'Menores y situaciones de riesgo. Desamparo, violencia y adicciones'
La UIMP celebra un seminario para analizar los factores que empujan a los menores a realizar conductas de riesgo
· Participan psicólogos, fiscales y pedagogos
R. CARRIÓN VALENCIA.
La sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia acoge desde ayer y hasta mañana un seminario para analizar los factores y condiciones que empujan a los menores a realizar conductas de riesgo. En este encuentro participarán psicólogos, fiscales y pedagogos. El objetivo es analizar «los factores de riesgo más importantes a los que se enfrenta el menor en la sociedad actual». Además, se tratará el fenómeno de la violencia juvenil y, en especial, la violencia escolar que se ha convertido en uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las estructuras educativas en España. También se estudiarán las conductas adictivas en los adolescentes, entre ellas, las relacionadas con el alcohol, las drogas y los videojuegos.
El conseller de Bienestar Social, Juan Cotino, fue el encargado ayer del acto de apertura del seminario, donde alertó sobre «la excesiva atención mediática» prestada al joven que agredió a una menor inmigrante en un tren en Barcelona y advirtió del «peligro que supone dar tanto protagonismo a los jóvenes con actitudes violentas». Cotino aseguró que es necesario «generar una verdadera cultura de la protección del menor realista y desde una perspectiva multidisciplinar», por lo que defendió «la educación integral y las medidas preventivas» como soluciones para evitar las situaciones de riesgo.
En referencia a la ley penal del menor, el conseller manifestó que no se trata «tanto de aprobar una ley, sino de adecuarse a las nuevas realidades y situaciones sociales». Además, señaló la necesidad de adecuarse «a nuevas situaciones y fenómenos que hace diez años no existían y que pueden ser motivos de riesgo, como la llegada masiva de inmigrantes».
El seminario, que comenzó ayer, dedicó su primera jornada a la adopción de los menores en situación de desamparo y los problemas más frecuentes que conlleva. Entre los factores de riesgo analizados destaca el descubrimiento y la asunción de la identidad biológica, que puede suponer la exposición «a graves riesgos de orden psicológico y emocional», con atención especial a las adopciones internacionales. Así, Cotino recordó que entre 1997 y 2006 se han adoptado un total de 4.271 niños en la Comunidad Valenciana, de los que 3.255 eran extranjeros y 1.016 de origen español.
Datos alarmantes
Si bien es cierto que en España muchos adolescentes y jóvenes viven en entornos favorables y disponen de oportunidades para su desarrollo e integración social, existe un creciente número de ellos que carece de ambientes de apoyo, que no se integra en el sistema educativo ni en el mundo laboral y que se enfrenta a un futuro problemático.
Casi un 23 por ciento de menores sufre algún tipo de abuso o abandono; el 63 afirma haber sufrido o ejercido algún tipo de violencia en la escuela; a partir de los 13 años, el 66 por ciento admite haberse emborrachado al menos una vez al mes y haber probado algún estupefaciente. Es urgente plantear actuaciones preventivas (y no sólo represivas o rehabilitadoras) realmente eficaces. Ésta es la intención del seminario de la UIMP: generar una verdadera «cultura de la protección del menor, no paternalista sino realista» desde una perspectiva multidisciplinar. abc
El acoso escolar en las aulas españolas afecta a tres de cada cien menores
El acoso escolar en las aulas españolas afecta a tres de cada cien menores de entre 12 y 16 años, una cifra "alta" pero que se mantiene constante en los dos últimos años. Además, ocho de cada diez estudiantes entre los 8 y los 16 años ha presenciado algún acto de violencia en la escuela.
PANORAMA-ACTUAL - 25/10/2007 VALENCIA
Así lo aseguró el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia en las jornadas ´Menores y situaciones de riesgo, desamparo, violencia y adicciones´ que se celebran desde hasta mañana, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Valencia, donde también intervinieron la fiscal de Menores del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), Teresa Gisbert, y el catedrático de la Universitat de València (UV) Vicente Garrido.
Sanmartín señaló que, en general, la violencia cometida por menores en los últimos diez años ha descendido un cinco por ciento de media aunque "ha crecido en edades cercanas a los 18 años y ha bajado en los menores de 14 años" y "aumentan las conductas impropias de hijos hacia padres".
En su opinión, "detrás de un acosador escolar hay unos padres que no han sabido educar" y que, por "negligencia o permisividad acaban por malcriar a un egocéntrico y egoísta que no respeta a nadie porque los ve como instrumentos a su servicio". Para Sanmartín, "educar es cosa de todos" y "la escuela también juega un papel muy importante".
Por su parte, la Teresa Gisbert incidió en la "necesidad de medidas de prevención para eliminar los factores de riesgo que llevan a la violencia" y, para ello, reclamó inversión para "evitar el fracaso y/o abandono escolar, el consumo de drogas y en prevenir los trastornos disociales, de la personalidad y mentales de los menores".
Solicitó "aulas especiales con profesores de apoyo" que, según dijo, "podrían detectar antes los trastornos disociales que comienzan muchas veces a los 4 ó 5 años y que si se trabajan desde entonces, se evitarían actos violentos más adelante". Además, apuntó que "hay menores con trastornos mentales que no han cometido ningún delito y que no requieren ingreso hospitalario pero necesitan centros de día específicos", que "no existen".
Por otra parte, reclamó "como mínimo un centro de menores por provincia, de modo que el agresor pueda estar cerca de su familia. En este sentido, precisó que "hacen falta centros distintos: medio abiertos, medio cerrados y semiabiertos" para menores de entre 14 y 16 años y para adolescentes de 16 a 18 años, así como "más plazas en centros terapéuticos para menores que consumen drogas y una ampliación de educadores.
Para Gisbert, la Ley del Menor de 2000 "funciona mucho mejor de los que la gente se cree" aunque "podría funcionar mejor si se tuvieran más medios". También "se perdió una oportunidad muy buena" en la reforma del año 2006, en la se hubiera podido bajar la aplicación de la Ley a los 12 años.
No obstante, valoró que "se va a hacer un esfuerzo importante en mediación", una de las medidas "más bonitas" que salió reforzada en la reforma de 2006 y que "ayuda a que el menor reconozca dónde actuó mal y se muestre dispuesto a actuar de manera positiva". Además, la víctima puede obtener "una satisfacción psicológica, afectiva e incluso económica", apostilló.
Gisbert abogó por rebajar la edad que permite aplicar la Ley del Menor, ya que, a su juicio, la "oportunidad de mínima intervención" que la norma ofrece al fiscal, podría evitar casos de violencia posteriores más graves, de modo que supondría que "el 80 por ciento de los hechos cometidos por niños de 12 y 13 años se archivarían de plano porque podría haber una adecuada intervención familiar o educativa". En su opinión, una agresión sexual cometida por un niño de 13 años "requiere una intervención inmediata y cuanto antes" para evitar que ese menor vuelva delinquir y reciba atención psicológica y educativa.
Asimismo, señaló que, en la actualidad, a los menores de 14 años sólo se les pueden aplicar, y de forma voluntaria, medidas de protección "en razón de su situación familiar de riesgo", pero "no por un hecho delictivo", ya que éste no puede ser acreditado porque la Ley "impide que este menor sea perseguido o investigado por un delito si no ha cumplido 14 años, de modo que "si es denunciado, se archiva por obligación legal el expediente y se solicita a los servicios sociales que adopten las medidas de protección que debieran haber adoptado meses o años antes y que son voluntarias".
Por su parte, el catedrático de la UV Vicente Garrido recordó que desde el año 2000, "los casos de violencia de menores hacia sus padre se ha multiplicado por más de diez", por lo que recomendó que, entre los 7 y los 9 años, "se desarrolle el sentimiento de culpa y el autocontrol de la violencia".
No obstante, apuntó que cuando el adolescente ya es violento, hay que "minimizar el daño hacia otros miembros de la familia, como los hermanos" y para ello se busca "desarrollar la autonomía" de estos menores para "que no dependan de exprimir a los padres".
En cuanto a las denuncias relacionadas con violencia cometida por menores, Teresa Gisbert precisó que las agresiones a madres, novias o compañeras sentimentales, crecieron de 37 en el año 2005 a 54 en 2006 las que implicaban a menores de 14 años, mientras que las que cometieron niños de 14 y 15 años subieron de 145 a 168 y las que llevaron a cabo adolescentes de 16 y 17 años pasaron de 125 en 2005 a 170 el año pasado.
Del mismo modo, las diligencias preliminares por maltrato familiar de hijos a padres archivadas por ser cometidas por menores de 14 años fueron seis en 2001, 10 en 2002, se mantuvo en 22 en 2003 y 2004, 37 en 2005 y ascendió a 54 en 2006. Sin embargo, consideró que estas cifras "no responden a un aumento de agresiones sino a que los padres antes lo sufrían más en silencio y ahora buscan más ayuda". PA
La sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Valencia celebra a partir del miércoles y hasta el próximo viernes, un seminario para analizar los factores y condiciones que empujan a los menores a realizar conductas de riesgo, según informaron hoy fuentes de este centro en un comunicado. En este encuentro participarán psicólogos, fiscales y pedagogos.
VALENCIA, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El objetivo "fundamental" del congreso, con el título 'Menores y situaciones de riesgo. Desamparo, violencia y adicciones', es analizar "tres de los más importantes factores de riesgo a los que se enfrenta el menor en la sociedad actual", destacaron.
En este sentido, explicaron que los participantes en las jornadas abordarán las situaciones conectadas al descubrimiento y asunción de la propia identidad biológica, como es el caso de los menores adoptados, cuyo proceso vital "suele estar expuesto a graves riesgos de orden psicológico y emocional", indicaron. Asimismo, aseguraron que se prestará "atención especial" a los casos de adopciones internacionales y la multiculturalidad en un marco de convivencia.
Además, se tratará el fenómeno de la violencia juvenil, y en especial, la violencia escolar que, según las mismas fuentes, "se ha convertido en uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las estructuras educativas en España". También se estudiarán las conductas adictivas en los adolescentes, entre ellas, las relacionadas con el alcohol, las drogas y los videojuegos.
El acto de apertura del congreso, que se celebrará a partir de las 9.45 horas, correrá a cargo del conseller de Bienestar Social, Juan Cotino. El curso contará con la participación de la Fiscal de Menores del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, Teresa Gisbert, que pronunciará la ponencia 'Menores delincuentes: ¿qué hay después de su internamiento en centros especiales?'.
Por su parte, el catedrático de Teoría de la Educación de la Universidad del País Vasco Félix Echevarría impartirá la conferencia '¿Sabes a qué juegan tus hijos? El ocio virtual', mientras que el profesor de Teoría de la Educación de la Universitat de Valencia (UV) Vicente Garrido tratará el tema de 'Violencia en la familia: los hijos tiranos'.
Este seminario está dirigido por la catedrática de Psicología Básica de la UV María Vicenta Mestre; la titular de Derecho Civil de esta institución Rosa Moliner, y la catedrática de Teoría de la Educación de la UV Petra María Pérez. ep
La UIMP celebra un seminario para analizar los factores que empujan a los menores a realizar conductas de riesgo
· Participan psicólogos, fiscales y pedagogos
R. CARRIÓN VALENCIA.
La sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia acoge desde ayer y hasta mañana un seminario para analizar los factores y condiciones que empujan a los menores a realizar conductas de riesgo. En este encuentro participarán psicólogos, fiscales y pedagogos. El objetivo es analizar «los factores de riesgo más importantes a los que se enfrenta el menor en la sociedad actual». Además, se tratará el fenómeno de la violencia juvenil y, en especial, la violencia escolar que se ha convertido en uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las estructuras educativas en España. También se estudiarán las conductas adictivas en los adolescentes, entre ellas, las relacionadas con el alcohol, las drogas y los videojuegos.
El conseller de Bienestar Social, Juan Cotino, fue el encargado ayer del acto de apertura del seminario, donde alertó sobre «la excesiva atención mediática» prestada al joven que agredió a una menor inmigrante en un tren en Barcelona y advirtió del «peligro que supone dar tanto protagonismo a los jóvenes con actitudes violentas». Cotino aseguró que es necesario «generar una verdadera cultura de la protección del menor realista y desde una perspectiva multidisciplinar», por lo que defendió «la educación integral y las medidas preventivas» como soluciones para evitar las situaciones de riesgo.
En referencia a la ley penal del menor, el conseller manifestó que no se trata «tanto de aprobar una ley, sino de adecuarse a las nuevas realidades y situaciones sociales». Además, señaló la necesidad de adecuarse «a nuevas situaciones y fenómenos que hace diez años no existían y que pueden ser motivos de riesgo, como la llegada masiva de inmigrantes».
El seminario, que comenzó ayer, dedicó su primera jornada a la adopción de los menores en situación de desamparo y los problemas más frecuentes que conlleva. Entre los factores de riesgo analizados destaca el descubrimiento y la asunción de la identidad biológica, que puede suponer la exposición «a graves riesgos de orden psicológico y emocional», con atención especial a las adopciones internacionales. Así, Cotino recordó que entre 1997 y 2006 se han adoptado un total de 4.271 niños en la Comunidad Valenciana, de los que 3.255 eran extranjeros y 1.016 de origen español.
Datos alarmantes
Si bien es cierto que en España muchos adolescentes y jóvenes viven en entornos favorables y disponen de oportunidades para su desarrollo e integración social, existe un creciente número de ellos que carece de ambientes de apoyo, que no se integra en el sistema educativo ni en el mundo laboral y que se enfrenta a un futuro problemático.
Casi un 23 por ciento de menores sufre algún tipo de abuso o abandono; el 63 afirma haber sufrido o ejercido algún tipo de violencia en la escuela; a partir de los 13 años, el 66 por ciento admite haberse emborrachado al menos una vez al mes y haber probado algún estupefaciente. Es urgente plantear actuaciones preventivas (y no sólo represivas o rehabilitadoras) realmente eficaces. Ésta es la intención del seminario de la UIMP: generar una verdadera «cultura de la protección del menor, no paternalista sino realista» desde una perspectiva multidisciplinar. abc
El acoso escolar en las aulas españolas afecta a tres de cada cien menores
El acoso escolar en las aulas españolas afecta a tres de cada cien menores de entre 12 y 16 años, una cifra "alta" pero que se mantiene constante en los dos últimos años. Además, ocho de cada diez estudiantes entre los 8 y los 16 años ha presenciado algún acto de violencia en la escuela.
PANORAMA-ACTUAL - 25/10/2007 VALENCIA
Así lo aseguró el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia en las jornadas ´Menores y situaciones de riesgo, desamparo, violencia y adicciones´ que se celebran desde hasta mañana, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Valencia, donde también intervinieron la fiscal de Menores del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), Teresa Gisbert, y el catedrático de la Universitat de València (UV) Vicente Garrido.
Sanmartín señaló que, en general, la violencia cometida por menores en los últimos diez años ha descendido un cinco por ciento de media aunque "ha crecido en edades cercanas a los 18 años y ha bajado en los menores de 14 años" y "aumentan las conductas impropias de hijos hacia padres".
En su opinión, "detrás de un acosador escolar hay unos padres que no han sabido educar" y que, por "negligencia o permisividad acaban por malcriar a un egocéntrico y egoísta que no respeta a nadie porque los ve como instrumentos a su servicio". Para Sanmartín, "educar es cosa de todos" y "la escuela también juega un papel muy importante".
Por su parte, la Teresa Gisbert incidió en la "necesidad de medidas de prevención para eliminar los factores de riesgo que llevan a la violencia" y, para ello, reclamó inversión para "evitar el fracaso y/o abandono escolar, el consumo de drogas y en prevenir los trastornos disociales, de la personalidad y mentales de los menores".
Solicitó "aulas especiales con profesores de apoyo" que, según dijo, "podrían detectar antes los trastornos disociales que comienzan muchas veces a los 4 ó 5 años y que si se trabajan desde entonces, se evitarían actos violentos más adelante". Además, apuntó que "hay menores con trastornos mentales que no han cometido ningún delito y que no requieren ingreso hospitalario pero necesitan centros de día específicos", que "no existen".
Por otra parte, reclamó "como mínimo un centro de menores por provincia, de modo que el agresor pueda estar cerca de su familia. En este sentido, precisó que "hacen falta centros distintos: medio abiertos, medio cerrados y semiabiertos" para menores de entre 14 y 16 años y para adolescentes de 16 a 18 años, así como "más plazas en centros terapéuticos para menores que consumen drogas y una ampliación de educadores.
Para Gisbert, la Ley del Menor de 2000 "funciona mucho mejor de los que la gente se cree" aunque "podría funcionar mejor si se tuvieran más medios". También "se perdió una oportunidad muy buena" en la reforma del año 2006, en la se hubiera podido bajar la aplicación de la Ley a los 12 años.
No obstante, valoró que "se va a hacer un esfuerzo importante en mediación", una de las medidas "más bonitas" que salió reforzada en la reforma de 2006 y que "ayuda a que el menor reconozca dónde actuó mal y se muestre dispuesto a actuar de manera positiva". Además, la víctima puede obtener "una satisfacción psicológica, afectiva e incluso económica", apostilló.
Gisbert abogó por rebajar la edad que permite aplicar la Ley del Menor, ya que, a su juicio, la "oportunidad de mínima intervención" que la norma ofrece al fiscal, podría evitar casos de violencia posteriores más graves, de modo que supondría que "el 80 por ciento de los hechos cometidos por niños de 12 y 13 años se archivarían de plano porque podría haber una adecuada intervención familiar o educativa". En su opinión, una agresión sexual cometida por un niño de 13 años "requiere una intervención inmediata y cuanto antes" para evitar que ese menor vuelva delinquir y reciba atención psicológica y educativa.
Asimismo, señaló que, en la actualidad, a los menores de 14 años sólo se les pueden aplicar, y de forma voluntaria, medidas de protección "en razón de su situación familiar de riesgo", pero "no por un hecho delictivo", ya que éste no puede ser acreditado porque la Ley "impide que este menor sea perseguido o investigado por un delito si no ha cumplido 14 años, de modo que "si es denunciado, se archiva por obligación legal el expediente y se solicita a los servicios sociales que adopten las medidas de protección que debieran haber adoptado meses o años antes y que son voluntarias".
Por su parte, el catedrático de la UV Vicente Garrido recordó que desde el año 2000, "los casos de violencia de menores hacia sus padre se ha multiplicado por más de diez", por lo que recomendó que, entre los 7 y los 9 años, "se desarrolle el sentimiento de culpa y el autocontrol de la violencia".
No obstante, apuntó que cuando el adolescente ya es violento, hay que "minimizar el daño hacia otros miembros de la familia, como los hermanos" y para ello se busca "desarrollar la autonomía" de estos menores para "que no dependan de exprimir a los padres".
En cuanto a las denuncias relacionadas con violencia cometida por menores, Teresa Gisbert precisó que las agresiones a madres, novias o compañeras sentimentales, crecieron de 37 en el año 2005 a 54 en 2006 las que implicaban a menores de 14 años, mientras que las que cometieron niños de 14 y 15 años subieron de 145 a 168 y las que llevaron a cabo adolescentes de 16 y 17 años pasaron de 125 en 2005 a 170 el año pasado.
Del mismo modo, las diligencias preliminares por maltrato familiar de hijos a padres archivadas por ser cometidas por menores de 14 años fueron seis en 2001, 10 en 2002, se mantuvo en 22 en 2003 y 2004, 37 en 2005 y ascendió a 54 en 2006. Sin embargo, consideró que estas cifras "no responden a un aumento de agresiones sino a que los padres antes lo sufrían más en silencio y ahora buscan más ayuda". PA
VALENCIA, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El objetivo "fundamental" del congreso, con el título 'Menores y situaciones de riesgo. Desamparo, violencia y adicciones', es analizar "tres de los más importantes factores de riesgo a los que se enfrenta el menor en la sociedad actual", destacaron.
En este sentido, explicaron que los participantes en las jornadas abordarán las situaciones conectadas al descubrimiento y asunción de la propia identidad biológica, como es el caso de los menores adoptados, cuyo proceso vital "suele estar expuesto a graves riesgos de orden psicológico y emocional", indicaron. Asimismo, aseguraron que se prestará "atención especial" a los casos de adopciones internacionales y la multiculturalidad en un marco de convivencia.
Además, se tratará el fenómeno de la violencia juvenil, y en especial, la violencia escolar que, según las mismas fuentes, "se ha convertido en uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las estructuras educativas en España". También se estudiarán las conductas adictivas en los adolescentes, entre ellas, las relacionadas con el alcohol, las drogas y los videojuegos.
El acto de apertura del congreso, que se celebrará a partir de las 9.45 horas, correrá a cargo del conseller de Bienestar Social, Juan Cotino. El curso contará con la participación de la Fiscal de Menores del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, Teresa Gisbert, que pronunciará la ponencia 'Menores delincuentes: ¿qué hay después de su internamiento en centros especiales?'.
Por su parte, el catedrático de Teoría de la Educación de la Universidad del País Vasco Félix Echevarría impartirá la conferencia '¿Sabes a qué juegan tus hijos? El ocio virtual', mientras que el profesor de Teoría de la Educación de la Universitat de Valencia (UV) Vicente Garrido tratará el tema de 'Violencia en la familia: los hijos tiranos'.
Este seminario está dirigido por la catedrática de Psicología Básica de la UV María Vicenta Mestre; la titular de Derecho Civil de esta institución Rosa Moliner, y la catedrática de Teoría de la Educación de la UV Petra María Pérez. ep

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