GALICIA Los institutos castigan con 3 días de expulsión el mal uso de los móviles· En la mayor parte de los centros de la comarca de Arousa se prohíbe tener el teléfono encendido dentro de las aulas
. Los equipos directivos piden a la Xunta una normativa que regule cómo actuar en estos casos
«Se puede traer al centro, pero no lo pueden usar. Si hacen un mal uso de él se les retira y se les da a sus padres», explica su director.
Emilio González reconoce que, en caso de conflicto, importa la reacción de los progenitores. «Los hay que son conscientes del problema; una vez le quitamos el móvil a un alumno y su madre no vino a buscarlo hasta un mes y medio después, como castigo». Pero no siempre ocurre lo mismo; también se da la situación contraria. «En otra ocasión un padre se enfadó todo y dijo que la culpa era de quien vende los móviles». Hay padres que insisten en que sus hijos los lleven al centro y los tengan encendidos «para tenerlos controlados».
Los profesores saben que los alumnos hacen como que se pegan y se graban, pero hasta ahora, en la comarca, no se dieron casos realmente graves. LVG
Los institutos castigan con 3 días de expulsión el mal uso de los móviles
Las grabaciones en teléfonos móviles entre jóvenes para luego difundirlas por Internet es un fenómeno nuevo pero en el que se ven implicados los centros educativos, dado que muchos de esos vídeos son grabados por alumnos y algunos, en los propios institutos. Ante los casos que se han hecho públicos en los últimos días, como la paliza grabada y luego difundida a un menor de Boiro y otros similares ocurridos en Nigrán, los responsables de los centros educativos están preocupados.
En los institutos de la comarca ya se han tomado medidas sobre el uso del móvil dentro de los recintos educativos, pero como no hay una normativa que lo regule, cada centro dispuso sus propias normas según la experiencia y lo que los profesores consideraran más adecuado. Pero en general, todos ellos castigan el uso indebido del móvil, es decir, hablar y sobre todo grabar en las aulas o utilizar el teléfono en los espacios en los que no está permitido.
Aunque no en todos los centros, en la mayoría de los instiutos arousanos se considera una falta grave el uso del móvil en los lugares en los que está expresamente prohibido. Cuando un alumno desobedece esta orden por primera vez, no suele pasar de una simple advertencia. «En xeral o que facemos é evaluar a situación, porque pode tratarse dun simple despiste, como non acordarse de apagar o móbil», decía esta semana el director de uno de los centros. Cuando por parte del joven hay ya una intencionalidad, a sabiendas de que está vulnerando las normas internas del centro, se les requisa el teléfono para que vayan los padres a recogerlo. Y si la el asunto va a mayores -como por ejemplo que sea sorprendido haciendo una grabación en las aulas- se considera una falta grave y se le puede expulsar tres días de clase. «Normalmente o que chega a esa situación é porque ten tamén outras faltas de orden ou de desobediencia», aseguran los responsables de los centros.
Distribución en la red
Los alumnos de la comarca sí han hecho grabaciones en los centros de estudios y las han colgado en la red a través de YouTube, el portal de vídeos de moda. En todo caso son grabaciones de contenido inocente, la mayor parte de ellas, de actuaciones musicales y coreografías de los propios alumnos.
Los profesores reconocen haberse encontrado alguna vez con problemas por el mal uso del móvil, pero nada que tenga que ver con los hechos denunciados en Boiro o en Nigrán y que están siendo investigados por las fuerzas del orden. «Non se permite usar o móbil como non se permite fumar, e ás veces fuman; non pasar de ser faltas de desobediencia», dicen.
Los equipos directivos piden a la Xunta una normativa que regule cómo actuar en estos casos
Los problemas de orden que crea el uso de los móviles en las aulas obligó a los equipos directivos a regular un uso e incluso un abuso que hace unos años no existía. Como no hay unas directrices al respecto, cada centro se vio obligado a redactar sus propias normas internas. Y así hay institutos, como el Castro Alobre de Vilagarcía, donde no se puede usar el móvil en ninguna parte del edificio, aunque sí en el patio. Otros, como el Ramón Cabanillas de Cambados, ni siquiera lo permiten en el recinto.
Inhibidores
En el Francisco Asorey, dado que llegó un momento en el que los alumnos no dejaban de enviarse mensajes, se optó por permitir el uso únicamente en la entrada y en la cafetería. Los profesores barajaron incluso la posibilidad de instalar unos inhibidores que anulan la señal, pero luego lo descartaron porque esos mecanismos tampoco impiden grabar en las aulas, que es ahora mismo lo que más preocupa a los docentes. En el instituto de Carril no se permite el uso ni la exhibición del móvil en las aulas, donde los alumnos tienen que tenerlo apagado y guardado. Sin embargo sí se les deja hablar en los recreos.
Legalidad
Los responsables de los centros educativos se quejan de tener que tomar ellos decisiones de este tipo y que no haya una normativa general que regule el uso de los móviles, ya sea por parte de la Xunta o del Ministerio de Educación. Y así, por ejemplo, hay centros en los que se requisan los móviles y otros en los que no tienen claro si esa medida es legal, por tratarse de un artículo personal. «Están echando balones fuera y dejan en nuestras manos una responsabilidad tremenda», se quejaba el director de un instituto que reconocía ayer su preocupación por los últimos casos denunciados. LVG
María Encarnación Bullón Martín, coordinadora de la Fiscalía de Menores de la Audiencia de Pontevedra: ´Debería impedirse la utilización de móviles en los centros escolares´
CARLOS GARCÍA / PONTEVEDRA María Encarnación Bullón Martín es la coordinadora de la Fiscalía de Menores de Pontevedra. A su departamento llegaron en menos de una semana dos atestados por supuestas agresiones o humillaciones con menores involucrados que incluían grabaciones con un teléfono móvil. La fiscal jefe de este servicio asegura que esta práctica "no está tan extendida entre los menores" pero que se trata de casos en los que no hay que "bajar la guardia".
- ¿Son muy habituales este tipo de agresiones o casos de acoso que terminan siendo grabadas por los implicados?
- Hemos tenido pocos casos de agresiones grabadas con un teléfono móvil. Quizá la aparición de las nuevas tecnologías provoca que sucedan estas cosas. Sí que hemos detectado un incremento en las denuncias y expedientes que incoamos por acoso o agresiones, pero no creemos que se trate de un incremento de la violencia en las aulas, sino a que la población está más sensibilizada y se denuncia más. Asuntos que se quedaban en el ámbito escolar y que ahora trascienden a los tribunales.
-¿Y cree que el juzgado es el foro adecuado para resolverlos?
- Creemos que deben tomarse medidas preventivas en el ámbito escolar cuando se detecte un posible caso de acoso: reforzar la vigilancia, hablar con los implicados, incluso cambios de clase. Pero si los hechos son graves, desde luego que sí, hay que ponerlos en conocimiento de la Fiscalía de Menores.
- ¿La Fiscalía entiende que los padres o los centros educativos deben tomar alguna medida para prevenir este tipo de casos?
- Todas las conductas antisociales se deben a un problema de educación. Tanto el centro escolar como sus padres deben inculcar valores como el respeto mutuo, la tolerancia, la no discriminación... En cuanto a los móviles, sí me gustaría decir que los padres deberían vigilar que sus hijos no llevaran móviles a los colegios y que en los centros escolares se impidiera absolutamente su uso. Contribuiría a que no se produjeran nuevos casos.
- ¿Qué tipo de agresión se suelen encontrar?
- Entendemos por acoso una conducta grave reiterada: insultos continuados, amenazas, agresiones..., realmente no hay muchos casos graves. La mayoría son simples peleas, insultos y amenazas que también deben ser evitados y castigados.
- ¿Cuáles son los tramos de edad más afectados?
- Los estudios señalan que la mayor parte de los casos de acoso, que nosotros definimos como delito contra la integridad moral, se producen en el primer ciclo de secundaria (entre 12 y 14 años), por lo que nosotros muchas veces no intervenimos, no podemos hacerlo con los menores de 14 años. Esto es una dificultad que encontramos, sería bueno que pudiéramos hacerlo.
- ¿Cuál es la evolución de este tipo de delitos?
- Contra la integridad moral, que es como definimos al acoso, hay un incremento. Se pasó de 4 expedientes en 2005 a un total de 9 en 2006.
´Tuvimos denuncias de grabaciones destruidas´
- ¿Espera un aumento de estos casos de agresiones grabadas en el futuro?
- Hasta ahora apenas las habíamos visto. Por lo menos que nosotros hubiéramos visto la grabación. Sí que se ha denunciado alguna pelea con grabación, pero la película ya había sido destruida. Hubo un caso en el que no se abrió expediente al comprobarse que se trataba de una agresión simulada.
- ¿Qué medidas cautelares se suelen adoptar?
- En principio, debe intentarse una conciliación entre las partes, resocializar a agresor y víctima en el ámbito escolar. Una vez que la Fiscalía abre expediente, la medida más generalizada es la libertad vigilada, la prohibición de aproximarse o comunicarse con la víctima, lo que suele conllevar el cambio de centro del agresor. Sólo en los casos más graves se solicita el internamiento en un centro de menores.
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. Los equipos directivos piden a la Xunta una normativa que regule cómo actuar en estos casos
| «Debería impedirse la utilización de móviles en los centros escolares»
María Encarnación Bullón Martín, coordinadora de la Fiscalía de Menores de la Audiencia de Pontevedra | Susana Luaña 9/11/2007 PONTEVEDRA
En el instituto Armando Cotarelo, como en otros muchos centros de la comarca, es habitual ver a los alumnos en las horas de recreo pasando el rato con el móvil en la mano. Por eso el equipo directivo se vio obligado a tomar medidas. |
Emilio González reconoce que, en caso de conflicto, importa la reacción de los progenitores. «Los hay que son conscientes del problema; una vez le quitamos el móvil a un alumno y su madre no vino a buscarlo hasta un mes y medio después, como castigo». Pero no siempre ocurre lo mismo; también se da la situación contraria. «En otra ocasión un padre se enfadó todo y dijo que la culpa era de quien vende los móviles». Hay padres que insisten en que sus hijos los lleven al centro y los tengan encendidos «para tenerlos controlados».
Los profesores saben que los alumnos hacen como que se pegan y se graban, pero hasta ahora, en la comarca, no se dieron casos realmente graves. LVG
En los institutos de la comarca ya se han tomado medidas sobre el uso del móvil dentro de los recintos educativos, pero como no hay una normativa que lo regule, cada centro dispuso sus propias normas según la experiencia y lo que los profesores consideraran más adecuado. Pero en general, todos ellos castigan el uso indebido del móvil, es decir, hablar y sobre todo grabar en las aulas o utilizar el teléfono en los espacios en los que no está permitido.
Aunque no en todos los centros, en la mayoría de los instiutos arousanos se considera una falta grave el uso del móvil en los lugares en los que está expresamente prohibido. Cuando un alumno desobedece esta orden por primera vez, no suele pasar de una simple advertencia. «En xeral o que facemos é evaluar a situación, porque pode tratarse dun simple despiste, como non acordarse de apagar o móbil», decía esta semana el director de uno de los centros. Cuando por parte del joven hay ya una intencionalidad, a sabiendas de que está vulnerando las normas internas del centro, se les requisa el teléfono para que vayan los padres a recogerlo. Y si la el asunto va a mayores -como por ejemplo que sea sorprendido haciendo una grabación en las aulas- se considera una falta grave y se le puede expulsar tres días de clase. «Normalmente o que chega a esa situación é porque ten tamén outras faltas de orden ou de desobediencia», aseguran los responsables de los centros.
Distribución en la red
Los alumnos de la comarca sí han hecho grabaciones en los centros de estudios y las han colgado en la red a través de YouTube, el portal de vídeos de moda. En todo caso son grabaciones de contenido inocente, la mayor parte de ellas, de actuaciones musicales y coreografías de los propios alumnos.
Los profesores reconocen haberse encontrado alguna vez con problemas por el mal uso del móvil, pero nada que tenga que ver con los hechos denunciados en Boiro o en Nigrán y que están siendo investigados por las fuerzas del orden. «Non se permite usar o móbil como non se permite fumar, e ás veces fuman; non pasar de ser faltas de desobediencia», dicen.
Los equipos directivos piden a la Xunta una normativa que regule cómo actuar en estos casos
Los problemas de orden que crea el uso de los móviles en las aulas obligó a los equipos directivos a regular un uso e incluso un abuso que hace unos años no existía. Como no hay unas directrices al respecto, cada centro se vio obligado a redactar sus propias normas internas. Y así hay institutos, como el Castro Alobre de Vilagarcía, donde no se puede usar el móvil en ninguna parte del edificio, aunque sí en el patio. Otros, como el Ramón Cabanillas de Cambados, ni siquiera lo permiten en el recinto.
Inhibidores
En el Francisco Asorey, dado que llegó un momento en el que los alumnos no dejaban de enviarse mensajes, se optó por permitir el uso únicamente en la entrada y en la cafetería. Los profesores barajaron incluso la posibilidad de instalar unos inhibidores que anulan la señal, pero luego lo descartaron porque esos mecanismos tampoco impiden grabar en las aulas, que es ahora mismo lo que más preocupa a los docentes. En el instituto de Carril no se permite el uso ni la exhibición del móvil en las aulas, donde los alumnos tienen que tenerlo apagado y guardado. Sin embargo sí se les deja hablar en los recreos.
Legalidad
Los responsables de los centros educativos se quejan de tener que tomar ellos decisiones de este tipo y que no haya una normativa general que regule el uso de los móviles, ya sea por parte de la Xunta o del Ministerio de Educación. Y así, por ejemplo, hay centros en los que se requisan los móviles y otros en los que no tienen claro si esa medida es legal, por tratarse de un artículo personal. «Están echando balones fuera y dejan en nuestras manos una responsabilidad tremenda», se quejaba el director de un instituto que reconocía ayer su preocupación por los últimos casos denunciados. LVG
Encarnación Bullón Martín, ayer,
en su despacho de Fiscalía. / Rafa Vázquez
en su despacho de Fiscalía. / Rafa Vázquez
CARLOS GARCÍA / PONTEVEDRA María Encarnación Bullón Martín es la coordinadora de la Fiscalía de Menores de Pontevedra. A su departamento llegaron en menos de una semana dos atestados por supuestas agresiones o humillaciones con menores involucrados que incluían grabaciones con un teléfono móvil. La fiscal jefe de este servicio asegura que esta práctica "no está tan extendida entre los menores" pero que se trata de casos en los que no hay que "bajar la guardia".
- ¿Son muy habituales este tipo de agresiones o casos de acoso que terminan siendo grabadas por los implicados?
- Hemos tenido pocos casos de agresiones grabadas con un teléfono móvil. Quizá la aparición de las nuevas tecnologías provoca que sucedan estas cosas. Sí que hemos detectado un incremento en las denuncias y expedientes que incoamos por acoso o agresiones, pero no creemos que se trate de un incremento de la violencia en las aulas, sino a que la población está más sensibilizada y se denuncia más. Asuntos que se quedaban en el ámbito escolar y que ahora trascienden a los tribunales.
-¿Y cree que el juzgado es el foro adecuado para resolverlos?
- Creemos que deben tomarse medidas preventivas en el ámbito escolar cuando se detecte un posible caso de acoso: reforzar la vigilancia, hablar con los implicados, incluso cambios de clase. Pero si los hechos son graves, desde luego que sí, hay que ponerlos en conocimiento de la Fiscalía de Menores.
- ¿La Fiscalía entiende que los padres o los centros educativos deben tomar alguna medida para prevenir este tipo de casos?
- Todas las conductas antisociales se deben a un problema de educación. Tanto el centro escolar como sus padres deben inculcar valores como el respeto mutuo, la tolerancia, la no discriminación... En cuanto a los móviles, sí me gustaría decir que los padres deberían vigilar que sus hijos no llevaran móviles a los colegios y que en los centros escolares se impidiera absolutamente su uso. Contribuiría a que no se produjeran nuevos casos.
- ¿Qué tipo de agresión se suelen encontrar?
- Entendemos por acoso una conducta grave reiterada: insultos continuados, amenazas, agresiones..., realmente no hay muchos casos graves. La mayoría son simples peleas, insultos y amenazas que también deben ser evitados y castigados.
- ¿Cuáles son los tramos de edad más afectados?
- Los estudios señalan que la mayor parte de los casos de acoso, que nosotros definimos como delito contra la integridad moral, se producen en el primer ciclo de secundaria (entre 12 y 14 años), por lo que nosotros muchas veces no intervenimos, no podemos hacerlo con los menores de 14 años. Esto es una dificultad que encontramos, sería bueno que pudiéramos hacerlo.
- ¿Cuál es la evolución de este tipo de delitos?
- Contra la integridad moral, que es como definimos al acoso, hay un incremento. Se pasó de 4 expedientes en 2005 a un total de 9 en 2006.
´Tuvimos denuncias de grabaciones destruidas´
- ¿Espera un aumento de estos casos de agresiones grabadas en el futuro?
- Hasta ahora apenas las habíamos visto. Por lo menos que nosotros hubiéramos visto la grabación. Sí que se ha denunciado alguna pelea con grabación, pero la película ya había sido destruida. Hubo un caso en el que no se abrió expediente al comprobarse que se trataba de una agresión simulada.
- ¿Qué medidas cautelares se suelen adoptar?
- En principio, debe intentarse una conciliación entre las partes, resocializar a agresor y víctima en el ámbito escolar. Una vez que la Fiscalía abre expediente, la medida más generalizada es la libertad vigilada, la prohibición de aproximarse o comunicarse con la víctima, lo que suele conllevar el cambio de centro del agresor. Sólo en los casos más graves se solicita el internamiento en un centro de menores.
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