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jueves, 17 de enero de 2008
“Conductas antisociales y delictivas de los jóvenes en España”
El estudio elaborado para el Consejo General del Poder Judicial analiza el riesgo de prevalencia en la edad adulta
4.152 escolares encuestados de entre 12 y 17 años, de 201 centros de España

Pablo FLORES 16 ENE 2008 magisnet.com
Un estudio elaborado por el Centro de Investigación en Criminología de la Universidad de Castilla-La Mancha para el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y dirigido por la profesora Cristina Rechea, tiene como objetivo conocer la realidad con precisión para mejorar la intervención de la jurisdicción de menores. Las conclusiones revelan que los jóvenes españoles comienzan a presentar conductas antisociales a partir de los 13 años de edad.

Los actos delictivos que con más frecuencia realizan a esa edad van desde la violencia contra personas o cosas; robos en tiendas, almacenes o casas, robos de coches o tirones; consumo de alcohol, cannabis y drogas de otro tipo, así como su venta; un uso ilícito del ordenador, como hacer hacking o bajarse música ilegalmente de internet.

El Consejo General del Poder Judicial busca con este estudio esclarecer diversos puntos acerca de la jurisdicción de menores. El estudio responde a una metodología criminológica experimentada en Estados Unidos y también en Europa que permita reconocer con cierta aproximación los delitos que cometen los adolescentes y los jóvenes que nunca han sido denunciados.

Los principios valorables

El estudio se ha realizado empleando un cuestionario con 50 preguntas que contemplan aspectos como las características demográficas del menor y su situación socio-familiar; la victimación de los jóvenes; el uso del tiempo libre y las relaciones con los amigos; conductas antisociales o delictivas como el consumo de drogas o alcohol, la violencia, actos contra la propiedad o uso ilícito del ordenador. Además se analiza la prevalencia –es decir, si las conductas se han tenido con anterioridad–, la incidencia (cuántas veces se han tenido en un periodo de tiempo determinado), y la edad de inicio.

Para lograr estos datos se ha encuestado a escolares de toda España de entre 12 y 17 años, de 201 escuelas elegidas de acuerdo con los niveles de estudios y cursos que se imparten, contando con centros públicos, concertados y privados y de forma proporcional a la distribución nacional indicada por las Comunidades Autónomas.

En total han sido 4.152 los menores escolarizados encuestados. De ellos 2.042 son chicos (un 49,2%) y 2.203 chicas, (50,7%) desde Primero de la ESO hasta Segundo de Bachillerato y Formación Profesional.

Análisis de 19 conductas

De las conductas analizadas, 19 en total, coexisten dos tipos con repercusiones bien distintas, tanto por su gravedad como por sus consecuencias. Se trata de no meter en el mismo saco a los gamberros y a quienes sus conductas van más allá. La variedad de los delitos y, sobre todo, su gravedad son los criterios fundamentales en la predicción de la peligrosidad de cara al futuro.

Por ejemplo, el 42,6 % de los jóvenes son consumidores de alcohol y cannabis y el 5,01% vende drogas. Según el estudio, lo realmente peligroso es lo segundo. Cuando se trata de algo tan “normalizado” como bajarse música del ordenador, los autores del estudio no lo consideran un índice para el delito. Igual ocurre con el vandalismo o las peleas entre iguales.
Este tipo de conductas no deben ser consideradas como peligrosas o de riesgo para el futuro pues son abandonadas con la madurez, sin revestir gravedad.

A partir de los 13 años

Entre los 13 y los 14 años, cuando los adolescentes cursan 2º y 3º de la ESO, es cuando comienzan a manifestar conductas antisociales y delictivas de riesgo. Los menores se encuentran entonces en un estadio formativo y de desarrollo crítico, en el que existe mayor propensión para que caigan en este tipo de conductas.

El estudio saca a la luz que un 98,8% de los jóvenes encuestados en toda España han sido responsables en alguna ocasión de una de estas conductas. De dicho porcentaje, el 72,4% las ha tenido en el último año. Entre aquellas con mayor incidencia y que, además, generan mayor alarma social, se encuentra la participación en peleas, con un porcentaje del 25%. Sin embaro, otro tipo de conductas violentas y aquellas contra la propiedad no alcanzan el 5%. Salvo la descarga de música a través de internet –algo generalizado en la sociedad, que la mayor parte de los jóvenes hacen a diario– y el consumo de bebidas alcohólicas como cerveza, vino o calimocho (cada dos o tres fines de semana al mes) las demás conductas, en contra de lo que generalmente se piensa, tan sólo las han tenido los jóvenes una o dos veces dentro del último año, según reflejan los datos del cuestionario.

Actividades no tan alarmantes de los jóvenes

►Este estudio detecta diversas conductas antisociales y delictivas dentro de la población juvenil española. No obstante, muchas de ellas no son lo alarmantes que pareciera en un primer vistazo al informe. Debiéramos escudriñar con mayor finura los datos que se ofrecen porque de una manera simplista podríamos caer en alarmismos exagerados sobre nuestros jóvenes.

►¿Quién entiende que el hecho de “bajarse música o películas” en el ordenador sea una conducta potencialmente peligrosa? Del mismo modo, ¿haber consumido alguna vez bebidas alcohólicas a una edad cercana a los 18 años se puede considerar como delito? El estudio evalúa las conductas antisociales y delictivas en la horquilla de edad que comprende los 12y los 17 años. Y un importante porcentaje de la muestra de encuestados en España ronda los 16 años. Además, la prevalencia, el “haberlo hecho alguna vez”, y también el que haya sido dentro del último año o incluso en el último mes, en este tipo de conductas a que se refiere el informe representa el mayor porcentaje de lo que el informe considera conductas antisociales (especialmente la descarga de música o de películas con el ordenador). Parece, pues, que se trata de algo que socialmente es frecuente; pero hay que tener en cuenta que no sólo los más jóvenes, sino los adultos son quienes superan con frencuencia los límites del delito. Compartir música y películas a través de redes de intercambio de archivos en internet lo aceptamos como algo cotidiano y normal. ¿Por qué entonces incluirlo como ítem en un estudio sobre conductas antisociales y delictivas?

►El fenómeno del denominado hacking también es discutible, puesto que no podemos aseverar alegremente que todos los jóvenes que utilizan el ordenador son capaces de violar la los sistemas de seguridad de empresas y bases de datos. Sólo unas pocas mentes privilegiadas (que seguro las hay) de entre todos ellos posee tal capacidad.

►El informe, pues, con ser estricto en la valoración de algunas actuaciones, no deja de ser preocupante desde el punto de vista educativo. Un amplio porcentaje de jóvenes españoles manifiesten conductas antisociales o delictivas y el informe ayuda a recapacitar sobre la importancia de la Educación en favor de la prevención y por el correcto desarrollo de los jóvenes para una sana integración en la sociedad.

El entorno condiciona las conductas de los jóvenes

►Los datos que arroja el estudio demuestran que las variables de contexto influyen de manera significativa aunque quizá no en el sentido que cabría esperar. Ser chico o chica no es definitivo en cuanto al consumo de alcohol y cannabis ni en el uso ilícito del ordenador, ni en el robo en tiendas. Sin embargo, las diferencias de las categorías restantes son importantes a favor de los chicos. Las chicas no participan tanto en las conductas violentas pero sí se comprueba una equiparación con los chicos en las conductas más habituales.

►Pertenecer a un Grupo Juvenil Delictivo es un factor de riesgo relevante para el florecimiento y desarrollo de una carrera delictiva en el futuro. La prevalencia de las conductas antisociales y delictivas aumenta entre los adolescentes que tienen amigos dentro de un GJD. Los que pertenecen a estos colectivos son mayoritariamente chicos, aunque el porcentaje de chicas es considerable (un 8,3% de chicos frente a un 5,7% de chicas). La gran mayoría de miembros de un GJD se encuentra en los núcleos urbano intermedios.

►Los GJD se distribuyen a lo largo de la geografía española, destacando por encima de la media las comunidades autónomas de Cataluña, con un 18,8%, Madrid, con un 17,4%, Andalucía, con un 16,3%, y la Comunidad Valenciana, con un 8,7%. Tan sólo Aragón está en el límite de la media nacional, con el 6,6%, mientras que el resto no alcanza el 5%.

►El análisis de los datos concernientes al tipo de centro al que asisten los miembros de un GJD revela que el 71,5% de ellos asiste a un centro público, un 18,1% está escolarizado en un centro concertado y el 10,4% a uno privado.
Lo que está claro es que aquellos jóvenes que forman parte de un GJD y participan de sus actividades representan por ello un amplio porcentaje de los delitos de carácter grave.

►El tamaño del hábitat y el tipo localidad, a diferencia de lo que se podría pensar, ya no supone un factor decisivo en el incremento del riesgo de cometer conductas antisociales y delictivas. En nuestro mundo globalizado actual las cosas están cambiando. Ya no se diferencia tanto la vida en los pueblos o pequeñas ciudades con la de las grandes urbes. No obstante, en el medio urbano disminuye el control social, por lo que aumentan las probabilidades de caer en conductas como “robar en tiendas”. Y las mejores oportunidades que pueden encontrase en las ciudades, así como un mejor acceso a los sistemas de comunicación –como la banda ancha de internet– favorece el “uso ilícito” del ordenador, en concreto para “bajar música”.

►Ser emigrante o hijo de emigrantes no incrementa el riesgo de adoptar conductas antisociales o delictivas, según el informe encargado por el Poder Judicial. Su comportamiento es muy similar al de los autóctonos. De hecho, hay un menor número de jóvenes emigrantes de primera o de segunda generación involucrados en conductas antisociales y delictivas. De modo que el hecho de ser emigrante o descendiente de emigrantes se puede considerar como un factor de protección entre los jóvenes de nuestro país de una edad comprendida entre los 12 y los 18 años. magisnet

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Las adicciones comienzan a los 13 años
El alcohol y el tabaco son las adicciones más comunes.
. Un estudio realizado en Maipú asegura que los jóvenes comienzan a consumir alcohol y tabaco alrededor de esa edad. Autoridades planean abordar el tema desde la escuela y a través de talleres familiares.


Selva Florencia Manzur 18 ENE 2008 MÉXICO
Según un estudio llevado a cabo en el departamento de Maipú, en los últimos 30 días un 50% de los jóvenes entre 15 y 16 años ha consumido regularmente alcohol y tabaco.

Los datos son el resultado de un trabajo conjunto de la municipalidad de dicho departamento y la Dirección de Salud Mental de Mendoza. El estudio se enfocó principalmente en las drogas lícitas: tabaco y alcohol.

Según el estudio, en los últimos siete años –momento en que se comenzó a asentar este tipo de información a través de diversos estudios e investigaciones- el consumo de estas drogas en menores ha aumentado paulatinamente. Al punto, que la edad de inicio ha disminuido preocupantemente.

Según el doctor Pedro Masman, Director de Salud Mental, actualmente los jóvenes comienzan a fumar y a consumir alcohol entre los 13 y 15 años. “Hemos descubierto que el problema está centrado en alumnos de 7º,8º y 9º. Es decir, de los 11 a los 16 años se consumen estas drogas, pero de 13 a 15 está más incorporado el hábito”.

Masman explicó que se refieren a estas dos productos como “drogas lícitas” porque estudios internacionales catalogan estas drogas como “drogas portero para las drogas ilícitas, entonces, mientras más temprano es el inicio, más peligro hay de comenzar a consumir drogas más ilícitas”.

El estudio también revela un dato interesante sobre los hábitos femeninos. “El consumo de tabaco y alcohol en la mujer ha ido aumentando claramente, al punto que hoy está equiparado al del hombre”.

A la hora de pedir explicaciones sobre el por qué de esta problemática que afecta a los adolescentes en general, Masman aseguró que se trata de un fenómeno multifactorial, aunque íntimamente relacionado con la exposición a los medios. “Sin lugar a duda, la publicidad incisiva de estos productores motiva a los jóvenes a iniciarse en el consumo por lo que debemos reforzar las políticas de prevención y demanda desde las escuelas y asociaciones civiles”.

El plan del Ministerio de Salud

En el día de ayer y con motivo de la asunción de la nueva directora del Hospital El Sauce, el ministro de salud Sergio Saracco aseguró que se abordará intensamente la política de prevención de adicciones a nivel local. “Se están tomando medidas para ampliar los centros asistenciales, actualmente hay uno solo, pero pensamos construir dos más en los próximos meses", explicó el funcionario.

Por ahora, el plan incluiría la creación de dos centros más, uno en Guaymallén y otro–posiblemente- en Las Heras.

Sobre ese mismo eje, el doctor Masman aseguró que se está trabajando conjuntamente con el Ministerio para “capacitar docentes y conformar talleres destinados a los padres para fortalecer el vínculo familiar y el desarrollo de la autoestima en alumnos de 7º y 8º para reducir la demanda y retrasar el inicio de consumo de los menores”

El funcionario, dejó en claro que no se habla de prohibir dicho consumo, sino de hacerlo “ en el marco de la ley y de modo responsable”.
http://www.mdzol.com/mdz/nota/26820
___
PS
El 6,6% de los adolescentes aragoneses pertenece a algún grupo juvenil delictivo
De acuerdo con un informe realizado para el Consejo General del Poder Judicial, el 6,6% de los adolescentes aragoneses de entre 12 y 17 años pertenece a algún grupo juvenil delictivo. De este documento, también se desprende que la edad de 13 años es la etapa biográfica clave en la que los jóvenes se inician en conductas problemáticas. Según este informe, las conductas antisociales y delictivas más comunes son bajar música por Internet, beber alcohol, fumar porros y participar en peleas.
El estudio se ha realizado a partir de 4.152 encuestas a menores escolarizados

Zaragoza 27 ENE 2008.-
Según un informe elaborado por el Centro de Investigación en Criminología de la Universidad de Castilla-La Mancha para el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un 6,6% de los adolescentes aragoneses de entre 12 y 17 años pertenece a algún grupo juvenil delictivo (GJD).

De acuerdo con los baremos utilizados para su realización, los miembros deben pasar la mayor parte de su tiempo libre con un grupo grande de amigos (cuatro o más); deben pasar mucho tiempo con su grupo o pandilla en lugares públicos, como el parque, la calle, centros comerciales o en el barrio; su grupo debe existir desde hace más de tres meses; además está bien visto por el grupo o pandilla hacer cosas ilegales juntos; y la gente del grupo hace realmente cosas ilegales juntos (contrarias a la ley).

Por lo que se refiere a la distribución de estos sujetos por la geografía española, sólo cuatro autonomías tienen un porcentaje de miembros de un GJD superior a la media: Cataluña con un 18,8%; Madrid, con un 17,4%; Andalucía, con un 16,3% y la Comunidad Valenciana con un 8,7%. Sin embargo, Aragón se queda en el límite con un 6,6%, mientras que las demás no llegan al 5% en ningún caso. Si tenemos en cuenta el tipo de centro al que asisten, el estudio revela que el 71,5% están en un centro público, el 18,1% en un centro concertado y el 10,4% en un centro privado

Asimismo, se desprende que la edad de 13 años es la etapa biográfica clave en la que los adolescentes y jóvenes españoles se inician en conductas delictivas o problemáticas sin que los padres tengan conocimiento de ello. Los actos antisociales y delictivos más frecuentes que realizan a esa temprana edad son: dañar algo aposta, participar en una pelea, pegar un tirón a alguien para quitarle algo, robar algo de una tienda o gran almacén o consumir cerveza, vino y calimocho.

Jurisdicción de menores

El estudio, dirigido por la profesora Cristina Rechea Alberola, se enmarca dentro del análisis que está realizando el CGPJ sobre la jurisdicción de menores. Y responde a una metodología criminológica, testada en Estados Unidos y Europa, que permite conocer de forma aproximada los delitos cometidos por adolescentes y jóvenes y que nunca han sido denunciados. Es lo que los expertos han denominado la “cifra negra” de la delincuencia juvenil y, se sabe, que en algunos casos pueden alcanzar el 90% de los delitos cometidos.

Según este informe, las conductas antisociales y delictivas más comunes de este grupo de entre 12 y 17 años son: bajar música por Internet (66%), consumir cerveza y vino (63%), emborracharse (41%), consumo de porros (28%) y participar en peleas (22%).

Nivel máximo a los 17 años

Las conclusiones del estudio son esclarecedoras: las conductas antisociales y delictivas aumentan con la edad y alcanzan su nivel máximo a los 17 años; las chicas tienen un patrón de conducta similar al de los chicos; estas conductas son más frecuentes cuando se tienen amigos que ya las han adoptado. Otro factor que incrementa el riesgo es vivir en un medio urbano.

Por último, se destaca que ser emigrante o hijo de emigrante no incrementa el riesgo de adoptar conductas antisociales o delictivas.

El estudio “Conductas antisociales y delictivas de los jóvenes en España” está elaborado a partir de una encuesta realizada a 4.152 menores escolarizados (2.042 chicos, el 49,2%, y 2.103 chicas, el 50,7%), en edades comprendidas entre los 12 y los 17 años, desde primero de la ESO hasta segundo de Bachiller y Formación Profesional, en centros de todo el país, tanto públicos como privados y concertados.

El informe tiene como objetivo conocer la realidad con la mayor precisión posible para mejorar la intervención de la jurisdicción de menores. www.aragondigital.es

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PS

Uno de cada cinco adolescentes ha robado alguna vez
Un estudio del CGPJ dice que uno de cada diez tiene "un mal pronóstico respecto a su futuro en la sociedad" | La institución apuesta por medidas educativas de intervención con los menores de 14 años, no penales

Josefa Paredes 22 FEB 2008 Madrid
A mediados de los años 40, a un investigador americano se le ocurrió el siguiente experimento: Preguntar a un grupo de jóvenes convictos y a otro de estudiantes si habían cometido alguno de los 55 delitos de una lista. Los resultados fueron sorprendentes: los chicos de ambos grupos admitieron haber cometido delitos similares, tanto en cantidad como en gravedad.

El Consejo General del Poder Judicial ha encargado un estudio (aquí, en *.pdf) para analizar las conductas antisociales y delictivas de los jóvenes españoles con el mismo método de las preguntas entre una muestra de escolares de 12 a 17 años. Y los resultados son como siguen:

De cada 100 menores en ese grupo de edad, 21 han robado en una tienda o gran almacén alguna vez en su vida. Tres han entrado en un edificio para robar. Cerca de cuatro han robado una bici o una moto. Más de tres han hurtado algo del interior de un coche. Uno ha pegado "el tirón". Trece han dañado algo a propósito. Nueve han portado armas, desde palos a navajas. Casi dos han golpeado amenazado para conseguir algo y un porcentaje similar ha herido a alguien. 22 han participado alguna en una pelea. Y más de seis han vendido droga o actuado como intermediarios alguna vez en su vida.

Las chicas y los chicos se inician en estas actividades más o menos a la misma edad, aunque aquellas en las que las chicas empiezan primero son conductas violentas. De media, los menores empiezan a dañar cosas a los 13 años. A pelearse unos meses despues. El tirón de bolso se pega antes de los 13 y medio, lo mismo que el primer robo en una tienda. Los 14 recién cumplidos es la edad en la que se entra en un edificio para robar, se hurta algo del interior de un coche o se roba una moto. Los que venden droga son algo mayores: 15 años y cuatro meses.

"Aunque la muestra incluye sujetos de 12 y 13 años, cuando se calcula la media de la edad de inicio, parece que nuestros jóvenes no son ni tan precoces, ni tan peligrosos", dice el estudio. "Sólo un 38,2% de los sujetos ha cometido un delito una vez en su vida y el 21,9% lo ha hecho en el último año".

Entre los chavales que consumen y venden drogas y los que cometen delitos violentos o contra la propiedad el informe deduce que el 10,1% de los jovenes tienen "alta probablidad de riesgo" y admite que la magnitud de la cifra "sorprende".

Si se incluyen entre estas actividades el consumo de bebidas alcohólicas y el uso del ordenador para bajar contenidos protegidos o hackear, como hace el informe, el 98,8% de los jóvenes españoles ha cometido alguna conducta antisocial o delictiva en su vida, y el 72,4% en el último año. La mayoría "como parte de su desarollo normalizado, de una forma ocasional o experimental". Pero a partir de los 14, sentencia, "un 10,4% de los jóvenes tiene un mal pronóstico respecto a su futuro en la sociedad".

'Delincuentes' de 12 años

Para el sistema judicial español los menores de 14 años no existen. Hay jóvenes que inician su "carrera delictiva" a los 13 o 14 y la abandonan al llegar a la mayoría de edad. Pero quienes tienen más probabilidades de desarrollarla "son aquellos que empiezan incluso antes de los 12", y durante la adolescencia "tienen gran actividad en diversas conductas".
Análisis de las conductas antisociales y delictivas de los jóvenes en España.

Los porcentajes de delincuencia entre los 12 y 13 años siempore menores que a edades más avanzadas. Sin embargo "este grupo no debe ser olvidado. A pesar de sus bajas tasas de comisión de delitos, existen algunos sujetos" con quienes "habría que intervenir antes de esperar a que llegaran al sistema de justicia juvenil, pues esperar a los 14 años podría ser demasiado tarde".

Cuando un chico menor de 14 años ha cometido varios delitos la Fiscalía tiene que preguntarse por qué", dice el ex Fiscal de Menores y vocal del CGPJ, Félix Pantoja. "Hay mecanismos legales para intervenir con medidas acordadas bajo criterios educativos. Otra cosa es que no se haga, que el sistema no esté funcionando", admite. "No hay motivo para la alarma, pero la sociedad tiene que preguntarse cómo está educando a sus hijos".

La propuesta del PP de rebajar la edad penal "no lleva a ningún sitio", dice Pantoja. "En 1840 la edad penal era de 7 años, y en 1870, de 9. La respuesta tiene que ser la adecuada. No se puede enviar a un niño a la cárcel si nunca, por ejemplo, le ha visto un psicólogo. no podemos mandar niños a la cárcel si no hemos hecho nada antes". Grupos juveniles delictivos

Si su hijo pasa la mayor parte de su tiempo libre con un grupo de más de cuatro amigos, en la calle o en lugares públicos, el grupo existe desde hace más de tres meses, están bien vistas dentro de él las actividades ilegales y realmente las hacen, su hijo pertenece a un grupo juvenil delictivo, según los criterios que utiliza el estudio del CGPJ. El 8,3% de los chicos y el 5,7% de las chicas confiesan pertenecer a uno.

Y, al contrario de lo que algunos puedan pensar, el porcentaje de españoles que pertenecen a uno es mucho mayor (7,3%) que el de extranjeros (3,8%).

"El objetivo de este estudio es preparar a los jueces de menores. No sólo deben estudiar derecho, sino saber también en qué mundo viven los chicos", dice Pantoja.
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