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viernes, 22 de febrero de 2008
El menor, de 17 años, tiene problemas para andar debido a los golpes recibidos
El centro ha expulsado a los agresores

BARAKALDO Vizcaya 22.02.08 - J. M. MALLO / J. FERNÁNDEZ
Cuatro días después de que se conociese la brutal agresión sufrida por una chica de 15 años en Ermua, otro episodio de violencia entre menores estremece Vizcaya. Un joven de 17 años, vecino de Barakaldo, padece el acoso y las amenazas diarias de dos compañeros de clase y de familiares y amigos de éstos. El enfrentamiento comenzó hace diez días, cuando se produjo la primera paliza. Ayer, la hermana de uno de los dos presuntos agresores protagonizó la última de estas intimidaciones, según desveló la madre de la víctima, que no ha dudado en denunciar los hechos en el Juzgado y en la comisaría de la Ertzaintza de Sestao.

La mujer acudió a los tribunales el pasado 11 de febrero. Ese día comenzó la pesadilla para el joven, «que ahora tiene miedo de ir solo a clase», relata su madre. Al finalizar la jornada lectiva en el centro de Lutxana en el que estudia, la víctima, de origen colombiano, se dirigió a uno de sus compañeros para preguntarle «por qué» le insultaba, según consta en el escrito judicial. Y la respuesta fue el golpe que le dio un amigo del aludido, que le causó una grave herida en un ojo. «Casi le dañan la córnea», se duele la progenitora.

Pero el incidente no acabó ahí. Los dos estudiantes -de 15 años- y la novia de uno de ellos le amenazaron y le advirtieron de que «tuviera mucho cuidado, que vas a cobrar», recoge la denuncia. Asustado, el adolescente contó lo sucedido a su madre. De inmediato, ambos acudieron al centro escolar para hablar con la directora, que le recomendó que «llegase más tarde a clase para no coincidir con los chicos», apunta el acta judicial.

Pero las amenazas no cesaron. El miércoles 13, la hermana de uno de los agresores, que estudia en la misma escuela, le intimidó: «'Te vamos a cortar los huevos', le dijo», asegura la madre del joven. Dos días después, la hermana del otro adolescente implicado le espetó lo mismo.

Alumnos conflictivos

La amenaza se cumplió y, el pasado martes, el chico sufrió otra paliza en el exterior del colegio, en el tiempo de recreo. En ese momento y según figura en la denuncia presentada ese mismo día ante la Ertzaintza, uno de los agresores se acercó al joven acompañado por «otro varón, de 27 años». Y sin mediar palabra, ambos le propinaron varios puñetazos y patadas, le tiraron al suelo y le amenazaron. El agredido, que sufre problemas para andar por los golpes, se refugió en un bar y desde allí llamó a la Policía. Los agentes desplazados al lugar tomaron declaración a los asaltantes y les dejaron en libertad.

Los dos estudiantes denunciados han sido expulsados del colegio. Pero no sólo por este episodio. Tanto ellos como la víctima ya habían sido «amonestados» por mala conducta, apuntaron fuentes del centro. «Todos habían firmado un compromiso de buen comportamiento, pero estos dos lo han incumplido», concluyeron.  EL CORREO

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PS
El Ayuntamiento de Barakaldo critica a la madre que denunció la paliza a su hijo
Dice que la mujer ha puesto al menor «en el ojo público» por «una trifulca» sin haber medido las consecuencias

BARAKALDO 23.02.08 - J. FERNÁNDEZ / J. M. MALLO
El caso de un escolar de 17 años agredido por dos compañeros de clase causó ayer una honda preocupación en Barakaldo. Nada más hacerse pública la noticia, el Ayuntamiento convocó una rueda de prensa para terciar en el asunto y «tranquilizar» a la comunidad educativa. Todo porque los hechos tuvieron lugar en el exterior de un complejo de titularidad municipal -el Centro de Iniciación Profesional (CIP)- situado en el barrio de Lutxana. «Es un incidente aislado. No tiene nada que ver con una agresión brutal como la ocurrida en Ermua, ni es un tema de acoso escolar», aclaró el edil de Educación, Carlos Fernández.

El concejal socialista fue más allá. En su opinión, dar a conocer públicamente «una trifulca entre alumnos», como ha hecho la madre de la presunta víctima, no ha sido lo más apropiado. «Creyendo proteger a su hijo, le ha puesto en el ojo público. No ha calculado las consecuencias de su actuación», advirtió.

Fernández también está convencido de que con la denuncia la mujer ha reabierto la herida, puesto que considera que el problema «quedó resuelto» con la fulminante expulsión de los presuntos agresores, de 15 años. Ambos ya habían sido amonestados por mal comportamiento y han regresado a su centro de referencia para concluir la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Ahora no podrán acceder al mercado laboral por la vía de los oficios reglados en el CIP al incumplir un compromiso firmado para mantener una buena conducta. Y es que no se trata de un instituto al uso. Su misión es dotar de los conocimientos suficientes para trabajar a chicos con problemas con los estudios.

Los hechos denunciados se iniciaron el pasado 11 de febrero. Al parecer, nada más finalizar la jornada lectiva en el colegio, la víctima, de origen colombiano, se dirigió a uno de sus compañeros para preguntarle «por qué» le insultaba, según consta en la denuncia presentada en el juzgado. La respuesta fue un golpe propinado por un amigo del aludido, que le causó una grave herida en un ojo. «Casi le dañan la córnea», se duele Diana Córdoba, la madre del menor. El escrito judicial también recoge amenazas de los jóvenes y la novia de uno de ellos. La dirección del centro actuó con premura. Tal y como relataron los responsables municipales, sólo dos días después del incidente los adolescentes tenían prohibida la entrada al recinto al activarse «el protocolo marcado en estos casos».

La versión de la madre de uno de los presuntos agresores difiere en varios puntos. Asegura que su hijo salió en defensa de otro chaval que recibió «un cabezazo» del denunciante después de que éste le pidiera dinero. «Lo que hizo mi hijo no está bien y lo admito. Le dio un puñetazo», se sincera. Ahora bien, la mujer avanza que pondrá una denuncia por injurias contra la familia colombiana si sigue diciendo que su hija amenazó luego a la víctima. «Es ella la que llega todos los días llorando porque el niño se chulea», asegura.

«No es una víctima»

El enfrentamiento entre ambas partes no acabó ahí. El pasado martes, el menor sufrió una paliza en el exterior del colegio, en el tiempo de recreo. En ese momento y según figura en una denuncia presentada ante la Ertzaintza, uno de los agresores se acercó al joven con «otro varón, de 27 años». Sin mediar palabra, ambos le propinaron varios puñetazos y patadas, le tiraron al suelo y le amenazaron. El agredido que, según su madre, sufre problemas para andar por los golpes, se refugió en un bar y fue socorrido por la Policía.

El edil de Educación tampoco da por buena la versión recogida en las denuncias. No ve al agredido «como una simple víctima». Y está convencido que «no ha permanecido indiferente». Su mayor preocupación es que la imagen del CIP salga mal parada con esta historia, «que no refleja el ambiente que hay en un centro que trabaja de cine desde hace 13 años». EL CORREO




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