Los conflictos en la escuela se reducen a la mitad cuando los maestros se involucran.
¿Cuánto influye la intervención del docente en la resolución de problemas de convivencia en la escuela?
¿Cómo puede la mirada de un adulto evitar o disminuir la violencia? Más de lo que se cree.
· Los datos son de la Nación »GRÁFICO .pdf 41 Kb
BUENOS AIRES Argentina 09 ABR 2008 (LVI)
Una encuesta a 60 mil alumnos de todo el país, realizada por el Ministerio de Educación de la Nación a través de una investigación en conjunto del Observatorio de la Violencia en las escuelas y de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), reveló que la intervención de los adultos en la resolución de conflictos de convivencia en las escuelas es muy elevada. Los datos se conocen pocos días después de ocurridos dos casos de violencia en el ámbito escolar con víctimas fatales, como sucedió en Villa Gesell y en Misiones.
El informe indica que cuando la mirada del docente es frecuente, los casos de alumnos que han vivido situaciones de agresión sin lesiones -"incivilidad", según el estudio- por parte de sus pares se reducen a la mitad. Se incluye en este ítem hablar mal de un compañero, insultarlo, ignorarlo, ridiculizarlo, rechazarlo, robarle o romperle pertenencias, entre otras cosas.
Por otra parte, situaciones que se registran muy esporádicamente, como amenazas o lesiones por parte de patotas a un compañero o robo por la fuerza o con amenazas, se reducen a una tercera parte cuando hay intervención de un adulto.
La investigación muestra, también, que las situaciones en que se producen golpes y amenazas verbales se reducen a la mitad.
Las peleas a golpes entre compañeros, aquellas en las que se dificulta encontrar posiciones de víctima y victimario, también caen significativamente cuando los adultos de la escuela intervienen.
El 35 por ciento de los alumnos que participaron en alguna pelea con violencia física con compañeros lo hicieron bajo la ausencia de la mirada adulta. Mientras que el índice se desploma al 18,2 por ciento cuando un docente interviene.
Situaciones inusuales, como llevar algún tipo de arma a la escuela son también muy sensibles a la intervención de los adultos en la escuela. Se reducen a una cuarta parte cuando hay control de los docentes respecto a cuando no lo hay (ver infográfico).
La opinión de los chicos. La investigación -que incluyó encuestas a 60 mil alumnos de todo el país de entre 14 y 18 años, 55 por ciento mujeres y 75 por ciento estudiantes de escuelas públicas- reveló que más de la mitad considera que los docentes intervienen frecuentemente para resolver problemas de convivencia. Un tercio opina que dicha intervención se produce "a veces" y el 10 por ciento, que no ocurre "nunca".
El buen trato entre los compañeros también ayuda a solucionar los conflictos, aun en los casos en que los adultos no intervengan. Sin embargo, la encuesta muestra que cuando el docente interviene, mayor es el porcentaje de estudiantes que percibe buen trato de sus compañeros.
La violencia en la escuela no distingue regiones ni sectores sociales según su grado de vulnerabilidad. En la práctica, no hay diferencias entre las distintas zonas del país. El informe detallado por jurisdicción se dará a conocer a los ministerios provinciales en los próximos días, indicaron a este diario desde la Nación.
Un dato interesante es que del total de encuestados, más de ocho alumnos cada 10 señala que sus compañeros los tratan bien. Entre los sectores de gestión estatal y privado tampoco se aprecian diferencias sustantivas respecto a la camaradería entre los compañeros. No obstante, resulta más alto el porcentaje de percepción de buen trato en el sector privado.
Formas. La forma de violencia más habitual es la rotura de útiles u otros elementos que se llevan a la escuela. Más de una tercera parte de los alumnos dice haber sido víctima de esta forma de violencia.
Siguen en importancia los gritos, las burlas y los insultos (entre 12 por ciento y 15 por ciento de los alumnos dicen haber pasado por esas situaciones).
En última instancia, se ubica el haber sido dejado de lado por parte de los compañeros, cosa que sólo se señala en un siete por ciento de los casos. LA VOZ
BUENOS AIRES 10 ABR 2008 (PS)
El Observatorio de Convivencia Escolar de la Argentina advirtió que 1 de cada 4 chicos le tienen miedo a un compañero de la escuela. Además, destacó la obligación de políticos y periodistas a la hora de abordar el problema de la violencia escolar. Proponen mayor profundización de la problemática y un tratamiento más amplio de la información.
En este sentido, el psicopedagogo, Alejandro Castro Santander, coordinador del organismo dependiente de la UNESCO, explicó: No se debe confundir los conceptos de violencia escolar y acoso escolar, pues la diferencia radica en que el primero, más detectable, implica una agresión física o verbal, y el llamado bullying es un tipo de violencia silenciosa, que pasa desapercibida. En la mayoría de los casos la reiteración por meses y hasta años del acoso escolar conlleva a que la víctima actúe con agresión o lleve armas a la escuela .
El clima de temor en las escuelas es algo que sienten los alumnos y la comunidad de manera continúa.
En una investigación realizada por el Observatorio, donde se tomó una muestra de 6.000 alumnos de 5 provincia de la Nación, incluida la de Buenos Aires, se detectó que 1 de cada 4 niños de entre 5 a 11 años manifestaba tener miedo a un compañero, en los chicos mayores de 12 años, el promedio subía a 1 de cada 3.
En este sentido, el investigador afirmó que La escuela y la familia son núcleos básicos de la socialización, por eso la comunidad educativa debe hacerse cargo de la situación actual. Los docentes no están capacitados para reconocer y actuar ante esta enfermedad social que es la violencia y tienen que poder hacerlo. Deben incorporarse la curricula de materias de los alumnos, actividades que tengan que ver con fomentar su competencia social , es decir la capacidad de resolver conflictos mediante la palabra, tolerar la diversidad, hacer valer sus derechos .
Y agregó: El sistema educativo argentino pertenece al siglo XIX, los docentes al XX y los alumnos al siglo XXI . PS
¿Cuánto influye la intervención del docente en la resolución de problemas de convivencia en la escuela?
¿Cómo puede la mirada de un adulto evitar o disminuir la violencia? Más de lo que se cree.
· Los datos son de la Nación »GRÁFICO .pdf 41 Kb
BUENOS AIRES Argentina 09 ABR 2008 (LVI)
Una encuesta a 60 mil alumnos de todo el país, realizada por el Ministerio de Educación de la Nación a través de una investigación en conjunto del Observatorio de la Violencia en las escuelas y de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), reveló que la intervención de los adultos en la resolución de conflictos de convivencia en las escuelas es muy elevada. Los datos se conocen pocos días después de ocurridos dos casos de violencia en el ámbito escolar con víctimas fatales, como sucedió en Villa Gesell y en Misiones.
El informe indica que cuando la mirada del docente es frecuente, los casos de alumnos que han vivido situaciones de agresión sin lesiones -"incivilidad", según el estudio- por parte de sus pares se reducen a la mitad. Se incluye en este ítem hablar mal de un compañero, insultarlo, ignorarlo, ridiculizarlo, rechazarlo, robarle o romperle pertenencias, entre otras cosas.
Por otra parte, situaciones que se registran muy esporádicamente, como amenazas o lesiones por parte de patotas a un compañero o robo por la fuerza o con amenazas, se reducen a una tercera parte cuando hay intervención de un adulto.
La investigación muestra, también, que las situaciones en que se producen golpes y amenazas verbales se reducen a la mitad.
Las peleas a golpes entre compañeros, aquellas en las que se dificulta encontrar posiciones de víctima y victimario, también caen significativamente cuando los adultos de la escuela intervienen.
El 35 por ciento de los alumnos que participaron en alguna pelea con violencia física con compañeros lo hicieron bajo la ausencia de la mirada adulta. Mientras que el índice se desploma al 18,2 por ciento cuando un docente interviene.
Situaciones inusuales, como llevar algún tipo de arma a la escuela son también muy sensibles a la intervención de los adultos en la escuela. Se reducen a una cuarta parte cuando hay control de los docentes respecto a cuando no lo hay (ver infográfico).
La opinión de los chicos. La investigación -que incluyó encuestas a 60 mil alumnos de todo el país de entre 14 y 18 años, 55 por ciento mujeres y 75 por ciento estudiantes de escuelas públicas- reveló que más de la mitad considera que los docentes intervienen frecuentemente para resolver problemas de convivencia. Un tercio opina que dicha intervención se produce "a veces" y el 10 por ciento, que no ocurre "nunca".
El buen trato entre los compañeros también ayuda a solucionar los conflictos, aun en los casos en que los adultos no intervengan. Sin embargo, la encuesta muestra que cuando el docente interviene, mayor es el porcentaje de estudiantes que percibe buen trato de sus compañeros.
La violencia en la escuela no distingue regiones ni sectores sociales según su grado de vulnerabilidad. En la práctica, no hay diferencias entre las distintas zonas del país. El informe detallado por jurisdicción se dará a conocer a los ministerios provinciales en los próximos días, indicaron a este diario desde la Nación.
Un dato interesante es que del total de encuestados, más de ocho alumnos cada 10 señala que sus compañeros los tratan bien. Entre los sectores de gestión estatal y privado tampoco se aprecian diferencias sustantivas respecto a la camaradería entre los compañeros. No obstante, resulta más alto el porcentaje de percepción de buen trato en el sector privado.
Formas. La forma de violencia más habitual es la rotura de útiles u otros elementos que se llevan a la escuela. Más de una tercera parte de los alumnos dice haber sido víctima de esta forma de violencia.
Siguen en importancia los gritos, las burlas y los insultos (entre 12 por ciento y 15 por ciento de los alumnos dicen haber pasado por esas situaciones).
En última instancia, se ubica el haber sido dejado de lado por parte de los compañeros, cosa que sólo se señala en un siete por ciento de los casos. LA VOZ
Violencia escolar: uno de cada cuatro alumnos le teme "a sus compañeros"
En Buenos Aires según la UNESCOBUENOS AIRES 10 ABR 2008 (PS)
El Observatorio de Convivencia Escolar de la Argentina advirtió que 1 de cada 4 chicos le tienen miedo a un compañero de la escuela. Además, destacó la obligación de políticos y periodistas a la hora de abordar el problema de la violencia escolar. Proponen mayor profundización de la problemática y un tratamiento más amplio de la información.
En este sentido, el psicopedagogo, Alejandro Castro Santander, coordinador del organismo dependiente de la UNESCO, explicó: No se debe confundir los conceptos de violencia escolar y acoso escolar, pues la diferencia radica en que el primero, más detectable, implica una agresión física o verbal, y el llamado bullying es un tipo de violencia silenciosa, que pasa desapercibida. En la mayoría de los casos la reiteración por meses y hasta años del acoso escolar conlleva a que la víctima actúe con agresión o lleve armas a la escuela .
El clima de temor en las escuelas es algo que sienten los alumnos y la comunidad de manera continúa.
En una investigación realizada por el Observatorio, donde se tomó una muestra de 6.000 alumnos de 5 provincia de la Nación, incluida la de Buenos Aires, se detectó que 1 de cada 4 niños de entre 5 a 11 años manifestaba tener miedo a un compañero, en los chicos mayores de 12 años, el promedio subía a 1 de cada 3.
En este sentido, el investigador afirmó que La escuela y la familia son núcleos básicos de la socialización, por eso la comunidad educativa debe hacerse cargo de la situación actual. Los docentes no están capacitados para reconocer y actuar ante esta enfermedad social que es la violencia y tienen que poder hacerlo. Deben incorporarse la curricula de materias de los alumnos, actividades que tengan que ver con fomentar su competencia social , es decir la capacidad de resolver conflictos mediante la palabra, tolerar la diversidad, hacer valer sus derechos .
Y agregó: El sistema educativo argentino pertenece al siglo XIX, los docentes al XX y los alumnos al siglo XXI . PS






