Así lo entendió la directora de la Escuela del Encuentro
El docente, como toda figura de autoridad, está siendo cuestionado por alumnos y los padres
BUENOS AIRES 10 ABR 2008 (PS)
Inés Noya destacó que la falta de límites y la desautorización de los docentes por parte de los padres, configuran piezas centrales para entender la violencia. Aunque la marginalidad, el hambre, el desempleo y la injusticia social cumplen también un rol.
La directora general de la Escuela del Encuentro dio, en diálogo con Radio FAN, su opinión respecto a la violencia escolar, y puso el acento en la situación del hogar y la falta de límites de los chicos.
Hemos abandonado a la infancia, a los chicos, pero no sólo a los abandonados literalmente, sino a nuestros hijos al dejarlos librados a sus caprichos, dijo Noya. Y siguió hoy los chicos deciden qué quieren ver en televisión, que quieren que se les compre, cómo quieren vestirse .
En ese sentido, Noya dijo que la familia tiene en sus manos el tema de los límites, pero el problema es que los argentinos tenemos un complejo con el tema de la autoridad, que nos impide ser autoridad donde debemos serlo .
Y esto se traduce, por ejemplo, en el hecho de que muchas madres van a la escuela a quejarse porque la maestra retó a sus hijos, cuando el rol del docente es formar y para hacerlo puede a veces tener que marcar límites a sus alumnos .
De esta manera se alimenta una espiral de violencia , dijo la directora de la Escuela del Encuentro. Aunque consideró que creo que se puede cambiar la situación, y en ese sentido me parece grandioso y elemental que las autoridades educativas de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires hayan salido a dar su respaldo a los maestros respecto de este aspecto de su rol cotidiano que es el de poner límites .
NADA NUEVO
Por otro lado, Noya dejó en claro, coincidiendo con los consultados anteriormente por PERSPECTIVA SUR sobre el tema, que el fenómeno de la violencia escolar no es nuevo, si veníamos estando atentos a la situación .
Había muchas señales de alarma que desde hace tiempo nos venían anunciando esto . Y en la misma línea de reflexión remarcó que los educadores somos los que muchas veces damos el grito de alarma, porque la escuela es un laboratorio de ensayo, es un área muy sensible de la sociedad donde se manifiestan con antelación cosas que vienen sucediendo .
En la escuela se manifiestan problemas de la familia y la sociedad, y con anticipación. Y esto quizá se deba a que la escuela reúne al colectivo más sensible y más débil de la sociedad que son los niños .
TOCANDO FONDO
Para la directora de la Escuela del Encuentro, estamos en una sociedad que creo que está tocando fondo, y ojalá así sea, porque lo que vendrá será ascender, y no seguir descendiendo .
Pero hoy no podemos seguir responsabilizando a unos en desmedro de otros, porque la transmisión de generación en generación le ha pertenecido a la familia como núcleo básico, pero también le cabe responsabilidad al Estado .
En ese sentido, dijo, la pobreza, la marginalidad, la falta de atención de la salud, la inequidad, la injusticia social, son datos de la realidad que llevan a que no se le puede brindar al niño un clima donde pueda crecer en paz, más cuanto tiene sus necesidad básicas insatisfechas .
Esto genera violencia, y el germen de la violencia está en la sociedad , remarcó Noya. PS
Violencia en y desde las escuelas
Mónica Borgogno 10 de Abril de 2008 Paraná - Entre Ríos - Argentina (eDP)
La postura fue defender al nene y justificar la agresión bajo la seudo razón de que alguien había agredido primero.
En la misma semana trascendió que una maestra de un establecimiento educativo de Mendoza, se habría ‘burlado’ de un niño de 7, que presenta problemas de obesidad. En este caso, la madre del pequeño denunció la situación ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, Racismo y Xenofobia, puesto que la docente lo había tratado de `hongo` y habría hecho algunos dibujos en la pizarra haciendo directa alusión al niño.
Según señalaron desde el Inadi, se reunieron unos y otros, y tanto la madre como la docente pidieron las disculpas del caso, conciliaron y aceptaron que estos errores humanos acontecen, pero que de ellos se puede aprender.
“No se pidió ninguna sanción para la docente, bajo ningún concepto, porque entendemos que si bien es cierto que hubo una larga y acalorada discusión, después se comenzaron a aclarar las cosas. Desde el momento en que las partes reconocieron algunas de las falencias de cada uno, se resuelve el conflicto. Entendemos la situación de la escuela, que es la caja de resonancia de la sociedad; las manifestaciones de violencia y de todo tipo, están allí presentes”, indicó entonces la funcionaria del Instituto.
Aquí el niño no se defendió de la burla pero cada vez que tenía que ir a la escuela, le sobrevenían dolores de cabeza y de estómago.
La estrategia fue hablar del conflicto.
En el primer caso, la defensa del nene -adolescente- a toda costa, desacreditando la palabra del maestro, no resulta nueva, se reproduce en distintas situaciones o reuniones en las que aparecen los padres. Pero no es eso lo único que se desprende de las respuestas de la madre del pibe. Hay una verdad en lo que dice la mujer y es el reconocimiento de la agresión de parte del docente.
Aprender a no juzgar a los otros es precisamente una de las premisas que suelen sugerir los especialistas en educación para evitar enfrentamientos, agresiones, sea entre pares, entre padres y docentes, de alumnos a maestros, etc.
Y hay otra verdad, tal vez. El rol y la función social del maestro de hoy no es suficientemente valorada ni comprendida por la sociedad. No es que se trata de una tarea sacrificada y multiplicada -porque participar del comedor escolar junto a los alumnos, también es enseñar aunque muchos lo nieguen o no lo quieran ver así- sino diversificada y compleja, tanto como la diversa realidad familiar, laboral, social, de cada uno de los 20 o 30 alumnos que están en su aula.
Trabajar en la diversidad es algo que se pregona mucho. No obstante, parece que aún no se aprende a trabajar respetando y valorando lo que el otro, en su diferente realidad, cultura, valores, tiene para decir. Y a partir de ahí, conversar.
La palabra, lo dijeron hace más de un siglo, es terapéutica. Sólo hace falta practicarla. eDP
El docente, como toda figura de autoridad, está siendo cuestionado por alumnos y los padres
BUENOS AIRES 10 ABR 2008 (PS)
Inés Noya destacó que la falta de límites y la desautorización de los docentes por parte de los padres, configuran piezas centrales para entender la violencia. Aunque la marginalidad, el hambre, el desempleo y la injusticia social cumplen también un rol.
La directora general de la Escuela del Encuentro dio, en diálogo con Radio FAN, su opinión respecto a la violencia escolar, y puso el acento en la situación del hogar y la falta de límites de los chicos.
Hemos abandonado a la infancia, a los chicos, pero no sólo a los abandonados literalmente, sino a nuestros hijos al dejarlos librados a sus caprichos, dijo Noya. Y siguió hoy los chicos deciden qué quieren ver en televisión, que quieren que se les compre, cómo quieren vestirse .
En ese sentido, Noya dijo que la familia tiene en sus manos el tema de los límites, pero el problema es que los argentinos tenemos un complejo con el tema de la autoridad, que nos impide ser autoridad donde debemos serlo .
Y esto se traduce, por ejemplo, en el hecho de que muchas madres van a la escuela a quejarse porque la maestra retó a sus hijos, cuando el rol del docente es formar y para hacerlo puede a veces tener que marcar límites a sus alumnos .
De esta manera se alimenta una espiral de violencia , dijo la directora de la Escuela del Encuentro. Aunque consideró que creo que se puede cambiar la situación, y en ese sentido me parece grandioso y elemental que las autoridades educativas de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires hayan salido a dar su respaldo a los maestros respecto de este aspecto de su rol cotidiano que es el de poner límites .
NADA NUEVO
Por otro lado, Noya dejó en claro, coincidiendo con los consultados anteriormente por PERSPECTIVA SUR sobre el tema, que el fenómeno de la violencia escolar no es nuevo, si veníamos estando atentos a la situación .
Había muchas señales de alarma que desde hace tiempo nos venían anunciando esto . Y en la misma línea de reflexión remarcó que los educadores somos los que muchas veces damos el grito de alarma, porque la escuela es un laboratorio de ensayo, es un área muy sensible de la sociedad donde se manifiestan con antelación cosas que vienen sucediendo .
En la escuela se manifiestan problemas de la familia y la sociedad, y con anticipación. Y esto quizá se deba a que la escuela reúne al colectivo más sensible y más débil de la sociedad que son los niños .
TOCANDO FONDO
Para la directora de la Escuela del Encuentro, estamos en una sociedad que creo que está tocando fondo, y ojalá así sea, porque lo que vendrá será ascender, y no seguir descendiendo .
Pero hoy no podemos seguir responsabilizando a unos en desmedro de otros, porque la transmisión de generación en generación le ha pertenecido a la familia como núcleo básico, pero también le cabe responsabilidad al Estado .
En ese sentido, dijo, la pobreza, la marginalidad, la falta de atención de la salud, la inequidad, la injusticia social, son datos de la realidad que llevan a que no se le puede brindar al niño un clima donde pueda crecer en paz, más cuanto tiene sus necesidad básicas insatisfechas .
Esto genera violencia, y el germen de la violencia está en la sociedad , remarcó Noya. PS
Violencia en y desde las escuelas
Defendiendo al nene
La noticia salió en Policiales. En La Plata, un chico de 12 años de edad, había agredido a su maestra aduciendo que ésta lo había tratado de “drogadicto”. En declaraciones a la prensa, la madre del joven dijo frases como: “A él lo agredieron” y “actuó como pensaba que tenía que hacerlo”.Mónica Borgogno 10 de Abril de 2008 Paraná - Entre Ríos - Argentina (eDP)
La postura fue defender al nene y justificar la agresión bajo la seudo razón de que alguien había agredido primero.
En la misma semana trascendió que una maestra de un establecimiento educativo de Mendoza, se habría ‘burlado’ de un niño de 7, que presenta problemas de obesidad. En este caso, la madre del pequeño denunció la situación ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, Racismo y Xenofobia, puesto que la docente lo había tratado de `hongo` y habría hecho algunos dibujos en la pizarra haciendo directa alusión al niño.
Según señalaron desde el Inadi, se reunieron unos y otros, y tanto la madre como la docente pidieron las disculpas del caso, conciliaron y aceptaron que estos errores humanos acontecen, pero que de ellos se puede aprender.
“No se pidió ninguna sanción para la docente, bajo ningún concepto, porque entendemos que si bien es cierto que hubo una larga y acalorada discusión, después se comenzaron a aclarar las cosas. Desde el momento en que las partes reconocieron algunas de las falencias de cada uno, se resuelve el conflicto. Entendemos la situación de la escuela, que es la caja de resonancia de la sociedad; las manifestaciones de violencia y de todo tipo, están allí presentes”, indicó entonces la funcionaria del Instituto.
Aquí el niño no se defendió de la burla pero cada vez que tenía que ir a la escuela, le sobrevenían dolores de cabeza y de estómago.
La estrategia fue hablar del conflicto.
En el primer caso, la defensa del nene -adolescente- a toda costa, desacreditando la palabra del maestro, no resulta nueva, se reproduce en distintas situaciones o reuniones en las que aparecen los padres. Pero no es eso lo único que se desprende de las respuestas de la madre del pibe. Hay una verdad en lo que dice la mujer y es el reconocimiento de la agresión de parte del docente.
Aprender a no juzgar a los otros es precisamente una de las premisas que suelen sugerir los especialistas en educación para evitar enfrentamientos, agresiones, sea entre pares, entre padres y docentes, de alumnos a maestros, etc.
Y hay otra verdad, tal vez. El rol y la función social del maestro de hoy no es suficientemente valorada ni comprendida por la sociedad. No es que se trata de una tarea sacrificada y multiplicada -porque participar del comedor escolar junto a los alumnos, también es enseñar aunque muchos lo nieguen o no lo quieran ver así- sino diversificada y compleja, tanto como la diversa realidad familiar, laboral, social, de cada uno de los 20 o 30 alumnos que están en su aula.
Trabajar en la diversidad es algo que se pregona mucho. No obstante, parece que aún no se aprende a trabajar respetando y valorando lo que el otro, en su diferente realidad, cultura, valores, tiene para decir. Y a partir de ahí, conversar.
La palabra, lo dijeron hace más de un siglo, es terapéutica. Sólo hace falta practicarla. eDP






