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De ellos, 1.950.000 jóvenes de entre 18 y 21 años
Los electores tendrán a su disposición 23.106 colegios electorales, abiertos de 9 de la mañana a 8 de la tarde, así como 908 millones de papeletas entre las candidaturas al Congreso y las del Senado.
De ese censo total, 33,86 millones de españoles son residentes en el país y podrán votar mañana, 396.257 personas más que en las elecciones de 2004. El resto, 1,2 millones de personas, lo conforman los españoles residentes en el extranjero, unos cien mil más que en las generales precedentes; están adscritos al Censo Español de Residentes Ausentes, cuyo voto se computa la próxima semana.
El censo de electores de estas elecciones generales es algo más bajo que el de votantes de las municipales del año pasado, ya que en aquella ocasión tenían derecho a votar unos 300.000 ciudadanos europeos.
MÁS MESAS Y PAPELETAS.
En línea con este aumento de posibles votantes, se ha previsto un aumento de las mesas electorales y de las urnas en las que poder ejercer este derecho, aunque no ha crecido el número de colegios electorales, 23.106 en total, 1.320 menos que hace cuatro años y casi 400 menos que el año pasado.
Por la mañana estarán preparadas 59.346 mesas electorales (3.200 más que en las generales de 2004) y sobre ellas, 229.172 urnas abiertas (5.500 más). Y, como es habitual, los ciudadanos podrán elegir sus papeletas en las mesas dispuestas en cada sala de votación o hacerlo en privado dentro de las cabinas, que este año serán 64.356 (3.500 más que en 2004).
Entre las mesas y las cabinas, se pondrá a disposición de los electores un total de 908 millones de papeletas y 81,7 millones de sobres. Las candidaturas al Congreso de los Diputados ocuparán la mayoría, 873 millones de papeletas blancas, 193 millones más que en 2004. El caso del Senado es el contrario, sin embargo, puesto que este año se han imprimido 35 millones planchas de color salmón, unas 600.000 menos que hace cuatro años. ep
El disputado voto de 2 millones de jóvenes
1.711.776 jóvenes votan por vez primera en unas elecciones generales
Tolerantes, de izquierdas y liberales, los nuevos electores optarán en gran medida por la abstención
(LV) 06.03.08 - CÉSAR COCA
Están llamados a votar en unas elecciones generales por vez primera. Son 1.950.000 jóvenes de entre 18 y 21 años, que pueden determinar con su sufragio el signo del nuevo Gobierno, sobre todo por lo apretado de los pronósticos. Los nuevos votantes son, según todos los estudios, mayoritariamente de izquierdas, liberales en extremo para todo lo que afecte al ámbito privado del comportamiento, muy tolerantes aunque menos que unos años atrás y en general se desentienden bastante de la política cotidiana pese a que crece algo el número de quienes están interesados por el debate sobre la actuación concreta del Gobierno y la oposición. El resultado de todo ello es que la opción política preferida por esos casi dos millones de jóvenes el domingo día 9 será... la abstención.
El 43% de los jóvenes de 18 a 20 años, según el último estudio de la Fundación Santa María, se define como de izquierda o de extrema izquierda. Enfrente, sólo el 8% se autocalifica de derecha o extrema derecha. El resto se reparte entre el centro y la ausencia de contestación. El dato es llamativo porque la franja de edad inmediatamente anterior, la que corresponde a los adolescentes, es mucho más conservadora en sus opciones políticas.
Sin embargo, la identidad política de los jóvenes no es una verdad inamovible. Como destaca el sociólogo Javier Elzo, director de los estudios de la Fundación Santa María, «cuando el Gobierno es de derechas, aumenta el número de jóvenes que se identifican con la izquierda, y cuando el Ejecutivo está ocupado por un partido de izquierdas, los jóvenes tienen a identificarse en mayor medida con la derecha». Elzo lo interpreta como un indicio «de una cierta rebeldía», de un sentido de oposición al poder que en todo Occidente es un signo de identidad de los jóvenes desde hace mucho tiempo. Si esa tendencia pendular en la autocalificación ideológica se mantiene, ahora serán más de derechas de lo que eran en las elecciones de 2004.
En aquella ocasión, según todos los estudios que se han realizado, la movilización de los electores que lo eran por vez primera fue muy superior a la habitual porque en apenas unas horas, justo antes de abrir los colegios, caló la idea de que estaban siendo engañados. Es difícil que ahora se produzca una movilización semejante, salvo que de nuevo ocurra algo inesperado y muy trascendente. Una estimación razonable, a juicio de Elzo, es que el voto depositado en las urnas por los nuevos electores dé un empate virtual entre los dos grandes partidos, porque el PSOE cuenta con más simpatías pero habrá mucha menos abstención entre quienes se sienten inclinados a votar por el PP.
Propuestas y tendencias
Ahora bien, ¿qué impacto tienen sobre su intención de votar los mensajes que están lanzando los candidatos? ¿Cómo encajan las propuestas con la forma de ver el mundo, con las preocupaciones de los jóvenes?
El punto de partida es que las cohortes de población que hoy tienen en torno a 20 años están formadas por los jóvenes más liberales de Europa. Hijos de la generación que maduró en la Transición y asumió como propios los valores de Mayo del 68, han recibido la educación más permisiva. No se encuentra en todo el continente, quizá con la única excepción de Holanda, una juventud tan tolerante y opuesta a reglamentar los aspectos privados del comportamiento de las personas. Por eso, son casi unánimes al aceptar el aborto, el divorcio o la eutanasia. Pero, como apuntan en varios estudios Andrés Orizo, María Silvestre y el propio Elzo, a cambio tienen escaso o nulo aprecio por valores como la disciplina, la abnegación o el trabajo bien hecho.
Pero eso no está saliendo en campaña. Sí se ha hablado, en cambio, de la adopción por parte de los matrimonios homosexuales. Algo de lo que los jóvenes se muestran claramente partidarios. Menos que del hecho mismo de que los homosexuales puedan casarse, pero sí favorables en buena medida. Como en otros aspectos de la regulación sobre aspectos de la vida privada, aceptan mejor la adopción por parejas integradas por personas del mismo sexo quienes se definen de izquierdas, las chicas, quienes tienen un mayor nivel cultural y más alto origen social. Y un aviso para caminantes: en este aspecto son más conservadores quienes ahora están en la ESO que quienes acaban de alcanzar la edad de votar. Los especialistas advierten de que está empezando a consolidarse un grupo de jóvenes, que según los distintos estudios se situaría en torno al 10%, que muestra patrones de intolerancia evidentes, con manifestaciones visibles de machismo y racismo.
Inmigrantes
Racismo vinculado a la inmigración, que es otro tema que ha consumido bastante tiempo de la precampaña y la campaña. Elzo advierte aquí de la existencia de un doble discurso. Por una parte, los jóvenes coinciden públicamente en los argumentos de lo políticamente correcto: los inmigrantes son necesarios, aportan variedad y riqueza a la vida social, etc.
Pero luego comienza a detectarse no tanto un rechazo como una cierta prevención hacia algunos grupos. De momento, no hacia los latinoamericanos, pero sí hacia los africanos y los asiáticos. «No advierto en los jóvenes felicidad por la variedad racial que se encuentra en nuestras calles», explica el sociólogo vasco. «La aceptan porque es lo que les han inculcado sus familias, pero preferirían seguir hablando y relacionándose sólo con los de su grupo». Hay incluso un colectivo ya no insignificante que empieza a ver a los inmigrantes como competidores: son los menos formados, que están viendo que los extranjeros pueden arrebatarles empleos. De ahí que se esté extendiendo entre los jóvenes la idea de que inmigrantes sí, pero que se porten bien.
La inseguridad es otro capítulo que les preocupa y que puede moverlos a votar en uno u otro sentido. Las encuestas apuntan que están empezando a pedir más orden, aunque eso suponga adoptar medidas que restrinjan su libertad. La sensación es que ahora resulta más peligroso ir al colegio o salir a hacer botellón que hace unos años. Por eso piden protección y por eso también -para algunos, sorprendentemente- la Policía ha ganado puestos en la clasificación de las instituciones que les merecen respeto.
Al final, el voto, para quienes acudan a las urnas, obedecerá a una conjunción de elementos, entre los que está la percepción de la imagen de los candidatos, las propuestas que se hayan puesto sobre la mesa y hasta el balance que los medios de comunicación hagan del resultado de los dos 'cara a cara' entre Zapatero y Rajoy. Pero el mensaje de que es necesario sacar de la calle a quienes delinquen tiene grandes posibilidades de calar entre los jóvenes.
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