· En la zona de la excursión la temperatura llegó a los 38 grados
MARÍA ISABEL SERRANO 19 de marzo de 2008 MADRID (ABC).
Homicidio involuntario grave. Esta es la clasificación del delito que pide la Fiscalía de Sesimbra (Portugal) para el director y cuatro monitores de la Asociación Grupo Scout L. 1., de Madrid, que en agosto de 2005 acamparon en dicha comarca lusa. En este grupo de niños y adolescentes se encontraba Diego A. M., de 13 años, que murió, según el escrito del fiscal al que ha tenido acceso ABC, tras una larga caminata, sin agua, expuesto a un fuerte calor y sin que sus monitores respetaran «las más elementales reglas de prudencia» y «violando deberes objetivos y subjetivos de cuidado».
El entonces director del grupo scout, C.G. , y los cuatro monitores, fueron denunciados por los padres del menor fallecido. Esta familia no entiende, todavía hoy, muchas de las trágicas circunstancias que ocurrieron aquel 4 de agosto de 2005 en que perdieron a su pequeño por una «negligencia» de sus cuidadores. Se quejan, incluso, de que no les avisaran de lo que estaba pasando con Diego «sabiendo que estábamos allí mismo, en Sesimbra», dice la familia.
Lo que dice la autopsia
El fiscal de Sesimbra dice, en su petición de condena, que «Diego falleció a las 17,48 horas de ese día debido a un fallo multiorgánico provocado por un intenso esfuerzo físico... Diego Amador falleció debido al desarrollo de un cuadro de agotamiento físico asociado a la exposición al calor».
Y añade: «De hecho, en el informe de la autopsia consta que el menor presentaba espuma en las vías aéreas superiores, edema pulmonar, petequias pulmonares cardíacas y vestigios escasos de orina, así como los hallazgos histológicos de hemorragia pulmonar y congestión vascular muy marcada y generalizada de los órganos estudiados, siendo compatibles con las alteraciones orgánicas consecuencia de la exposición al calor».
«Un calvario»
Además, se recuerda que «Diego presentaba, antes de la muerte, náuseas, cefaleas, cansancio y habla incoherente, enmarcables en un síndrome de exposición al calor asociado al agotamiento físico».
A juicio de la familia de Diego, el niño debió pasar un calvario. El fiscal hace constar que, en las horas previas a su fallecimiento, el menor dijo tener fuertes dolores de cabeza y agotamiento físico, que «se presentaba desfigurado y tambaleante... Como no se recuperaba uno de los monitores intentó pedir ayuda por lo que recorrió algunos kilómetros hasta alcanzar la sede de la Cantera del «Zé Galo», en Zambujal, local desde el que fueron llamados por teléfono, los bomberos voluntarios».
En efecto, cuando llegaron los bomberos, Diego se hallaba inconsciente y entró en parada cardiorrespiratoria. Fue evacuado en helicóptero hasta el Hospital de la localidad de Almada, donde falleció.
Paracetamol y fiebre
El fiscal insiste en que los demandados sabían que Diego había sido tratado de una herida en el pie, «que estaba tomando paracetamol, que estaba febril y que esa condición suya desaconsejaba el esfuerzo físico, que consistía en una caminata de varios kilómetros».
También asegura que «los demandados sometieron a todos los jóvenes a un esfuerzo físico intenso, una caminata de 50 kilómetros en tres días consecutivos». Y recuerda que, en esta actividad, hubo jóvenes que también «pararon exhaustos». Ese 4 de agosto de 2005, en la zona de la excursión la temperatura llegó a los 38 grados. ABC
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PS
La Fiscalía de Portugal acusa a un grupo Scout del homicidio de un niño que murió en una caminata
- El pequeño tomaba paracetamol y murió por un "sobreesfuerzo y golpe de calor" en una marcha sin "suficiente agua y temperaturas extremas"
- El resto de niños tuvieron que ser socorridos por la policía marítima de Portugal y los Bomberos
AGENCIAS. Madrid Martes, 25 de marzo de 2008
La Fiscalía portuguesa de Sesimbra acusa de homicidio por imprudencia temeraria a los monitores y al director de la Asociación Grupo Scout Luján 102 del Barrio del Pilar por llevar a Diego Amador en una marcha de 8 kilómetros que, sin "agua suficiente y con temperaturas extremas", se convirtió en un "calvario", ya que el niño, de 13 años entonces, estaba tomando paracetamol de 1 gramo y la autopsia dictaminó que fue una "muerte por golpe de calor y sobreesfuerzo".
El padre del niño, Enrique Amador Esteban, explicó que "lo que tenía que ser un viaje normal se convierte en un calvario porque se pierden, hace muchísimo calor, se les acaba el agua y no había donde coger". Además, el niño comienza la excursión cuando estaba tomando paracetamol de un gramo que le habían recetado en el hospital de Setúbal para evitar la fiebre y el dolor por un golpe en el pie que sufrió el día anterior.
En este estado, "incomprensiblemente al siguiente día salen de marcha" para continuar con una excursión que, en total, recorría las playas lusas a lo largo de 50 kilómetros, sin avisar a sus padres del estado del niño a pesar de que se encontraban cerca del lugar esperando para visitar a Diego y a su hermano, también en el grupo Scout.
Aunque estaban alertados por una ola de calor que alcanzó los 38 grados y de que el propio director se llevó a una niña scout a las 11 de la mañana por el cansancio, prosiguieron con una marcha en la que ya escaseaba el agua. "El camino no lo conocían bien, entonces se pierden y dan varias vueltas, comienza a ser una situación bastante complicada, al final mi hijo se marea, se cae al suelo y se pone a delirar", describió el padre.
Así, ante lo "inhóspito de la zona", buscan ayuda en una mina, hasta donde "tardan una hora y media en llegar", por lo que "al hospital llega prácticamente muerto". "Mi hijo al final lo último que dice es: '¿me podéis dar agua?'. Le dan agua y se desmaya", parafraseó.
No fue un caso aislado
Además, el problema de Diego no era un caso aislado, puesto que el resto de niños tuvieron que ser socorridos por la policía marítima de Portugal y los Bomberos. "Hubo niños que les tuvieron que sacar ayudándoles, cogiéndoles las mochilas, y medio en brazos, porque no podían caminar, no es una cosa aislada", concretó.
En este sentido, opinó que a su hijo, "al tener un problema más es al que por desgracia le causa la muerte, los demás sí aguantaron". "Si mi hijo hubiera ido completamente normal y sano, seguramente no le habría pasado esto", apuntó, puesto que "la negligencia es sobre todo llevar a un niño que está tomando paracetamol de un gramo, cuando la autopsia pone que es muerte por golpe de calor y sobreesfuerzo", insistió.
Por último, subrayó que este caso "no es una cosa de los Scouts como institución, sino de cuatro monitores y del director del campamento" que, hasta el momento, no se han dirigido hacia ellos "para nada, lo cual es muy triste". No obstante, también quiso agradecer su labor a la Fiscalía de Sesimbra, a sus abogados y al consulado de España. DDN







