ANÁLISIS· Los medios “denuncian” y crean conciencia efectiva sobre los fenómenos de hoy
La violencia en las aulas no es un tema de hoy
· Basta recordarnos como estudiantes en décadas pasadas o rememorar el derecho que se atribuían los propios docentes
Robinson Hernández 23 ABR 2008 CHILE
Los recientes hechos denunciados por alumnos(a) que han sido violentados psicológica y físicamente, bajo supuestas amenazas de “muerte” por el sólo hecho de ser diferentes, actuar de una forma determinada o tan sólo por hacer del pasaje escolar un espejo de lo que sociedad oculta sin mayor preocupación que lamentar y comentar en la medida que los medios masivos colocan en el tapete.
La sociedad en su conjunto debe dejar de lado posiciones hipócritas y dejar de rasgar vestiduras; la sociedad en su conjunto debe asumir los tiempos que se viven y tener la capacidad de autocrítica para con lo que afecta a las actuales generaciones de niños(as), adolescentes y jóvenes; segmentos que hoy son noticia y en demasía con cada hecho de violencia al interior de las casa de estudios.
Violencia, que no es un tema de hoy, basta recordar nuestra condición de estudiantes en décadas pasadas; y sobre el derecho que se atribuían los propios profesores(as), con la venia de padres y apoderados, para “corregir” o “enmendar” a quienes no tenían un comportamiento a fin a los principios y valores que se preciaban en cada colegios, escuela o liceo.
Dirán que fueron otros tiempos y otras circunstancias; que los tiempos han cambiado y los derechos adquiridos son patrimonio que se deben preservar y salvaguardar a favor de convivencia más democrática y respetuosa de las diferencias y formas de entender y asumir cada pasaje de la vida; posición sobre la cual encontraremos muy pocos(as) antagonistas; aunque a veces bajo el silencio y la inacción salvo cuando se ve afectado(a) un integrante de la familia de hoy.
Y para ser consecuentes se va primero a los medios de comunicación social, que en parte están para “denunciar” no para prevenir y crear conciencia efectiva sobre los fenómenos de hoy; se denuncia públicamente con el afán de que se llame la atención sobre el particular; desconociendo que existen canales regulares y reglamentos asumidos una vez que matriculo a un hijo o una hija en un establecimiento determinado.
Lo que importa es la denuncia, el impacto y las demás voces vendrán después para referirse en particular al tema, pero muy pocas veces a profundizar y sostener un debate sobre los caminos a seguir, una mirada a las causas; sin prejuiciar, sino que solo con el afán de construir una sociedad de mejor convivencia. OBSERVATODO
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La violencia en las aulas no es un tema de hoy
· Basta recordarnos como estudiantes en décadas pasadas o rememorar el derecho que se atribuían los propios docentes
Robinson Hernández 23 ABR 2008 CHILE
Los recientes hechos denunciados por alumnos(a) que han sido violentados psicológica y físicamente, bajo supuestas amenazas de “muerte” por el sólo hecho de ser diferentes, actuar de una forma determinada o tan sólo por hacer del pasaje escolar un espejo de lo que sociedad oculta sin mayor preocupación que lamentar y comentar en la medida que los medios masivos colocan en el tapete.
La sociedad en su conjunto debe dejar de lado posiciones hipócritas y dejar de rasgar vestiduras; la sociedad en su conjunto debe asumir los tiempos que se viven y tener la capacidad de autocrítica para con lo que afecta a las actuales generaciones de niños(as), adolescentes y jóvenes; segmentos que hoy son noticia y en demasía con cada hecho de violencia al interior de las casa de estudios.
Violencia, que no es un tema de hoy, basta recordar nuestra condición de estudiantes en décadas pasadas; y sobre el derecho que se atribuían los propios profesores(as), con la venia de padres y apoderados, para “corregir” o “enmendar” a quienes no tenían un comportamiento a fin a los principios y valores que se preciaban en cada colegios, escuela o liceo.
Dirán que fueron otros tiempos y otras circunstancias; que los tiempos han cambiado y los derechos adquiridos son patrimonio que se deben preservar y salvaguardar a favor de convivencia más democrática y respetuosa de las diferencias y formas de entender y asumir cada pasaje de la vida; posición sobre la cual encontraremos muy pocos(as) antagonistas; aunque a veces bajo el silencio y la inacción salvo cuando se ve afectado(a) un integrante de la familia de hoy.
Y para ser consecuentes se va primero a los medios de comunicación social, que en parte están para “denunciar” no para prevenir y crear conciencia efectiva sobre los fenómenos de hoy; se denuncia públicamente con el afán de que se llame la atención sobre el particular; desconociendo que existen canales regulares y reglamentos asumidos una vez que matriculo a un hijo o una hija en un establecimiento determinado.
Lo que importa es la denuncia, el impacto y las demás voces vendrán después para referirse en particular al tema, pero muy pocas veces a profundizar y sostener un debate sobre los caminos a seguir, una mirada a las causas; sin prejuiciar, sino que solo con el afán de construir una sociedad de mejor convivencia. OBSERVATODO
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