ANÁLISIS · Ana Isabel Espinosa García · ExtremaduraAlDia.com
Film Popi. Escena familiar en el Harlem hispano de Nueva York
BADAJOZ 17 ENE 2008
Hay quien parece dispuesto a perpetuar la barbarie y la intolerancia , a costa de lo que sea, hay quien parece que le va en ello la vida el demostrar que una bofetada "bien dada" es el quid de todas las cuestiones, incluyendo entre ellas la educativa .Hay quien no ve tres en un burro y jura y perjura haber visto hasta cuatro, porque en este loco mundo hay de todo para elegir y por desgracia , de lo mucho , casi todo malo.
Se debate si está bien o mal, darle un bofetón a un niño , cuando lo cierto es que a nadie nos gusta recibirlo; se confunde bofetón con malos tratos , poniendo cazo en olla y olla en plato, para dar que hablar de más a los que aún sustentan sus principios con alfileres con cabezas negras.
Me parece increíble que con la sangre derramada de victimas de los malos tratos ,todavía y desgraciadamente, por siempre fresca ,se debata si es bueno o malo cachetear a los niños, y más grave aún me parece que se explique y se defienda la bondad de hacerlo pretextando ,que, el no llevarlo a cabo ,será la causa segura de la perdición en los estudios o la vida.
Que a la mayoría de los de mi generación y todos los de las anteriores , nos educaron y no siempre nuestros padres, con que un coscorrón o una bofetada o el socorrido cachete ,o el pellizco retorcido, era lo idóneo para que nos entraran las cosas claritas en la cabeza y fuéramos "buenos niños",no creo que haya ninguna duda . Que de todos nosotros los hay cada uno de su casa y de su padre y su madre ...creo que tampoco, lo que viene a decirme en pocas palabras y mucha experiencia compartida, que los cachetones ,las bofetadas, las "agresiones mínimas y controladas" ,no sirven para nada.
Eso sí, al hablar con muchos padres y vertiendo opiniones en el saco de las desgracias compartidas, parece ser que una bofetada dada tras un disgusto en el trabajo, cuando has roto con la pareja o te pone los cuernos el marido, libera que es un gusto, destensionando al agresor y dejando hecho polvo al chiquillo que no sabe porque estos gritos de hoy , que ayer fueron escuchados con oídos sordos , se pagan con tan diferente moneda.
No es la tarea de educar paella de unos pocos granos, tampoco de segundos , ni minutos , sino de meses y años, bien lo saben esos profesores entregados que ven su vida como consecución de generaciones de alumnos que un periodo escolar tras otro, van sembrado sus cabellos de canas y perpetuando su esperanza de que la educación vaya a más y los alumnos sean mas brillantes que sus antecesores.
Erradicamos la violencia impartida por los maestros hace años , reprimiéndola y castigándola socialmente , porque no queríamos que a nuestros niños los adoctrinara ni la regla , ni la palmetada , ni la bofetada , porque no creíamos en ellos como métodos de enseñanza...¿A qué vienen ahora-me pregunto-restituir la bofetada en el hogar cuando tantos medios se muestran a nuestro alcance para enseñar con paciencia y dedicación ,entrando lo aprendido con mas y mejor asiento?
No se es mejor por dejar que nuestros instintos mas negativos y frustrantes afloren de donde no debieron salir, no es más fuerte el que abate al débil ,ni mejor el que puede y quiere dar por terminada la partida sin haber empezado siquiera a jugarla.
¿Qué hay veces que desearíamos gritar al cielo y que por una vez nos escuchara?... Mas cierto que el azul del mar , pero la desilusión, el fracaso o el mal genio ,no serán nunca motivos de agredir al que debimos amparar, de enseñar ,porque de eso se trata , de no enseñar que el mas fuerte sea aquel que mas puede dañar, porque no es cierto, porque el mas fuerte es aquel que más da ,el que mejor ampara, el que mas protege y el que mejor enseña, el que con los años a cuestas y la mirada limpia ,puede seguir mirándonos de frente sin temor a que nada le achaquemos, ni que tengamos otra cosa que decirle más que gracias. ExAD
* Ana Isabel Espinosa y García, escritos »dialnet.unirioja.es
Film Popi. Escena familiar en el Harlem hispano de Nueva York
BADAJOZ 17 ENE 2008
Hay quien parece dispuesto a perpetuar la barbarie y la intolerancia , a costa de lo que sea, hay quien parece que le va en ello la vida el demostrar que una bofetada "bien dada" es el quid de todas las cuestiones, incluyendo entre ellas la educativa .Hay quien no ve tres en un burro y jura y perjura haber visto hasta cuatro, porque en este loco mundo hay de todo para elegir y por desgracia , de lo mucho , casi todo malo.
Se debate si está bien o mal, darle un bofetón a un niño , cuando lo cierto es que a nadie nos gusta recibirlo; se confunde bofetón con malos tratos , poniendo cazo en olla y olla en plato, para dar que hablar de más a los que aún sustentan sus principios con alfileres con cabezas negras.
Me parece increíble que con la sangre derramada de victimas de los malos tratos ,todavía y desgraciadamente, por siempre fresca ,se debata si es bueno o malo cachetear a los niños, y más grave aún me parece que se explique y se defienda la bondad de hacerlo pretextando ,que, el no llevarlo a cabo ,será la causa segura de la perdición en los estudios o la vida.
Que a la mayoría de los de mi generación y todos los de las anteriores , nos educaron y no siempre nuestros padres, con que un coscorrón o una bofetada o el socorrido cachete ,o el pellizco retorcido, era lo idóneo para que nos entraran las cosas claritas en la cabeza y fuéramos "buenos niños",no creo que haya ninguna duda . Que de todos nosotros los hay cada uno de su casa y de su padre y su madre ...creo que tampoco, lo que viene a decirme en pocas palabras y mucha experiencia compartida, que los cachetones ,las bofetadas, las "agresiones mínimas y controladas" ,no sirven para nada.
Eso sí, al hablar con muchos padres y vertiendo opiniones en el saco de las desgracias compartidas, parece ser que una bofetada dada tras un disgusto en el trabajo, cuando has roto con la pareja o te pone los cuernos el marido, libera que es un gusto, destensionando al agresor y dejando hecho polvo al chiquillo que no sabe porque estos gritos de hoy , que ayer fueron escuchados con oídos sordos , se pagan con tan diferente moneda.
No es la tarea de educar paella de unos pocos granos, tampoco de segundos , ni minutos , sino de meses y años, bien lo saben esos profesores entregados que ven su vida como consecución de generaciones de alumnos que un periodo escolar tras otro, van sembrado sus cabellos de canas y perpetuando su esperanza de que la educación vaya a más y los alumnos sean mas brillantes que sus antecesores.
Erradicamos la violencia impartida por los maestros hace años , reprimiéndola y castigándola socialmente , porque no queríamos que a nuestros niños los adoctrinara ni la regla , ni la palmetada , ni la bofetada , porque no creíamos en ellos como métodos de enseñanza...¿A qué vienen ahora-me pregunto-restituir la bofetada en el hogar cuando tantos medios se muestran a nuestro alcance para enseñar con paciencia y dedicación ,entrando lo aprendido con mas y mejor asiento?
No se es mejor por dejar que nuestros instintos mas negativos y frustrantes afloren de donde no debieron salir, no es más fuerte el que abate al débil ,ni mejor el que puede y quiere dar por terminada la partida sin haber empezado siquiera a jugarla.
¿Qué hay veces que desearíamos gritar al cielo y que por una vez nos escuchara?... Mas cierto que el azul del mar , pero la desilusión, el fracaso o el mal genio ,no serán nunca motivos de agredir al que debimos amparar, de enseñar ,porque de eso se trata , de no enseñar que el mas fuerte sea aquel que mas puede dañar, porque no es cierto, porque el mas fuerte es aquel que más da ,el que mejor ampara, el que mas protege y el que mejor enseña, el que con los años a cuestas y la mirada limpia ,puede seguir mirándonos de frente sin temor a que nada le achaquemos, ni que tengamos otra cosa que decirle más que gracias. ExAD
* Ana Isabel Espinosa y García, escritos »dialnet.unirioja.es






