ENTREVISTA· Miguel Ángel Santos Guerra. Doctor en Ciencias de la Educación
“La pedagogía contra Frankenstein” es el nuevo libro del catedrático de la UM, que recoge una selección de los mejores artículos publicados en varios medios sobre el desaliento educativo

NICOLE CACHO 22 ABR 2008. MÁLAGA (OM)
'La pedagogía contra Frankenstein' es el título que el catedrático de Didáctica y Organización Escolar Miguel Ángel Santos Guerra le ha dado a su nuevo libro que, editado por Graó, recoge sus más destacados artículos periodísticos publicados en varios medios, especialmente en La Opinión, donde escribe semanalmente.
-¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan los educadores de hoy?
-Hay muchos, algunos son co-sustanciales a la tarea, que es extremadamente compleja, paradójica, porque no se trata de llenar la cabeza de datos: el educador debe de ayudar a pensar y a convivir, y no trasladar sus ideas, sus formas de pensar y de actuar al alumno. Los educadores forman a sus educandos como los océanos forman los continentes, retirándose y ayudándolos a desarrollarse solos. Por otro lado, trabajamos con las concepciones, con los sentimientos, con las actitudes, las expectativas, las aspiraciones, los valores... Estos son materiales muy complejos. Y hay otro reto que nace de la enorme diversidad de las personas. En otras profesiones, cuando trabajas con ladrillos o maderas, se caen y rompen igual hoy que mañana, es previsible. Pero a un alumno le haces una recomendación y le sirve, a otro le haces la misma y se enfada. También hay otros retos que obedecen a los contextos. Vivimos en una cultura neoliberal que contradice muchos presupuestos de la educación, y porque al alumno se le ofrecen modelos no muy adecuados. Si le preguntas a un alumno qué quiere ser, no te responde que como esa persona que trabaja diariamente, que respeta a los otros... Lo más probable es que te ponga en la boca el nombre de un cantante, o un deportista, actriz, modelo... Los medios tienen una fuerte presencia en la vida de los jóvenes. Hace poco, la escuela era la única institución por la que recibían conocimiento el alumnado. La escuela tiene que repensar sus funciones para darle criterios al alumno sobre lo que es válido y lo que es cuestionable.
-¿A quién hay que culpar del fracaso escolar?
-Hay muchos eslóganes que se asientan en las cabezas de las personas y que generan un estado de opinión, como el que el nivel de educación en España es pésimo porque ha leído un titular que dice que España es el furgón de cola de Europa. ¿Qué datos tiene para decir esto? Si comparamos el nivel de educación de este país de hace unos años, que sería de analfabetismo, se ha avanzado mucho. Hay que matizar el fracaso, alejándose de una postura catastrofista. Pero después sí, hay fracaso, y preocupante. Los alumnos no sólo tienen derecho a la escolarización, sino que también tienen derecho a aprender en la escolarización. Porque si les decimos que tienen ese derecho y les condenamos al fracaso es como aquel que va al hospital y sale de ahí cadáver. Uno tiene derecho a la salud, no a ser hospitalizado. No se puede decir que haya un sólo responsable de que las cosas no vayan tan bien como se desea: hay culpa en la política educativa, en los profesionales que nos dedicamos a esta parcela, en las familias, la sociedad, los alumnos..., que no son sólo depositarios del derecho a ser escolarizados sino también son depositarios de deberes. Están recibiendo un dinero público y no tienen que dilapidarlo con pereza, con mal comportamiento. Los alumnos tienen que saber lo que cuesta su educación.
-¿Qué remedio sugiere para el acoso escolar?
-Pienso que la escuela no es una institución coercitiva. Puede ser que se tomen medidas que en lugar de solucionar el problema, lo agrave. En lugar de aumentar la vigilancia en los centros educativos, aumentemos la participación de los alumnos en la dinámica de las instituciones. Hoy hay una mayor transparencia a través de los medios que hacen noticia de lo que impacta. Un alumno persigue a un profesor con un cuchillo en Tarragona, al día siguiente lo sabe toda España. Pero si millones de alumnos trabajan en las aulas escuchando a sus compañeros en armonía con sus profesores, pues eso no trasciende.
-La asignatura de Educación para la Ciudadanía, ¿qué le parece?
-Enseñar a convivir es la tarea más importante de la escuela. Yo creo que la escuela debería de darte un carné de convivir como conseguimos el carné de conducir. Si tenemos llena la cabeza de conocimientos y cada vez somos más desgraciados, más infelices, más insolidarios... ¿para qué? Educación para la Ciudadanía me parece una asignatura necesaria y creo que debe de haber algo más que una asignatura para enseñar a los jóvenes a convivir. La oposición ha sido fruto de una manipulación política, que ha metido en la cabeza a las familias que van a hacer un lavado de cerebro a los niños. Lo que plantea la asignatura es cómo podemos vivir en una sociedad democrática. Yo creo que se equivocan las personas que se acogen a la objeción, porque mantienen que la educación es una cosa exclusiva de los padres y a la escuela sólo van a aprender matemáticas. Yo veo a dos alumnos de matemáticas dándose tortas y yo no les puedo decir que "son vuestros padres los que os tienen que enseñar a convivir, yo sólo soy de matemáticas". OM
* Miguel Ángel Santos Guerra es catedrático de la Universidad de Málaga

LA PEDAGOGIA CONTRA FRANKENSTEIN
Y OTROS TEXTOS FRENTE AL DESALIENTO EDUCATIVO
SANTOS GUERRA, MIGUEL ANGEL
FICHA
Editorial: GRAO
Colección: Micro-Macro Referencias
Fecha: 2008, 01 ed.
Páginas: 192
RUSTICA
ISBN: 978-84-7827-533-5
EAN: 978847827533
Selección de textos que giran en torno a la escuela y a la tarea de educar en nuestros días; y que nos ofrecen una mirada crítica, aunque constructiva y fresca, a los problemas reales que nos acucian, que nos animan a ser mejores, pero sobre todo que nos proporcionan el bagaje esencial para abordar los embates educativos del presente y para enfrentarnos a los venideros. Algunos de estos textos abordan las grandes cuestiones pendientes que arrastra la escuela desde épocas inmemoriales; otros, sin embargo, son de nueva factura, acordes con el devenir de los tiempos, problemas que no tenía la escuela de antes.
Presentación. · Primera parte: Tarea difícil, pero hermosa: ¡Caballeros, ustedes o yo!. El dedo corazón. La pedagogía contra Frankenstein. No te vayas. Zanahorias, huevos y café. Los alumnos de Wittgenstein. Yo sola. Dar clase con la boca cerrada. ¡Razonar, no!. ¿Qué estoy haciendo mal?. Los patitos feos. El niño trofeo. · Segunda parte: Institución compleja, pero decisiva: La piedra angular de la sociedad. El currículo del nadador. Que empiece el «cole». ¿Cuántas has suspendido?. Envejecer en la enseñanza. La casa de los mil espejos. No quiero ir a la escuela. Al cincuenta por ciento. Sin la familia, ¡imposible!. ¡Veintisiete mil euros!. Las bisagras del sistema. ¡Escuela laica, por Dios!. Mamá estudiante. · Tercera parte: Contexto problemático, pero estimulante: Antes estaba indeciso, pero ahora ya no estoy tan seguro. Quiero ser alguien. Amables pensamientos. Que no, Manolo, que no. Aquí sólo corre el viento. ¿A qué hora empezaré a morirme?. Yo quiero ver a la cigüeña. La culpa no es nuestra. ¡Qué cruz, Señor!. Los otros mártires. Las circunstancias del yo. Cuando hacerlo bien es hacerlo mal. Volver en no. Las que van a morir. El tren del fin del mundo. La falla sociológica.
www.grao.com
“La pedagogía contra Frankenstein” es el nuevo libro del catedrático de la UM, que recoge una selección de los mejores artículos publicados en varios medios sobre el desaliento educativo

NICOLE CACHO 22 ABR 2008. MÁLAGA (OM)
'La pedagogía contra Frankenstein' es el título que el catedrático de Didáctica y Organización Escolar Miguel Ángel Santos Guerra le ha dado a su nuevo libro que, editado por Graó, recoge sus más destacados artículos periodísticos publicados en varios medios, especialmente en La Opinión, donde escribe semanalmente.
-¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan los educadores de hoy?
-Hay muchos, algunos son co-sustanciales a la tarea, que es extremadamente compleja, paradójica, porque no se trata de llenar la cabeza de datos: el educador debe de ayudar a pensar y a convivir, y no trasladar sus ideas, sus formas de pensar y de actuar al alumno. Los educadores forman a sus educandos como los océanos forman los continentes, retirándose y ayudándolos a desarrollarse solos. Por otro lado, trabajamos con las concepciones, con los sentimientos, con las actitudes, las expectativas, las aspiraciones, los valores... Estos son materiales muy complejos. Y hay otro reto que nace de la enorme diversidad de las personas. En otras profesiones, cuando trabajas con ladrillos o maderas, se caen y rompen igual hoy que mañana, es previsible. Pero a un alumno le haces una recomendación y le sirve, a otro le haces la misma y se enfada. También hay otros retos que obedecen a los contextos. Vivimos en una cultura neoliberal que contradice muchos presupuestos de la educación, y porque al alumno se le ofrecen modelos no muy adecuados. Si le preguntas a un alumno qué quiere ser, no te responde que como esa persona que trabaja diariamente, que respeta a los otros... Lo más probable es que te ponga en la boca el nombre de un cantante, o un deportista, actriz, modelo... Los medios tienen una fuerte presencia en la vida de los jóvenes. Hace poco, la escuela era la única institución por la que recibían conocimiento el alumnado. La escuela tiene que repensar sus funciones para darle criterios al alumno sobre lo que es válido y lo que es cuestionable.
-¿A quién hay que culpar del fracaso escolar?
-Hay muchos eslóganes que se asientan en las cabezas de las personas y que generan un estado de opinión, como el que el nivel de educación en España es pésimo porque ha leído un titular que dice que España es el furgón de cola de Europa. ¿Qué datos tiene para decir esto? Si comparamos el nivel de educación de este país de hace unos años, que sería de analfabetismo, se ha avanzado mucho. Hay que matizar el fracaso, alejándose de una postura catastrofista. Pero después sí, hay fracaso, y preocupante. Los alumnos no sólo tienen derecho a la escolarización, sino que también tienen derecho a aprender en la escolarización. Porque si les decimos que tienen ese derecho y les condenamos al fracaso es como aquel que va al hospital y sale de ahí cadáver. Uno tiene derecho a la salud, no a ser hospitalizado. No se puede decir que haya un sólo responsable de que las cosas no vayan tan bien como se desea: hay culpa en la política educativa, en los profesionales que nos dedicamos a esta parcela, en las familias, la sociedad, los alumnos..., que no son sólo depositarios del derecho a ser escolarizados sino también son depositarios de deberes. Están recibiendo un dinero público y no tienen que dilapidarlo con pereza, con mal comportamiento. Los alumnos tienen que saber lo que cuesta su educación.
-¿Qué remedio sugiere para el acoso escolar?
-Pienso que la escuela no es una institución coercitiva. Puede ser que se tomen medidas que en lugar de solucionar el problema, lo agrave. En lugar de aumentar la vigilancia en los centros educativos, aumentemos la participación de los alumnos en la dinámica de las instituciones. Hoy hay una mayor transparencia a través de los medios que hacen noticia de lo que impacta. Un alumno persigue a un profesor con un cuchillo en Tarragona, al día siguiente lo sabe toda España. Pero si millones de alumnos trabajan en las aulas escuchando a sus compañeros en armonía con sus profesores, pues eso no trasciende.
-La asignatura de Educación para la Ciudadanía, ¿qué le parece?
-Enseñar a convivir es la tarea más importante de la escuela. Yo creo que la escuela debería de darte un carné de convivir como conseguimos el carné de conducir. Si tenemos llena la cabeza de conocimientos y cada vez somos más desgraciados, más infelices, más insolidarios... ¿para qué? Educación para la Ciudadanía me parece una asignatura necesaria y creo que debe de haber algo más que una asignatura para enseñar a los jóvenes a convivir. La oposición ha sido fruto de una manipulación política, que ha metido en la cabeza a las familias que van a hacer un lavado de cerebro a los niños. Lo que plantea la asignatura es cómo podemos vivir en una sociedad democrática. Yo creo que se equivocan las personas que se acogen a la objeción, porque mantienen que la educación es una cosa exclusiva de los padres y a la escuela sólo van a aprender matemáticas. Yo veo a dos alumnos de matemáticas dándose tortas y yo no les puedo decir que "son vuestros padres los que os tienen que enseñar a convivir, yo sólo soy de matemáticas". OM
* Miguel Ángel Santos Guerra es catedrático de la Universidad de Málaga

LA PEDAGOGIA CONTRA FRANKENSTEIN
Y OTROS TEXTOS FRENTE AL DESALIENTO EDUCATIVO
SANTOS GUERRA, MIGUEL ANGEL
FICHA
Editorial: GRAO
Colección: Micro-Macro Referencias
Fecha: 2008, 01 ed.
Páginas: 192
RUSTICA
ISBN: 978-84-7827-533-5
EAN: 978847827533
Selección de textos que giran en torno a la escuela y a la tarea de educar en nuestros días; y que nos ofrecen una mirada crítica, aunque constructiva y fresca, a los problemas reales que nos acucian, que nos animan a ser mejores, pero sobre todo que nos proporcionan el bagaje esencial para abordar los embates educativos del presente y para enfrentarnos a los venideros. Algunos de estos textos abordan las grandes cuestiones pendientes que arrastra la escuela desde épocas inmemoriales; otros, sin embargo, son de nueva factura, acordes con el devenir de los tiempos, problemas que no tenía la escuela de antes.
Presentación. · Primera parte: Tarea difícil, pero hermosa: ¡Caballeros, ustedes o yo!. El dedo corazón. La pedagogía contra Frankenstein. No te vayas. Zanahorias, huevos y café. Los alumnos de Wittgenstein. Yo sola. Dar clase con la boca cerrada. ¡Razonar, no!. ¿Qué estoy haciendo mal?. Los patitos feos. El niño trofeo. · Segunda parte: Institución compleja, pero decisiva: La piedra angular de la sociedad. El currículo del nadador. Que empiece el «cole». ¿Cuántas has suspendido?. Envejecer en la enseñanza. La casa de los mil espejos. No quiero ir a la escuela. Al cincuenta por ciento. Sin la familia, ¡imposible!. ¡Veintisiete mil euros!. Las bisagras del sistema. ¡Escuela laica, por Dios!. Mamá estudiante. · Tercera parte: Contexto problemático, pero estimulante: Antes estaba indeciso, pero ahora ya no estoy tan seguro. Quiero ser alguien. Amables pensamientos. Que no, Manolo, que no. Aquí sólo corre el viento. ¿A qué hora empezaré a morirme?. Yo quiero ver a la cigüeña. La culpa no es nuestra. ¡Qué cruz, Señor!. Los otros mártires. Las circunstancias del yo. Cuando hacerlo bien es hacerlo mal. Volver en no. Las que van a morir. El tren del fin del mundo. La falla sociológica.
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