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viernes, 22 de febrero de 2008
Por cinco minutos de placer carnal nos destrozan la vida
«Quiero transmitir un mensaje a los hombres. Quiero decirles que por buscar cinco minutos de placer, nos han destrozado la vida»

· Este fue el mensaje que lanzó ayer una pequeña camboyana de 12 años a los hombres en presencia de la Reina de España durante la visita que Doña Sofía hizo a un centro de menores del país asiático Reina Sofía en Camboya (ABC)
PHNOM PENH |21 FEB 2008 EFE
Una niña camboyana de 12 años, con lágrimas en los ojos, lanzó ayer un mensaje a los hombres, ante la Reina de España, para que sean conscientes de que cinco minutos de placer sexual a la fuerza pueden destrozar y causar infelicidad para toda la vida a menores y adolescentes.

El llamamiento se produjo ayer a 6 kilómetros de Phnom Penh, en el Centro en el que Somaly Mam, de 38 años, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1998 (el primer galardón que recibió ) y que también fue vendida como prostituta, trata de «rescatar» de las atrocidades de la esclavitud sexual a niñas y mujeres de 5 a 20 años.

Doña Sofía se acercó hasta el Centro en su viaje a este país asiático para respaldar la ayuda que la Cooperación española presta en esta zona del mundo, que asciende este año a unos 5.300.000 euros, de los que 300.000 son para la Fundación Somaly Mam.

La Reina española compartió unas horas con las 200 niñas que acoge el Centro de Tom Dy para conocer de primera mano sus traumáticas experiencias, pero también su confianza en el futuro pues, gracias a la iniciativa de Solmaly Mam, aprenden enseñanzas básicas y un oficio con el que enfrentarse a la vida en el exterior.

Las pequeñas recibieron con entusiasmo a Doña Sofía, pero sus claras y amplias sonrisas desaparecieron cuando dos de sus compañeras relataron en público como habían sido sus experiencias.
Conforme avanzaban los relatos, la voz se les fue quebrando y los ojos de todas se humedecieron al oír en otras bocas la que podía ser su propia historia.

Una de las jóvenes nació en Vietnam y fue vendida a un burdel cuando tenía 12 años. «Voy a llorar porque mi vida es muy triste» y es que de sus pocos años casi la mitad los pasó en un burdel, donde le propinaban palizas, le aplicaban electricidad o le hacían comer los chiles más picantes si no obedecía.
«Era como un animal privada de libertad, encerrada como en una jaula durante el día y sólo podía salir por la noche a atender a los clientes», explicó y gritó en voz baja que ella también es un ser humano.
Su testimonio se hizo eco del pensamiento del resto de las chicas al asegurar que una niña de tres años que es vendida lo único que quiere es estar con su madre y al denunciar que se les considera prostitutas cuando lo que de verdad fueron fue víctimas de la irracionalidad.

Doña Sofía escuchó atenta y después, cuando recorrió con ellas los talleres donde aprenden a tejer, confeccionar o el oficio de peluqueras les entregó todo su cariño y poco a poco volvió la sonrisa a sus delicados rostros.
DI

«Por 5 minutos de placer nos destrozan la vida»

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS, ENVIADA ESPECIAL. PHNOM PENH. (ABC) 
«Quiero transmitir un mensaje a los hombres. Quiero decirles que por buscar cinco minutos de placer, nos han destrozado la vida». Este es el testimonio de una de las 200 niñas rescatadas de la esclavitud sexual que tratan de rehacer su vida en el Centro «Tom Dy» de la capital camboyana, financiado por Cooperación Española y que ayer visitó Su Majestad la Reina. Con la voz quebrada y los ojos inundados de lágrimas, esta niña, de apenas 12, expuso ayer a Doña Sofía el horror que les tocó vivir cuando sus padres las vendieron por dinero y las obligaron a prostituirse.

Mientras la escuchaban, algunas de sus compañeras acunaban cariñosamente a sus hijos. Unos bebés, fruto de esas relaciones forzadas, que más bien parecían sus muñecos, o sus hermanos pequeños. Junto a ellos, una niña de cinco años, la menor del centro, que también fue vendida a los burdeles por su familia. En algunos casos, «esos cinco minutos de placer» que buscaron «los hombres» en ellas, supuso también el contagio del virus del sida, que en Camboya es prácticamente una condena a muerte por la falta de medicamentos. «No sabían nada de la vida y ya no tienen vida», continuó el estremecedor relato.

Somali Mam

El Centro «Tom Dy» es uno de los tres centros creados por la premio Príncipe de Asturias Somali Mam, quien fue vendida como esclava sexual en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución hasta que, en 1991, el que después se convirtió en su marido la rescató de los burdeles de Phnom Penh. Desde entonces Somali Mam, que tiene 38 años, decidió crear una fundación para ayudar a las mujeres y niñas que se encuentran en esta situación, y ya son cuatro mil las jóvenes que han recibido su ayuda. En Camboya, como en otros países asiáticos, está muy extendida la creencia de que mantener relaciones sexuales con una virgen aclara el color de la piel y trae prosperidad, por lo que existe una alta demanda interna de menores, a la que hay que sumar el turismo sexual.

Otra adolescente, nacida en Vietnam, contó ante Doña Sofía que fue vendida por sus padres cuando tenía doce años y que sus nuevos propietarios le aplicaban «descargas de electricidad» o la obligaban a comer «chile picante» cuando no les obedecía. A la pequeña la mantenían encerrada «en una jaula, durante el día, sin ver nunca la luz del sol» y por la noche la sacaban «cuando llegaban los clientes» del burdel. Cuando consiguió liberarse de esa pesadilla, aprendió a coser y trabajó en una fábrica, pero se enfrentó a una sociedad que la «miraba mal, como si fuera una prostituta». «Voy a llorar porque mi vida es muy triste», se lamentó.

Una de las niñas prefirió contar sus horrores a la Reina cantando una canción en lengua jemer, cuya letra traducida al español decía: «No tengo palabras para contar como mis padres quisieron venderme por dinero y obligarme a ejercer la prostitución. Fui tan despreciada por mis padres al nacer que ni las hormigas se me acercaban a picarme. Mi padre me vendió para poder comprar cerveza». Al oír su triste canción, después de los testimonios anteriores, la mayoría de las niñas empezaron a llorar en silencio, recordando su propia historia, y Doña Sofía trató de consolarlas con unas palabras de apoyo y afecto, pero también con besos y abrazos y, sobre todo, asegurándoles que la Fundación de Somali Man seguirá recibiendo ayuda española. Con su ternura habitual, la Reina logró cambiar pronto las lágrimas por sonrisas.

Allí mismo el director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), Juan Pablo de Laiglesia, anunció que la fundación continuará recibiendo un apoyo sostenido de unos 300.000 euros anuales, de los 5,3 millones que destina nuestro país a proyectos desarrollados en Camboya.

La Reina continuará hoy su viaje de cooperación a Camboya y se trasladará a Battanbang, donde conocerá la labor que desarrolla monseñor Enrique Figaredo para ayudar a sobrevivir a los mutilados por las minas.
ABC


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REPORTAJE La violación que cuesta recordar
No es leyenda urbana: algunos abusos se cometen sobre una víctima drogada que no recordará nada - EE UU y Francia tienen un protocolo de sumisión química y España empieza a estudiarlo

· La Universidad de Santiago estudia el fenómeno con la ayuda de médicos
· Esta práctica para abusar sexualmente se da entre gente muy joven
· María tiene una laguna en su memoria de unas tres horas
· La chica denunció el caso y la policía encontró al agresor en unas horas

CARMEN MORÁN 20/02/2008
¿Resulta que no era leyenda urbana? Muchos lectores recordarán aquel consejo antiguo: cuidado con las salidas nocturnas a ver si os van a echar algo en la copa... Era como cosa de las abuelas, pero de vez en cuando saltaba a la actualidad y por algún tiempo se extendía como indetallada realidad. A eso, la literatura científica le llama sumisión química y en algunos países se lo están tomando en serio como un fenómeno asociado cada vez más a abusos sexuales entre gente muy joven.

Un estudio en Canadá registró 1.594 casos de asaltos sexuales entre 1993 y 2002, y 246, el 15,4% de ellos utilizaron las drogas para conseguir la sumisión de la víctima. A los abusos sexuales sería como el crimen perfecto: la muchacha (en el 95,5% de los casos en este estudio eran mujeres las agredidas) no detecta la droga, apenas recuerda nada de lo ocurrido, no puede identificar a su víctima, sus fuerzas para resistirse están muy mermadas y, ante una muñeca indolente, no habrá desgarros físicos considerables.

En un contexto de alcohol, drogas y amigos, la vergüenza y el aturdimiento rara vez se traducen en una denuncia, por tanto, la víctima calla lo que sabe y no recuerda lo importante: el agresor queda impune.

En algunos países, como en Francia o Estados Unidos han diseñado protocolos hospitalarios para detectar cuándo se ha cometido una agresión sexual usando drogas que adormecen. Si se sospecha que se está ante un caso de ésos, el centro sanitario efectúa los análisis pertinentes a la víctima, en lugar de mirarla de reojo y recomendar que la próxima vez no elija amantes mientras está borracha como una cuba.

Las drogas empleadas no son desconocidas para el gran público: éxtasis, GHB, una droga de síntesis consumida en algunos ambientes de marcha nocturna juvenil, las benzodiacepinas (los sedantes de las sociedades desarrolladas), como el Stilnox o el Zolpidem, cannabinoides, barbitúricos e incluso antihistamínicos. Pero bastaría el alcohol etílico. La dosis es lo importante.

Inodoras, insípidas, nadie diría que el café sabe raro y mucho menos que el tercer cubata es ligeramente distinto del primero. En la era Internet hacerse con estas sustancias es relativamente fácil. Esta práctica de adormecer a la víctima hasta robarle la voluntad y la consciencia no se ejerce sólo para abusar sexualmente de ella. Los fines delictivos pueden ser varios.

En España, la policía asocia estos casos a la prostitución. Recuerdan alguna denuncia hace años de clientes que, superando el sonrojo de confesar su visita al burdel, denunciaron un estado de inconsciencia del que despertaron desnudos y sin billetera.

Un estudio reciente en Estados Unidos contabilizó 1.179 casos de abusos en 26 meses y en "un alto número de ellos se registraba alcohol, cannabinoides, benzodiacepinas, anfetaminas y GHB, por ese orden", cuenta Manuel López-Rivadulla, catedrático de Toxicología en la Universidad de Santiago de Compostela.

En estos casos de Estados Unidos también un alto porcentaje de las víctimas se había drogado voluntariamente y el agresor, un conocido, aprovechó esa situación de debilidad.

¿Violación o un nebuloso inicio al sexo? ¿O ambos? A veces se trata de un rito de inicio al sexo muy cómodo para los adolescentes que no se atreven a hacerlo por las claras. "En todas las épocas, y en muchas tribus, se han asociado las drogas al inicio del sexo", dice el catedrático de Toxicología. Los estudios indican que ahora esta sustancia se está detectando en gente muy joven, menores de 20 años.

El Servicio de Toxicología Forense de la Universidad de Santiago lleva una línea de investigación sobre la sumisión química, tan desconocida aún en España. Trabajan estrechamente con algunos ginecólogos del hospital Juan Canalejo de A Coruña a través del centro de orientación familiar de esta ciudad gallega. "Pretendemos ampliarlo a todo el hospital para que se impliquen de forma institucional; que se dé a conocer esta práctica, también a la sociedad en su conjunto, es fundamental", dice Chus Anca, la psicóloga del centro de planificación.

Porque lo que no se conoce, no se denuncia y parece inexistente. Tan inexistente como permanece en la cabeza de María su agresor: un desconocido sin rostro que la sometió el pasado septiembre a la experiencia más desagradable de su vida en unas horas en las que estuvo dormida aunque despierta. Esta chica gallega de 21 años que oculta su nombre real, recuerda perfectamente con quién estaba y qué hacía antes y después de sufrir un abismo en su memoria. Su amnesia empezó un sábado de madrugada a la puerta de un disco-pub y la neblina en su cabeza se fue despejando tres horas después con la voz de un adolescente que pedía a su padre que dejara marchar a la chica que estaba desnuda en la habitación.

No recuerda mareos, ni pérdida de visión, nada, hay un corte perfecto. Ella esperaba a las amigas en la calle a eso de las tres de la madrugada y fue consciente de que un hombre estaba sobre ella alrededor de las seis y media de la mañana, en una casa en medio del monte. La policía identificó en unas pocas horas al agresor.

"Yo me resistía, pero no tenía fuerzas, y le pedía que me dejara marchar. Oí a su hijo decirle que me soltara y cuando me dejaron me vestí y salí a la calle, anduve un poco, pero el crío me dijo que me iba a perder y que su padre me llevaría a la ciudad", relata. Así fue. Las amigas, localizadas por el móvil, esperaban aquella mañana de domingo que el desconocido depositara a la chica en la civilización. Ellas pudieron verle y describir su aspecto a la policía. Pero María no le recuerda. Sabe que subió al coche de sus amigas y que contestaba a sus preguntas de una forma mecánica, repetida, como una autómata. ¿Ha intentado hacerte algo? "Lo ha intentado y lo ha conseguido", respondió ella antes de echarse a llorar.

Cuando llegó a casa cometió el primer error, se duchó antes de meterse en la cama. "Pero nunca es tarde, la frustración y la impotencia que se sienten no deben impedir que se denuncie, hay que hacerlo, aunque tengas miedo de que no te crean". A ella no le hicieron mucho caso en las urgencias del hospital que visitó, no le gustó el trato de la ginecóloga: "Me dijo que vaya borrachera que pillé, que me acosté con un tipo y que ahora estaba arrepentida. Pero yo había bebido menos que otras veces, cuatro cervezas y un cubata que pedí y no tomé. No me hicieron una revisión física".

La reivindicación de los expertos es que en España se establezca un protocolo sanitario de actuación similar al que tienen en Francia, de tal forma que cuando una mujer llega con un cuadro parecido al de María se efectúen análisis de orina, de sangre y también de cabello, con los procedimientos adecuados. En el pelo se pueden detectar ciertas sustancias hasta tres meses después. Aunque algunas de estas drogas tienen una presencia en la sangre y en la orina muy fugaz. Por el contrario, las víctimas suelen tomarse un tiempo hasta que deciden denunciar.

El desconocido que abusó de María ha reconocido que mantuvo relaciones con ella, "pero dice que fueron consentidas en todo momento". María reconstruye el relato gracias a las pesquisas policiales y a la instrucción judicial: "Él declaró que yo me subí al coche, que me acosté primero con un amigo suyo que nos acompañaba y que luego lo hizo él. El amigo lo niega, dice que él también estaba borracho y que no sabe nada de eso". Un cruce de declaraciones pendiente de resolverse en tribunales.

No hay muchos más casos en España para estudiar el fenómeno, ni siquiera éste pudo ser analizado a tiempo. Ya era tarde cuando la muchacha llegó a la consulta de Chus Anca. La psicóloga del centro de planificación observó que aquella amnesia que describía no era la propia de los traumas y se puso a investigar.

Cuando el asunto llega a los tribunales no es fácil tener pruebas de algo así, pero no es imposible que el agresor resulte condenado. Incluso aunque la propia víctima haya tomado la droga voluntariamente. "Desde los romanos se define la actio libera in causa, es decir, que la víctima inicia libremente la cadena de acontecimientos que luego desemboca en algo que no se asumía al principio", explica el magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín. "La toma de la droga ha podido ser compartida, e incluso complacida, y será una situación jurídicamente delicada, pero no es imposible una condena", añade. Puede, por tanto, haber condena, o resultar, como el crimen, la violación perfecta. Quizá en la época de las abuelas bastaba el alcohol y en la era de Internet las cosas estén tomando un cariz más descarnado y peligroso.

Protocolo francés

    - Si se sospecha que una persona ha sido drogada contra su voluntad:

    Deberá ser orientada por un servicio de urgencias general

    Se procederá a un examen clínico, interrogatorio y pruebas biológicas.

    El médico interroga y examina a la víctima

    Tomará pruebas biológicas de sangre, orina y, si es posible, cabellos.

    Se recogen pruebas de aquellos lugares susceptibles de haber contenido la droga.

    En un mes se tomarán muestras del cabello, que no se habrá cortado ni teñido en ese tiempo.

    Los análisis se harán por duplicado por si se requieren como prueba judicial.

    Las muestras se trasladan al laboratorio para buscar las sustancias previamente determinadas.

    Se recogerá también el relato sobre lo sucedido.

    Los resultados de estos estudios serán transmitidos a la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria.

    - Consejos del Estado de Pensilvania (similares a los del resto de Estados)

    Se facilita un teléfono para las víctimas y recomiendan ir a urgencias.

    No lavar las ropas que se llevaban.

    -Orinar en el hospital o hacerlo en un frasco que se entregará a los sanitarios. www.davictimsupport.com/espanol/dfsa2.html
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