Hay matriculados más alumnos extranjeros que españoles· Realizan agrupamientos flexibles para adaptar los contendidos
· «En el centro no hay conflictos interraciales, si acaso alguna pelea entre los propios alumnos marroquíes, y que intentamos arreglar recordándoles que discutan en español para saber quien lleva la razón»
TALLER. Un grupo de alumnos de origen magrebí se divierte haciendo manualidades. / A. F. V.
EL EJIDO, Almería 04.02.08 - A. FERNÁNDEZ
El instituto de Las Norias es el máximo exponente del cambio sufrido en los últimos años en el panorama escolar. En sus clases se supera con creces la media de alumnado inmigrante de otros centros ejidenses y, en lugar del 22%, se ronda ya el 60% de escolares llegados del extranjero.
En sus aulas conviven doce nacionalidades, aunque en mayor número son de Marruecos, más incluso que el alumnado de nacionalidad española. Sin embargo, el IES Las Norias sirve de ejemplo sobre cómo llevar a la práctica todos los planes y programas posibles para favorecer la interculturalidad y la convivencia pacífica.
Según el director del centro, Francisco Montoya, su oferta educativa se estructura sobre dos bases: la línea curricular y la línea convivencial. A medio camino entre una y otra está el plan de compensación educativa que contempla medidas para alumnos en situaciones de exclusión sociocultural, tanto españoles como inmigrantes.
Sistema único
La excepcionalidad del mapa cultural en que deben desenvolverse los profesores del centro de Las Norias les ha llevado a realizar una adaptación curricular del centro estableciendo niveles desde el primer ciclo de Primaria hasta cuatro de ESO; y todo ello pese a que son un centro de Secundaria. «El problema es que muchos niños del programa de acompañamiento carecen por completo de historia escolar, es decir, no habían pisado una escuela hasta llegar aquí», señaló Francisco Montoya.
Igualmente, el director del IES Las Norias indicó que han tenido que desarrollar medidas organizativas que no existen en ningún otro punto de Andalucía: los agrupamientos flexibles. De esta forma, a la misma hora, todos los alumnos de un mismo curso tienen las mimas asignaturas instrumentales como Matemáticas, Lengua, Naturales, Sociedad o Inglés. Así pueden adaptar más fácilmente la materia al nivel de cada uno de los alumnos.
Pero todas esas medidas curriculares de poco servirían, si no trabajasen la convivencia y la verdad es que, en ello, pueden dar muchas lecciones. Tienen un programa de coeducación (para enseñar en igualdad de género), trabajan en el marco de 'Escuela: Espacio de Paz' (para favorecer la convivencia de culturas en las aulas y sin violencia), desarrollan 17 talleres diferentes en los recreos, forman parte del programa 'Deporte en la escuela' con actividades gratuitas por la tarde e incluso están formado a algunos alumnos para que 'trabajen' como mediadores.
Tienen actividades por la mañana, por la tarde, en los recreos; en definitiva, el centro es un hervidero de actividad donde los profesores y alumnos intentan borrar las diferencias que existen por nacer en uno u otro lugar. Les supone un esfuerzo enorme «y una implicación constante, diaria», pero de momento están consiguiendo que sus doce nacionalidades convivan sin grandes problemas.
«En el centro no hay conflictos interraciales, si acaso alguna pelea intrarracial, entre los propios alumnos marroquíes, y que intentamos arreglar recordándoles que, al menos, discutan en español para saber quien lleva la razón», bromea el director del instituto. www.ideal.es
EL EJIDO
Los centros educativos se adaptan a 'contrarreloj' a la llegada de inmigrantes
En una década han pasado de no tener alumnos extranjeros a que, en una sola aula, puedan darse hasta una docena de nacionalidades
· Más de la mitad tienen un programa específico de interculturalidad
LENGUAJE. Unos niños miran un libro en una biblioteca escolar, donde se familiarizan con el español. / IDEAL
EL EJIDO, Almería 04.02.08 - ALMUDENA FERNÁNDEZ
La educación conforma los pilares de cada ser humano. En los colegios e institutos 'se moldea' a los hombres y mujeres de mañana y, en El Ejido, esa tarea se ha vuelto mucho más compleja desde hace unos años.
El fenómeno migratorio trajo a principios de los años 90 grandes cantidades de hombres llegados, sobre todo, del otro lado del estrecho para buscar un trabajo. Con el paso de los años, esos hombres ya no están solos. Las políticas de reagrupación familiar han supuesto que mujeres y niños también fuesen engrosando las listas del censo en todo el Poniente. Más tarde, a la inmigración de África le siguió la de Europa del Este y Latinoamérica. Hoy en El Ejido conviven hasta un centenar de nacionalidades y casi tres de cada diez empadronados nacieron fuera de las fronteras españolas. En los colegios e institutos la media no es tan alta y se estima que el 22% de los escolarizados este curso es extranjero.
De esta forma, en poco más de una década, muchos de los programas educativos que se desarrollaban en los centros educativos de El Ejido se han quedado obsoletos y no cubren las necesidades de un aula en la que pueden darse hasta una docena de nacionalidades diferentes -con sus matices culturales y de idioma-. Por todo ello, el Ayuntamiento de El Ejido y, fundamentalmente, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (porque de ella es competencia) han tenido que trabajar a marchas forzadas para llegar a los niveles de exigencia de un alumnado tan diverso.
Los programas
Así, los centros se han apresurado a incluir en sus planes todos los programas y herramientas que desde la Junta les han ofrecido para apoyar a esos alumnos. Así, en los colegios e institutos se han dado cuenta -no sin equivocarse previamente- que más que modificar el currículum general, es decir las materias sobre las que tienen que trabajar, deben desarrollar actuaciones encaminadas a mejorar la convivencia y que cuando los niños se miren en clase no sean capaces de ver las diferencia culturales o religiosas que existen, sino que sólo vean a un compañero.
Según los datos aportados por la Delegación Provincial de Educación, 22 de los 31 centros públicos del municipio tienen proyectos de interculturalidad donde explican diversas actuaciones encaminadas a mejorar la convivencia entre los alumnos de varias nacionalidades. Pero es que, además de este programa, El Ejido sirve de ejemplo en otra iniciativa de la Junta denominada 'Escuela: Espacio de Paz' y del que diecinueve de los centros ejidenses participan conjuntamente con actividades para fomentar la no violencia.
Estas actuaciones suelen encuadrarse en planes de compensación educativa en los que se pretende adaptar la enseñanza a todos los alumnos que se encuentran en riesgo social, sean o no inmigrantes. Y si de algo también puede presumir El Ejido es de convertirse en un lugar pionero en desarrollar unas aulas especiales en las que se eliminan las diferencias entre alumnados favoreciendo un nexo de unión: el idioma. No en vano, muchos de los 3.350 alumnos extranjeros del municipio llegaron a su primer día de clase sin saber articular una palabra en español. Afortunadamente, en más de una veintena de colegios e institutos están en marcha las aulas temporales de adaptación lingüística (ATAL). Antes de incorporarse a estas aulas el jefe de estudios del centro analiza cada caso y, ante el menor indicio de que un alumno podría incorporarse sin los suficientes conocimientos de castellano, se le hace unas preguntas sencillas para detectarlo. En caso de que se compruebe que no sabe español, pasará una serie de horas semanales en la ATAL para aprenderlo y poder incorporarse, cuanto antes y plenamente, al ritmo habitual de las clases.
Es decir, estas aulas se caracterizan por ser un apoyo al aprendizaje del español del alumnado inmigrante de carácter temporal, entre tres meses y un curso, con un máximo de dos o tres horas diarias. El resto del tiempo -hasta las cinco horas diarias en el colegio- el alumno se incorpora con sus compañeros en el aula ordinaria, de tal forma que no pierde nunca el contacto total con la enseñanza que reciben sus compañeros. El año pasado, medio millar de alumnos acudieron a estas aulas y, durante este curso se prevé un aumento considerable porque también hay más ATAL (se ha pasado de 14 a 21).
Dentro de ese plan de acompañamiento también existen clases de refuerzo para las asignaturas básicas como Matemáticas o Lengua que están abiertas a todos los alumnos, sean o no extranjeros.
Por otro lado, desde el Ayuntamiento de El Ejido también se desarrollan actuaciones encaminadas a favorecer la integración de ese 22% de escolares de origen inmigrante con tareas que se desarrollan desde la concejalía de Asuntos Sociales y el área de Transformación Social.
Los dos últimos años
Además, la llegada de alumnado extranjero muchas veces no coincide con la época tradicional de matriculaciones, sino que los padres emigran de sus países en mitad del curso y es entonces cuando los centros se ven obligados a escolarizar a estos jóvenes. Para estos casos, la mayoría cuenta con un plan de acogida que intenta que el nuevo escolar no se sienta un extraño y se adapte lo más pronto posible al ritmo que llevan el resto de sus compañeros.
Todas estas medidas seguramente continuarán reforzándose en los próximos años e incluso aumentándose, porque la llegada de niños de otras culturas y religiones está garantizada. De hecho, sólo en los dos últimos años, la población escolar extranjera en El Ejido ha pasado de 2.500 a los 3.350 que hay actualmente en las aulas. www.ideal.es
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Un centro con el 45% del alumnado inmigrante
BILBAO 03.02.08 - L. GIL / EL CORREO
En el instituto Martín de Bertendona estudian un total de 750 alumnos, de los que el 45% son inmigrantes, la mayoría chinos, latinoamericanos y rumanos. Cabe señalar que es uno de los pocos centros en los que se imparte el modelo A. Para favorecer la integración de estos jóvenes, el colegio ha puesto en marcha diferentes proyectos orientados al refuerzo académico. «Muchos vienen con desventajas sociales. Lo que intentamos es que recuperen el nivel para poder llegar al éxito escolar», señala la directora, Ana Zugaza.
Entre las iniciativas que se desarrollan en el Bertendona se encuentra el programa PROA, que fomenta un apoyo global en el que está implicado todo el centro. «La motivación es muy importante y tiene su repercusión en la familia, ya que lo que se intenta también es que los padres no manden a sus hijos a aprender sólo el idioma para que luego puedan trabajar, sino que vean que sus hijos mejoran y que pueden seguir estudiando», explica Zugaza.
Este trabajo extra empieza desde la base: el idioma. Para ello disponen de aulas de refuerzo lingüístico intensivo que les permiten ir adaptándose a las asignaturas en función del dominio que vayan adquiriendo del castellano. En el PROA existen un total de 18 grupos de refuerzo, con alrededor de una veintena de monitores. Además, de los ochenta profesores que componen el claustro del centro, doce se encargan también de llevar a cabo tareas de apoyo al alumnado inmigrante. EL CORREO
· «En el centro no hay conflictos interraciales, si acaso alguna pelea entre los propios alumnos marroquíes, y que intentamos arreglar recordándoles que discutan en español para saber quien lleva la razón»
TALLER. Un grupo de alumnos de origen magrebí se divierte haciendo manualidades. / A. F. V.
EL EJIDO, Almería 04.02.08 - A. FERNÁNDEZ
El instituto de Las Norias es el máximo exponente del cambio sufrido en los últimos años en el panorama escolar. En sus clases se supera con creces la media de alumnado inmigrante de otros centros ejidenses y, en lugar del 22%, se ronda ya el 60% de escolares llegados del extranjero.
En sus aulas conviven doce nacionalidades, aunque en mayor número son de Marruecos, más incluso que el alumnado de nacionalidad española. Sin embargo, el IES Las Norias sirve de ejemplo sobre cómo llevar a la práctica todos los planes y programas posibles para favorecer la interculturalidad y la convivencia pacífica.
Según el director del centro, Francisco Montoya, su oferta educativa se estructura sobre dos bases: la línea curricular y la línea convivencial. A medio camino entre una y otra está el plan de compensación educativa que contempla medidas para alumnos en situaciones de exclusión sociocultural, tanto españoles como inmigrantes.
Sistema único
La excepcionalidad del mapa cultural en que deben desenvolverse los profesores del centro de Las Norias les ha llevado a realizar una adaptación curricular del centro estableciendo niveles desde el primer ciclo de Primaria hasta cuatro de ESO; y todo ello pese a que son un centro de Secundaria. «El problema es que muchos niños del programa de acompañamiento carecen por completo de historia escolar, es decir, no habían pisado una escuela hasta llegar aquí», señaló Francisco Montoya.
Igualmente, el director del IES Las Norias indicó que han tenido que desarrollar medidas organizativas que no existen en ningún otro punto de Andalucía: los agrupamientos flexibles. De esta forma, a la misma hora, todos los alumnos de un mismo curso tienen las mimas asignaturas instrumentales como Matemáticas, Lengua, Naturales, Sociedad o Inglés. Así pueden adaptar más fácilmente la materia al nivel de cada uno de los alumnos.
Pero todas esas medidas curriculares de poco servirían, si no trabajasen la convivencia y la verdad es que, en ello, pueden dar muchas lecciones. Tienen un programa de coeducación (para enseñar en igualdad de género), trabajan en el marco de 'Escuela: Espacio de Paz' (para favorecer la convivencia de culturas en las aulas y sin violencia), desarrollan 17 talleres diferentes en los recreos, forman parte del programa 'Deporte en la escuela' con actividades gratuitas por la tarde e incluso están formado a algunos alumnos para que 'trabajen' como mediadores.
Tienen actividades por la mañana, por la tarde, en los recreos; en definitiva, el centro es un hervidero de actividad donde los profesores y alumnos intentan borrar las diferencias que existen por nacer en uno u otro lugar. Les supone un esfuerzo enorme «y una implicación constante, diaria», pero de momento están consiguiendo que sus doce nacionalidades convivan sin grandes problemas.
«En el centro no hay conflictos interraciales, si acaso alguna pelea intrarracial, entre los propios alumnos marroquíes, y que intentamos arreglar recordándoles que, al menos, discutan en español para saber quien lleva la razón», bromea el director del instituto. www.ideal.es
EL EJIDO
En una década han pasado de no tener alumnos extranjeros a que, en una sola aula, puedan darse hasta una docena de nacionalidades
· Más de la mitad tienen un programa específico de interculturalidad
LENGUAJE. Unos niños miran un libro en una biblioteca escolar, donde se familiarizan con el español. / IDEAL
EL EJIDO, Almería 04.02.08 - ALMUDENA FERNÁNDEZ
La educación conforma los pilares de cada ser humano. En los colegios e institutos 'se moldea' a los hombres y mujeres de mañana y, en El Ejido, esa tarea se ha vuelto mucho más compleja desde hace unos años.
El fenómeno migratorio trajo a principios de los años 90 grandes cantidades de hombres llegados, sobre todo, del otro lado del estrecho para buscar un trabajo. Con el paso de los años, esos hombres ya no están solos. Las políticas de reagrupación familiar han supuesto que mujeres y niños también fuesen engrosando las listas del censo en todo el Poniente. Más tarde, a la inmigración de África le siguió la de Europa del Este y Latinoamérica. Hoy en El Ejido conviven hasta un centenar de nacionalidades y casi tres de cada diez empadronados nacieron fuera de las fronteras españolas. En los colegios e institutos la media no es tan alta y se estima que el 22% de los escolarizados este curso es extranjero.
De esta forma, en poco más de una década, muchos de los programas educativos que se desarrollaban en los centros educativos de El Ejido se han quedado obsoletos y no cubren las necesidades de un aula en la que pueden darse hasta una docena de nacionalidades diferentes -con sus matices culturales y de idioma-. Por todo ello, el Ayuntamiento de El Ejido y, fundamentalmente, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (porque de ella es competencia) han tenido que trabajar a marchas forzadas para llegar a los niveles de exigencia de un alumnado tan diverso.
Los programas
Así, los centros se han apresurado a incluir en sus planes todos los programas y herramientas que desde la Junta les han ofrecido para apoyar a esos alumnos. Así, en los colegios e institutos se han dado cuenta -no sin equivocarse previamente- que más que modificar el currículum general, es decir las materias sobre las que tienen que trabajar, deben desarrollar actuaciones encaminadas a mejorar la convivencia y que cuando los niños se miren en clase no sean capaces de ver las diferencia culturales o religiosas que existen, sino que sólo vean a un compañero.
Según los datos aportados por la Delegación Provincial de Educación, 22 de los 31 centros públicos del municipio tienen proyectos de interculturalidad donde explican diversas actuaciones encaminadas a mejorar la convivencia entre los alumnos de varias nacionalidades. Pero es que, además de este programa, El Ejido sirve de ejemplo en otra iniciativa de la Junta denominada 'Escuela: Espacio de Paz' y del que diecinueve de los centros ejidenses participan conjuntamente con actividades para fomentar la no violencia.
Estas actuaciones suelen encuadrarse en planes de compensación educativa en los que se pretende adaptar la enseñanza a todos los alumnos que se encuentran en riesgo social, sean o no inmigrantes. Y si de algo también puede presumir El Ejido es de convertirse en un lugar pionero en desarrollar unas aulas especiales en las que se eliminan las diferencias entre alumnados favoreciendo un nexo de unión: el idioma. No en vano, muchos de los 3.350 alumnos extranjeros del municipio llegaron a su primer día de clase sin saber articular una palabra en español. Afortunadamente, en más de una veintena de colegios e institutos están en marcha las aulas temporales de adaptación lingüística (ATAL). Antes de incorporarse a estas aulas el jefe de estudios del centro analiza cada caso y, ante el menor indicio de que un alumno podría incorporarse sin los suficientes conocimientos de castellano, se le hace unas preguntas sencillas para detectarlo. En caso de que se compruebe que no sabe español, pasará una serie de horas semanales en la ATAL para aprenderlo y poder incorporarse, cuanto antes y plenamente, al ritmo habitual de las clases.
Es decir, estas aulas se caracterizan por ser un apoyo al aprendizaje del español del alumnado inmigrante de carácter temporal, entre tres meses y un curso, con un máximo de dos o tres horas diarias. El resto del tiempo -hasta las cinco horas diarias en el colegio- el alumno se incorpora con sus compañeros en el aula ordinaria, de tal forma que no pierde nunca el contacto total con la enseñanza que reciben sus compañeros. El año pasado, medio millar de alumnos acudieron a estas aulas y, durante este curso se prevé un aumento considerable porque también hay más ATAL (se ha pasado de 14 a 21).
Dentro de ese plan de acompañamiento también existen clases de refuerzo para las asignaturas básicas como Matemáticas o Lengua que están abiertas a todos los alumnos, sean o no extranjeros.
Por otro lado, desde el Ayuntamiento de El Ejido también se desarrollan actuaciones encaminadas a favorecer la integración de ese 22% de escolares de origen inmigrante con tareas que se desarrollan desde la concejalía de Asuntos Sociales y el área de Transformación Social.
Los dos últimos años
Además, la llegada de alumnado extranjero muchas veces no coincide con la época tradicional de matriculaciones, sino que los padres emigran de sus países en mitad del curso y es entonces cuando los centros se ven obligados a escolarizar a estos jóvenes. Para estos casos, la mayoría cuenta con un plan de acogida que intenta que el nuevo escolar no se sienta un extraño y se adapte lo más pronto posible al ritmo que llevan el resto de sus compañeros.
Todas estas medidas seguramente continuarán reforzándose en los próximos años e incluso aumentándose, porque la llegada de niños de otras culturas y religiones está garantizada. De hecho, sólo en los dos últimos años, la población escolar extranjera en El Ejido ha pasado de 2.500 a los 3.350 que hay actualmente en las aulas. www.ideal.es
relacionado
BILBAO 03.02.08 - L. GIL / EL CORREO
En el instituto Martín de Bertendona estudian un total de 750 alumnos, de los que el 45% son inmigrantes, la mayoría chinos, latinoamericanos y rumanos. Cabe señalar que es uno de los pocos centros en los que se imparte el modelo A. Para favorecer la integración de estos jóvenes, el colegio ha puesto en marcha diferentes proyectos orientados al refuerzo académico. «Muchos vienen con desventajas sociales. Lo que intentamos es que recuperen el nivel para poder llegar al éxito escolar», señala la directora, Ana Zugaza.
Entre las iniciativas que se desarrollan en el Bertendona se encuentra el programa PROA, que fomenta un apoyo global en el que está implicado todo el centro. «La motivación es muy importante y tiene su repercusión en la familia, ya que lo que se intenta también es que los padres no manden a sus hijos a aprender sólo el idioma para que luego puedan trabajar, sino que vean que sus hijos mejoran y que pueden seguir estudiando», explica Zugaza.
Este trabajo extra empieza desde la base: el idioma. Para ello disponen de aulas de refuerzo lingüístico intensivo que les permiten ir adaptándose a las asignaturas en función del dominio que vayan adquiriendo del castellano. En el PROA existen un total de 18 grupos de refuerzo, con alrededor de una veintena de monitores. Además, de los ochenta profesores que componen el claustro del centro, doce se encargan también de llevar a cabo tareas de apoyo al alumnado inmigrante. EL CORREO






