EDITORIAL Diario de Cuyo · La violencia adolescente
San Juan Argentina 10 Oct 2007
La violencia adolescente es un fenómeno es ascenso. El chico de 12 años que degolló a su compañero de grado en Corrientes, porque estaba cansado de sufrir bromas pesadas de su parte, admitió ante la policía que había planeado el crimen tres meses antes. El menor habría asegurado a los investigadores que no se arrepiente de sus actos y que pensaba continuar con su plan hasta vengarse del menosprecio al que era sometido por sus compañeros de grado.
En el ámbito psiquiátrico forense, donde se evalúa a personas de cada vez menor edad, se encuentran con el denominador común de consumo de drogas, habitar en hogares con indiferencia de sus padres o violencia familiar, ausencia absoluta de referentes y continentes, y un bombardeo cotidiano, a través de los medios, de situaciones e imágenes de agresiones de todo tipo. No es difícil pues, verificar estos fenómenos de imitación, donde el patrón predominante es la escasa o nula mediatización de los conflictos y donde el paso a la acción se impone como la norma. A esto se añade el hecho que cuando se reconstruye el hecho en las evaluaciones con un victimario dado, se pone de relieve anestesia afectiva, por la que el autor habla del hecho con la frialdad e indiferencia que le produciría relatar lo más trivial.
Una reciente investigación del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA indica que más de la mitad de los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años ha ejercido o sufrido episodios de violencia, y ésta es vista por ellos como algo natural. En el caso de Corrientes no se presentan problemas sociales explosivos, como hacinamiento, pobreza extrema, familia delincuencial o drogas. Se trata de un menor de buen rendimiento escolar y excelente conducta.
Es hora que los gabinetes psicológicos, que en muchas escuelas públicas han sido desmantelados, sean reconstituidos, porque la violencia adolescente ya está entre nosotros y no podemos seguir lamentando más víctimas. Hay una multiplicidad de métodos diagnósticos y pronósticos que deben ser aplicados, como así también se deben incorporar a los programas obligatorios, asignaturas de prevención de la violencia y de las drogas, al igual que educación vial y sexual.
La solución para contener estos delitos no se encuentra en bajar la edad de imputabilidad, ya que de aplicarse sólo revelará de modo más dramático la ausencia de nuestro sistema público para proteger a esta niñez y adolescencia en grave riesgo. hdiariodecuyo.com.ar
http://www.iigg.fsoc.uba.ar/
San Juan Argentina 10 Oct 2007
La violencia adolescente es un fenómeno es ascenso. El chico de 12 años que degolló a su compañero de grado en Corrientes, porque estaba cansado de sufrir bromas pesadas de su parte, admitió ante la policía que había planeado el crimen tres meses antes. El menor habría asegurado a los investigadores que no se arrepiente de sus actos y que pensaba continuar con su plan hasta vengarse del menosprecio al que era sometido por sus compañeros de grado.
En el ámbito psiquiátrico forense, donde se evalúa a personas de cada vez menor edad, se encuentran con el denominador común de consumo de drogas, habitar en hogares con indiferencia de sus padres o violencia familiar, ausencia absoluta de referentes y continentes, y un bombardeo cotidiano, a través de los medios, de situaciones e imágenes de agresiones de todo tipo. No es difícil pues, verificar estos fenómenos de imitación, donde el patrón predominante es la escasa o nula mediatización de los conflictos y donde el paso a la acción se impone como la norma. A esto se añade el hecho que cuando se reconstruye el hecho en las evaluaciones con un victimario dado, se pone de relieve anestesia afectiva, por la que el autor habla del hecho con la frialdad e indiferencia que le produciría relatar lo más trivial.
Una reciente investigación del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA indica que más de la mitad de los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años ha ejercido o sufrido episodios de violencia, y ésta es vista por ellos como algo natural. En el caso de Corrientes no se presentan problemas sociales explosivos, como hacinamiento, pobreza extrema, familia delincuencial o drogas. Se trata de un menor de buen rendimiento escolar y excelente conducta.
Es hora que los gabinetes psicológicos, que en muchas escuelas públicas han sido desmantelados, sean reconstituidos, porque la violencia adolescente ya está entre nosotros y no podemos seguir lamentando más víctimas. Hay una multiplicidad de métodos diagnósticos y pronósticos que deben ser aplicados, como así también se deben incorporar a los programas obligatorios, asignaturas de prevención de la violencia y de las drogas, al igual que educación vial y sexual.
La solución para contener estos delitos no se encuentra en bajar la edad de imputabilidad, ya que de aplicarse sólo revelará de modo más dramático la ausencia de nuestro sistema público para proteger a esta niñez y adolescencia en grave riesgo. hdiariodecuyo.com.ar
http://www.iigg.fsoc.uba.ar/







