Tegucigalpa HONDURAS, 4 ENE 2008 (PL)
Entre 1998 y 2007 murieron de manera violenta alrededor de 3.993 niñas, niños, y jóvenes menores de 23 años de edad en Honduras, como consecuencia de criminialidad que afecta ese país, destacaron hoy organismos humanitarios.
La organización Casa Alianza precisó que 504 de ellos perecieron durante el último año. De los fallecidos en 2007, 116 apenas rebasaban los 18 años, por lo que eran considerados niños o adolescentes de acuerdo con las leyes hondureñas.
El director de esa entidad, José Manuel Capellín, declaró que esas vidas debieron ser salvaguardadas por el Estado y lamentó la continuidad de tales crímenes.
Aunque la mayor riqueza del país son sus infantes y jóvenes, no se hacen verdaderos esfuerzos para protegerlos: permitimos que sean aniquilados por sus verdugos, quienes actúan en completa impunidad, opinó.
La falta de atención por parte de las autoridades estatales y la sociedad a la matanza de los menores provoca que la espiral de violencia contra ellos continúe e incluso aumente con los años y a través de las diferentes administraciones de gobierno, añadió.
Para el director del ente humanitario, pareciera que existe una aceptación tácita a la cultura de la muerte en Honduras.
Capellín llamó a las autoridades a fortalecer con recursos humanos, técnicos y financieros, la unidad de investigación sobre el tema.
Esclarecer de forma eficiente y efectiva esos hechos debe ser prioridad para contribuir a reducir la impunidad y llevar a los responsables intelectuales y materiales ante la justicia, precisó.
El directivo abogó porque en 2008 cese la violencia manifiesta contra el sector y aseguró que su institución mantendrá una posición firme ante la afrenta contra el derecho a la vida de miles de niñas, niños y jóvenes. www.lademajagua.co.cu
Entre 1998 y 2007 murieron de manera violenta alrededor de 3.993 niñas, niños, y jóvenes menores de 23 años de edad en Honduras, como consecuencia de criminialidad que afecta ese país, destacaron hoy organismos humanitarios.
La organización Casa Alianza precisó que 504 de ellos perecieron durante el último año. De los fallecidos en 2007, 116 apenas rebasaban los 18 años, por lo que eran considerados niños o adolescentes de acuerdo con las leyes hondureñas.
El director de esa entidad, José Manuel Capellín, declaró que esas vidas debieron ser salvaguardadas por el Estado y lamentó la continuidad de tales crímenes.
Aunque la mayor riqueza del país son sus infantes y jóvenes, no se hacen verdaderos esfuerzos para protegerlos: permitimos que sean aniquilados por sus verdugos, quienes actúan en completa impunidad, opinó.
La falta de atención por parte de las autoridades estatales y la sociedad a la matanza de los menores provoca que la espiral de violencia contra ellos continúe e incluso aumente con los años y a través de las diferentes administraciones de gobierno, añadió.
Para el director del ente humanitario, pareciera que existe una aceptación tácita a la cultura de la muerte en Honduras.
Capellín llamó a las autoridades a fortalecer con recursos humanos, técnicos y financieros, la unidad de investigación sobre el tema.
Esclarecer de forma eficiente y efectiva esos hechos debe ser prioridad para contribuir a reducir la impunidad y llevar a los responsables intelectuales y materiales ante la justicia, precisó.
El directivo abogó porque en 2008 cese la violencia manifiesta contra el sector y aseguró que su institución mantendrá una posición firme ante la afrenta contra el derecho a la vida de miles de niñas, niños y jóvenes. www.lademajagua.co.cu

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