También quieren saber si hacen pellas o tienen malas compañías· Algunos padres son excesivamente sobreprotectores y quieren saber lo que hacen sus hijos en todo momento
· Lo más investigado, la picaresca con las bajas laborales
B.C. 09.10.2007 MADRID
Las familias madrileñas están tan preocupadas por lo que hacen sus hijos adolescentes que no dudan en espiarlos. En la región, 500 familias recurren al año a los servicios de un detective privado para saber lo que hacen fuera de casa. La demanda está aumentando tanto que en tres años "la vigilancia a adolescentes ha crecido un 30%", según Enrique Hormigo, presidente de la Asociación Madrileña de Detectives.
En 2004, los 50 despachos de investigadores que hay en la región vigilaban cada uno "a siete chicos al año, mientras que ahora no se baja de diez", subraya Hormigo.
Las familias recurren a los detectives porque sospechan que sus hijos no van a clase, que consumen marihuana o porque frecuentan malas compañías. Y también porque "algunos padres son excesivamente sobreprotectores y quieren saber lo que hacen sus hijos en todo momento", indican desde la asociación.
A estas causas se les suma que "ahora, los detectives son vistos por la gente como profesionales cercanos y no como personajes de novela, lo que hace que las familias recurran a nosotros", puntualiza Javier Caballero, de la agencia Apherton.
Pese al incremento del espionaje a menores, los asuntos laborales suponen el 60% del trabajo de estos profesionales. De ellos, comprobar la veracidad de las bajas laborales de los empleados, sobre todo, las de los de larga duración, son los asuntos que se llevan la palma, seguidos de los fraudes de los empleados a sus empresas.
Las infidelidades matrimoniales y las custodias de los hijos, en casos de divorcio, se sitúan en segundo lugar como los servicios más demandados.
Tarifas: Casi 1.500 euros
El seguimiento del menor sale por unos 1.440 euros de media. Los detectives suelen tardar entre dos y tres días en recabar pruebas. Una hora de trabajo ronda entre los 50
y los 80 euros.
Perfil: Entre 12 Y 25 años
Estos servicios se centran sobre todo en preadolescentes y adolescentes. No obstante, y ante la prolongación de la pubertad, algunos padres de hijos ya mayores recurren a los detectives para saber si van a trabajar.
Las pruebas: Fotografías y DVD
Tras el seguimiento del adolescente, el detective presenta un informe por escrito de las actividades y horarios del joven. Para dar solidez a la investigación, adjuntan fotos y una grabación en DVD. 20m
· Lo más investigado, la picaresca con las bajas laborales
B.C. 09.10.2007 MADRID
Las familias madrileñas están tan preocupadas por lo que hacen sus hijos adolescentes que no dudan en espiarlos. En la región, 500 familias recurren al año a los servicios de un detective privado para saber lo que hacen fuera de casa. La demanda está aumentando tanto que en tres años "la vigilancia a adolescentes ha crecido un 30%", según Enrique Hormigo, presidente de la Asociación Madrileña de Detectives.
En 2004, los 50 despachos de investigadores que hay en la región vigilaban cada uno "a siete chicos al año, mientras que ahora no se baja de diez", subraya Hormigo.
Las familias recurren a los detectives porque sospechan que sus hijos no van a clase, que consumen marihuana o porque frecuentan malas compañías. Y también porque "algunos padres son excesivamente sobreprotectores y quieren saber lo que hacen sus hijos en todo momento", indican desde la asociación.
A estas causas se les suma que "ahora, los detectives son vistos por la gente como profesionales cercanos y no como personajes de novela, lo que hace que las familias recurran a nosotros", puntualiza Javier Caballero, de la agencia Apherton.
Pese al incremento del espionaje a menores, los asuntos laborales suponen el 60% del trabajo de estos profesionales. De ellos, comprobar la veracidad de las bajas laborales de los empleados, sobre todo, las de los de larga duración, son los asuntos que se llevan la palma, seguidos de los fraudes de los empleados a sus empresas.
Las infidelidades matrimoniales y las custodias de los hijos, en casos de divorcio, se sitúan en segundo lugar como los servicios más demandados.
Tarifas: Casi 1.500 euros
El seguimiento del menor sale por unos 1.440 euros de media. Los detectives suelen tardar entre dos y tres días en recabar pruebas. Una hora de trabajo ronda entre los 50
y los 80 euros.
Perfil: Entre 12 Y 25 años
Estos servicios se centran sobre todo en preadolescentes y adolescentes. No obstante, y ante la prolongación de la pubertad, algunos padres de hijos ya mayores recurren a los detectives para saber si van a trabajar.
Las pruebas: Fotografías y DVD
Tras el seguimiento del adolescente, el detective presenta un informe por escrito de las actividades y horarios del joven. Para dar solidez a la investigación, adjuntan fotos y una grabación en DVD. 20m

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