Niños de menos de 12 años y adolescentes
¿Están atentos los padres a depresión de sus hijos?
Falta atención efectiva y afectiva · Necesitamos hacer más
Humberto Espinoza* 09 DIC 2007 SONORA México
Los especialistas en la materia nos dicen que nuestros hijos se deprimen muy comúnmente al padecer “trastornos afectivos”, los cuales pueden ser generados por muchas y variadas causas. Desde luego, las más preocupantes tienen que ver con la falta de atención efectiva y afectiva (tiempo para convivir y cariño que dar) de parte de los padres de familia hacia sus hijos, quienes preocupados por allegar un mejor ingreso a la familia suelen ser ambos (papá y mamá) proveedores del hogar, reduciendo notoriamente su convivencia con los pequeños.
Hay igualmente cifras alarmantes en cuanto a índices de depresión entre la población, pues un estudio sobre el tema elaborado en el año 2003 arrojó la impresionante cifra donde, de cada 100 personas en el mundo, ¡20! padecen algún tipo de depresión, mientras que entre menores de 12 años y adolescentes existen entre un 7 y un 11% de afectados a nivel mundial.
Ahora bien, es importante para nosotros los padres de familia, conocer un poco más sobre el tema, ya que actualmente los casos entre menores de edad atacados por la depresión han aumentado de manera significativa. Por ejemplo, los especialistas nos indican que los principales síntomas de depresión entre infantes en edades de 6 a 12 años son: Tristeza persistente, llanto frecuente, pérdida repentina de la autoestima, lentitud motriz y mental, apatía pronunciada por y para cualquier actividad del infante, desinterés general por las cosas, irritabilidad frecuente, aumento de agresividad para con otros y para consigo mismo, baja concentración y marcado desinterés por la escuela.
Igualmente, es muy conveniente que no confundamos este tipo de padecimiento con el actualmente muy difundido “déficit de atención” de los niños y que tanto preocupa a los padres con menores afectados.
Indudablemente que la clave la tenemos a la mano y en casa. Ocupamos los padres saber cada día más de nuestros hijos cuál es su interés, qué problemas enfrenta a diario en su escuela y entre sus hermanos y amigos, cuáles son sus temores si los tiene. Incluso, ¿sabrán nuestros hijos lo que hacemos sus papás, dónde trabajamos, a qué nos dedicamos, qué fue lo que estudiamos y en dónde? Quizá sea también un buen momento para preguntarnos sobre nuestros hijos, si sabemos muchas de sus preferencias y gustos. Por ejemplo, ¿sabremos cuál es el color que más les gusta, si le agrada la música y cuál es su preferida?
Para todo esto, creo también que hay algo importante. Necesitamos dedicar más tiempo efectivo y afectivo con los hijos y es en esta actividad, aparentemente “insignificante” en donde podemos encontrar muchas señales y hasta verdaderos “focos rojos” sobre problemas que sin nosotros saberlo, están en este momento padeciendo nuestros niños. www.elimparcial.com 9/12/07 MX [sin hemeroteca]
* Humberto Espinoza Molina es Presidente de la Asociación Estatal de Padres de Familia de Sonora.
Necesitamos hacer más
MARTHA ELENA TREJO, Sicoterapeuta familiar
Son pocos los padres que saben detectar las señales y que se dan cuenta que su hijo tienen depresión, a la mayoría les pasa desapercibido el problema hasta que el niño enfrenta alguna situación grave, como un reporte en la escuela o cosas más lamentables. Los niños son muy susceptible a absorber la problemática familiar y cree que él puede resolverlo todo pero al ver que no lo hace, se entristece.
Como padres lo primero que tenemos que hacer es darle más tiempo a los niños, con 30 minutos de plática con ellos basta, (si somos unas personas con mucho trabajo) pero también se les tiene que ver y convivir con ellos más tiempo para que se sientan respaldados y protegidos.
Divorcios, separaciones, muerte o enfermedad de los padres son las situaciones que para los niños son cambios drásticos y ven muy difíciles de resolver. Aquí lo importante es conocer al niño y saber cuándo está cambiando y se porta diferente a como lo haría cualquier otro día.
Que esté más irritable, desganado y apático a su entorno escolar o familiar, que repruebe sus exámenes son señales ya muy evidentes de problemas con el estado de ánimo del niño y es así cuando algunas personas llevan a su hijo con el sicólogo.
Cuando los padres aceptan que tienen problemas familiares todavía se tienen que enfrentar qué actitud tienen que asumir, pero todo tiene solución. Es importante que los lleven con algún especialista o alguien que los pueda ayudar para saber cómo se deben de manejar ante el menor sin hacerle un menor daño o dejar de ayudarle.
Estamos tan inmersos en el trabajo que no les ponemos atención a los niños y es cuando ellos pueden caer en una etapa depresiva y en esos momentos hasta una persona externa se puede enterar más rápido de lo que pasa si nuestros hijos no nos ven con confianza.
Los padres no somos malos, pero en ocasiones no se tiene el conocimiento y pueden confundir la de presión en el menor con otras cosas como la flojera o responsabilidad en vez de asociarlo con depresión. Les recomiendo que estén más informados y más atentos a lo que le pasa a sus hijos, que convivan más con ellos, también acudir al especialista al primer cambio extraño que pudiera tener el menor. Más dosis de cariño y atención para elniño, siempre serán la mejor medicina y éstas tenemos que otorgárselas a pesar de todas las ocupaciones que podamos tener.
* Martha Elena Trejo Molina es Sicoterapeuta familiar, Centro Higiene Mental doctores Trejo y Trejo
¿Están atentos los padres a depresión de sus hijos?
Falta atención efectiva y afectiva · Necesitamos hacer más
Humberto Espinoza* 09 DIC 2007 SONORA México
Los especialistas en la materia nos dicen que nuestros hijos se deprimen muy comúnmente al padecer “trastornos afectivos”, los cuales pueden ser generados por muchas y variadas causas. Desde luego, las más preocupantes tienen que ver con la falta de atención efectiva y afectiva (tiempo para convivir y cariño que dar) de parte de los padres de familia hacia sus hijos, quienes preocupados por allegar un mejor ingreso a la familia suelen ser ambos (papá y mamá) proveedores del hogar, reduciendo notoriamente su convivencia con los pequeños.
Hay igualmente cifras alarmantes en cuanto a índices de depresión entre la población, pues un estudio sobre el tema elaborado en el año 2003 arrojó la impresionante cifra donde, de cada 100 personas en el mundo, ¡20! padecen algún tipo de depresión, mientras que entre menores de 12 años y adolescentes existen entre un 7 y un 11% de afectados a nivel mundial.
Ahora bien, es importante para nosotros los padres de familia, conocer un poco más sobre el tema, ya que actualmente los casos entre menores de edad atacados por la depresión han aumentado de manera significativa. Por ejemplo, los especialistas nos indican que los principales síntomas de depresión entre infantes en edades de 6 a 12 años son: Tristeza persistente, llanto frecuente, pérdida repentina de la autoestima, lentitud motriz y mental, apatía pronunciada por y para cualquier actividad del infante, desinterés general por las cosas, irritabilidad frecuente, aumento de agresividad para con otros y para consigo mismo, baja concentración y marcado desinterés por la escuela.
Igualmente, es muy conveniente que no confundamos este tipo de padecimiento con el actualmente muy difundido “déficit de atención” de los niños y que tanto preocupa a los padres con menores afectados.
Indudablemente que la clave la tenemos a la mano y en casa. Ocupamos los padres saber cada día más de nuestros hijos cuál es su interés, qué problemas enfrenta a diario en su escuela y entre sus hermanos y amigos, cuáles son sus temores si los tiene. Incluso, ¿sabrán nuestros hijos lo que hacemos sus papás, dónde trabajamos, a qué nos dedicamos, qué fue lo que estudiamos y en dónde? Quizá sea también un buen momento para preguntarnos sobre nuestros hijos, si sabemos muchas de sus preferencias y gustos. Por ejemplo, ¿sabremos cuál es el color que más les gusta, si le agrada la música y cuál es su preferida?
Para todo esto, creo también que hay algo importante. Necesitamos dedicar más tiempo efectivo y afectivo con los hijos y es en esta actividad, aparentemente “insignificante” en donde podemos encontrar muchas señales y hasta verdaderos “focos rojos” sobre problemas que sin nosotros saberlo, están en este momento padeciendo nuestros niños. www.elimparcial.com 9/12/07 MX [sin hemeroteca]
* Humberto Espinoza Molina es Presidente de la Asociación Estatal de Padres de Familia de Sonora.
Necesitamos hacer más
MARTHA ELENA TREJO, Sicoterapeuta familiar
Son pocos los padres que saben detectar las señales y que se dan cuenta que su hijo tienen depresión, a la mayoría les pasa desapercibido el problema hasta que el niño enfrenta alguna situación grave, como un reporte en la escuela o cosas más lamentables. Los niños son muy susceptible a absorber la problemática familiar y cree que él puede resolverlo todo pero al ver que no lo hace, se entristece.
Como padres lo primero que tenemos que hacer es darle más tiempo a los niños, con 30 minutos de plática con ellos basta, (si somos unas personas con mucho trabajo) pero también se les tiene que ver y convivir con ellos más tiempo para que se sientan respaldados y protegidos.
Divorcios, separaciones, muerte o enfermedad de los padres son las situaciones que para los niños son cambios drásticos y ven muy difíciles de resolver. Aquí lo importante es conocer al niño y saber cuándo está cambiando y se porta diferente a como lo haría cualquier otro día.
Que esté más irritable, desganado y apático a su entorno escolar o familiar, que repruebe sus exámenes son señales ya muy evidentes de problemas con el estado de ánimo del niño y es así cuando algunas personas llevan a su hijo con el sicólogo.
Cuando los padres aceptan que tienen problemas familiares todavía se tienen que enfrentar qué actitud tienen que asumir, pero todo tiene solución. Es importante que los lleven con algún especialista o alguien que los pueda ayudar para saber cómo se deben de manejar ante el menor sin hacerle un menor daño o dejar de ayudarle.
Estamos tan inmersos en el trabajo que no les ponemos atención a los niños y es cuando ellos pueden caer en una etapa depresiva y en esos momentos hasta una persona externa se puede enterar más rápido de lo que pasa si nuestros hijos no nos ven con confianza.
Los padres no somos malos, pero en ocasiones no se tiene el conocimiento y pueden confundir la de presión en el menor con otras cosas como la flojera o responsabilidad en vez de asociarlo con depresión. Les recomiendo que estén más informados y más atentos a lo que le pasa a sus hijos, que convivan más con ellos, también acudir al especialista al primer cambio extraño que pudiera tener el menor. Más dosis de cariño y atención para elniño, siempre serán la mejor medicina y éstas tenemos que otorgárselas a pesar de todas las ocupaciones que podamos tener.
* Martha Elena Trejo Molina es Sicoterapeuta familiar, Centro Higiene Mental doctores Trejo y Trejo

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