco, no te van a mirar y tal vez no encontrás ropa en un negocio”, explicó. “En ese momento pueden venir a la mente los pensamientos para poder sacarse de encima al otro”, agregó Renault.

    El recuerdo de “Pantriste y Junior”

    “Hoy va a ser un lindo día", dicen que dijo Junior, de 15 años, antes de extraer de su mochila escolar la pistola Browning calibre 9 milímetros de su padre y disparar, sin pausa, sobre sus compañeros de 1er año B de la Escuela Media N° 2 Islas Malvinas de Carmen de Patagones. Junior, apodo por el que todos lo conocían, mató a tres alumnos e hirió a otros cinco.

    La tragedia se desató luego de las 7.30 del martes 28 de septiembre de 2004. Tras izar la bandera en el patio de la escuela, los chicos se dirigieron a sus cursos (en lo que parecía un día más) y en pocos minutos se iba a desatar una verdadera locura manchada de sangre. Junior entró a clase, se paró junto a su pupitre, el primero al lado de la puerta, y no paró de disparar hasta agotar los 13 tiros del cargador. El joven permanece recluido, con otra identidad, en un instituto de menores de máxima seguridad en Ensenada, en las inmediaciones de la ciudad de La Plata.

    Cuatro años atrás de ese terrible episodio (el 4 de agosto de 2000) Javier Romero (16) mató de un tiro en la cabeza a un compañero e hirió a otro porque lo llamaban “Pantriste", por el personaje central de una película de dibujitos animados de Manuel García Ferré estrenada meses antes y que trataba sobre la vida de un joven tímido, perdedor y desgarbado.

    Ese hecho ocurrió en la puerta de la Escuela Media N° 9, en Rafael Calzada, partido de Almirante Brown y el Tribunal Oral N 6 de Lomas de Zamora absolvió al chico que fue declarado inimputable.

    Renault comentó que cuando las cargadas son tan fuertes y sostenidas en el tiempo puede ocurrir un Acting ( acto sin mediación de la palabra) donde la persona no puede razonar y sucede un hecho disruptivo donde generalmente siempre existe una premonición y alertas que no fueron observadas por los compañeros, padres y docentes. “Junior decía que no le gustaba el grupo, que no quería ir más al colegio y que quería sacarse el problema de encima”, recordó.

    Para Renault algunas se esas alertas pueden ser el bajo rendimiento escolar, el dejar de prestar atención, los cambios en el humor y las malas contestaciones en la escuela y en la casa. “Ojalá aprendiéramos de estos elementos para tomarlo como prevención”; se esperanzó.
    “Junior decía que no le gustaba el grupo, que no quería ir más al colegio y que quería sacarse el problema de de encima”, recordó Renault en relación a las alertas que pueden dar esos chicos.

    Para la especialista, un chico con esas características agresivas no se forma de un día para otro y destacó la gran responsabilidad que tienen los padres que muchas veces los dejan a solas con la computadora o con la televisión donde, en muchos casos, están expuestos a juegos en red donde hay que matar al otro.

    “Tal vez el chico mató virtualmente primero y fue ensayando para mejorar la puntería. Son chicos de 11 o 12 años, son muy pequeños para lo grande que parecen. Estamos hablando de una infancia, ni siquiera se iniciaron en la pubertad”, alertó. “Las victimas son los dos menores: uno murió fisicamente y el otro, ¿cómo remonta su situación?", se preguntó.

    ¿Cómo evitar este tipo de conductas?

    Renault recomendó algunas medidas para tratar de evitar que estos hechos vuelvan a repetirse.

    -Que los padres se involucren en la vida de sus hijos.
    - No hay que dejarlos solos porque la sociedad es muy fuerte y se los chupa.
    - Hay que escucharlos y empezar a preguntarles dónde están y con quién.
    - Es importante meterlos en proyectos. Si son descubiertos por su talento pueden salir de esta situación. Tal vez sienten que no se pueden insertarse y que no se pueden defender.
    - El sistema educativo debe comprometerse y ser parte del proyecto. minutouno.com

  • Es hora de prevenir y contener Por Andrés Mega psiquiatra forense
    Para LA NACION

    2 de octubre de 2007 |
    En ocasión de la tragedia de Carmen de Patagones, sostuve que la violencia adolescente era un fenómeno en ascenso. Compruebo, muy a mi pesar, que estaba en lo cierto. En el ámbito psiquiátrico forense, donde se evalúa a personas de cada vez menor edad, con el denominador común de consumo de drogas, habitar en hogares con indiferencia de sus padres o violencia familiar, ausencia absoluta de referentes y continentes, y un bombardeo cotidiano, a través de los medios, de situaciones e imágenes de agresiones de todo tipo.

    En consecuencia, no es muy difícil verificar estos fenómenos de copycat o imitación, donde el patrón denominador es la escasa o nula mediatización de los conflictos y donde el paso a la acción se impone como la norma.

    A esto se agrega un condimento escalofriante: es cada vez más notable, cuando se reconstruye el hecho en las evaluaciones con un victimario dado, la hipoestesia o, directamente, anestesia afectiva: el autor habla del hecho con la frialdad e indiferencia que le produciría relatar lo más trivial.

    * * *

    En este suceso de Corrientes no existen fenómenos sociales explosivos, como hacinamiento, pobreza extrema, familia delincuencial o uso de drogas: se trata de un menor de buen rendimiento escolar y excelente conducta. Es obvio que nuestra capacidad de predicción de estos hechos mediante las redes sociales de padres y maestros resulta llamativamente incontinente para poder diagnosticar a tiempo la angustia y la impulsividad de ellos, que, a su vez, también son, en cierta manera, víctimas.

    Es tiempo de reconstituir los gabinetes psicológicos en escuelas públicas o privadas, muchos de ellos desmantelados, porque el fenómeno de la violencia adolescente ya está entre nosotros y no podemos seguir lamentando más víctimas.

    Existe una multiplicidad de métodos diagnósticos y pronósticos para aplicar, y es hora de aplicarlos, a la vez de incorporar a los programas obligatorios asignaturas de prevención de la violencia y de las drogas, y educación vial y sexual. No será bajando la edad de la imputabilidad la forma de contener estos delitos; eso sólo desnudará más escandalosamente la ausencia de recursos que nuestro sistema público puede brindar a esta niñez-adolescencia en grave riesgo. www.lanacion.com.ar


  • Ninguno de los chicos había manifestado "conductas agresivas"
    La rectora de la escuela a la que concurrían el chico de 12 años que asesinó a un compañero dijo que siente "una angustia constante" por lo ocurrido

    La rectora de la escuela de la localidad correntina de Ituzaingó a la que concurría el niño de 12 años que degolló a un compañero confesó que siente "una angustia constante" por la tragedia ocurrida, pero aseguró que "ninguno" de los menores habían manifestado anteriormente "conductas agresivas".

    "La sociedad correntina y el pueblo entero, todos estamos con una angustia constante y un gran dolor de no creer lo que pasó porque los dos tenían perfiles de chicos buenos, de respetar las normas de convivencia", manifestó la docente Marta Esther Báez.

    En declaraciones a la prensa, la rectora del instituto Juan Bautista Alberdi de Ituzaingó indicó que los adolescentes "no eran amigos, eran compañeros de curso, pero no compartían las actividades como grupo".

    "Ninguno de los dos han manifestado en ningún momento tener conductas agresivas. El chico que es el presunto agresor no tiene amonestaciones, no tiene llamados de atención, por eso nada hacía presuponer que podía suceder una situación como esta. Tiene una familia estructurada, padre, madre, hermanos, no hay ningún caso raro de separación, absolutamente nada", reveló.www.eldia.com.ar

  • Buscan prevenir los casos de violencia escolar en la región de Lomas

    BUENOS AIRES 02 OCT 2007
    El jefe distrital de Inspectores de Lomas de Zamora explicó a Info Región que “en las escuelas de la zona se trabaja con un equipo de orientación escolar especializado en la prevención”, y que realizan seguimientos de los niños con comportamientos agresivos. Esta semana un chico de 12 años mató a un compañero de 14 en la provincia de Corrientes y el caso provocó conmoción y alarma.

    Esta semana un chico de 12 años asesinó a un compañero en la ciudad de Corrientes. El caso conmocionó a la provincia del norte argentino y crece la preocupación por los casos de violencia en las escuelas, que en los últimos años han ido en aumento.

    En ese sentido, Info Región consultó al jefe distrital de Inspectores de Lomas de Zamora, Eduardo Almeida, sobre los métodos de prevención ante hechos de violencia en los establecimientos de la región, quien señaló que en cada escuela hay un gabinete de orientación escolar encargado de la prevención.

    Según explicó Almeida, durante este año “no se presentaron hechos significativos de violencia” en los establecimientos de la zona, pero aclaró que “se realizan seguimientos especiales frente a los comportamientos agresivos de los alumnos”.

    El funcionario detalló que en la mayoría de las escuelas el gabinete se encuentra compuesto por un orientador educacional, un asistente social, un maestro recuperador, que es el educador que trabaja con niños con dificultad de aprendizaje, y en algunos casos fonoaudiólogas.

    Este grupo se especializa en la prevención primaria a través “del seguimiento de los chicos que presentan agresividad con los otros niños”, y de acuerdo a lo que remarcó Almeida, en su gran mayoría la vigilancia exhaustiva permite evitar tragedias.

    “Cuando se registran comportamientos particulares de manera reiterada de algún alumno se emite un parte a las autoridades de la escuela, que se ocupa de avisarlo al gabinete orientador y se trata al chico con los especialistas. Si se observa que el caso necesita un tratamiento psicológico es derivado a los profesionales de los hospitales de la zona”, indicóm en diálogo con Info Región.

    Y detalló: “Con estos trabajos preventivos se atenúa bastante el problema de violencia y se evita acontecimientos desafortunados. Los casos de agresividad grave son muy esporádicos, pero los que aparecen se tratan de inmediato”.
    Con respecto a los casos de violencia, que derivaron en una fatalidad, Almeida opinó que “siempre hay signos en el comportamiento de los chicos” pero advirtió que si se realiza un seguimiento se pueden evitar casos que deriven en la muerte de los alumnos.

    Al crimen de Corrientes se suma el conocido episodio de Carmen de Patagones, ocurrido el 28 de septiembre de 2004, cuando Junior entró a clase, se paró junto a su pupitre y disparó hasta agotar los 13 tiros del cargador y mató a tres compañeros e hirió a otros alumnos en el aula. El del 4 de agosto de 2000 Javier Romero (16) mató de un tiro en la cabeza a un compañero e hirió a otro porque lo llamaban "Pantriste". www.inforegion.com.ar

  • Bandera Blanca

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