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lunes, 03 de diciembre de 2007
TRiBUNA · JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS · FaroDeVigo.es
El respeto
Se defiende la educación en valores, siendo el principal de todos el respeto, que conlleva todos los demás
Se ha dicho que en Galicia no existe un problema serio de violencia escolar, pero en las últimas semanas se multiplican las noticias -y las denuncias- sobre casos cada vez más serios.
¿Hay que corregir la primera afirmación?
SANTIAGO 01 NOV 2007
Una de las constantes en casi todos los debates* sobre los problemas actuales de la sociedad -desde los accidentes de tráfico a la violencia de género, pasando por el consumo de drogas- es la apelación a la escuela como antídoto.
Una retórica fácil que, además de inexacta, es injusta porque conlleva en cierto modo la atribución al profesorado de la responsabilidad: si hay cosas que se deben enseñar en el colegio, de él es la culpa de lo que ocurra si no se aprenden. Punto.

A partir de ese argumentario se explica la manía que algunos tienen de proponer asignaturas casi prêt-à-porter: educación vial como antídoto contra las tragedias de fin de semana, formación en la igualdad para vacunar contra la violencia machista o la resurrección de la vieja Urbanidad para enseñar a comportarse. Algo que, de hacerse, sólo conduciría a la incapacidad de los alumnos para estudiar semejante programa y, por tanto, a un remedio que sería peor que la enfermedad.

Las invitadas [al debate/mesa redonda] de FARO*, sin embargo, coinciden en un planteamiento diferente: entienden, y seguramente con mucha razón, que la intrínseca gravedad de esos problemas -y otros- exige una actuación conjunta en la que la escuela sería tan sólo uno de los factores, y acaso no el principal. Y, hartos de que se les reclame, y por tanto responsabilice, de casi todo, sus profesionales apelan a la frase del ex-ministro señor Mayor Zaragoza y recuerdan que "la educación es cosa de toda la tribu".

Tienen razón, claro. Y la tendrían también si graduasen el nivel de exigencia y situaran en primer lugar a las familias: a estas alturas no cabe duda ya de que las conductas de los hijos son generalmente el reflejo de lo que ven, o de lo que no ven, en la esfera más cercana a su formación, que es la que integran los padres y las madres. Y en consecuencia resulta equivocado, y a veces hasta disparatado, que se exija a ámbitos lejanos lo que tienen que hacer los más próximos.

Caro que, dicho todo eso -que constituye la vía lenta-, conviene añadir que es preciso hacer frente de una forma más rápida a los problemas que estos días se presentan: no es posible aceptar sin más las palizas que se graban, o los strip-tease de niñas que después se distribuyen por internet o, por ejemplo, el acoso de bandas a alumnos por ser más débiles o de una etnia diferente. La sociedad escolar, como la otra, exige autoridad rápida y visible: en el marco de las debidas garantías, pero eficaz.

Una propuesta así no constituye en absoluto un alegato en pro del autoritarismo o el rescate para la docencia de métodos propios de otras épocas. Lo que se defiende es, sencillamente, la educación en valores, siendo el principal de todos el respeto, que conlleva todos los demás y que, desde las familias, ha de empapar al resto de las escalas de la sociedad civilizada, también llamada Estado de Derecho.
¿O no...?

* DEBATE/MESA REDONDA
¿Hay en Galicia problemas de violencia escolar?
INVITADAS. »Raquel Parada Serantes, María Sierra Rodríguez y Ángeles Abelleira Bardanca.
Javier Sánchez de Dios /01 DIC 2007 Santiago Se ha dicho que en Galicia no existe un problema serio de violencia escolar, pero en las últimas semanas se multiplican las noticias -y las denuncias- sobre casos cada vez más serios. ¿Hay que corregir la primera afirmación?

- Raquel parada. Yo creo que no puede hablarse de violencia generalizada en el ámbito escolar. Sí que hay casos, evidentemente, pero no dejan de ser aislados o al menos escasos en el contexto, en la dimensión de la comunidad docente. Se dan elementos que llegan a emerger y producen la impresión de que existe un problema bastante mayor de lo que en realidad existe. Aunque no quiero restar importancia a lo que pasa, pero sí situarla donde creo que está.

- María sierra. Desde mi perspectiva de madre no puedo opinar por la edad de mis hijas, muy pequeñas aún. A nivel estadístico, el aumento de procedimientos judiciales por violencia en el Juzgado de Menores dice que sí aumenta, que existe un problema de agresividad en edad juvenil. Como consecuencia, y al haber más casos, aparecen nuevas manifestaciones: el abanico se abre y surge la violencia a través de las nuevas tecnologías, de los móviles, etcétera.

- Ángeles abelleira. A ver: muchas veces se meten en el mismo saco situaciones de violencia con otras que no lo son, se confunden términos y se crea angustia familiar o alarma social. En la Consellería creemos que no hay aumento de violencia: el curso pasado hubo 1.047 expedientes disciplinarios, un instrumento de medida no muy fiable sobre violencia porque se abren por muchos motivos. Lo que sí hay es mayor sensibilidad social, y eso es muy bueno.

- Sierra. Quiero aclarar que cuando hablo de incremento de agresividad me refería al punto de vista judicial, no escolar. Y cuando hablo de agresividad me estoy refiriendo a procedimientos de diferentes tipos, que contemplan agresiones en las que participan jóvenes, muchos de ellos en edad escolar. Otra cosa, de la que habrá que hablar, es de la prevención o del papel de los maestros para combatir esos problemas; no soy profesional en ese campo, pero a veces escucho a profesores quejarse de indefensión.

- Parada. No es que los profesores estemos desasistidos, pero quizá convendría que dispusiésemos de recursos que ahora no tenemos. Por ejemplo la figura de un mediador entre los propios alumnos: en caso de alumnado con problemas de acoso escolar estamos preparados para actuar, pero muchas situaciones se nos escapan de las manos, situaciones concretas. Y en situaciones de acoso escolar, hablamos de situaciones que a veces se prolongan fuera de las aulas, con menos capacidad de prevención y acción.

- Abelleira. Creo que hay un sistema de garantías para el profesorado que es suficiente para garantizar la convivencia a pesar de los casos aislados y concretos. Es un error reclamar que se legisle todo y que la Administración corra con todo. El año pasado se firmó un acuerdo sobre convivencia escolar, lo firmaron todos los que podrían estar implicados, y a partir de ahí se elaboró un Plan Integral razonable, que fija las acciones de la Consellería, con doce medidas que entendemos adecuadas.

- Sierra. No es fácil hablar de sistemas de acción o de protección desde el punto de vista jurídico: primero hay una necesidad y después una ley. En este momento creo que hay bastante legislación y programas para buscar soluciones a la problemática. Lo que ya no sé si hay es suficiente información entre los padres, e incluso bastante formación en asuntos, por ejemplo, de nuevas tecnologías, para colaborar en la formación y la información de los hijos, para que puedan ver el problema, y a veces no sabe a quién acudir. Hoy los centros están concienciados, se vuelcan en el problema, no dan la espalda a quien los padece, y se insta a los fiscales a que se abran causas penales cuando se conozcan casos, no sólo expedientes civiles, pero falta formación e información.

- Parada. Desde el profesorado echamos de menos a veces la actuación de la figura de los padres, de que actúen realmente cerca de los jóvenes, de que se hable con ellos en casa, de conocer realmente cómo se sienten los alumnos, etcétera. Es necesario hablar, preguntar qué tal ha ido el día, etcétera: hay situaciones de falta de diálogo que sí se notan en los centros, porque los alumnos muchas veces no se consideran arropados en sus propios hogares y cuando surge un problema callan o no saben a quién acudir. La adolescencia siempre fue una etapa difícil, pero parece que ahora se hace más cuesta arriba. Es necesario un vínculo más estrecho a nivel de los chicos y chicas, los profesores y los padres y madres, un vínculo que permita el conocimiento y el trabajo común.

- Abelleira. Vamos a ver: existe el Observatorio Galego da Convivencia Escolar, que tiene una estructura en cascada y a varios niveles que recoge la sensibilidad de los sectores. Tenemos claro que el problema de la violencia escolar no se refiere sólo a un estamento -padres, profesores alumnos- sino a la sociedad en general: los alumnos cuando salen de clase son hijos, o ciudadanos, y la cuestión ha de abordarse desde el control social. Y si se vuelca sobre los centros toda la responsabilidad lo único que se está logrando es generar una situación de frustración o insatisfacción, porque nos consta que el profesorado está plenamente implicado en la búsqueda de solución a los problemas, pero no los puede solucionar todos, ni los centros tampoco.

- La cuestión de la participación es compleja, como complejo es el método para encauzarla. La mediación se ha discutido mucho.

- Abelleira. Insisto; siempre que vengo a debates de este tipo casi traigo el casco porque casi casi todo se vuelca en la escuela; educación vial, educación antidroga, etcétera. Y tengo claro que la escuela es un espacio educativo, no sólo instructivo, pero no se debe volcar todo en ella. En cuanto al mediador que se ha citado aquí quiere decir que hay centros en que funciona bien, pero no creo que se pueda universalizar. Hay nuevos problemas, debemos formar al profesorado en sus soluciones y la mediación puede ser un modo de enseñar a que todos participen en los problemas de todos, pero a veces, en situaciones conflictivas, poner a un igual, a un alumno, a resolver asuntos que afectan a compañeros puede ser contraproducente.

- Parada. En lo tocante al mediador quiero recordar que hablamos aquí de que lo que existen son casos puntuales que requieren soluciones concretas. Creo que normalmente en una clase hay uno o varios alumnos referentes, que no tienen por qué ser siempre los de mejores notas, y que pueden aportar una perspectiva interesante con vistas a resolver un problema. No ha de ser siempre el mismo alumno, la misma persona, pero sí hay que buscar participación en la preparación de las soluciones. Y deben jugar ahí el claustro, la dirección y los padres. Se trata de implicar a todos en la búsqueda de solución a los problemas, y en ese sentido estoy de acuerdo con Ángeles, como lo estoy con que no hay que volcarlo todo en la escuela.

- Sierra. No creo que se pueda discutir que efectivamente hay que participar, y que desde luego no es lógico cargar el peso de todas las soluciones sobre la escuela. En ese sentido puede que tire piedras contra mi propio tejado, pero me parece que ahora mismo existe poca participación de los padres en general, e incluso una participación crítica hacia los profesores, porque muchas veces se niegan, o nos negamos, a reconocer la realidad en la que nuestros hijos están involucrados. Repito que mis hijas aún son muy pequeñas para que yo tenga una visión exacta, pero lo veo en amigas o compañeras, y en ese sentido creo que deben abrirse más cauces y mejores para estimular esa participación. Y se necesita más información.

- En pocas palabras, ¿qué hace falta aquí para resolver los problemas principales?

- Parada. En muy pocas palabras: para educar necesitamos a la tribu entera. Si yo, como educadora, en un momento dado detecto o tengo un problema, el resto del personal tiene que involucrarse conmigo. No puede ir cada uno por su lado; hay que detectar a tiempo el problema e implicar a todos en la solución.

- Sierra. Para mí el problema está en educar donde se da el primer germen de convivencia, que es la familia. Y en ese ámbito, por desgracia hay cada vez más padres y madres que delegan sus obligaciones en terceros, incluso muchas veces en la escuela, y que no se dan cuenta de que eso sólo es una parte, por buena que sea.

- Abelleira. Retomando lo que dijo Raquel, la educación es responsabilidad de toda la sociedad. ¿Cómo hacerlo? Pues entendiendo bien que cada cual debe actuar en su ámbito, colaborando, pero sin interferir, por muy buena intención que se tenga. Y hay instrumentos más que suficientes para hacerlo. FV /FOTO XoÁn Álvarez

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