logo argijokin La Mirada de Jokin Bullying  ·  Problemática adolescente  
 PORTADA
News
 ÚLTIMA HORA | el menor digital | INFANCIAepJUVENTUD  
lunes, 18 de febrero de 2008

 ¡Agente, llévese a este niño!  Disciplina y prevención en los colegios
· ´No soportan el fracaso, el suspenso, el castigo´ ·  Los pedagogos perciben una necesidad de cambio
En algunas barriadas ´tranquilas´ el principal trabajo del tutor es ordenar las entradas y salidas. / M. Mielniezuk- DM.

C. CANALS 18 FEB 2008 PALMA Mallorca.

En los alrededores del instituto Francesc de Borja Moll se forman los habituales corrillos adolescentes; de alguno de ellos parte el olor acre característico del choco de baja calidad. Es viernes y hora de salida para el fin de semana. Entro en el centro para reunirme con la jefa de estudios, Mercedes Lafuente. Ha de contarme cómo es el trato con su policía tutor, que a esa hora debe vigilar el tráfico en los colegios vecinos y no puede, en consecuencia, prestar atención a los fumadores. Competen a la Policía Nacional.

Debo esperar en la antesala, pues la docente está lidiando con dos muchachas que han robado el teléfono móvil a una tercera. Antes de que pueda llegar a hablar con la profesora, la guarda jurada del centro trae a cuatro chicos más, de unos catorce años. Al parecer, han estado apedreando a los obreros de un tajo vecino, aunque ellos lo niegan con risas nerviosas. Aún antes de que me vaya, llegarán otras dos adolescentes que necesitan atención urgente.
La responsable de estudios confirma lo que me ha adelantado la vigilante: esta tendencia es habitual entre semana y aumenta los viernes. Los casos se repiten: hurtos o robos, peleas por un novio perdido o por las palabras de un correveidile.

Sin embargo, en raras ocasiones se llama al policía tutor que vigila el polígano, como lo llaman algunos alumnos. De hecho, tampoco van a hacerlo en este caso.

Pero cuando la situación es grave o el alumno no acepta la disciplina del centro, se recurre a un agente, como bien sabe Jaume L., tutor de la vecina zona de Llevant. Desde el instituto de Son Rullan suelen marcar su número de teléfono una o dos veces a la semana. "En general, me llaman por problemas de comportamiento o de absentismo escolar", dice. Conoce bien a los elementos de distorsión. "Son tres o cuatro alumnos, siempre los mismos".

Los protocolos son claros e invariables en caso de absentismo de menores en edad escolar: identificar al alumno y acompañarlo al centro, además de avisar a padres y servicios sociales. Claro que, en otras zonas, los márgenes de confianza son mayores. Miquel Àngel L. vigila desde hace seis años el barrio de Son Armadans y no se inmuta cuando, a las once de la mañana, un joven sale del domicilio y camina tranquilamente ante nosotros. "Lo conozco", responde a mi pregunta muda: "De hecho, conozco a casi todos los alumnos de mi zona. A esta hora va hacia el colegio." Efectivamente, a los pocos segundos el alumno atraviesa las puertas del elegante colegio francés.

El profesor Greco dirige desde hace poco ese centro privado y agradece que Miquel Àngel venga a visitarlo una vez a la semana, aunque la obligación es hacerlo quincenalmente. Pero en este barrio raramente se le pide al policía una intervención como mediador. El problema parece ser que "la puerta de la escuela da directamente a la calle, de veredas estrechas y tráfico abundante; no siempre la gente respeta nuestra entrada", sonríe educadamente el director, que agradece la "presencia" disuasoria del agente.

Ordenar el tráfico en la entrada y la salida de las clases es también la función principal que reconoce Juanjo C., asignado al vecino barrio de Son Espanyolet. Otro centro privado, San Cayetano, dispone allí de vigilante jurado, aunque por razones notablemente diferentes a las que me ha explicado Mercedes Lafuente en el polígono de Llevant. El subdirector del colegio, Javier del Valle, me explica que -mucho antes de que se instaurara la figura del policía tutor- hubo que recurrir a él para evitar que jóvenes "de fuera" entraran y pudieran robar alguna de las motos estacionadas por los alumnos en el patio trasero.
Sin embargo, todos celebran la presencia del agente. "Ha sido una medida muy eficaz y tranquilizadora", resume Del Valle, coincidiendo con los demás docentes consultados. Macu, secretaria del colegio Santa Maria, también recibe con agrado la visita semanal de Miquel Àngel, aunque éste no ha tenido que intervenir desde que un grupo de jóvenes usó las escaleras vecinas como fumadero. Una sana competencia entre la Policía Local y la Nacional acabó con este problema rápidamente. Y Maria Pizà, directora de la cooperativa Mata de Jonc, cuenta más con Juanjo para que ofrezca charlas preventivas que para ordenar los actos de vandalismo que alguna vez ha sufrido este colegio palmesano.

Los policías coinciden en valorar su trabajo por gratificante, del mismo modo que los docentes agradecen la vigilancia de un agente que se presenta como "amigo" de los jóvenes sin perder por ello autoridad, algo que muchos reconocen envidiar.

Pero los profesores agradecen -sobre todo- la tranquilidad de saber que, en el tablón de anuncios, hay un nombre y un número de teléfono que va a responder cuando finalmente sea necesario gritar: "Agente, ¡llévese a este niño!".  DM

´No soportan el fracaso, el suspenso, el castigo´
Los pedagogos perciben una necesidad de cambio

Son unos blandos: la adversidad vapulea a nuestros adolescentes y el esfuerzo los horroriza, aunque los pedagogos y los psicólogos lo vistan de otras palabras. "Estamos creando una generación que no tolera la frustración, que acepta poco el fracaso, el suspenso o el castigo", diagnostica el director del Instituto para la Convivencia Escolar, Alfonso Rodríguez. "Valoran poco el esfuerzo", resume.

Se juntan en las aulas, pues, jóvenes de clase, procedencia y estructura familiar diversas, que ven con espanto cualquier disciplina y que a la vez se saben obligados a permanecer en esta circunstancia hasta los 16 años. A estos, aun se añade un número creciente de alumnos que se incorporan tarde al curso y ven a sus compañeros con desconfianza o abierto temor. La violencia late bajo los muros del colegio, aunque Rodríguez subraya que el centro educativo no es más que un "pálido reflejo del exterior".
En esta circunstancia, poco ha de extrañar que el mayor número de acciones realizadas por los policías tutores en los centros corresponda a cuestiones relacionadas con la seguridad del centro o los alumnos -incluyendo aquí el acoso escolar, el bullying-, según confirma este órgano municipal; también esta es la primera razón por la que los centros llaman a su policía tutor.

Esta tendencia violenta se acompaña también con drogas; su venta -aunque más todo su consumo, que no se tolera en menores- es la siguiente causa de requerimiento en los centros.
Se da la aparente paradoja de que los colegios solicitan más servicios por consumo o venta de droga que por absentismo o por acoso. La razón estriba en la mayor facilidad con la que los docentes detectan a personas extrañas en la proximidad del colegio; pero también porque a las horas de entrada y salida el tutor debe vigilar el tráfico rodado. Sólo luego puede hacer una ronda para localizar otra suerte de tráfico. En cualquier caso, la Policía Local recuerda que las competencias en esta materia corresponden a la Policía Nacional.

A pesar de lo expuesto hasta ahora, los docentes consultados para este artículo coinciden en apreciar una estabilidad o aun una disminución en el número de incidencias que afectan a la convivencia escolar durante los últimos cuatro o cinco años. Sin embargo, no coinciden en las razones y las causas; y menos aún en el remedio.

"Lo que ha aumentado más es la pequeña disrupción en el centro", explica Rodríguez: las carreras en los pasillos, las voces en clase, las risas que interrumpen la actividad docente son algunos de estos problemas. Esta situación se considera "normal en una población que convive 35 horas semanales".
Sin embargo, la mayoría de los profesores consultados entiende que la tendencia a la baja se debe claramente a la "disciplina" impuesta sobre los alumnos. "No les pasamos ni una", resume sonriendo una responsable.

La postura de los dirigentes actuales coincide parcialmente con algunas de las recetas lanzadas desde los partidos políticos conservadores, que reclaman mayor autoridad para los docentes, además de la recuperación de una cultura del esfuerzo.

Sin embargo, los políticos y los pedagogos recelan de una aplicación que puede suponer la ratificación y la legitimación de dos redes escolares de diferente categoría.

Rodríguez aboga por extender la "cultura de la prevención" a través de la mediación que ofrecen agentes como los mismos policías tutores. Además, recomienda potenciar las habilidades sociales de los alumnos. Sin embargo, dice saber que "siempre hace más ruido un árbol al caer que un bosque al crecer". DM



Acerca de ...
Ver perfil público del propietario del blog
«Mis ojos seguirán», Jokin CL
Ƞ 21-S-2004, Hondarribia
Buscador
Nube de tags
»CLiC: activar Nube de tags

Calendario


AYÚDAme · SOS · »Despliega el menú y haz clic

Categorias


Puntos Rojos
colegio/instituto
compromiso activo (… ±)


Archivo
Sindicacion
Feed, RSS, Ranking, (… ±)


Enfoques

Logo de apoyo a Jokin y los 'otros Jokin',  víctimas del bullying · Nik'J · Yo, Jokin