ENCUESTA· Señalan el éxito de la participación de los padres ·
En la evaluación de diagnóstico, el Principado incluye una serie de cuestionarios orientados a los docentes, a los padres y a los estudiantes
· Sus conclusiones visualizan el día a día de un colegio o un instituto asturiano
OVIEDO 09 DIC 2007 SUSANA D. MACHARGO
El éxito de la educación obligatoria no solo se mide con las notas, con los resultados académicos o las tasas de titulación. El ambiente del centro, la implicación de las familias, el grado de satisfacción de los alumnos también son importantes para crear un entorno agradable en el que formar a las nuevas generaciones. La Consejería de Educación del Principado no cierra los ojos a esta realidad y por eso incluye en su evaluación de diagnóstico una serie de cuestionarios orientados a los docentes, a los padres y a los estudiantes. Con sus conclusiones es fácil visualizar cómo es el día a día de un colegio o un instituto asturiano.
La primera sorpresa fue el alto grado de colaboración de todos los componentes de la comunidad educativa. Los estudiantes expresaron su deseo de hacerlo bien, el 86% de las familias de Primaria y el 88% de la de Secundaria respondieron a las encuestas y los docentes se implicaron en el desarrollo de los exámenes.
La consejería quería saber qué esperan los padres de sus hijos, qué futuro les proponen. El 62% de los que tienen niños matriculados en Primaria sueñan con verlos convertidos en titulados universitarios. Sin embargo, ese porcentaje cae más de 10 puntos en Secundaria, cuando comienzan a aparecer los primeros problemas. De hecho, un 32% se conformaría con que terminase la formación obligatoria, es decir, que completase los cuatro cursos de la ESO.
A la hora de analizar el clima de convivencia de los centros, la administración pensó que era necesario saber qué pensaban todos los actores implicados, lo que incluía junto al profesorado y los alumnos a los padres. A pesar del alarmismo creado en los últimos años con la proliferación de casos de bullying y la pérdida de autoridad de los docentes, la conclusión es que "las relaciones personales en los centros son satisfactorias y el clima de convivencia, bastante ordenado". Sin embargo, cuando hablan del interior del aula, de cómo se desarrollan las clases, existen diferencias significativas entre Primaria y Secundaria. Mientras que los más pequeños valoran la ausencia de ruidos, de conductas conflictivas o de atención, los mayores son conscientes de que ese ambiente ya no es el más habitual en su curso.
Y las familias? Al margen del éxito en la respuesta a las encuestas, la consejería preguntó a los profesores si realmente contaban con su apoyo e implicación en la educación de sus hijos. No hubo un resultado equilibrado ni por centros ni por etapas. Como conclusión se puede decir, que la participación de los padres es mayor en Primaria que en Secundaria y que varía mucho en función de los colegios, aunque allí donde tienen una presencia más activa es muy bien valorada por los docentes y por la dirección.
Otra de las críticas más repetidas en los últimos años cuando se habla de educación es la falta de esfuerzo de los alumnos y la tendencia del sistema a mantener esa pasividad. Al menos en Asturias, esa afirmación parece un mito. De la encuesta se desprende que los profesionales piensan, con carácter general, que "los estudiantes trabajan con entusiasmo, valorando los logros académicos personales y esforzándose al máximo por aprender". Aunque también es cierto que si traducimos esta impresión a números es mucho más favorable en Primaria que en Secundaria.
Pero, es algo recíproco? Los profesores se sienten igual de bien valorados por sus estudiantes? Nuevamente existen diferencias por ciclos. Los de Primaria expresan su satisfacción por la visión que los niños tienen de ellos y de su trabajo, pero los de Secundaria "están a medio camino" entre sentirse reconocidos o poco reconocidos. Por su parte, los padres piensan que la información que les suministran periódicamente, al igual que la calidad y la utilidad de esos datos, es suficiente.
No todo es positivo en estas conclusiones. Los propios profesionales de la educación detectan carencias en la atención a los jóvenes con necesidades educativas especiales. Creen que es un apartado en el que el sistema asturiano puede y debe mejorar. Esta pregunta es la que recibe la puntuación más baja de toda la evaluación de diagnóstico, lo que a juicio de sus autores es más que significativo. LVA
En la evaluación de diagnóstico, el Principado incluye una serie de cuestionarios orientados a los docentes, a los padres y a los estudiantes
· Sus conclusiones visualizan el día a día de un colegio o un instituto asturiano
OVIEDO 09 DIC 2007 SUSANA D. MACHARGO
El éxito de la educación obligatoria no solo se mide con las notas, con los resultados académicos o las tasas de titulación. El ambiente del centro, la implicación de las familias, el grado de satisfacción de los alumnos también son importantes para crear un entorno agradable en el que formar a las nuevas generaciones. La Consejería de Educación del Principado no cierra los ojos a esta realidad y por eso incluye en su evaluación de diagnóstico una serie de cuestionarios orientados a los docentes, a los padres y a los estudiantes. Con sus conclusiones es fácil visualizar cómo es el día a día de un colegio o un instituto asturiano.
La primera sorpresa fue el alto grado de colaboración de todos los componentes de la comunidad educativa. Los estudiantes expresaron su deseo de hacerlo bien, el 86% de las familias de Primaria y el 88% de la de Secundaria respondieron a las encuestas y los docentes se implicaron en el desarrollo de los exámenes.
La consejería quería saber qué esperan los padres de sus hijos, qué futuro les proponen. El 62% de los que tienen niños matriculados en Primaria sueñan con verlos convertidos en titulados universitarios. Sin embargo, ese porcentaje cae más de 10 puntos en Secundaria, cuando comienzan a aparecer los primeros problemas. De hecho, un 32% se conformaría con que terminase la formación obligatoria, es decir, que completase los cuatro cursos de la ESO.
A la hora de analizar el clima de convivencia de los centros, la administración pensó que era necesario saber qué pensaban todos los actores implicados, lo que incluía junto al profesorado y los alumnos a los padres. A pesar del alarmismo creado en los últimos años con la proliferación de casos de bullying y la pérdida de autoridad de los docentes, la conclusión es que "las relaciones personales en los centros son satisfactorias y el clima de convivencia, bastante ordenado". Sin embargo, cuando hablan del interior del aula, de cómo se desarrollan las clases, existen diferencias significativas entre Primaria y Secundaria. Mientras que los más pequeños valoran la ausencia de ruidos, de conductas conflictivas o de atención, los mayores son conscientes de que ese ambiente ya no es el más habitual en su curso.
Y las familias? Al margen del éxito en la respuesta a las encuestas, la consejería preguntó a los profesores si realmente contaban con su apoyo e implicación en la educación de sus hijos. No hubo un resultado equilibrado ni por centros ni por etapas. Como conclusión se puede decir, que la participación de los padres es mayor en Primaria que en Secundaria y que varía mucho en función de los colegios, aunque allí donde tienen una presencia más activa es muy bien valorada por los docentes y por la dirección.
Otra de las críticas más repetidas en los últimos años cuando se habla de educación es la falta de esfuerzo de los alumnos y la tendencia del sistema a mantener esa pasividad. Al menos en Asturias, esa afirmación parece un mito. De la encuesta se desprende que los profesionales piensan, con carácter general, que "los estudiantes trabajan con entusiasmo, valorando los logros académicos personales y esforzándose al máximo por aprender". Aunque también es cierto que si traducimos esta impresión a números es mucho más favorable en Primaria que en Secundaria.
Pero, es algo recíproco? Los profesores se sienten igual de bien valorados por sus estudiantes? Nuevamente existen diferencias por ciclos. Los de Primaria expresan su satisfacción por la visión que los niños tienen de ellos y de su trabajo, pero los de Secundaria "están a medio camino" entre sentirse reconocidos o poco reconocidos. Por su parte, los padres piensan que la información que les suministran periódicamente, al igual que la calidad y la utilidad de esos datos, es suficiente.
No todo es positivo en estas conclusiones. Los propios profesionales de la educación detectan carencias en la atención a los jóvenes con necesidades educativas especiales. Creen que es un apartado en el que el sistema asturiano puede y debe mejorar. Esta pregunta es la que recibe la puntuación más baja de toda la evaluación de diagnóstico, lo que a juicio de sus autores es más que significativo. LVA






