EDITORIAL CLARIN · Preocupante nivel de violencia escolar
EDITORIAL LOS ANDES · Hechos de violencia escolar a la que es necesario poner límites
BUENOS AIRES 11 ABR 2008 CLARIN
La violencia en la escuela es síntoma de un problema severo, que se relaciona tanto al estado de la educación como a la proliferación de conductas violentas en la sociedad.
En los últimos días el fenómeno de las agresiones en el ámbito escolar alcanzaron un nivel muy preocupante. Entre los casos registrados, se pueden recordar -a título de ejemplo- los siguientes: ocho días después del asesinato de un estudiante en Villa Gesell, a la salida de una escuela en Wanda, Misiones, un chico de 16 años murió apuñalado por un compañero; y en Mar del Plata, un alumno molesto por una decisión atacó a la directora. La lista abarca a prácticamente todas las jurisdicciones del país.
Este nivel de violencia es uno de los peores indicadores de nuestra sociedad, ya que señala que las prácticas de las barrabravas y de los grupos marginales que combinan la adicción al paco con el delito se van extendiendo en diferentes segmentos sociales, afectando a las nuevas generaciones. La di fusión de las armas en la sociedad también incide en el problema, como lo prueba la estadística de la Universidad de San Martín que señala que uno de cada cuatro alumnos vio armas en la escuela.
La escuela y los adolescentes no son ajenos a los problemas sociales. La cuestión de la violencia interpela radicalmente el valor, el sentido de respetar las normas de convivencia, y la población juvenil tantea sus respuestas en un contexto de amplia difusión de las agresiones y el relegamiento de la cultura del respeto y del valor de la educación. En esta atmósfera, a los docentes se les presenta el enorme desafío de construir y ejercer su autoridad de un modo que obtenga el reconocimiento de los estudiantes y que logre promover valores y prácticas de convivencia que excluyan la violencia.
La violencia prolifera en escuelas en todo el país, con víctimas mortales. Es parte de una cultura en la que se extienden las conductas violentas en las más diversas manifestaciones de la vida social, y esto afecta la tarea de las escuelas. CLARIN
EDITORIAL LOS ANDES on line 11 ABR 2008
Los hechos se vienen sucediendo sin solución de continuidad. La violencia en las escuelas parece no tener límites y en las crónicas de los diarios es común observar que un alumno golpea o agrede -inclusive con armas- a otro, o que una maestra es agredida hasta por un niño de 12 años. Lo grave del caso es que desde las autoridades escolares se admite este tipo de situaciones y se aduce -a modo de disculpa- que los estudiantes necesitan contención, con lo que, a pesar de la seriedad del hecho que cometen, continuarán en la escuela. Una solución facilista que destruye por completo el principio de autoridad que deben respetar los niños y jóvenes en el ámbito escolar.
No se puede dudar, y es preocupante, que vivimos en una sociedad en la que es habitual el lenguaje de la violencia. Sucede en el fútbol -donde no hay límites para la intolerancia- se repite en el barrio, en el trabajo y, más grave aún, en la familia. Esa situación se traslada entonces a la escuela y en los últimos días se han producido al menos diez hechos de violencia escolar, en los que alumnos agreden a otros y hasta golpean a maestros y directores.
También es preocupante la reacción de padres y autoridades escolares ante tales hechos.
Los progenitores, en lugar de reprender a su hijo o al menos consultarle sobre lo sucedido, lo defienden y culpan al colegio y a los docentes por la situación, aun desconociendo lo que realmente ocurrió. Una actitud absolutamente diferente de lo que sucedía años atrás, cuando los padres enseñaban a sus hijos la necesidad de mantener el principio de autoridad del docente frente al aula. No entienden -o dicen no entender- que la escuela no produce violencia sino que la padece. Y que esa violencia muchas veces es el resultado de situaciones originadas en el propio seno familiar.
De parte de las autoridades escolares, porque en su afán de contener al chico en el colegio no contemplan las sanciones necesarias y ejemplificadoras que hacen falta en estos casos. “Hay que actuar con severidad pero sin abandonar al alumno, porque si lo expulsamos perdemos la chance de recuperarlo y terminará absorbido por el ámbito que originó su actitud”, indican, con lo que la medida termina siendo injusta para el grueso del alumnado que se esfuerza por estudiar, aprender y respetar.
También resulta preocupante que las autoridades educacionales sean conscientes del problema pero no encuentren la solución adecuada. Conocen que se ha producido un deterioro en la educación -especialmente en la pública- y que existe una deslegitimación del docente. Que se ha instalado la idea de que los niños y adolescentes deben ser liberados, lo que no permite poner los límites necesarios y que se prioriza la idea de la contención del alumno por sobre el respeto a la autoridad.
Una investigación realizada en la Argentina por la Organización Mundial de la Salud determina que casi la mitad de los chicos que van a la escuela primaria tiene algún problema psicológico. Por su parte, un estudio de universidades nacionales concluyó que 15,3% de ellos está en una situación de alta vulnerabilidad psicológica (4,3% es de muy alta) y 28,3% en vulnerabilidad media. Dentro de los problemas, el mayor es la agresividad. Le siguen la ansiedad y la depresión. Y si bien los mayores problemas de agresividad se plantean en familias de escasos recursos, no escapan a esa situación los de niveles medio y medio altos.
Los estudios también determinan que existe un desprestigio de la escuela como ámbito de transmisión del saber y de los educadores en esa intermediación. Hay, además, un desapego de las familias a respetar las decisiones de docentes y autoridades.
Surge, de los hechos planteados, que deben establecerse normas que comiencen a poner límites y a derivar la situación por los cauces que corresponden. No se trata de abandonar a un alumno y dejarlo sin herramientas para el futuro, pero tampoco debe mantenerse la actual permisividad. Porque para contener al alumno se le permite continuar en el aula y nadie se pregunta cómo convivirá el docente con el alumno golpeador y cuáles serán los parámetros de disciplina que podrá establecer dentro del aula.
Hay hechos de intolerancia que no se pueden admitir y que exigen sanciones ejemplificadoras. Y deben recuperarse valores como el premio al mérito, al esfuerzo y a la disciplina.
Será la única forma de asegurar la convivencia, en una primera etapa en la escuela, para que desde allí -de ser posible- se transmita al seno de la sociedad. LOS ANDES on line
“La escuela no es una clínica y tampoco es un instituto de rehabilitación. La escuela no puede estar cubierta de policías, psicólogos, detectores de metales para poder enseñar matemáticas”, dijo el funcionario en declaraciones radiales.
A la vez, Oporto contó que se trata de un tema “grave” que “nos preocupa mucho y sobre el cual trabajamos intensamente”. Y admitió que “la violencia entra de la sociedad a la escuela, pero mi responsabilidad no es hacer análisis sociológicos sin intervenir”.
“Es válido preguntarse qué hace la escuela cuando no ocurre nada y no quiere decir que no haya violencia en potencia. La escuela todos los días, media, habla, recibe padres, no recibe padres porque los cita y no van, deriva para tratamiento, recibe quejas de los alumnos, de los padres, resuelve conflictos y a veces no puede”, aseguró el funcionario sciolista.
“Hubo casos muy graves. El de Villa Gesell es gravísimo porque hubo un muerto. Fue la casualidad que lo haya matado en la escuela, pero lo mató en la escuela. La escuela es la que recibe chicos violentos; no es la que produce chicos violentos. La responsabilidad es de todos: padres, la escuela, adultos en su conjunto, del Estado, de los medios de comunicación…”, finalizó Oporto. aninoticias
Afirman que "la violencia es un fenómeno instalado en la sociedad y no sólo en las escuelas".
10/04/2008 -
El Ministerio de Educación y Cultura a través del Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (SEPA) cuya Coordinadora es la Licenciada en Psicología Josefina Cialzeta, explicó en relación a los casos de violencia suscitados en los últimos días en escuelas de distintas provincias del país, que esta problemática "se da en todos los niveles de la sociedad, no es algo exclusivo de las escuelas, y responde a múltiples factores. Hay violencia en el deporte, en la calle, y las soluciones no pasan por buscar culpables sino por analizar las situaciones en los establecimientos educativos y los contextos sociales extra escolares que rodean a los jóvenes", evaluó.
En ese sentido, explicó que para atender estas problemáticas "el Ministerio de Educación creó en agosto del año pasado el Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (Sepa), que es una Red Provincial de Prevención y Apoyo psicológico, psicopedagógico y social, destinada a la atención de escuelas de Nivel Primario y Nivel Medio".
Agregó que nuestra tarea "involucrará a directivos, supervisores, personal docente y no docente, tutores y alumnos, con el propósito fundamental de prevenir y dar apoyo psicológico, psicopedagógico y social a las escuelas de toda la provincia".
Detalló que en Corrientes existen unos 50 equipos del SEPA, que trabajan ante situaciones puntuales y diferentes problemáticas. "Cuando tomamos conocimiento de un hecho puntual como el ocurrido en la Escuela Comercial Nocturna del Bicentenario donde un adolescente hirió a otro, uno de nuestros equipos se dirige al establecimiento educativo para intervenir directamente en los factores que lo motivaron y en base al diagnóstico de situación, se diseña un plan de acción para brindar apoyo a la escuela".
También especificó que "los profesionales del Sepa vienen trabajando desde hace 8 meses en toda la provincia y en la actualidad ya se conformaron cerca de 50 equipos en función a la cantidad de escuelas y alumnos.
QUE ES EL SEPA
El Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Corrientes creó en agosto de 2007 el Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (S.E.P.A.) con el objetivo de brindar apoyo técnico psicopedagógico, psicológico y social a establecimientos educativos de nivel primario y secundario de toda la provincia, a efectos de optimizar los climas socio interactivos, el producto y principalmente los resultados del proceso de enseñanza – aprendizaje.
Para ello, el SEPA conformó desde su inicio equipos de profesionales conformados por profesionales en las áreas de Psicología, Psicopedagogía y Asistencia Social, que asisten a las escuelas y asesoran a los docentes con el fin de garantizar una correcta integración de la educación y la salud dentro de la comunidad educativa y optimizar el estado psicofísico de alumnos y docentes para mejorar su participación en los procesos educacionales.
En el mes de mayo del corriente año serán 50 los equipos interdisciplinarios conformados y en pleno funcionamiento en toda la provincia. Asimismo cada zona de la provincia tendrá un coordinador zonal. Con ellos se pretende dar una cobertura eficaz a todas las escuelas de nivel primario y secundario de nuestra provincia, en el marco de la política educativa actual, que reconoce la necesidad de que las instituciones educativas cuenten con éste servicio técnico profesional, una verdadera innovación y progreso para el sistema educativo provincial, nunca antes propuesto siquiera.
Las problemáticas con las que se ha de trabajar responden a situaciones pluricausales, resultantes de la situación económico – social actual, sumadas a las tradicionales problemáticas que se presentan en los establecimientos educativos, atravesadas por un contexto en el que las respuestas dadas no producen el efecto deseado: fracaso escolar, repitencia, sobreedad, deserción, menores en riesgo, problemas de convivencia, crisis socio – institucionales, orientación vocacional, alumnos con necesidades educativas especiales, violencia y adicciones, discriminación, vínculos disfuncionales, problemas vinculados al desarrollo de la sexualidad, incomunicación escuela – comunidad, entre otros.
Ante el desafío de intervenir activamente para combatir la desigualdad, la marginación y la exclusión en el sistema educativo, y promover una escuela integradora, inclusora y comprensiva de la diversidad, se constituyeron equipos interdisciplinarios de apoyo y asesoramiento psicopedagógico, psicológico y social que brindarán apoyo técnico de calidad en respuesta a las diversas problemáticas de las escuelas.
Con el fin de optimizar el trabajo, se dividió la provincia en cinco (5) zonas, un equipo técnico central y una coordinación general con el objeto de desarrollar una cobertura técnica regional y otorgarle mayor eficacia al servicio.
Los equipos interdisciplinarios son dinámicos, poseen una mirada externa e instituyente de la estructura y funcionamiento institucional - escolar, introduciendo modificaciones a lo instituido, por lo cual fueron constituidos con una modalidad "itinerante", como agentes externos a la comunidad educativa.
Otra cuestión fundamental es la conformación de redes de apoyo inter e intrainstitucionales, para fortalecer la tarea institucional y la comunicación de la escuela con la comunidad.
Asimismo la implementación del servicio implica la participación directa de las respectivas Direcciones Generales de Nivel, de otros especialistas, la actuación de responsables (padres/tutores) de los alumnos, la colaboración y articulación de docentes, el apoyo de organismos gubernamentales y no gubernamentales, de instituciones comunitarias relacionados con las problemáticas emergentes.
La prevención, el apoyo técnico – profesional, el asesoramiento, la orientación, el desarrollo de acciones democráticas, la capacitación y la investigación sobre problemáticas psicopedagógicas, psicológicas y sociales son los ejes principales de las funciones de los equipos, con el fin de promover una escuela que tome la diversidad como un valor educativo ineludible, interesada en la integración para constituirse en una escuela plural. corrientes OL
EDITORIAL LOS ANDES · Hechos de violencia escolar a la que es necesario poner límites
| ANÁLISIS · «La escuela es la que recibe chicos violentos; no es la que produce chicos violentos» · No sólo los alumnos son violentos |
La violencia en la escuela es síntoma de un problema severo, que se relaciona tanto al estado de la educación como a la proliferación de conductas violentas en la sociedad.
En los últimos días el fenómeno de las agresiones en el ámbito escolar alcanzaron un nivel muy preocupante. Entre los casos registrados, se pueden recordar -a título de ejemplo- los siguientes: ocho días después del asesinato de un estudiante en Villa Gesell, a la salida de una escuela en Wanda, Misiones, un chico de 16 años murió apuñalado por un compañero; y en Mar del Plata, un alumno molesto por una decisión atacó a la directora. La lista abarca a prácticamente todas las jurisdicciones del país.
Este nivel de violencia es uno de los peores indicadores de nuestra sociedad, ya que señala que las prácticas de las barrabravas y de los grupos marginales que combinan la adicción al paco con el delito se van extendiendo en diferentes segmentos sociales, afectando a las nuevas generaciones. La di fusión de las armas en la sociedad también incide en el problema, como lo prueba la estadística de la Universidad de San Martín que señala que uno de cada cuatro alumnos vio armas en la escuela.
La escuela y los adolescentes no son ajenos a los problemas sociales. La cuestión de la violencia interpela radicalmente el valor, el sentido de respetar las normas de convivencia, y la población juvenil tantea sus respuestas en un contexto de amplia difusión de las agresiones y el relegamiento de la cultura del respeto y del valor de la educación. En esta atmósfera, a los docentes se les presenta el enorme desafío de construir y ejercer su autoridad de un modo que obtenga el reconocimiento de los estudiantes y que logre promover valores y prácticas de convivencia que excluyan la violencia.
La violencia prolifera en escuelas en todo el país, con víctimas mortales. Es parte de una cultura en la que se extienden las conductas violentas en las más diversas manifestaciones de la vida social, y esto afecta la tarea de las escuelas. CLARIN
Violencia escolar
En los últimos días se ha sucedido una serie de hechos de violencia escolar a la que es necesario poner límites. Desde las autoridades de Educación se insiste con que es necesaria la contención de los chicos en el colegio, pero ello deriva en que se pierda el necesario principio de autoridad hacia el docente.EDITORIAL LOS ANDES on line 11 ABR 2008
Los hechos se vienen sucediendo sin solución de continuidad. La violencia en las escuelas parece no tener límites y en las crónicas de los diarios es común observar que un alumno golpea o agrede -inclusive con armas- a otro, o que una maestra es agredida hasta por un niño de 12 años. Lo grave del caso es que desde las autoridades escolares se admite este tipo de situaciones y se aduce -a modo de disculpa- que los estudiantes necesitan contención, con lo que, a pesar de la seriedad del hecho que cometen, continuarán en la escuela. Una solución facilista que destruye por completo el principio de autoridad que deben respetar los niños y jóvenes en el ámbito escolar.
No se puede dudar, y es preocupante, que vivimos en una sociedad en la que es habitual el lenguaje de la violencia. Sucede en el fútbol -donde no hay límites para la intolerancia- se repite en el barrio, en el trabajo y, más grave aún, en la familia. Esa situación se traslada entonces a la escuela y en los últimos días se han producido al menos diez hechos de violencia escolar, en los que alumnos agreden a otros y hasta golpean a maestros y directores.
También es preocupante la reacción de padres y autoridades escolares ante tales hechos.
Los progenitores, en lugar de reprender a su hijo o al menos consultarle sobre lo sucedido, lo defienden y culpan al colegio y a los docentes por la situación, aun desconociendo lo que realmente ocurrió. Una actitud absolutamente diferente de lo que sucedía años atrás, cuando los padres enseñaban a sus hijos la necesidad de mantener el principio de autoridad del docente frente al aula. No entienden -o dicen no entender- que la escuela no produce violencia sino que la padece. Y que esa violencia muchas veces es el resultado de situaciones originadas en el propio seno familiar.
De parte de las autoridades escolares, porque en su afán de contener al chico en el colegio no contemplan las sanciones necesarias y ejemplificadoras que hacen falta en estos casos. “Hay que actuar con severidad pero sin abandonar al alumno, porque si lo expulsamos perdemos la chance de recuperarlo y terminará absorbido por el ámbito que originó su actitud”, indican, con lo que la medida termina siendo injusta para el grueso del alumnado que se esfuerza por estudiar, aprender y respetar.
También resulta preocupante que las autoridades educacionales sean conscientes del problema pero no encuentren la solución adecuada. Conocen que se ha producido un deterioro en la educación -especialmente en la pública- y que existe una deslegitimación del docente. Que se ha instalado la idea de que los niños y adolescentes deben ser liberados, lo que no permite poner los límites necesarios y que se prioriza la idea de la contención del alumno por sobre el respeto a la autoridad.
Una investigación realizada en la Argentina por la Organización Mundial de la Salud determina que casi la mitad de los chicos que van a la escuela primaria tiene algún problema psicológico. Por su parte, un estudio de universidades nacionales concluyó que 15,3% de ellos está en una situación de alta vulnerabilidad psicológica (4,3% es de muy alta) y 28,3% en vulnerabilidad media. Dentro de los problemas, el mayor es la agresividad. Le siguen la ansiedad y la depresión. Y si bien los mayores problemas de agresividad se plantean en familias de escasos recursos, no escapan a esa situación los de niveles medio y medio altos.
Los estudios también determinan que existe un desprestigio de la escuela como ámbito de transmisión del saber y de los educadores en esa intermediación. Hay, además, un desapego de las familias a respetar las decisiones de docentes y autoridades.
Surge, de los hechos planteados, que deben establecerse normas que comiencen a poner límites y a derivar la situación por los cauces que corresponden. No se trata de abandonar a un alumno y dejarlo sin herramientas para el futuro, pero tampoco debe mantenerse la actual permisividad. Porque para contener al alumno se le permite continuar en el aula y nadie se pregunta cómo convivirá el docente con el alumno golpeador y cuáles serán los parámetros de disciplina que podrá establecer dentro del aula.
Hay hechos de intolerancia que no se pueden admitir y que exigen sanciones ejemplificadoras. Y deben recuperarse valores como el premio al mérito, al esfuerzo y a la disciplina.
Será la única forma de asegurar la convivencia, en una primera etapa en la escuela, para que desde allí -de ser posible- se transmita al seno de la sociedad. LOS ANDES on line
Oporto dijo que las escuelas "no son ámbitos de rehabilitación"
El director general de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto, aseguró que los ámbitos educativos no deben ser tomados como “clínicas o instituto de rehabilitación”, en referencia a la ola de violencia desatada en los últimos días en determinadas escuelas de la Provincia. Además, se mostró en contra de la posible presencia policial en dichos ámbitos.“La escuela no es una clínica y tampoco es un instituto de rehabilitación. La escuela no puede estar cubierta de policías, psicólogos, detectores de metales para poder enseñar matemáticas”, dijo el funcionario en declaraciones radiales.
A la vez, Oporto contó que se trata de un tema “grave” que “nos preocupa mucho y sobre el cual trabajamos intensamente”. Y admitió que “la violencia entra de la sociedad a la escuela, pero mi responsabilidad no es hacer análisis sociológicos sin intervenir”.
“Es válido preguntarse qué hace la escuela cuando no ocurre nada y no quiere decir que no haya violencia en potencia. La escuela todos los días, media, habla, recibe padres, no recibe padres porque los cita y no van, deriva para tratamiento, recibe quejas de los alumnos, de los padres, resuelve conflictos y a veces no puede”, aseguró el funcionario sciolista.
“Hubo casos muy graves. El de Villa Gesell es gravísimo porque hubo un muerto. Fue la casualidad que lo haya matado en la escuela, pero lo mató en la escuela. La escuela es la que recibe chicos violentos; no es la que produce chicos violentos. La responsabilidad es de todos: padres, la escuela, adultos en su conjunto, del Estado, de los medios de comunicación…”, finalizó Oporto. aninoticias
No sólo los alumnos son violentos
OPINAN DESDE EL SERVICIO EDUCATIVOAfirman que "la violencia es un fenómeno instalado en la sociedad y no sólo en las escuelas".
10/04/2008 -
El Ministerio de Educación y Cultura a través del Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (SEPA) cuya Coordinadora es la Licenciada en Psicología Josefina Cialzeta, explicó en relación a los casos de violencia suscitados en los últimos días en escuelas de distintas provincias del país, que esta problemática "se da en todos los niveles de la sociedad, no es algo exclusivo de las escuelas, y responde a múltiples factores. Hay violencia en el deporte, en la calle, y las soluciones no pasan por buscar culpables sino por analizar las situaciones en los establecimientos educativos y los contextos sociales extra escolares que rodean a los jóvenes", evaluó.
En ese sentido, explicó que para atender estas problemáticas "el Ministerio de Educación creó en agosto del año pasado el Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (Sepa), que es una Red Provincial de Prevención y Apoyo psicológico, psicopedagógico y social, destinada a la atención de escuelas de Nivel Primario y Nivel Medio".
Agregó que nuestra tarea "involucrará a directivos, supervisores, personal docente y no docente, tutores y alumnos, con el propósito fundamental de prevenir y dar apoyo psicológico, psicopedagógico y social a las escuelas de toda la provincia".
Detalló que en Corrientes existen unos 50 equipos del SEPA, que trabajan ante situaciones puntuales y diferentes problemáticas. "Cuando tomamos conocimiento de un hecho puntual como el ocurrido en la Escuela Comercial Nocturna del Bicentenario donde un adolescente hirió a otro, uno de nuestros equipos se dirige al establecimiento educativo para intervenir directamente en los factores que lo motivaron y en base al diagnóstico de situación, se diseña un plan de acción para brindar apoyo a la escuela".
También especificó que "los profesionales del Sepa vienen trabajando desde hace 8 meses en toda la provincia y en la actualidad ya se conformaron cerca de 50 equipos en función a la cantidad de escuelas y alumnos.
QUE ES EL SEPA
El Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Corrientes creó en agosto de 2007 el Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (S.E.P.A.) con el objetivo de brindar apoyo técnico psicopedagógico, psicológico y social a establecimientos educativos de nivel primario y secundario de toda la provincia, a efectos de optimizar los climas socio interactivos, el producto y principalmente los resultados del proceso de enseñanza – aprendizaje.
Para ello, el SEPA conformó desde su inicio equipos de profesionales conformados por profesionales en las áreas de Psicología, Psicopedagogía y Asistencia Social, que asisten a las escuelas y asesoran a los docentes con el fin de garantizar una correcta integración de la educación y la salud dentro de la comunidad educativa y optimizar el estado psicofísico de alumnos y docentes para mejorar su participación en los procesos educacionales.
En el mes de mayo del corriente año serán 50 los equipos interdisciplinarios conformados y en pleno funcionamiento en toda la provincia. Asimismo cada zona de la provincia tendrá un coordinador zonal. Con ellos se pretende dar una cobertura eficaz a todas las escuelas de nivel primario y secundario de nuestra provincia, en el marco de la política educativa actual, que reconoce la necesidad de que las instituciones educativas cuenten con éste servicio técnico profesional, una verdadera innovación y progreso para el sistema educativo provincial, nunca antes propuesto siquiera.
Las problemáticas con las que se ha de trabajar responden a situaciones pluricausales, resultantes de la situación económico – social actual, sumadas a las tradicionales problemáticas que se presentan en los establecimientos educativos, atravesadas por un contexto en el que las respuestas dadas no producen el efecto deseado: fracaso escolar, repitencia, sobreedad, deserción, menores en riesgo, problemas de convivencia, crisis socio – institucionales, orientación vocacional, alumnos con necesidades educativas especiales, violencia y adicciones, discriminación, vínculos disfuncionales, problemas vinculados al desarrollo de la sexualidad, incomunicación escuela – comunidad, entre otros.
Ante el desafío de intervenir activamente para combatir la desigualdad, la marginación y la exclusión en el sistema educativo, y promover una escuela integradora, inclusora y comprensiva de la diversidad, se constituyeron equipos interdisciplinarios de apoyo y asesoramiento psicopedagógico, psicológico y social que brindarán apoyo técnico de calidad en respuesta a las diversas problemáticas de las escuelas.
Con el fin de optimizar el trabajo, se dividió la provincia en cinco (5) zonas, un equipo técnico central y una coordinación general con el objeto de desarrollar una cobertura técnica regional y otorgarle mayor eficacia al servicio.
Los equipos interdisciplinarios son dinámicos, poseen una mirada externa e instituyente de la estructura y funcionamiento institucional - escolar, introduciendo modificaciones a lo instituido, por lo cual fueron constituidos con una modalidad "itinerante", como agentes externos a la comunidad educativa.
Otra cuestión fundamental es la conformación de redes de apoyo inter e intrainstitucionales, para fortalecer la tarea institucional y la comunicación de la escuela con la comunidad.
Asimismo la implementación del servicio implica la participación directa de las respectivas Direcciones Generales de Nivel, de otros especialistas, la actuación de responsables (padres/tutores) de los alumnos, la colaboración y articulación de docentes, el apoyo de organismos gubernamentales y no gubernamentales, de instituciones comunitarias relacionados con las problemáticas emergentes.
La prevención, el apoyo técnico – profesional, el asesoramiento, la orientación, el desarrollo de acciones democráticas, la capacitación y la investigación sobre problemáticas psicopedagógicas, psicológicas y sociales son los ejes principales de las funciones de los equipos, con el fin de promover una escuela que tome la diversidad como un valor educativo ineludible, interesada en la integración para constituirse en una escuela plural. corrientes OL






