"Ningún humano nace violento y si queremos atajarla hemos de intervenir en la infancia"
· "Los otros son un regalo de la vida y hemos de aprender a ponernos en su lugar"
Madrid, 2 MAR 2008. COLPISA, Miguel Lorenci
"La soledad mata" pero "quien convive, vive". Lo asegura Luis Rojas Marcos (1943), reputado psiquiatra que analiza en su ensayo ‘Convivir' (Aguilar) los retos, lacras y riesgos de las relaciones personales, del ‘cáncer' de la violencia de género y de las depresiones generadas por pérdidas, separaciones o carencias.
- Estamos hechos para convivir pero empeñados en romper nuestras conexiones ¿Nos lo explica?
- Todos tenemos una capacidad para conectar con los demás que aprendemos desde la infancia. La mayoría lo hace razonablemente bien, mientras que una minoría tienen enormes dificultades; no dispone de esas herramientas que debemos adquirir en la infancia, quizá por una experiencia negativa, una personalidad ansiosa que prefiere protegerse y no conectarse para no experimentar una desconexión o una ruptura que siempre genera dolor. También por inadaptación ante los cambios, la edad, la enfermedad o los problemas económicos.
- ¿La violencia es el fracaso más absoluto de la convivencia?
- Absoluto y definitivo. Cuando no se encuentran salidas en una situación de angustia, infelicidad, odio, tensión, humillaciones y desacuerdos, se pierde el autocontrol. Se llega a la agresión y las muertes que nos estremecen estos días y que, en efecto, son el fracaso más rotundo de la comunicación y la convivencia.
- ¿Cómo atajar esta lacra?
- Invirtiendo en la infancia. Si queremos prevenir la violencia hemos de asegurarnos de que los niños crecen en un ambiente de afecto, de seguridad y de estímulos apropiados. También en la familia y en la prevención del impacto del alcohol o las drogas. Ningún ser humano nace violento. La violencia se aprende en los primeros años de vida. Es prioritario actuar ahí, además de mejorar una leyes que ayudan con su poder disuasorio y una conciencia social que, como vemos, valora cada vez más la vida y rechaza cada vez más la violencia de género, el acoso escolar o el laboral.
- ¿Es imposible combatirla después de la infancia?
- Casi. Si de niño no se desarrolla la capacidad de compasión ante el dolor ajeno, la empatía para ponerse en el lugar del otro, o lo que en psicología llamamos las ‘funciones ejecutivas' del autocontrol y la comunicación, será muy difícil desarrollarlas en la vida adulta.
Empatía
- ¿Nos iría mejor poniéndonos más a menudo en la piel del otro?
- Desde luego. Es parte de nuestra naturaleza. Hemos de ver al otro como un regalo que nos hace la vida. Pero por lo común, cuando fracasa la convivencia culpamos siempre al otro. Siempre nos damos la ventaja a nosotros y nunca al otro. Necesitamos algo más de introspección y madurez, mirarnos en el espejo con más sinceridad y aprender a recurrir a mediadores.
- ¿El varón es por naturaleza más violento que la mujer?
- Sí. En cualquier parte del mundo los varones son verdugos y víctimas, los que más delitos violentos comenten y quienes más los padecen. Sean infanticidios, parricidios o en suicidios, las tasas son abrumadoramente masculinas. El hombre es más violento desde el alba de los tiempos y la cultura ha fomentado esa violencia. La testosterona hace al varón más activo físicamente, y si eres más activo eres más proclive a la violencia. La mujer esta más pegada a la vida y cuando protagoniza una acción violenta, es mucho mas llamativo.
- El odio, como el amor ¿es pura química?
- Todo es química cerebral. Es nuestro ordenador, el cerebro, el que opta por huir o luchar. Si el cerebro no funciona, en alguien que está en coma por ejemplo, no habrá violencia; no habrá neurotransmisión. Es química, sí, pero no lo explica todo, aunque explique mucho. Volvemos a la importancia del entorno, la educación en la infancia, las experiencia vitales, el carácter y muchas más variables.
- La vida urbana ¿dificulta la convivencia?
- Al contrario. Ayuda y facilita muchas cosas; genera muchos estímulos y alimenta la diversidad. Aunque también es cierto que el hacinamiento, y está comprobado en animales, excita la agresividad.
- Las grande urbes ¿no son cúmulos de soledades?
- No necesariamente. Hay quien se sentirá más sólo en el campo. Prefiero estar sólo en una ciudad que en medio de una montaña. Por algo creamos las ciudades y la urbanización aumenta.
- ¿La soledad mata, como el tabaco?
- Sentirte solo es lo que mata. Quien se sienta solo se sentirá abandonado y desconectado. La soledad es uno de los peores sentimientos que podemos albergar.
- Y ¿quien convive vive?
- En efecto, quien convive vive. Ayuda cultivar el optimismo, mantener la curiosidad, interactuar y conocerse bien, perdonarse los errores, apreciar lo que tienes y no crearse expectativas inalcanzables. COLPISA
Luis Rojas Marcos, Sevillano de nación y neoyorquino de vocación, estuvo al frente de los servicios psiquiátricos de Nueva York. De regreso a una universidad asociada con tres hospitales de la ‘gran manzana', Rojas Marcos se pregunta qué falla en unos seres hechos para convivir conectados pero que demasiado a menudo ‘desconectan' y arrebatan o amargan la vida del prójimo.
Foto: EPMADRID, 29 Feb. (EUROPA PRESS) -
El psiquiatra Luis Rojas de Marcos aborda los conflictos cotidianos en las relaciones personales y laborales en su último libro 'Convivir' (Aguilar). En él, Rojas examina los aspectos que caracterizan y forjan las relaciones así como sus principales impedimentos. Según comentó hoy el escritor a Europa Press, la idealización del otro, la depresión, el miedo a la intimidad o la sensación de soledad "pueden minar nuestras conexiones con el resto, pero son salvables".
'Convivir' no es un libro de autoayuda ni va a solucionar la vida de nadie --explicó Luis Rojas -- porque eso sólo puede hacerlo uno mismo. Pero, tal vez encuentre en él consejos que le hagan percatarse de ciertos matices o reflexiones que no había sido capaces de ver hasta entonces.
Rojas Marcos busca que la persona que lo consulte este libro pueda tener lo que ha dado en llamar la 'experiencia del ¡Ajá!', "esa sensación de haber encontrado algo que nos puede ayudar o que nos aporta una nueva perspectiva para solucionar problemas personales".
El autor de 'Las semillas de la violencia' sentenció que las personas "vivimos interconectadas con los demás de manera fundamental". "Desde la concepción, estamos unidos a nuestra madre por el cordón umbilical. Y es que, según resumió, "nuestra vidas están construidas básicamente de relaciones y del impacto de éstas dejan en nosotros".
IMPEDIMENTOS PARA LA CONVIVENCIA
'Convivir' busca transmitir la importancia vital de la introspección, porque la reflexión es el primer paso para descubrir en qué fallamos y qué nos ayuda, algo que en el fondo, para Rojas, ya quedó señalado en la en la consigna socrática 'conócete a tí mismo'.
Asimismo, Rojas describió los diferencias que la población norteamericana tiene a la hora de establecer vínculos personales. "EEUU es un ejemplo de ciudad individualista", donde cada uno responde exclusivamente de su vida, sin que uno se vean afectado ni siquiera por el comportamiento, bueno o malo de un familiar, apuntó. España todavía no ha llegado a ese extremo. El individualismo forma parte de la evolución de las sociedades, en las se ha pasado de una vida mucho más colectiva a otra en la que se prioriza al individuo frente al resto.
Rojas consideró que en la actualidad no somos más maleducados o más violentos. El problema es que la violencia, sobre todo si es extrema, resalta más en nuestros días que antes porque como sociedad la rechazamos y la denunciamos con mucha más vehemencia.
EP
'Tener muy mala memoria es buenísimo para la convivencia', según Rojas Marcos
El psiquiatra Luis Rojas Marcos asegura que 'si aspiras a la igualdad perfecta en la pareja estás abocado al fracaso' y recomendó, para la buena convivencia, 'tener muy mala memoria'.
EFE 02-03-2008 MADRID
'Convivir' es el título del último libro del doctor, quien, en una entrevista con EFE, desgranó algunas de las recetas para llevarse bien con los demás, una cuestión de suma importancia porque 'los vínculos de amor y la convivencia armoniosa con otras personas constituyen nuestra fuente primordial de felicidad'.
Rojas Marcos negó que actualmente nos cueste más convivir que en épocas pretéritas, en las que hombres y mujeres permanecían juntos hasta el lecho de muerte, al alegar que, entre otras cosas, no existía la posibilidad de divorciarse.
Lo que ocurre hoy en día es que 'tenemos unas aspiraciones muy altas de alcanzar la felicidad, lo cual está bien y es normal, pero, al mismo tiempo, nos sentimos decepcionados con demasiada facilidad'.
En la pareja, a su juicio, no se puede aspirar 'a la igualdad perfecta' porque sus cimientos se tambalean cuando empezamos a recriminarnos cosas como 'cuántos platos has lavado', 'ella lava cinco y yo nueve' o 'él se levanta una vez a atender al niño y yo me tengo que levantar tres'.
'Cuando empezamos así, malo, malo, malo..', apuntó el psiquiatra, para abundar en que tampoco existe un amor en éxtasis continuo porque 'todo el mundo tiene días mejores y días peores, a todos alguna vez nos duele algo o estás depre, o cambias con la edad, o tus padres se hacen mayores o tus hijos tienen problemas'.
En las relaciones sentimentales, como en la inmensa mayoría de las cosas de la vida, 'todo es cuestión de trabajárselo' y también de 'saber perdonar' sin dejar espacio a los rencores.
Aprender a convivir, como explica el autor en su última obra, editada por Aguilar, requiere 'introspección' y una dosis generosa de 'franqueza, flexibilidad, optimismo y autodisciplina'.
'Tener mala memoria ayuda mucho, yo cada día la tengo peor y me llevo mejor con la gente', bromeó Rojas Marcos, quien apostó por ser personas que no se acuerdan de las 'faenas' y que saludan a quien no se lo espera tras un conflicto por una poderosa razón: 'se me ha olvidado'.
No poner 'toda la responsabilidad de la felicidad en la pareja' fue otra de sus recomendaciones, puesto que 'diversificar las parcelas de la vida te hace sentir bien y ayuda a superar la adversidad'.
'Un poquito aquí, otro poquito allí, si te va regular en un lado, en otro te irá bien', arguyó, y puso por ejemplo lo que hace la gente que tiene dinero cuando invierte en distintos sitios a la vez.
Resaltó que las personas que se sienten bien en el trabajo superan un divorcio mejor: 'te va mal en tu vida afectiva pero te va bien en tu vida profesional'.
El doctor hizo hincapié en que es importante 'sacar fuera lo que tienes' y comunicarse mucho, 'incluso con el perro y el gato aunque no te contesten', dado que eso disminuye 'la intensidad emocional de lo que llevas dentro'.
Comentó que la esperanza de vida de las mujeres españolas es muy alta porque hablan mucho, algo que aconsejó a los hombres para que tengan buena salud, sean mejores personas y haya menos violencia.
Otra clave de la convivencia es el sentido del humor, que facilita mucho las cosas, al ser capaz de poner una situación complicada en contraste con algo que te hace gracia.
'Al reírte te sientes mejor, porque los músculos de la risa mandan mensajes al cerebro y se segrega más serotonina, una sustancia que te hace sentir bien', indicó, al tiempo que invitó a 'reirse incluso sin ganas porque, al final, te sientes fenomenal'.
Hacer ejercicio físico regular, tener una vida espiritual, ya sea a través de la religión o de la dedicación a grandes valores, como la creatividad, el amor o la solidaridad son cosas que, matizó, 'ayudan mucho'.
Rojas Marcos, que ha ocupado relevantes cargos en la ámbito de la salud en Nueva York, subrayó que dedicar al voluntariado una hora a la semana mejora la autoestima, se duerme mejor y, también, aleja de la adición a sustancias como el tabaco o el alcohol.
Terra Actualidad - EFE







