'Adolescencia y violencia. Situación de la violencia escolar en la provincia de Salta'
Aseguran que la búsqueda de uniformidad en los centros educativos ya no es posible
Investigadores de la UCASAL elaboraron una encuesta para delimitar el grado de violencia que se vive en las aulas
· La especialista Marina Müller sostiene que el abanico cultural ha variado y la escuela debe adaptarse a esa realidad
Salta, 09 de Noviembre de 2007
Entre docentes y profesionales salteños vinculados a la educación circuló recientemente una encuesta elaborada en el marco de un proyecto de investigación denominado "Adolescencia y violencia. Situación de la violencia escolar en la provincia de Salta", de la Universidad Católica de Salta (UCASAL). El sondeo intentará establecer, entre otros puntos, cuáles son los actos de violencia más frecuentes en las aulas salteñas: provocación verbal entre alumnos o hacia los docentes, agresión física entre alumnos o hacia los maestros, exhibición de armas de cualquier tipo, uso de armas, robos, vandalismo hacia los bienes físicos de la escuela, posesión de drogas, discriminación étnica o social y acoso sexual. También se investiga si los establecimientos tienen una política definida para abordar esta problemática; si existen penalizaciones y de qué tipo; y qué grado de responsabilidad le cabe a cada actor del sistema educativo.
Algunos formularios de la encuesta fueron distribuidos días pasados entre los asistentes de las Jornadas sobre Violencia Escolar que se desarrollaron en Salta, organizadas por la UCASAL. Del debate participaron reconocidos expositores, como Marina Müller, psicóloga especialista en orientación educativa. En su ponencia, la profesional señaló que la incapacidad de aceptar la gran diversidad cultural que existe hoy en día, genera situaciones de hostigamiento, discriminación y tensión que saltan los muros de la escuela.
Según Müller, el sistema educativo ya no puede pretender aquella uniformidad que le sirvió de punto de partida, allá en el siglo XIX. Hoy convivimos con una inmensa variedad de subculturas, etnias, clases sociales, creencias, convicciones, tradiciones, formas de ver la vida. "En los comienzos de la escolaridad se trató de igualar, para que todos los chicos tuvieran características básicas compartidas. En su momento fue un avance porque sirvió para democratizar la educación, pero ahora, que se ha abierto muchísimo el abanico cultural, y que entendemos que no hay una sola forma de ser humano ni una sola cultura prevaleciente, es necesario incorporar una actitud de respeto, para aprender a convivir en la diversidad", señaló la especialista.
Müller estuvo recientemente en Salta, disertando en el marco de las Jornadas sobre Violencia Escolar organizadas por la Universidad Católica de Salta.
En el marco de este encuentro se debatieron proyectos concretos con el fin de ponerle freno a esta problemática, cada vez más frecuente.
Miradas prejuiciosas
Para Marina Müller, muchas de las situaciones de violencia que se viven en las escuelas tienen que ver con prejuicios derivados de ciertas categorías de pensamiento consideradas "universales". Así, por ejemplo, resulta que no todos los alumnos que estudian por la noche lo hacen porque "fracasaron" en la escuela diurna. Son muchos los factores que pueden determinar esta elección: laborales, familiares, afectivos...
"Metemos a todos en la misma bolsa. Nos cuesta muchísimo la mirada desde la diversidad. Nos resulta más fácil uniformar a los alumnos, aunque no sean todos iguales. Lo único que nos iguala es que somos seres humanos y todos merecemos respeto", consideró Müller.
Todo ha cambiado. La sociedad no es la misma, y el lugar que ocupan los docentes tampoco. Tres generaciones atrás, Argentina era un país más estable: había una economía más consolidada y había oportunidades laborales. En la sociedad no habían hecho implosión ciertos factores que se hicieron difícilmente manejables, incluso desde la gobernabilidad. En aquel escenario, el rol de la maestra era muy distinto al que se le propone hoy en día.
Para Müller hace falta un nuevo contrato social que replantee el lugar de la familia y de la escuela. "Mucha agua corrió bajo el puente desde que se estableció el contrato fundacional de la escuela, en el siglo XIX, cuando Sarmiento trajo a las primeras maestras. No podemos seguir con ese mismo planteo. Ahora son otras las demandas, otras las urgencias y las configuraciones de la sociedad. Ya ni siquiera se puede hablar de una idea tradicional de familia: las hay ensambladas, monoparentales...", explicó la psicóloga.
Responsabilidad compartida
El panorama se ha complejizado muchísimo. Se habla mucho de la crisis de las instituciones y en ese contexto la escuela debe replantearse su lugar en el entramado social. Pero la incapacidad de convivir respetando la diversidad cultural es un problema que requiere la reflexión y el accionar de las distintas instancias sociales. "Fundamentalmente, se trata de generar políticas de convivencia educativas, económicas, sociales; políticas de respeto a la diversidad, propuestas para todos", señaló Müller.
Para la especialista, las oportunidades deben dirigirse especialmente a los sectores más desfavorecidos, "para salvar los grandes desniveles económicos, sociales y culturales. Esta es la mejor manera de respetar la enorme diversidad que caracteriza al ser humano".
La psicóloga aclaró que el docente no puede llevar solo la responsabilidad de este cambio. "Hay que ver que los maestros están muy vapuleados, mal pagados, y que tienen una sobrecarga de funciones vinculadas al servicio social. Repartamos las responsabilidades", exhortó. ETDS
http://www.ucasal.net/
Aseguran que la búsqueda de uniformidad en los centros educativos ya no es posible
Investigadores de la UCASAL elaboraron una encuesta para delimitar el grado de violencia que se vive en las aulas
· La especialista Marina Müller sostiene que el abanico cultural ha variado y la escuela debe adaptarse a esa realidad
Salta, 09 de Noviembre de 2007
Entre docentes y profesionales salteños vinculados a la educación circuló recientemente una encuesta elaborada en el marco de un proyecto de investigación denominado "Adolescencia y violencia. Situación de la violencia escolar en la provincia de Salta", de la Universidad Católica de Salta (UCASAL). El sondeo intentará establecer, entre otros puntos, cuáles son los actos de violencia más frecuentes en las aulas salteñas: provocación verbal entre alumnos o hacia los docentes, agresión física entre alumnos o hacia los maestros, exhibición de armas de cualquier tipo, uso de armas, robos, vandalismo hacia los bienes físicos de la escuela, posesión de drogas, discriminación étnica o social y acoso sexual. También se investiga si los establecimientos tienen una política definida para abordar esta problemática; si existen penalizaciones y de qué tipo; y qué grado de responsabilidad le cabe a cada actor del sistema educativo.
Algunos formularios de la encuesta fueron distribuidos días pasados entre los asistentes de las Jornadas sobre Violencia Escolar que se desarrollaron en Salta, organizadas por la UCASAL. Del debate participaron reconocidos expositores, como Marina Müller, psicóloga especialista en orientación educativa. En su ponencia, la profesional señaló que la incapacidad de aceptar la gran diversidad cultural que existe hoy en día, genera situaciones de hostigamiento, discriminación y tensión que saltan los muros de la escuela.
Según Müller, el sistema educativo ya no puede pretender aquella uniformidad que le sirvió de punto de partida, allá en el siglo XIX. Hoy convivimos con una inmensa variedad de subculturas, etnias, clases sociales, creencias, convicciones, tradiciones, formas de ver la vida. "En los comienzos de la escolaridad se trató de igualar, para que todos los chicos tuvieran características básicas compartidas. En su momento fue un avance porque sirvió para democratizar la educación, pero ahora, que se ha abierto muchísimo el abanico cultural, y que entendemos que no hay una sola forma de ser humano ni una sola cultura prevaleciente, es necesario incorporar una actitud de respeto, para aprender a convivir en la diversidad", señaló la especialista.
Müller estuvo recientemente en Salta, disertando en el marco de las Jornadas sobre Violencia Escolar organizadas por la Universidad Católica de Salta.
En el marco de este encuentro se debatieron proyectos concretos con el fin de ponerle freno a esta problemática, cada vez más frecuente.
Miradas prejuiciosas
Para Marina Müller, muchas de las situaciones de violencia que se viven en las escuelas tienen que ver con prejuicios derivados de ciertas categorías de pensamiento consideradas "universales". Así, por ejemplo, resulta que no todos los alumnos que estudian por la noche lo hacen porque "fracasaron" en la escuela diurna. Son muchos los factores que pueden determinar esta elección: laborales, familiares, afectivos...
"Metemos a todos en la misma bolsa. Nos cuesta muchísimo la mirada desde la diversidad. Nos resulta más fácil uniformar a los alumnos, aunque no sean todos iguales. Lo único que nos iguala es que somos seres humanos y todos merecemos respeto", consideró Müller.
Todo ha cambiado. La sociedad no es la misma, y el lugar que ocupan los docentes tampoco. Tres generaciones atrás, Argentina era un país más estable: había una economía más consolidada y había oportunidades laborales. En la sociedad no habían hecho implosión ciertos factores que se hicieron difícilmente manejables, incluso desde la gobernabilidad. En aquel escenario, el rol de la maestra era muy distinto al que se le propone hoy en día.
Para Müller hace falta un nuevo contrato social que replantee el lugar de la familia y de la escuela. "Mucha agua corrió bajo el puente desde que se estableció el contrato fundacional de la escuela, en el siglo XIX, cuando Sarmiento trajo a las primeras maestras. No podemos seguir con ese mismo planteo. Ahora son otras las demandas, otras las urgencias y las configuraciones de la sociedad. Ya ni siquiera se puede hablar de una idea tradicional de familia: las hay ensambladas, monoparentales...", explicó la psicóloga.
Responsabilidad compartida
El panorama se ha complejizado muchísimo. Se habla mucho de la crisis de las instituciones y en ese contexto la escuela debe replantearse su lugar en el entramado social. Pero la incapacidad de convivir respetando la diversidad cultural es un problema que requiere la reflexión y el accionar de las distintas instancias sociales. "Fundamentalmente, se trata de generar políticas de convivencia educativas, económicas, sociales; políticas de respeto a la diversidad, propuestas para todos", señaló Müller.
Para la especialista, las oportunidades deben dirigirse especialmente a los sectores más desfavorecidos, "para salvar los grandes desniveles económicos, sociales y culturales. Esta es la mejor manera de respetar la enorme diversidad que caracteriza al ser humano".
La psicóloga aclaró que el docente no puede llevar solo la responsabilidad de este cambio. "Hay que ver que los maestros están muy vapuleados, mal pagados, y que tienen una sobrecarga de funciones vinculadas al servicio social. Repartamos las responsabilidades", exhortó. ETDS
http://www.ucasal.net/
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