ENTREVISTA · IZASKUN MOYUA · DIRECTORA DE EMAKUNDE · PAÍS VASCO
La directora de Emakunde se muestra sorprendida por los estereotipos de género "tan marcados" que muestran los adolescentes. La solución pasa por los procesos educativos en los que hay que "usar el bisturí" si es preciso
. Recomienda huir de las prisas porque todo requiere tiempo
SAN SEBASTIÁN 25 NOV 2007.
El número de embarazos no deseados entre las adolescentes continúa imparable en un contexto en el que existe más información que nunca. Este tipo de realidades, reflexiona Moyua, "nos hace preguntarnos en qué condiciones están negociando las chicas jóvenes sus relaciones sexuales".
- ¿Se está banalizando el empleo de la violencia entre los adolescentes?
- El 42% de las denuncias que recibe la Ertzaintza provienen de chicas menores de 32 años. Es un dato que nos hace ver que existe un público joven que está sufriendo esa violencia, pero más allá de esta cifra se ha realizado otro estudio cualitativo entre jóvenes con diferentes responsabilidades que nos ha demostrado que los estereotipos de género están muy marcados.
- ¿Y qué consecuencias conlleva?
- Se está produciendo un repunte, por ejemplo, del número de embarazos no deseados. Jamás en la historia había existido tanta información entre la juventud sobre las conductas de riesgo y su prevención, pero estos embarazos no cesan. Se trata de una realidad que nos hace preguntarnos en qué condiciones están negociando las chicas jóvenes sus relaciones sexuales. Todos estos datos justifican la campaña que hemos emprendido. Lo cierto es que vivimos en una sociedad bajo un velo, el de una igualdad que todo el mundo entiende que hemos conseguido pero que sin embargo no es así. Desde hace mucho tiempo constatamos que no estamos consiguiendo transmitir a la gente joven nuevos valores y formas de relacionarse, y no es porque no queramos, sino porque no sabemos hacerlo. Conseguir la igualdad es un trabajo a largo plazo porque hace falta una decostrucción personal y social, y eso conlleva su tiempo. Hay que construir otro tipo de valores, y en esto estamos metidos todos los que creemos en ello.
- El consejero de Justicia ha reconocido que el agravamiento de las penas no es suficiente para acabar con esta lacra. ¿Cuál es la solución?
- Es verdad que no se puede conseguir un cambio radical. Nos enfrentamos con un problema muy complejo y hay que tener claro que las recetas mágicas no existen. Pensar eso sería no tener los pies en la tierra. Tenemos que recordar cuáles han sido las claves que han significado a lo largo de la historia un mundo en el que las mujeres han sido siempre ciudadanas de segunda categoría, y cambiar eso de la noche a la mañana no va a poder ser.
- ¿Cuál es la estrategia más eficaz?
- Pasa, sin duda, por los procesos educativos y los procesos de socialización de las personas, en los que todo el mundo tiene que estar implicado. No vale con hacer un ejercicio de voluntariedad sino que tenemos que ver dónde intervenir, y a veces incluso es necesario utilizar el bisturí. Muchas veces las profesoras nos comentan que no saben qué hacer con los alumnos que tienen comportamientos machistas. No es suficiente con observar este tipo de situaciones, es preciso crear los instrumentos para hacer personas de bien. Y hay que alertar sobre lo poco conveniente que es la premura. No vamos a ver los resultados de un modo inmediato, pero hay que trabajar para que los puedan ver las siguientes generaciones.
- Una de cada cuatro maltratadas es extranjera. ¿Qué reflexión le merece habida cuenta de que tan sólo representan el 5% de la población?
- No debemos extrapolar el dato para limpiar conciencias. Es decir, la mayoría de los maltratadores son de aquí, y el hecho de que haya un elevado número de maltratadores con procedencia extranjera resulta en cierto modo lógico en tanto en cuanto se observan las condiciones en las que viven muchas de las mujeres extranjeras, con un desconocimiento del idioma que les coloca en una situación de mayor vulnerabilidad. Esta constatación, en cualquier caso, no debe servir para alejarnos del problema real que vivimos. NDG /Foto: David Moreno
Jorge Napal
http://www.emakunde.es/
Organismo Autónomo del Gobierno Vasco para la consecución de la igualdad real y efectiva de las mujeres y los hombres en todos los ámbitos de la vida
La directora de Emakunde se muestra sorprendida por los estereotipos de género "tan marcados" que muestran los adolescentes. La solución pasa por los procesos educativos en los que hay que "usar el bisturí" si es preciso
. Recomienda huir de las prisas porque todo requiere tiempo
SAN SEBASTIÁN 25 NOV 2007.
El número de embarazos no deseados entre las adolescentes continúa imparable en un contexto en el que existe más información que nunca. Este tipo de realidades, reflexiona Moyua, "nos hace preguntarnos en qué condiciones están negociando las chicas jóvenes sus relaciones sexuales".
- ¿Se está banalizando el empleo de la violencia entre los adolescentes?
- El 42% de las denuncias que recibe la Ertzaintza provienen de chicas menores de 32 años. Es un dato que nos hace ver que existe un público joven que está sufriendo esa violencia, pero más allá de esta cifra se ha realizado otro estudio cualitativo entre jóvenes con diferentes responsabilidades que nos ha demostrado que los estereotipos de género están muy marcados.
- ¿Y qué consecuencias conlleva?
- Se está produciendo un repunte, por ejemplo, del número de embarazos no deseados. Jamás en la historia había existido tanta información entre la juventud sobre las conductas de riesgo y su prevención, pero estos embarazos no cesan. Se trata de una realidad que nos hace preguntarnos en qué condiciones están negociando las chicas jóvenes sus relaciones sexuales. Todos estos datos justifican la campaña que hemos emprendido. Lo cierto es que vivimos en una sociedad bajo un velo, el de una igualdad que todo el mundo entiende que hemos conseguido pero que sin embargo no es así. Desde hace mucho tiempo constatamos que no estamos consiguiendo transmitir a la gente joven nuevos valores y formas de relacionarse, y no es porque no queramos, sino porque no sabemos hacerlo. Conseguir la igualdad es un trabajo a largo plazo porque hace falta una decostrucción personal y social, y eso conlleva su tiempo. Hay que construir otro tipo de valores, y en esto estamos metidos todos los que creemos en ello.
- El consejero de Justicia ha reconocido que el agravamiento de las penas no es suficiente para acabar con esta lacra. ¿Cuál es la solución?
- Es verdad que no se puede conseguir un cambio radical. Nos enfrentamos con un problema muy complejo y hay que tener claro que las recetas mágicas no existen. Pensar eso sería no tener los pies en la tierra. Tenemos que recordar cuáles han sido las claves que han significado a lo largo de la historia un mundo en el que las mujeres han sido siempre ciudadanas de segunda categoría, y cambiar eso de la noche a la mañana no va a poder ser.
- ¿Cuál es la estrategia más eficaz?
- Pasa, sin duda, por los procesos educativos y los procesos de socialización de las personas, en los que todo el mundo tiene que estar implicado. No vale con hacer un ejercicio de voluntariedad sino que tenemos que ver dónde intervenir, y a veces incluso es necesario utilizar el bisturí. Muchas veces las profesoras nos comentan que no saben qué hacer con los alumnos que tienen comportamientos machistas. No es suficiente con observar este tipo de situaciones, es preciso crear los instrumentos para hacer personas de bien. Y hay que alertar sobre lo poco conveniente que es la premura. No vamos a ver los resultados de un modo inmediato, pero hay que trabajar para que los puedan ver las siguientes generaciones.
- Una de cada cuatro maltratadas es extranjera. ¿Qué reflexión le merece habida cuenta de que tan sólo representan el 5% de la población?
- No debemos extrapolar el dato para limpiar conciencias. Es decir, la mayoría de los maltratadores son de aquí, y el hecho de que haya un elevado número de maltratadores con procedencia extranjera resulta en cierto modo lógico en tanto en cuanto se observan las condiciones en las que viven muchas de las mujeres extranjeras, con un desconocimiento del idioma que les coloca en una situación de mayor vulnerabilidad. Esta constatación, en cualquier caso, no debe servir para alejarnos del problema real que vivimos. NDG /Foto: David Moreno
Jorge Napal
http://www.emakunde.es/
Organismo Autónomo del Gobierno Vasco para la consecución de la igualdad real y efectiva de las mujeres y los hombres en todos los ámbitos de la vida

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