PIDE ARCHIVAR EL CASO · La investigación desarrollada durante un año abunda en la tesis de que el fallecimiento fue un golpe de mala suerte
I. RODRÍGUEZ DE LA TORRE 02 NOV 2007 VALENCIA.
José Vicente Vila, profesor de Griego y Cultura Clásica en el Instituto de Enseñanza Secundaria Jordi de Sant Jordi de Valencia murió el 9 de agosto de 2006 tras once días en coma irreversible; mientras agonizaba en la UCI del hospital General, sus hermanos acudieron al juzgado y denunciaron que las lesiones cerebrales irreversibles que sufría el docente eran consecuencia de una paliza y señalaron, como posibles autores de la misma, a un alumno al que había expedientado y al hijo de su compañera sentimental.
«Del reconocimiento efectuado se desprende esta situación: «Lesiones: traumatismo craneoncefálico grave. Causa: agresión»», señalaba el parte médico firmado por el facultativo de guardia del centro hospitalario en el que ingresó el profesor el 29 de julio a las 23.00 horas.
El fiscal cree que nada hay para mantener esta versión; que la investigación desarrollada durante un año abunda en la tesis de que el fallecimiento fue un golpe de mala suerte; que aquel 29 de julio se desvaneció, se golpeó la cabeza con el suelo y así fue como se produjo el traumatismo que derivó en muerte. «Las personas que hablaron con él después del golpe y antes de que entrara en coma sostienen que el fallecido negó en todo momento haber sido agredido o ser víctima de ningún delito», argumenta el Ministerio Público en el escrito que ha remitido al Juzgado para pedir el sobreseimiento del caso.
Los hermanos denunciaron en su día que lo último que dijo el fallecido al personal sanitario que le atendió fue el nombre de un alumno, aquel al que luego ellos atribuyeron la autoría de una paliza; dijeron que según los médicos, los múltiples hematomas y heridas que jalonaban su cuerpo tenían una datación anterior a su ingreso, que fueron causados dos o tres días antes de que el profesor se desvaneciera y que su entrada en coma obedecía a la gravedad de las lesiones internas con las que convivió durante varios días antes de que se manifestaran. Cuando comprobaron que las evidencias científicas no daban cobertura a esta versión, pidieron que se investigara la actuación de los médicos porque entendían que la atención que habían prestado al fallecido era deficiente.
«La lesión que padeció y que desencadenó su muerte resulta compatible con el golpe propinado en la caída; la asistencia médica prestada y la intervención quirúrgica realizada fueron correctas y, finalmente, las sospechas de criminalidad denunciadas quedaron sin efecto», concluye el fiscal tras hacer un relato minucioso de los testimonios en los que funda su teoría.
Negó haber sido agredido
Recuerda que una testigo asegura haber visto desde su coche cómo el profesor se desplomaba y se golpeaba la cabeza con el suelo aquella noche del 29 de julio cuando caminaba solo por la calle; le auxilió y llamó al 112; llegó la Policía, un agente «habló con la persona caída, que presentaba síntomas de haber consumido bebidas alcohólicas y sangraba por la cabeza». Negó haber sido agredido. Ingresó con traumatismo craneoencefálico y policontusiones y con 2,56 gramos de alcohol por litro de sangre. El médico que le atendió en urgencias dijo que «estaba muy embriagado» y que le relató «que se había caído solo y se había lesionado». El TAC cerebral descubrió un hematoma sudural agudo. Empeoró y fue intervenido de madrugada. Entró en coma. Falleció once días después.
«El informe médico forense afirma que el hematoma subdural agudo pudo producirse tras una caída y que la asistencia prestada e intervención quirúrgicas realizadas fueron correctas», precisa el fiscal en su escrito, en el que alude a las sospechas de la hermana del fallecido.
La mujer dijo que el autor de la agresión podía ser un alumno del instituto en represalia por haber instruido en su contra un expediente de expulsión, o el hijo de su compañera sentimental.
El director del centro, en el que Vicente impartía clases desde hacía más de 15 años, desechó esta posibilidad porque el expediente no concluyó con la expulsión del alumno sino con medidas menos severas, la tramitación del mismo no generó ninguna «situación de tensión» y además el chico ya no vivía en Valencia.
Respecto a la mujer que los hermanos señalaron como compañera sentimental, resultó ser compañera, a secas. También era profesora de Griego y precisó que la relación que el docente mantenía con su hijo era «prácticamente inexistente». El análisis del ordenador portátil del profesor entregado a la Policía por sus hermanos tampoco arrojó datos de interés. No fue un caso de violencia en las aulas.
Su familia atribuyó su fallecimiento a un ajuste de cuentas de un alumno expedientado; el fiscal cree que no fue un caso de violencia escolar, que al profesor de griego de Valencia no le mataron. Pide el archivo del caso. ABC
OCTUBRE'2006
VALENCIA· Fiscal pide otro informe forense para descartar ...
JV, profesor de griego en el Instituto de Enseñanza Secundaria Jordi de Sant Jordi, falleció el 9 de agosto tras permanecer once días en estado de coma en ...
AGOSTO'2006
-El fiscal apoya archivar la causa delprofesor muerto tras...
Los médicos que trataron alprofesor de griego diagnosticaron que una caída provocó el coma · La larga hospitalización delprofesor fallecido dificulta el...
-El abogado defensor apunta a la agresión de un alumno como la...
Revesado recordó que elprofesor de griego, José Vicente Vila, exclamó a un facultativo del hospital, antes de perder la consciencia, que un alumno había...
-Fallece elprofesor de Valencia que permanecía en coma por una...
J.V. era, según fuentes sindicales, elprofesor encargado de instruir un expediente de expulsión a un alumno del instituto donde impartía clases degriego....
-Unprofesor de un instituto de Valencia permanece ingresado en...
Valencia 04-08-2006 · Elprofesor de griego J. V. V, de 47 años, permanece ingresado en estado de coma en el hospital General de Valencia desde el pasado...
I. RODRÍGUEZ DE LA TORRE 02 NOV 2007 VALENCIA.
José Vicente Vila, profesor de Griego y Cultura Clásica en el Instituto de Enseñanza Secundaria Jordi de Sant Jordi de Valencia murió el 9 de agosto de 2006 tras once días en coma irreversible; mientras agonizaba en la UCI del hospital General, sus hermanos acudieron al juzgado y denunciaron que las lesiones cerebrales irreversibles que sufría el docente eran consecuencia de una paliza y señalaron, como posibles autores de la misma, a un alumno al que había expedientado y al hijo de su compañera sentimental.
«Del reconocimiento efectuado se desprende esta situación: «Lesiones: traumatismo craneoncefálico grave. Causa: agresión»», señalaba el parte médico firmado por el facultativo de guardia del centro hospitalario en el que ingresó el profesor el 29 de julio a las 23.00 horas.
El fiscal cree que nada hay para mantener esta versión; que la investigación desarrollada durante un año abunda en la tesis de que el fallecimiento fue un golpe de mala suerte; que aquel 29 de julio se desvaneció, se golpeó la cabeza con el suelo y así fue como se produjo el traumatismo que derivó en muerte. «Las personas que hablaron con él después del golpe y antes de que entrara en coma sostienen que el fallecido negó en todo momento haber sido agredido o ser víctima de ningún delito», argumenta el Ministerio Público en el escrito que ha remitido al Juzgado para pedir el sobreseimiento del caso.
Los hermanos denunciaron en su día que lo último que dijo el fallecido al personal sanitario que le atendió fue el nombre de un alumno, aquel al que luego ellos atribuyeron la autoría de una paliza; dijeron que según los médicos, los múltiples hematomas y heridas que jalonaban su cuerpo tenían una datación anterior a su ingreso, que fueron causados dos o tres días antes de que el profesor se desvaneciera y que su entrada en coma obedecía a la gravedad de las lesiones internas con las que convivió durante varios días antes de que se manifestaran. Cuando comprobaron que las evidencias científicas no daban cobertura a esta versión, pidieron que se investigara la actuación de los médicos porque entendían que la atención que habían prestado al fallecido era deficiente.
«La lesión que padeció y que desencadenó su muerte resulta compatible con el golpe propinado en la caída; la asistencia médica prestada y la intervención quirúrgica realizada fueron correctas y, finalmente, las sospechas de criminalidad denunciadas quedaron sin efecto», concluye el fiscal tras hacer un relato minucioso de los testimonios en los que funda su teoría.
Negó haber sido agredido
Recuerda que una testigo asegura haber visto desde su coche cómo el profesor se desplomaba y se golpeaba la cabeza con el suelo aquella noche del 29 de julio cuando caminaba solo por la calle; le auxilió y llamó al 112; llegó la Policía, un agente «habló con la persona caída, que presentaba síntomas de haber consumido bebidas alcohólicas y sangraba por la cabeza». Negó haber sido agredido. Ingresó con traumatismo craneoencefálico y policontusiones y con 2,56 gramos de alcohol por litro de sangre. El médico que le atendió en urgencias dijo que «estaba muy embriagado» y que le relató «que se había caído solo y se había lesionado». El TAC cerebral descubrió un hematoma sudural agudo. Empeoró y fue intervenido de madrugada. Entró en coma. Falleció once días después.
«El informe médico forense afirma que el hematoma subdural agudo pudo producirse tras una caída y que la asistencia prestada e intervención quirúrgicas realizadas fueron correctas», precisa el fiscal en su escrito, en el que alude a las sospechas de la hermana del fallecido.
La mujer dijo que el autor de la agresión podía ser un alumno del instituto en represalia por haber instruido en su contra un expediente de expulsión, o el hijo de su compañera sentimental.
El director del centro, en el que Vicente impartía clases desde hacía más de 15 años, desechó esta posibilidad porque el expediente no concluyó con la expulsión del alumno sino con medidas menos severas, la tramitación del mismo no generó ninguna «situación de tensión» y además el chico ya no vivía en Valencia.
Respecto a la mujer que los hermanos señalaron como compañera sentimental, resultó ser compañera, a secas. También era profesora de Griego y precisó que la relación que el docente mantenía con su hijo era «prácticamente inexistente». El análisis del ordenador portátil del profesor entregado a la Policía por sus hermanos tampoco arrojó datos de interés. No fue un caso de violencia en las aulas.
Su familia atribuyó su fallecimiento a un ajuste de cuentas de un alumno expedientado; el fiscal cree que no fue un caso de violencia escolar, que al profesor de griego de Valencia no le mataron. Pide el archivo del caso. ABC
OCTUBRE'2006
VALENCIA· Fiscal pide otro informe forense para descartar ...
JV, profesor de griego en el Instituto de Enseñanza Secundaria Jordi de Sant Jordi, falleció el 9 de agosto tras permanecer once días en estado de coma en ...
AGOSTO'2006
-El fiscal apoya archivar la causa delprofesor muerto tras...
Los médicos que trataron alprofesor de griego diagnosticaron que una caída provocó el coma · La larga hospitalización delprofesor fallecido dificulta el...
-El abogado defensor apunta a la agresión de un alumno como la...
Revesado recordó que elprofesor de griego, José Vicente Vila, exclamó a un facultativo del hospital, antes de perder la consciencia, que un alumno había...
-Fallece elprofesor de Valencia que permanecía en coma por una...
J.V. era, según fuentes sindicales, elprofesor encargado de instruir un expediente de expulsión a un alumno del instituto donde impartía clases degriego....
-Unprofesor de un instituto de Valencia permanece ingresado en...
Valencia 04-08-2006 · Elprofesor de griego J. V. V, de 47 años, permanece ingresado en estado de coma en el hospital General de Valencia desde el pasado...

Peace





