Jornadas de Formación en Intervención Educativa con menores en conflicto social·
El profesor de Psicología de la Universidad de Córdoba, Javier Herruzo, participó ayer en la primera sesión de las Jornadas de Formación en Intervención Educativa con menores en conflicto social, dirigidas a profesionales que trabajan en centros de reforma juvenil, con una ponencia sobre la «Intervención preventiva de conductas de riesgo».
M. R. G. 22 NOV 2007 CÓRDOBA.
-¿Hay un perfil del menor en situación de riesgo?
-Estamos hablando de menores que proceden de familias desestructuradas y que viven en un ámbito marginal.
-Usted propone la enseñanza de habilidades para prevenir las conductas de riesgo. ¿En qué consistirían?
-Fundamentalmente en eliminar comportamientos disruptivos y problemáticos en el ámbito escolar y también en el familiar. Esto se logra enseñando a los familiares habilidades de cuidado, porque lo que hemos comprobado en nuestra investigación es que no importa la clase social, ni que se viva o no en un barrio marginal, sino el tipo de interacción que se mantiene con el menor. El menor que es atendido adecuadamente por sus padres no entra en las vías de conductas delictivas, mientras el que no está atendido y sufre abandono, sí.
-En su propuesta juega un papel fundamental la escuela, ¿está formado el profesorado para actuar en este sentido?
-Se está trabajando mucho en este sentido y desde la Junta de Andalucía hay un programa implantado en todo el ámbito educativo, el de escuelas de paz, que sin duda alguna persigue que los docentes desarrollen estas capacidades.
-Desde los ámbitos pedagógicos defienden la intervención educativa frente a la punitiva ante los conflictos que surgen en la escuela.
-El castigo no enseña. Reprime conductas pero no enseña conductas nuevas, sino a evitar ese castigo. Considero que lo que realmente funciona a medio y largo plazo es el aprendizaje de conductas que son contrarias o incompatibles con las propias actitudes violentas.
-¿Y cómo se previenen las conductas de riesgo desde la escuela?
-Hay que trabajar de manera asamblearia, acordando con el alumnado y profesorado las normas de convivencia y trabajando para que se cumplan.
-¿Y desde el ámbito familiar?
-También partiendo desde la escuela, siempre que sea posible. Y si no mediante las escuelas de padres. Por ejemplo, nosotros hemos iniciado una en el pueblo de La Victoria, a petición del único colegio público que hay allí. El trabajo se centra en dar a los padres de cómo trabajar y abordar los problemas que se les presentan a sus hijos. ABC
El profesor de Psicología de la Universidad de Córdoba, Javier Herruzo, participó ayer en la primera sesión de las Jornadas de Formación en Intervención Educativa con menores en conflicto social, dirigidas a profesionales que trabajan en centros de reforma juvenil, con una ponencia sobre la «Intervención preventiva de conductas de riesgo».
M. R. G. 22 NOV 2007 CÓRDOBA.
-¿Hay un perfil del menor en situación de riesgo?
-Estamos hablando de menores que proceden de familias desestructuradas y que viven en un ámbito marginal.
-Usted propone la enseñanza de habilidades para prevenir las conductas de riesgo. ¿En qué consistirían?
-Fundamentalmente en eliminar comportamientos disruptivos y problemáticos en el ámbito escolar y también en el familiar. Esto se logra enseñando a los familiares habilidades de cuidado, porque lo que hemos comprobado en nuestra investigación es que no importa la clase social, ni que se viva o no en un barrio marginal, sino el tipo de interacción que se mantiene con el menor. El menor que es atendido adecuadamente por sus padres no entra en las vías de conductas delictivas, mientras el que no está atendido y sufre abandono, sí.
-En su propuesta juega un papel fundamental la escuela, ¿está formado el profesorado para actuar en este sentido?
-Se está trabajando mucho en este sentido y desde la Junta de Andalucía hay un programa implantado en todo el ámbito educativo, el de escuelas de paz, que sin duda alguna persigue que los docentes desarrollen estas capacidades.
-Desde los ámbitos pedagógicos defienden la intervención educativa frente a la punitiva ante los conflictos que surgen en la escuela.
-El castigo no enseña. Reprime conductas pero no enseña conductas nuevas, sino a evitar ese castigo. Considero que lo que realmente funciona a medio y largo plazo es el aprendizaje de conductas que son contrarias o incompatibles con las propias actitudes violentas.
-¿Y cómo se previenen las conductas de riesgo desde la escuela?
-Hay que trabajar de manera asamblearia, acordando con el alumnado y profesorado las normas de convivencia y trabajando para que se cumplan.
-¿Y desde el ámbito familiar?
-También partiendo desde la escuela, siempre que sea posible. Y si no mediante las escuelas de padres. Por ejemplo, nosotros hemos iniciado una en el pueblo de La Victoria, a petición del único colegio público que hay allí. El trabajo se centra en dar a los padres de cómo trabajar y abordar los problemas que se les presentan a sus hijos. ABC







