INFORME EXCLUSIVO
A punta de peleas, estos jóvenes de estratos altos luchan por ser reconocidos
Radiografía de un flagelo social que preocupa a padres de familia y a autoridades
Autoridades analizan imágenes como ésta para determinar
si las armas son hechizas o es un juego.
Fotografía (elpais.com.co) tomada del álbum virtual de un joven que dice pertenecer al ‘parche’ La Alianza.
CALI Colombia - 6 Abr 2008 ElPais.com.co
Tuvo la oportunidad de ser del ‘parche’ de La Rompe y la dejó seguir de largo. La prueba que tenía que cumplir para ganarse el respeto hizo frenar en seco esos traguitos de más en su cabeza. Lastimosamente, la camioneta lujosa en que iba no se detuvo y otro amigo asumió el reto de atropellar a quien se apareciera en el camino.
Era de madrugada y los impulsos desenfrenados de un puñado de adolescentes, después de una rumba “poderosa”, rondaban peligrosamente por la Avenida Cañasgordas.
“Me pidieron que me cambiara de puesto para tirarle el carro a alguien, pero no fui capaz. El que iba manejando sí, sólo escuché el totazo y cuando los que iban en la parte de atrás se cag... de la risa”. A *Mauricio el estupor no le pasa, pero, confiesa, de vez en cuando sigue ‘parchando’ con algunos de La Rompe.
Según cuenta el joven de 17 años, desde hace unos tres años este grupo, conformado por casi cien menores de estratos altos, se ha ganado su territorio en Cali a punta de rumbas, peleas y actos vandálicos. “Lo que pasa es que nadie se da cuenta de nada porque son niñitos bien y tienen cómo tapar todo”, dice.
Entre las pruebas que, como él, deben asumir quienes quieran escalar posiciones en este ‘parche’ u otro de los cerca de 70 que se dice que existen en la ciudad están: quebrar una botella en la cabeza de alguien, partirle un brazo a otro, robar una cosa determinada o armarle ‘tropel’ a cualquiera que les sea señalado, por esto es común que siempre anden con un ‘chuzo’ a la mano.
La razón: “no sé, ‘parcharse’ un rato”. Así responden los jóvenes entre los 14 y 18 años de edad que se pelean un espacio entre lo que para ellos representa “la farándula caleña”.
Los Amelios, Los Torke, Bloque Sur, La Alianza y Los Leones son los grupos más agresivos y temidos por quienes no están entre sus adeptos.
Aunque las peligrosas grescas que se forman desde hace más de un año son el juego de cada día en busca de simple “adrenalina” o para demostrar que “no se le teme a nada ni a nadie”, el grave problema se visibilizó a principios de este año ante las autoridades y los padres de familia, después de que 150 adolescentes fueron retenidos en el parque del barrio El Limonar.
Con bates de béisbol, martillos, navajas y hasta armas de fuego, los jóvenes se reunieron con el único propósito de agredirse; la pelea fue convocada por Hi5 (portal de internet).
¿Contra qué pelean? “Siempre hay una pelea casada, por ejemplo, porque alguien miró mal a uno del ‘parche’, ¡y lo que es con uno es con todos! A veces uno no sabe bien porqué se forman las peleas, sólo llegan los mensajes por el Messenger o por el celular diciendo que la cosa va a estar ‘caliente’ y la gente cae donde sea”, dice *Fernando, uno de los ‘parceros’ de Bloque Sur.
Lesiones menores, problema mayor
Carlos Rojas, ex consejero de Paz, asegura que lo que buscan estos jóvenes es reconocimiento a través de la violencia. “Utilizan las confrontaciones como un medio para sobresalir, a diferencia de las pandillas de estratos bajos que están organizadas detrás del beneficio personal y de obtener recursos para financiar el consumo de sicoactivos”.
Para *Carlos, un joven de 16 años y cuyo círculo de amigos está ligado a Los Torke, las peleas de los niños de ‘papi y mami’ tienen su pago. “La plata para la rumba también sale de los ‘tropeles’, pues al que caiga al piso se le roban todo, desde los tenis hasta el celular. Lo que se alcance a recoger”.
Entre tanto, Mauricio cuenta que cuando se es un Rompe o, en su defecto, amigo de uno, la vida nocturna sale económica. “Uno puede salir con $1.000 que, si te dejan entrar a las fiestas, por todos lados te ofrecen
popper o pepas (éxtasis) y todo el trago que querás. Eso sí, marihuana no, eso es para los ‘guisos’, si uno siente el olor le puede decir a uno de los duros (líderes) para que lo manden a sacar”.
Vocabulario
Hi5 se ha convertido en una especie de revista online donde se publican noticias sobre los parches más reconocidos. Los jóvenes describen de esta forma los grupos y establecen cuáles son los más agresivos:
“Y cuando se unen Los Torkes (la alianza ha sido fácil porque un par de hermanos, de apellido Santacruz, está uno en cada parche), se ve más gente. Por ejemplo, ellos llegaron a reforzar una vez que Cuarto Bate quería meterse en el parque de La Alquería”, cuenta Carlos.
La misma denuncia de grupos de adolescentes de pantalón entubado y mirada intimidadora hacen los vecinos de los barrios Alto Caney y Ciudad 2000, también al sur de la ciudad.
“Ahora andan un poco calmados, pero hubo un tiempo en que nos tocaba llamar y llamar a la Policía porque los veíamos pelando. Pero eso, seguro eran de barrios que se vienen a sembrar problemas acá”, manifiesta una habitante de este sector.
Según César Augusto Sarmiento, de la Unidad de Menores de la Fiscalía, no existen las herramientas para catalogar a estos grupos de menores de estratos altos como pandillas. Las escasas denuncias sobre peleas en barrios o colegios prestigiosos de la ciudad sólo llegan al ente investigador como casos aislados y este año no alcanzan a ser más de cuatro.
“Son hechos que involucran lesiones menores. Los papás llegan denunciando a otra niña que le pegó a la suya y acá se enteran de que la pelea fue porque una pertenece a un grupo y la otra a otro grupo, pero nunca se habla de pandillas”, explica.
Para *Alfonso esto no tiene otra lectura que la intención de los padres de familia y las autoridades de ocultar el fenómeno de lo que él llama enfáticamente pandillas. “Jóvenes amparados por el dinero y la falta de responsabilidad de su familia”.
Los hechos se lo han dejado en claro: “No es un juego de adolescentes”. Su hijo tiene que andar a la sombra de un escolta, después de convertirse en blanco del Parche Norte, porque no respetó la fila en la cafetería del colegio. Un adolescente se la sentenció: “no te metás en la ‘cola’ o esperate a que me veas con Los Amalios para que me bajés la cabeza”.
Muchos no son advertidos, en medio de la pelea (de esas que ante las autoridades no han dejado más que lesiones menores), un joven quedó marcado con una cicatriz que recorre su mejilla, desde la oreja hasta la boca. Él ha aprendido a bajar la cabeza.
Actualmente, diez procesos contra Los Amalios reposan en la Fiscalía, frenados por falta de testigos. Los líderes del ‘parche’, cuyo nombre es el homónimo del colegio donde estudian muchos de sus integrantes, son ‘Telo’, ‘Cachama’ y ‘Valentín’. Uno de estos procesos se abrió por el homicidio ocurrido el año pasado en la discoteca Gyoko, al norte de Cali, donde Andrés Felipe Arboleda murió víctima de una puñalada. El pleito se desencadenó porque el joven de 21 años se tropezó con la novia de uno de Los Amalios.
Peleas en el Norte y en el Sur. Peleas porque sí y porque no. “Peleas a muerte”, que de milagro han ‘esquivado’ puñaladas certeras como la que alcanzó a Andrés Felipe.
*Nombres cambiados.
En sus propias palabras
"El 99% de los casos que llegan a la Fiscalía son menores que viven en la indigencia, pero los de estratos altos ¿por qué delinquen? La ley de menores es hermosa, pero laxa y contradictoria ante lo que se vive en Cali". Amparo lozano, fiscal de la Unidad de Menores.
Las peleas se casan a través de Internet
Si los padres de familia se tomaran el trabajo de navegar en el portal Hi5 se encontrarían con más de una desagradable sorpresa.
Los diferentes ‘parches’ de la ciudad utilizan este medio de comunicación para convocar peleas o enviar mensajes intimidatorios y agresivos a sus contrincantes. También se pueden observar casos de jóvenes que ofrecen superar cualquier prueba para ser aceptados en determinado ‘parche’. O como el de un adolescente que escribe: “Soy de Palmira, si necesitan gente le hacen de una”, lo que lleva a pensar que el fenómeno de las peleas de niños de estratos 6 podría extenderse a los municipios cercanos.
“Ya se están haciendo trabajos de inteligencia y controles técnicos para determinar las características de estos grupos. Lo que se puede identificar es que son muchachos con muchas posibilidades de comunicación, con buenas cámaras de video y fácil acceso a internet. Así se pactan reuniones y los jóvenes se convierten en un ejército que se puede manipular para un enfrentamiento”, explica el coronel Narciso Martínez, de la Policía Comunitaria.
Asimismo, aclaró que hay que tener cuidado con estigmatizar a todos los jóvenes, pues aunque en el portal de internet se encuentran fotos de algunos de ellos armados, está por definirse si realmente existe tras ésto una estructura delictiva organizada o es sólo una manera de ganar reconocimiento.
“No sabemos si son armas hechizas, de qué estratos son los jóvenes que las portan y qué buscan con publicar ésto, la Sipol (Servicio Informativo Policial) está trabajando en esto”, explica el coronel Martínez.
“Herencia traqueta”
Cali no despierta de la cultura que genera el narcotráfico. La semilla del odio, las drogas, el poder, la extravagancia y “las hembras” echan raíces en los jóvenes de los estratos altos.
De acuerdo con Carlos Rojas, ex consejero de Paz, “la mentalidad que se maneja en estos ‘parches’ es una herencia traqueta. Tienen imaginarios de grandes capos a los que quieren copiar, y se lo están creyendo. Es un tema muy delicado”.
“La Rompe anda calmada”, contesta *Mauricio. Según el joven, las rumbas que se anunciaban a los cuatro vientos en lujosas mansiones, son cosa del pasado. “Ahora lo que se usa es alquilar una discoteca con algún cantante de moda, para evitar que otro ‘parche’ se entere y nos rodee para atacarnos, como ocurrió en diciembre en una casa en Ciudad Jardín”.
El poder que presumen estos grupos de adolescentes es tal que pueden llevar a la quiebra a cualquier establecimiento nocturno con sólo una orden. “Como son los más ‘fashion’ de Cali, todos los quieren seguir. Son los que ponen cierto bar o discoteca de moda y de un momento a otro, si les pasó algo o se cansaron, le dicen a la gente que no vuelva al sitio”.
El reggaetón es otro ‘factor x’ detrás de estos parches. Esta música contagiosa mueve no sólo su vocabulario, sino que motiva los nombres de los ‘parches’.
Torke es una canción de Don Ómar (“Va a sentir el torke, torke...” ). La Rompe, de Daddy Yankee (“Tiempo; llegó el momento, ‘baby’, de perder el control” ). Incluso, el ‘zandungueo’ contagió a las jovencitas caleñas.
Las Shorty, canción del reggaetonero Randy, es uno de los grupos de mujeres más reconocidos en Cali. También están Las Rolex, Las Poly Poket, Las Cartier y una decena de ‘parches’ que igual pelean para abrirse paso entre la “farándula”.
Así lo confirmó Rojas, quien al mismo tiempo mostró su preocupación “por la participación de las niñas en este fenómeno”.
“Y son bien ‘paradas’”, dicen los jóvenes. Incluso, una de las peleas más emblemáticas de la ciudad fue la sostenida entre Las Shorty y un grupo de pelados de Los Leones; las ganadoras fueron ellas.
“Estas bandas de hembras”, dicen ellos, se iniciaron para acompañar a los hombres reconocidos para que no ‘parcharan’ solos. Por ejemplo, “las Poly Poket, son las mujeres de Los Torke; Las Maravillosas, de La Rompe, y Las Shorty, de los Pitbull”.
“Lo único que necesitan es ser bien ‘parchadas’, es decir, que no les importe que los manes fumen o que metan pepas; que no armen ‘tropel’ si ellos se ‘entucan’ a otra. Claro que ellas también hablan, que quiero con éste o que me fue mal con el otro”, dice *Fernando.
Antecedentes
A punta de peleas, estos jóvenes de estratos altos luchan por ser reconocidos
Radiografía de un flagelo social que preocupa a padres de familia y a autoridades
Autoridades analizan imágenes como ésta para determinar
si las armas son hechizas o es un juego.Fotografía (elpais.com.co) tomada del álbum virtual de un joven que dice pertenecer al ‘parche’ La Alianza.
CALI Colombia - 6 Abr 2008 ElPais.com.co
Tuvo la oportunidad de ser del ‘parche’ de La Rompe y la dejó seguir de largo. La prueba que tenía que cumplir para ganarse el respeto hizo frenar en seco esos traguitos de más en su cabeza. Lastimosamente, la camioneta lujosa en que iba no se detuvo y otro amigo asumió el reto de atropellar a quien se apareciera en el camino.
Era de madrugada y los impulsos desenfrenados de un puñado de adolescentes, después de una rumba “poderosa”, rondaban peligrosamente por la Avenida Cañasgordas.
“Me pidieron que me cambiara de puesto para tirarle el carro a alguien, pero no fui capaz. El que iba manejando sí, sólo escuché el totazo y cuando los que iban en la parte de atrás se cag... de la risa”. A *Mauricio el estupor no le pasa, pero, confiesa, de vez en cuando sigue ‘parchando’ con algunos de La Rompe.
Según cuenta el joven de 17 años, desde hace unos tres años este grupo, conformado por casi cien menores de estratos altos, se ha ganado su territorio en Cali a punta de rumbas, peleas y actos vandálicos. “Lo que pasa es que nadie se da cuenta de nada porque son niñitos bien y tienen cómo tapar todo”, dice.
Entre las pruebas que, como él, deben asumir quienes quieran escalar posiciones en este ‘parche’ u otro de los cerca de 70 que se dice que existen en la ciudad están: quebrar una botella en la cabeza de alguien, partirle un brazo a otro, robar una cosa determinada o armarle ‘tropel’ a cualquiera que les sea señalado, por esto es común que siempre anden con un ‘chuzo’ a la mano.
La razón: “no sé, ‘parcharse’ un rato”. Así responden los jóvenes entre los 14 y 18 años de edad que se pelean un espacio entre lo que para ellos representa “la farándula caleña”.
Los Amelios, Los Torke, Bloque Sur, La Alianza y Los Leones son los grupos más agresivos y temidos por quienes no están entre sus adeptos.
Aunque las peligrosas grescas que se forman desde hace más de un año son el juego de cada día en busca de simple “adrenalina” o para demostrar que “no se le teme a nada ni a nadie”, el grave problema se visibilizó a principios de este año ante las autoridades y los padres de familia, después de que 150 adolescentes fueron retenidos en el parque del barrio El Limonar.
Con bates de béisbol, martillos, navajas y hasta armas de fuego, los jóvenes se reunieron con el único propósito de agredirse; la pelea fue convocada por Hi5 (portal de internet).
¿Contra qué pelean? “Siempre hay una pelea casada, por ejemplo, porque alguien miró mal a uno del ‘parche’, ¡y lo que es con uno es con todos! A veces uno no sabe bien porqué se forman las peleas, sólo llegan los mensajes por el Messenger o por el celular diciendo que la cosa va a estar ‘caliente’ y la gente cae donde sea”, dice *Fernando, uno de los ‘parceros’ de Bloque Sur.
Lesiones menores, problema mayor
Carlos Rojas, ex consejero de Paz, asegura que lo que buscan estos jóvenes es reconocimiento a través de la violencia. “Utilizan las confrontaciones como un medio para sobresalir, a diferencia de las pandillas de estratos bajos que están organizadas detrás del beneficio personal y de obtener recursos para financiar el consumo de sicoactivos”.
Para *Carlos, un joven de 16 años y cuyo círculo de amigos está ligado a Los Torke, las peleas de los niños de ‘papi y mami’ tienen su pago. “La plata para la rumba también sale de los ‘tropeles’, pues al que caiga al piso se le roban todo, desde los tenis hasta el celular. Lo que se alcance a recoger”.
Entre tanto, Mauricio cuenta que cuando se es un Rompe o, en su defecto, amigo de uno, la vida nocturna sale económica. “Uno puede salir con $1.000 que, si te dejan entrar a las fiestas, por todos lados te ofrecen
popper o pepas (éxtasis) y todo el trago que querás. Eso sí, marihuana no, eso es para los ‘guisos’, si uno siente el olor le puede decir a uno de los duros (líderes) para que lo manden a sacar”.
Vocabulario
-
Primo o parcero: amigo.
Parado o frentero: que no le temen a nada. Que le gusta casar peleas con otros grupos.
Pegarle al desfogue: tener relaciones sexuales.
Podrido: cosa o persona extremadamente buena o mala.
Parche: grupo conformado por decenas de jóvenes, con un líder que los maneja.
Parchado (a): en los hombres, ser relajado y que vive sin temores. En las mujeres, que no son complicadas y se igualan a la forma de comportarse de los amigos.
Cuya: huir, perderse ante la sentencia de pelea.
Farándula: ser de un parche reconocido.
Fashion: que está a la moda.
Hi5 se ha convertido en una especie de revista online donde se publican noticias sobre los parches más reconocidos. Los jóvenes describen de esta forma los grupos y establecen cuáles son los más agresivos:
-
La Rompe: el que da las órdenes y al que todos siguen es
‘Pipo’, pues a pesar de que es mayor es uno de los que
más pelea. También están Eduardo y
‘Grandote’.
Los Torke: todos saben que el que mandaba era ‘Bambucha’, aunque Santacruz también era uno de los duros. La Rompe acaba con este parche.
La Alianza: todo se lo deben al ‘Chamo’, pues es el que manda. Es el parche con más gente de Cali.
El Kartel: a pesar de las peleítas que han tenido con La Alianza, el parche lo conforma gente reparada, que no le teme a nada. Ojo con ‘Gato Dolce’, por ahí dicen que peleando es un demonio.
Las Kartier: Uy, esas viejas se le paran a los hombres y a las viejas las acaban. Su líder, ‘Kitty’, dicen que es un machito peleando. Ténganle cuidado a este parche.
Los Pitbull: aunque son nuevos, son parados y tienen gente, por eso se están tirando a más de un parche enemigo. No le busquen problemas.
Los G-fs (jefes): también son nuevos, son reparados. El líder, Jefferson, tiene bastante gente y ha logrado marcar la diferencia.
Las Poly Poket: son el parche de viejas más paradas, su líder es Ana, y han logrado acabar con otros parches de viejas. Son mujeres de Los Torke.
Las Maravillo- sas de Rompe: Son igualitas a los hombres. No sabemos si la líder es Yesica o Kimberly. Son las viejas de los rompediscotekas.
Las Rolex: Son peleonas, y son el parche más grande de viejas. Su líder es Kathe.
Los Dolcheno- talok: Han tenido varios problemas con La Alianza. Las viejas volvieron una m... a Las Chimol Alianza.
Las Choppers: este parche es nuevo, pero son unas viejas muy parchadas.
Las Shorty de Pitbull: son muy peleonas, su líder es Yajaira. Los demás parches están en su contra, pero están paradas en la raya. Son las viejas de los Pitbull.
“Y cuando se unen Los Torkes (la alianza ha sido fácil porque un par de hermanos, de apellido Santacruz, está uno en cada parche), se ve más gente. Por ejemplo, ellos llegaron a reforzar una vez que Cuarto Bate quería meterse en el parque de La Alquería”, cuenta Carlos.
La misma denuncia de grupos de adolescentes de pantalón entubado y mirada intimidadora hacen los vecinos de los barrios Alto Caney y Ciudad 2000, también al sur de la ciudad.
“Ahora andan un poco calmados, pero hubo un tiempo en que nos tocaba llamar y llamar a la Policía porque los veíamos pelando. Pero eso, seguro eran de barrios que se vienen a sembrar problemas acá”, manifiesta una habitante de este sector.
Según César Augusto Sarmiento, de la Unidad de Menores de la Fiscalía, no existen las herramientas para catalogar a estos grupos de menores de estratos altos como pandillas. Las escasas denuncias sobre peleas en barrios o colegios prestigiosos de la ciudad sólo llegan al ente investigador como casos aislados y este año no alcanzan a ser más de cuatro.
“Son hechos que involucran lesiones menores. Los papás llegan denunciando a otra niña que le pegó a la suya y acá se enteran de que la pelea fue porque una pertenece a un grupo y la otra a otro grupo, pero nunca se habla de pandillas”, explica.
Para *Alfonso esto no tiene otra lectura que la intención de los padres de familia y las autoridades de ocultar el fenómeno de lo que él llama enfáticamente pandillas. “Jóvenes amparados por el dinero y la falta de responsabilidad de su familia”.
Los hechos se lo han dejado en claro: “No es un juego de adolescentes”. Su hijo tiene que andar a la sombra de un escolta, después de convertirse en blanco del Parche Norte, porque no respetó la fila en la cafetería del colegio. Un adolescente se la sentenció: “no te metás en la ‘cola’ o esperate a que me veas con Los Amalios para que me bajés la cabeza”.
Muchos no son advertidos, en medio de la pelea (de esas que ante las autoridades no han dejado más que lesiones menores), un joven quedó marcado con una cicatriz que recorre su mejilla, desde la oreja hasta la boca. Él ha aprendido a bajar la cabeza.
Actualmente, diez procesos contra Los Amalios reposan en la Fiscalía, frenados por falta de testigos. Los líderes del ‘parche’, cuyo nombre es el homónimo del colegio donde estudian muchos de sus integrantes, son ‘Telo’, ‘Cachama’ y ‘Valentín’. Uno de estos procesos se abrió por el homicidio ocurrido el año pasado en la discoteca Gyoko, al norte de Cali, donde Andrés Felipe Arboleda murió víctima de una puñalada. El pleito se desencadenó porque el joven de 21 años se tropezó con la novia de uno de Los Amalios.
Peleas en el Norte y en el Sur. Peleas porque sí y porque no. “Peleas a muerte”, que de milagro han ‘esquivado’ puñaladas certeras como la que alcanzó a Andrés Felipe.
*Nombres cambiados.
En sus propias palabras
"El 99% de los casos que llegan a la Fiscalía son menores que viven en la indigencia, pero los de estratos altos ¿por qué delinquen? La ley de menores es hermosa, pero laxa y contradictoria ante lo que se vive en Cali". Amparo lozano, fiscal de la Unidad de Menores.
Las peleas se casan a través de Internet
Si los padres de familia se tomaran el trabajo de navegar en el portal Hi5 se encontrarían con más de una desagradable sorpresa.
Los diferentes ‘parches’ de la ciudad utilizan este medio de comunicación para convocar peleas o enviar mensajes intimidatorios y agresivos a sus contrincantes. También se pueden observar casos de jóvenes que ofrecen superar cualquier prueba para ser aceptados en determinado ‘parche’. O como el de un adolescente que escribe: “Soy de Palmira, si necesitan gente le hacen de una”, lo que lleva a pensar que el fenómeno de las peleas de niños de estratos 6 podría extenderse a los municipios cercanos.
“Ya se están haciendo trabajos de inteligencia y controles técnicos para determinar las características de estos grupos. Lo que se puede identificar es que son muchachos con muchas posibilidades de comunicación, con buenas cámaras de video y fácil acceso a internet. Así se pactan reuniones y los jóvenes se convierten en un ejército que se puede manipular para un enfrentamiento”, explica el coronel Narciso Martínez, de la Policía Comunitaria.
Asimismo, aclaró que hay que tener cuidado con estigmatizar a todos los jóvenes, pues aunque en el portal de internet se encuentran fotos de algunos de ellos armados, está por definirse si realmente existe tras ésto una estructura delictiva organizada o es sólo una manera de ganar reconocimiento.
“No sabemos si son armas hechizas, de qué estratos son los jóvenes que las portan y qué buscan con publicar ésto, la Sipol (Servicio Informativo Policial) está trabajando en esto”, explica el coronel Martínez.
“Herencia traqueta”
Cali no despierta de la cultura que genera el narcotráfico. La semilla del odio, las drogas, el poder, la extravagancia y “las hembras” echan raíces en los jóvenes de los estratos altos.
De acuerdo con Carlos Rojas, ex consejero de Paz, “la mentalidad que se maneja en estos ‘parches’ es una herencia traqueta. Tienen imaginarios de grandes capos a los que quieren copiar, y se lo están creyendo. Es un tema muy delicado”.
“La Rompe anda calmada”, contesta *Mauricio. Según el joven, las rumbas que se anunciaban a los cuatro vientos en lujosas mansiones, son cosa del pasado. “Ahora lo que se usa es alquilar una discoteca con algún cantante de moda, para evitar que otro ‘parche’ se entere y nos rodee para atacarnos, como ocurrió en diciembre en una casa en Ciudad Jardín”.
El poder que presumen estos grupos de adolescentes es tal que pueden llevar a la quiebra a cualquier establecimiento nocturno con sólo una orden. “Como son los más ‘fashion’ de Cali, todos los quieren seguir. Son los que ponen cierto bar o discoteca de moda y de un momento a otro, si les pasó algo o se cansaron, le dicen a la gente que no vuelva al sitio”.
El reggaetón es otro ‘factor x’ detrás de estos parches. Esta música contagiosa mueve no sólo su vocabulario, sino que motiva los nombres de los ‘parches’.
Torke es una canción de Don Ómar (“Va a sentir el torke, torke...” ). La Rompe, de Daddy Yankee (“Tiempo; llegó el momento, ‘baby’, de perder el control” ). Incluso, el ‘zandungueo’ contagió a las jovencitas caleñas.
Las Shorty, canción del reggaetonero Randy, es uno de los grupos de mujeres más reconocidos en Cali. También están Las Rolex, Las Poly Poket, Las Cartier y una decena de ‘parches’ que igual pelean para abrirse paso entre la “farándula”.
Así lo confirmó Rojas, quien al mismo tiempo mostró su preocupación “por la participación de las niñas en este fenómeno”.
“Y son bien ‘paradas’”, dicen los jóvenes. Incluso, una de las peleas más emblemáticas de la ciudad fue la sostenida entre Las Shorty y un grupo de pelados de Los Leones; las ganadoras fueron ellas.
“Estas bandas de hembras”, dicen ellos, se iniciaron para acompañar a los hombres reconocidos para que no ‘parcharan’ solos. Por ejemplo, “las Poly Poket, son las mujeres de Los Torke; Las Maravillosas, de La Rompe, y Las Shorty, de los Pitbull”.
“Lo único que necesitan es ser bien ‘parchadas’, es decir, que no les importe que los manes fumen o que metan pepas; que no armen ‘tropel’ si ellos se ‘entucan’ a otra. Claro que ellas también hablan, que quiero con éste o que me fue mal con el otro”, dice *Fernando.
Antecedentes
-
Abril del 2004. Cerca de cien adolescentes se enfrentaron con palos y piedras en un parque del sur de Cali.
Febrero del 2005. 59 jóvenes fueron retenidos en medio de una gresca protagonizada por La Realeza y Chiquipandilla, en el parque del barrio El Limonar.
Septiembre del 2005. Un menor resultó herido y seis más fueron conducidos por las autoridades cuando un grupo de jóvenes de cuatro colegios se peleaban.
Diciembre del 2006. Un joven resultó herido en medio de una pelea iniciada por Los Amalios, cerca a un centro comercial del norte de la ciudad.
Septiembre del 2007: Un joven muerto y un policía herido dejó como saldo una riña que se produjo en la discoteca Gioko.
Octubre del 2007. Una chiva en la que viajaban varios adolescentes fue interceptada en la Calle 9 con Carrera 50. Un joven resultó herido de gravedad.
Enero de 2008. 150 menores fueron retenidos en el barrio El Limonar, quienes fueron convocados para una pelea.






