V Congreso Internacional de Psicología y Educación: 'Los retos del Futuro' (3)
Posible delincuencia en la edad adulta
El profesor del Departamento de Psiquiatría del Trinity College de Dublín Michael Gill ha relacionado hoy el trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH) con problemas de inadaptación social y con la delincuencia en la edad adulta.
· Padres y profesores necesitan «más ayuda», por eso ha crecido «mucho internacionalmente» la demanda y el número de psicólogos escolares.
EFE 26 ABR 2008 OVIEDO
Así lo ha explicado en una rueda de prensa en el marco del 'V Congreso Internacional de Psicología y Educación: los retos del futuro', celebrado en Oviedo, en la que también han participado el presidente del Congreso, Julio Antonio González-Pienda, y la directora del Centro Nacional de Austria para la Investigación en Dotación, Waltrud Rosner.
González-Pienda ha definido el TDAH como un 'trastorno compuesto que incluye la dificultad para mantener la atención en una tarea, la impulsividad y la hiperactividad', y ha fijado la edad de diagnóstico entre los seis y los siete años.
Michael Gill ha precisado que, dependiendo de cómo se defina el trastorno, lo padecen entre el uno y el cuatro por ciento de los niños, y ha dicho que 'tiene una importante base genética'.
Gill ha subrayado la necesidad de 'profundizar en las bases genéticas y comprender la interacción entre esta dotación y los contextos educativos, clínicos, familiares y sociales', ya que 'es posible entender más sobre la línea biológica del TDAH'.
Así mismo ha explicado que ciertos fármacos pueden contribuir a prevenir y corregir este desorden, aunque 'algunos niños responden mejor que otros'.
Por su parte, Waltrud Rosner ha expuesto su conocimiento sobre la superdotación, para la que ha recomendado que se 'flexibilice' el sistema educativo, que se abandone la enseñanza 'para la masa de alumnos' y se tenga en cuenta su heterogeneidad.
'El ejemplo es Finlandia, donde la enseñanza personalizada no coloca al profesor delante del alumno sino que lo acompaña en su aprendizaje, formando dentro del aula grupos de intereses comunes', ha explicado.
Al igual que el TDAH, la superdotación también presenta un componente genético, estimado por Rosner en un 50 por ciento.
'El resto es apoyo, intervención y fomento de sus capacidades, lo que supone que tenemos un margen bastante grande de intervención ante un niño superdotado', ha comentado.
Ha destacado la importancia del colegio y el contacto con otros niños, pero sobre todo a los padres como 'actores muy importantes en la trayectoria' de un niño de estas características.
Rosner ha explicado que superdotación y TDAH 'a menudo se relacionan y se confunden', pero que 'no hay relación directa', y se necesita el 'diagnóstico de un profesional' para determinar si detrás del comportamiento de un niño hay alguno de ellos o 'simplemente es aburrimiento'.
También ha advertido del 'fuerte peligro que puede suponer que un niño se aburra o vaya mal en clase y le den una medicina', y ha recordado la importancia del 'diagnóstico profesional' para saber si realmente hay hiperactividad o superdotación.
Terra Actualidad - EFE
El trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH) que padecen entre un uno y un cuatro por ciento de los niños puede acarrear problemas de inadaptación social -incluso delincuencia- en la edad adulta. Ésta es la tesis que sostuvo ayer Michael Gill, profesor del Departamento de Psiquiatría del Trinity College de Dublín, durante la última jornada del Congreso Internacional de Psicología y Educación celebrado en Oviedo. Gill destacó que el trastorno «no se debe a un gen determinado», sino que se explica por la interacción de un «complejo desorden genético y el entorno familiar, educativo y social en el desarrollo del niño». El experto destacó, asimismo, «la importancia de seguir indagando en el genoma humano en busca de las claves que posibiliten entender bien las bases biológicas» del TDAH y así mejorar las estrategias preventivas y el tratamiento farmacológico.
Julio Antonio González-Pienda, presidente del congreso, recordó que la edad crítica para detectar los casos de hiperactividad se sitúa entre los 6 y los 7 años, cuando los padres se encuentran con niños especialmente impulsivos, en constante movimiento y con problemas para fijar la atención. Cuando estos niños crecen, si su base genética se mezcla con un entorno inadecuado y no se tratan correctamente, «pueden llegar a la violencia o a altos consumos de drogas», advirtió Gill.
«Cuando las necesidades de un niño y la oferta escolar no caminan juntas, el pequeño -o adolescente- se aburre y puede bajar su rendimiento escolar o mostrar comportamientos inadecuados», señaló ayer Waltrud Rosner, directora del Centro Nacional de Austria para la investigación en dotación. Por ello es necesario que el niño reciba una educación más exigente si la demanda, «incluso aunque no esté diagnosticado de superdotación», señaló. «Es necesario que se flexibilice el sistema educativo y se abandone la enseñanza para la masa de alumnos» atendiendo a las necesidades específicas de cada uno, como ocurre en Finlandia, añadió.
Y es que existen distintas formas de inteligencia humana, declaró González-Pienda, las llamadas «inteligencias múltiples» que están recogidas por la nueva ley de Educación, especialmente para adaptar las necesidades de los alumnos en Educación Infantil. «La idea de plantear el sistema educativo pensando en un alumno medio está superada», recalcó el presidente del congreso, destacando la importancia de atender a la heterogeneidad. Rosner subrayó también que la formación de los profesores es fundamental para tratar a los niños con discapacidades. Y es que, aunque la superdotación tiene un componente genético del 50 por ciento, el resto es, comentó, un «gran margen de intervención para fomentar capacidades». LNE
El inglés Peter Farrel, ex presidente de la Asociación Internacional de Psicólogos Escolares y considerado una autoridad mundial en esta materia, ha dicho hoy en Oviedo que los padres y los profesores necesitan 'más ayuda', por eso ha crecido 'mucho internacionalmente' la demanda y el número de psicólogos escolares.
Así lo ha manifestado durante una rueda de prensa celebrada en la jornada inaugural del V Congreso Internacional de Psicología y Educación, que bajo el lema 'Los retos del futuro' reúne hasta el próximo viernes en la capital asturiana a más de un millar de participantes.
Farrell, experto internacional en temas de familia y escuela, pronunciará mañana su conferencia, según ha anunciado en la rueda de prensa en la que ha comparecido junto a Jesús Beltrán, presidente de la Asociación Nacional de Psicología y Educación, y el presidente del Congreso, Julio Antonio González-Pienda
Entre los datos avanzados hoy por Peter Farrell destaca la 'similitud', que a su juicio existe en toda Europa occidental sobre esta problemática, mientras que ha constatado sustanciales diferencias entre los 3.500 alumnos asignados a cada psicólogo en el sistema educativo inglés frente al millar que presenta el holandés.
Para este profesor doctor en Psicología, la llegada de los inmigrantes, que actualmente suponen un 14 por ciento de la tasa escolar, es un problema 'muy importante', que cree que no se está 'enfocando bien' porque se sigue pensando que los inmigrantes 'invaden' cuando habría que mirarlo desde un punto de vista 'enriquecedor'.
Julio Antonio González-Pienda ha subrayado que los objetivos fundamentales del congreso están relacionados con 'intentar dar una respuesta por los especialistas y profesionales que trabajan en el mundo educativo a los grandes interrogantes que han supuesto el hecho de en la sociedad actual el desarrollo tecnológico ha transformado esa sociedad, y sobre todo la escuela y la familia'.
Se trata de 'reunir especialistas de todos los continentes para que puedan discernir cual va a ser el futuro y sobre todo cual va a ser la relación entre la escuela y la familia', ha aseverado el presidente del Congreso.
'Aquí está una de las claves para que los ciudadanos del mañana estén bien preparados para afrontar estos retos, ya que la experiencia de sus padres no les sirve porque el contexto ha cambiado', ha indicado.
A juicio del máximo responsable de la Asociación Nacional de Psicología y Educación ante los términos 'familia-escuela' se utilizan mucho las palabras 'distancia y diferencia', a las que él ha reemplazado por 'divorcio'.
'Es triste pero es así', ha dicho Beltrán, para quien 'todos los padres desean ofrecer la mejor educación posible a sus hijos, y todas las escuelas tratan de ofrecer la mejor a sus alumnos, pero que padres y profesores se pongan de acuerdo en lograr ese objetivo común no es imposible, pero debe de ser muy difícil porque en pocos sitios se lleva a cabo'.
Beltrán ha advertido de que 'las demandas que se hacen mutuamente familia y escuela varían con los años', y que en estos momentos la escuela plantea a los padres 'mayor contacto con los profesores, más tiempo dedicado al diálogo con los hijos, más apoyo para los deberes en casa y mayor participación en las actividades educativas'.
Sobre las exigencias de la familia a los profesores, ha apuntado 'educación de calidad, modelos de referencia, formación en valores y conexión de la escuela con el mundo laboral'.
Terra Actualidad - EFE
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El elevado porcentaje de transmisión por herencia genética del trastorno conocido como Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), situado cerca del 80 por ciento, hace aún más necesaria su detección precoz a través del estudio del comportamiento del niño afectado dentro de su entorno familiar.
'Hay que evitar en la medida de lo posible que lleguen a las consultas familias desesperadas', ha explicado esta mañana a los periodistas Julián Vaquerizo, jefe del Departamento de Neuropediatría del Hospital Infanta Cristina de Badajoz, antes de participar en Valladolid en una jornada técnica sobre ese trastorno.
Vaquerizo ha considerado esencial 'estudiar bien a la familia' para detectar la presencia de un conducta que en la actualidad afecta al siete por ciento de la población infantil en España y que en más de la mitad de los casos mantiene su sintomatología después de los dieciocho años.
La lentitud del desarrollo psicomotor, que a veces afecta al lenguaje de forma 'muy sutil', de la coordinación motora manifestada en la ausencia de 'gateo' y las alteraciones de temperamento son algunos de los síntomas de hiperactividad, que a juicio del neuropediatra 'está bien tratada' en el sistema sanitario español con el único problema de la 'limitación de tiempo'.
Una gran proporción de pediatras utilizan en España el modelo americano para la detección de ese trastorno que presenta una tasa 'muy elevada, en torno al 77 por ciento', de herencia por transmisión genética en cualquiera de sus manifestaciones, 'propia, residual o completa'.
Ese modelo o guía práctica recomienda que la atención u observación directa 'no sea tardía' con el fin de evitar que lleguen a las consultas 'familias ya desesperadas', básicamente durante la etapa preescolar, en el entorno de la familia y también 'a partir de datos de aprendizaje vinculados al neurodesarrollo'.
La edad media de detección se sitúa en torno a los tres años y en más de la mitad de los casos se diagnostica a partir de los dos años de vida.
Vaquerizo ha participado en el IV Encuentro sobre el Déficit de Atención e Hiperactividad en Castilla y León, que se ha celebrado en la Facultad de Medicina de Valladolid con la participación de especialistas de diversos puntos de España.
El Déficit de Atención e Hiperactividad se puede tratar a través de fármacos y también mediante una terapia asociada a la piscopedagogía, en coordinación con la familia, colegio y médicos, con el fin de mostrar a los afectados hábitos de estudio y de mejora del comportamiento para mantener alta su autoestima.
Terra Actualidad - EFE
Infobae | 25/4/2008 SAN MIGUEL de TUCUMÁN Argentina
Esta investigación del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC) confirmó lo que ya habían establecido análisis anteriores: que las principales características del TDAH son la inatención, la hiperactividad y la impulsividad.
Además, resalta la presencia frecuente del llamado trastorno oposicionista desafiante, que empeora otros síntomas como la conducta antisocial, trastornos de ansiedad, depresión y trastornos en el desempeño escolar y conductual.
Este informe, difundido por la Organización Iberoamericana de Información Científica (SIIC), asegura que, por lo general, este tipo de comportamientos agresivos son atribuidos erróneamente a conflictos emocionales profundos asociados a la interacción con los padres, por lo que no se aplican los tratamientos apropiados.
Por eso, este estudio sirvió para demostrar que es la incidencia de TDAH en chicos de entre 6 y 12 años lo que en general lleva a este tipo de trastornos agresivos de conducta.
Las cifras
De la investigación participaron 300 niños, 149 varones y 151 niñas, de entre 6 y 12 años, todos residentes de Capital Federal y Gran Buenos Aires y pertenecientes a clase media y baja.
Para evaluar sus síntomas, se compararon cuestionarios completados previamente por los padres con otros de un grupo en el que ya se había certificado la presencia de TDAH.
Los resultados
De acuerdo con el análisis final, el 9% de los participantes (es decir, 27) presentaron TDAH. Con respecto al trastorno oposicionista desafiante, se comprobó su incidencia en 24 niños (8%).
Los investigadores no encontraron diferencias en la manifestación de TDAH y de trastorno oposicionista desafiante relativas al género de los pacientes.
Como consecuencia del TDAH el 1.3% de las niñas y el 9.4% de los varones debió repetir el grado escolar.
En general, entre el 4% y el 12% de los niños de entre 6 y 12 años sufre este trastorno. No obstante, los profesionales explicaron que el hecho de que alguno o algunos de los síntomas se presenten no significa que el niño sufra TDAH. Para confirmarlo, el menor deberá ser cometido a una evaluación psiquiátrica completa.
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El profesor del Departamento de Psiquiatría del Trinity College de Dublín Michael Gill ha relacionado hoy el trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH) con problemas de inadaptación social y con la delincuencia en la edad adulta.
· Padres y profesores necesitan «más ayuda», por eso ha crecido «mucho internacionalmente» la demanda y el número de psicólogos escolares.
EFE 26 ABR 2008 OVIEDO
Así lo ha explicado en una rueda de prensa en el marco del 'V Congreso Internacional de Psicología y Educación: los retos del futuro', celebrado en Oviedo, en la que también han participado el presidente del Congreso, Julio Antonio González-Pienda, y la directora del Centro Nacional de Austria para la Investigación en Dotación, Waltrud Rosner.
González-Pienda ha definido el TDAH como un 'trastorno compuesto que incluye la dificultad para mantener la atención en una tarea, la impulsividad y la hiperactividad', y ha fijado la edad de diagnóstico entre los seis y los siete años.
Michael Gill ha precisado que, dependiendo de cómo se defina el trastorno, lo padecen entre el uno y el cuatro por ciento de los niños, y ha dicho que 'tiene una importante base genética'.
Gill ha subrayado la necesidad de 'profundizar en las bases genéticas y comprender la interacción entre esta dotación y los contextos educativos, clínicos, familiares y sociales', ya que 'es posible entender más sobre la línea biológica del TDAH'.
Así mismo ha explicado que ciertos fármacos pueden contribuir a prevenir y corregir este desorden, aunque 'algunos niños responden mejor que otros'.
Por su parte, Waltrud Rosner ha expuesto su conocimiento sobre la superdotación, para la que ha recomendado que se 'flexibilice' el sistema educativo, que se abandone la enseñanza 'para la masa de alumnos' y se tenga en cuenta su heterogeneidad.
'El ejemplo es Finlandia, donde la enseñanza personalizada no coloca al profesor delante del alumno sino que lo acompaña en su aprendizaje, formando dentro del aula grupos de intereses comunes', ha explicado.
Al igual que el TDAH, la superdotación también presenta un componente genético, estimado por Rosner en un 50 por ciento.
'El resto es apoyo, intervención y fomento de sus capacidades, lo que supone que tenemos un margen bastante grande de intervención ante un niño superdotado', ha comentado.
Ha destacado la importancia del colegio y el contacto con otros niños, pero sobre todo a los padres como 'actores muy importantes en la trayectoria' de un niño de estas características.
Rosner ha explicado que superdotación y TDAH 'a menudo se relacionan y se confunden', pero que 'no hay relación directa', y se necesita el 'diagnóstico de un profesional' para determinar si detrás del comportamiento de un niño hay alguno de ellos o 'simplemente es aburrimiento'.
También ha advertido del 'fuerte peligro que puede suponer que un niño se aburra o vaya mal en clase y le den una medicina', y ha recordado la importancia del 'diagnóstico profesional' para saber si realmente hay hiperactividad o superdotación.
Terra Actualidad - EFE
El trastorno de hiperactividad puede acarrear inadaptación social y violencia
OVIEDO 27 ABR 2008 (LNE)El trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH) que padecen entre un uno y un cuatro por ciento de los niños puede acarrear problemas de inadaptación social -incluso delincuencia- en la edad adulta. Ésta es la tesis que sostuvo ayer Michael Gill, profesor del Departamento de Psiquiatría del Trinity College de Dublín, durante la última jornada del Congreso Internacional de Psicología y Educación celebrado en Oviedo. Gill destacó que el trastorno «no se debe a un gen determinado», sino que se explica por la interacción de un «complejo desorden genético y el entorno familiar, educativo y social en el desarrollo del niño». El experto destacó, asimismo, «la importancia de seguir indagando en el genoma humano en busca de las claves que posibiliten entender bien las bases biológicas» del TDAH y así mejorar las estrategias preventivas y el tratamiento farmacológico.
Julio Antonio González-Pienda, presidente del congreso, recordó que la edad crítica para detectar los casos de hiperactividad se sitúa entre los 6 y los 7 años, cuando los padres se encuentran con niños especialmente impulsivos, en constante movimiento y con problemas para fijar la atención. Cuando estos niños crecen, si su base genética se mezcla con un entorno inadecuado y no se tratan correctamente, «pueden llegar a la violencia o a altos consumos de drogas», advirtió Gill.
«Cuando las necesidades de un niño y la oferta escolar no caminan juntas, el pequeño -o adolescente- se aburre y puede bajar su rendimiento escolar o mostrar comportamientos inadecuados», señaló ayer Waltrud Rosner, directora del Centro Nacional de Austria para la investigación en dotación. Por ello es necesario que el niño reciba una educación más exigente si la demanda, «incluso aunque no esté diagnosticado de superdotación», señaló. «Es necesario que se flexibilice el sistema educativo y se abandone la enseñanza para la masa de alumnos» atendiendo a las necesidades específicas de cada uno, como ocurre en Finlandia, añadió.
Y es que existen distintas formas de inteligencia humana, declaró González-Pienda, las llamadas «inteligencias múltiples» que están recogidas por la nueva ley de Educación, especialmente para adaptar las necesidades de los alumnos en Educación Infantil. «La idea de plantear el sistema educativo pensando en un alumno medio está superada», recalcó el presidente del congreso, destacando la importancia de atender a la heterogeneidad. Rosner subrayó también que la formación de los profesores es fundamental para tratar a los niños con discapacidades. Y es que, aunque la superdotación tiene un componente genético del 50 por ciento, el resto es, comentó, un «gran margen de intervención para fomentar capacidades». LNE
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Farrell, experto internacional en temas de familia y escuela, pronunciará mañana su conferencia, según ha anunciado en la rueda de prensa en la que ha comparecido junto a Jesús Beltrán, presidente de la Asociación Nacional de Psicología y Educación, y el presidente del Congreso, Julio Antonio González-Pienda
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Para este profesor doctor en Psicología, la llegada de los inmigrantes, que actualmente suponen un 14 por ciento de la tasa escolar, es un problema 'muy importante', que cree que no se está 'enfocando bien' porque se sigue pensando que los inmigrantes 'invaden' cuando habría que mirarlo desde un punto de vista 'enriquecedor'.
Julio Antonio González-Pienda ha subrayado que los objetivos fundamentales del congreso están relacionados con 'intentar dar una respuesta por los especialistas y profesionales que trabajan en el mundo educativo a los grandes interrogantes que han supuesto el hecho de en la sociedad actual el desarrollo tecnológico ha transformado esa sociedad, y sobre todo la escuela y la familia'.
Se trata de 'reunir especialistas de todos los continentes para que puedan discernir cual va a ser el futuro y sobre todo cual va a ser la relación entre la escuela y la familia', ha aseverado el presidente del Congreso.
'Aquí está una de las claves para que los ciudadanos del mañana estén bien preparados para afrontar estos retos, ya que la experiencia de sus padres no les sirve porque el contexto ha cambiado', ha indicado.
A juicio del máximo responsable de la Asociación Nacional de Psicología y Educación ante los términos 'familia-escuela' se utilizan mucho las palabras 'distancia y diferencia', a las que él ha reemplazado por 'divorcio'.
'Es triste pero es así', ha dicho Beltrán, para quien 'todos los padres desean ofrecer la mejor educación posible a sus hijos, y todas las escuelas tratan de ofrecer la mejor a sus alumnos, pero que padres y profesores se pongan de acuerdo en lograr ese objetivo común no es imposible, pero debe de ser muy difícil porque en pocos sitios se lleva a cabo'.
Beltrán ha advertido de que 'las demandas que se hacen mutuamente familia y escuela varían con los años', y que en estos momentos la escuela plantea a los padres 'mayor contacto con los profesores, más tiempo dedicado al diálogo con los hijos, más apoyo para los deberes en casa y mayor participación en las actividades educativas'.
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La lentitud del desarrollo psicomotor, que a veces afecta al lenguaje de forma 'muy sutil', de la coordinación motora manifestada en la ausencia de 'gateo' y las alteraciones de temperamento son algunos de los síntomas de hiperactividad, que a juicio del neuropediatra 'está bien tratada' en el sistema sanitario español con el único problema de la 'limitación de tiempo'.
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