Amor por los niños
Su trabajo voluntario en las escuelas ayuda a la comunidad
· Juana Martínez se distingue en la comunidad del Este de Los Ángeles por su trabajo voluntario en programas para niños y jovencitas en situaciones de riesgo.
Patricia Prieto 19 de marzo de 2008 LOS ANGELES (La Opinión)
Esta mexicana llegó a Downey en 1975 con la idea de reunir unos cuantos dólares para saldar una deuda que había adquirido en su natal Michoacán.
Inicialmente, se empleó como niñera en un hogar de San Fernando y luego en una fábrica de bocinas, donde trabajó por seis años. En 1982 se mudó al conjunto residencial Ramona Gardens, del Este de Los Ángeles, y diariamente viajaba hasta Sun Valley, donde trabajaba en una escuela privada.
Al quedar embarazada de su última hija se enfocó en su barrio y decidió convertirse en voluntaria para la escuela El Sereno y Murchison. "Supervisaba la llegada de los autobuses que recogían y retornaban a los niños", dice. "Luego iba a la escuela primaria de El Sereno a supervisar la hora del almuerzo".
Martínez asegura que desde entonces tomó el trabajo voluntario como su estilo de vida, algo que le da satisfacción porque "se siente bonito cuando uno realiza algo útil para los niños y la comunidad".
Pero su afán por cuidar la infancia del Este de Los Ángeles no quedó allí. Se unió al programa Kid Watch, donde un grupo de madres encamina en las mañanas a los menores desde su casa hasta las escuelas y viceversa. También es voluntaria para los programas Supervisión de Tráfico y Walking School Bus. Este último tiene el objetivo de proteger a los niños de Ramona Gardens que van solos a las escuelas porque sus madres no pueden hacerlo por sus compromisos laborales.
Martínez también se encarga de coordinar el Salón de Padres de la escuela Murchison y es la mano derecha de muchos profesores que organizan proyectos para los alumnos y sus padres. También ha contribuido a organizar las clases de preparación de padres voluntarios; estrategias de la buena crianza y cómo controlar a los niños sin gritos.
En los últimos años, Martínez se ha distinguido por llevar casi de la mano a los niños y adolescentes al programa de actuación que se diseñó en Ramona Gardens para mantener a los menores alejados de las pandillas.
"Al mantener a los niños ocupados, creando y fortaleciendo su autoestima, lo más probable es que opten por enfocarse en los estudios. Y, de allí, saldrá algo bueno, un profesional", denota.
Martínez asegura que toda actividad voluntaria que ha realizado en las últimas dos décadas en pro de los niños del Este de Los Ángeles la ha hecho de corazón y no para recibir algo a cambio o ganarse premios, pero se alegra de que "estén reconociendo públicamente el esfuerzo que efectúan muchas mujeres para superarse y mejorar su comunidad". www.laopinion.com /FOTO Aurelia Ventura/ La Opinión
Su trabajo voluntario en las escuelas ayuda a la comunidad
· Juana Martínez se distingue en la comunidad del Este de Los Ángeles por su trabajo voluntario en programas para niños y jovencitas en situaciones de riesgo.
Patricia Prieto 19 de marzo de 2008 LOS ANGELES (La Opinión)
Esta mexicana llegó a Downey en 1975 con la idea de reunir unos cuantos dólares para saldar una deuda que había adquirido en su natal Michoacán.
Inicialmente, se empleó como niñera en un hogar de San Fernando y luego en una fábrica de bocinas, donde trabajó por seis años. En 1982 se mudó al conjunto residencial Ramona Gardens, del Este de Los Ángeles, y diariamente viajaba hasta Sun Valley, donde trabajaba en una escuela privada.
Al quedar embarazada de su última hija se enfocó en su barrio y decidió convertirse en voluntaria para la escuela El Sereno y Murchison. "Supervisaba la llegada de los autobuses que recogían y retornaban a los niños", dice. "Luego iba a la escuela primaria de El Sereno a supervisar la hora del almuerzo".
Martínez asegura que desde entonces tomó el trabajo voluntario como su estilo de vida, algo que le da satisfacción porque "se siente bonito cuando uno realiza algo útil para los niños y la comunidad".
Pero su afán por cuidar la infancia del Este de Los Ángeles no quedó allí. Se unió al programa Kid Watch, donde un grupo de madres encamina en las mañanas a los menores desde su casa hasta las escuelas y viceversa. También es voluntaria para los programas Supervisión de Tráfico y Walking School Bus. Este último tiene el objetivo de proteger a los niños de Ramona Gardens que van solos a las escuelas porque sus madres no pueden hacerlo por sus compromisos laborales.
Martínez también se encarga de coordinar el Salón de Padres de la escuela Murchison y es la mano derecha de muchos profesores que organizan proyectos para los alumnos y sus padres. También ha contribuido a organizar las clases de preparación de padres voluntarios; estrategias de la buena crianza y cómo controlar a los niños sin gritos.
En los últimos años, Martínez se ha distinguido por llevar casi de la mano a los niños y adolescentes al programa de actuación que se diseñó en Ramona Gardens para mantener a los menores alejados de las pandillas.
"Al mantener a los niños ocupados, creando y fortaleciendo su autoestima, lo más probable es que opten por enfocarse en los estudios. Y, de allí, saldrá algo bueno, un profesional", denota.
Martínez asegura que toda actividad voluntaria que ha realizado en las últimas dos décadas en pro de los niños del Este de Los Ángeles la ha hecho de corazón y no para recibir algo a cambio o ganarse premios, pero se alegra de que "estén reconociendo públicamente el esfuerzo que efectúan muchas mujeres para superarse y mejorar su comunidad". www.laopinion.com /FOTO Aurelia Ventura/ La Opinión







