ANÁLISIS· Roberto Fleischer Haro
No podemos cerrar los ojos ante los problemas de los menores que viven degradados por un sin fin de razones que jamás serán justificadas.
SONORA México 24 ABR 2008 (DP)
Es la adolescencia una etapa de transición, de búsqueda y definiciones, el individuo forja su personalidad y en ese lapso procura ejemplos y orientaciones que delineen su ser y su carácter.
Aparece la desilusión, la desconfianza y el adolescente tiende a buscar otras motivaciones no siempre adecuadas y regularmente fuera del hogar.
Los constantes actos delictivos entre menores y qué podemos hacer para evitar que nuestros hijos sean los próximos protagonistas.
Muchachos dispuestos a atacar en forma indiscriminada a sus semejantes no son otra cosa que hijos de familias desintegradas, llenos de profundos sentimientos, de inseguridad, soledad, pesimismo, angustia, amargura, coraje, carentes de fe en la humanidad y en un Ser Superior, es decir, enfermos del alma.
El tema de los menores infractores es también un factor de atención e interés en materia de prevención. Por tal razón, se justifica que analicen sus características, causas y efectos con el fin de proponer estrategias y acciones que permitan reducir los índices de violencia.
No es posible establecer una sola causa como determinante de la conducta antisocial de los menores, motivado en la abundancia de adolescentes que no crecen en una familia común.
No obstante, algunas variantes relacionadas con la familia o la ausencia de ésta, su estructura social, represiva o participativa origina diferentes conductas y viene a degenerar en los menores de la calle.
Hay tantas cuestiones y problemas en el trato de adolescentes de padres separados, que se han escrito muchos y excelentes libros al respecto. Lo más importante es mostrarse honrado y auténtico hacia el adolescente.
El engaño y la falta de honradez qué se les da, la palabrería de los comerciales, el tema de las relaciones públicas, son mucho más perjudiciales que decirles como son los padres en verdad y cuales son sus verdaderos sentimientos.
Con la reestructuración administrativa y la reforma al articulo 18 constitucional y el Sistema Integral de Justicia para Adolescentes, los padres de familia debemos ser un factor conciliador con las disposiciones constituidas por las autoridades, específicamente en lo relacionado con el quehacer de nuestros hijos en la vía pública después de las horas prudentes.
Y razonando lo anterior por tranquilidad y bienestar de las familias, es conveniente y necesario actualizar el Bando de Policía y Gobierno, uno generalizado para todo el estado, considerando que la violación al mismo es muy similar en toda la región, con el interés de que las corporaciones de Seguridad tengan elementos para normar conductas de los menores en la vía pública.
Lo antes expuesto vendría a ayudar a los ordenamientos y modificaciones a la ley que establece el Sistema Integral de Justicia para Adolescentes de Sonora, mientras tanto se tenga presupuesto, se capacite el personal y se cuente con la infraestructura necesaria.
No podemos cerrar los ojos ante los problemas de los menores que viven degradados por un sin fin de razones que jamás serán justificadas.
Algunos menores rectifican sus conductas; pero no pudiendo aguantar más tiempo su desorientación, las dudas que los aquejan, y sin apoyo de ninguna autoridad, vuelven a las andadas y se pierden adhiriéndose de nuevo a cualquier vicio.
DOSSIERPOLITICO.com
* Roberto Fleischer Haro, es egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía.
No podemos cerrar los ojos ante los problemas de los menores que viven degradados por un sin fin de razones que jamás serán justificadas.
SONORA México 24 ABR 2008 (DP)
Es la adolescencia una etapa de transición, de búsqueda y definiciones, el individuo forja su personalidad y en ese lapso procura ejemplos y orientaciones que delineen su ser y su carácter.
Aparece la desilusión, la desconfianza y el adolescente tiende a buscar otras motivaciones no siempre adecuadas y regularmente fuera del hogar.
Los constantes actos delictivos entre menores y qué podemos hacer para evitar que nuestros hijos sean los próximos protagonistas.
Muchachos dispuestos a atacar en forma indiscriminada a sus semejantes no son otra cosa que hijos de familias desintegradas, llenos de profundos sentimientos, de inseguridad, soledad, pesimismo, angustia, amargura, coraje, carentes de fe en la humanidad y en un Ser Superior, es decir, enfermos del alma.
El tema de los menores infractores es también un factor de atención e interés en materia de prevención. Por tal razón, se justifica que analicen sus características, causas y efectos con el fin de proponer estrategias y acciones que permitan reducir los índices de violencia.
No es posible establecer una sola causa como determinante de la conducta antisocial de los menores, motivado en la abundancia de adolescentes que no crecen en una familia común.
No obstante, algunas variantes relacionadas con la familia o la ausencia de ésta, su estructura social, represiva o participativa origina diferentes conductas y viene a degenerar en los menores de la calle.
Hay tantas cuestiones y problemas en el trato de adolescentes de padres separados, que se han escrito muchos y excelentes libros al respecto. Lo más importante es mostrarse honrado y auténtico hacia el adolescente.
El engaño y la falta de honradez qué se les da, la palabrería de los comerciales, el tema de las relaciones públicas, son mucho más perjudiciales que decirles como son los padres en verdad y cuales son sus verdaderos sentimientos.
Con la reestructuración administrativa y la reforma al articulo 18 constitucional y el Sistema Integral de Justicia para Adolescentes, los padres de familia debemos ser un factor conciliador con las disposiciones constituidas por las autoridades, específicamente en lo relacionado con el quehacer de nuestros hijos en la vía pública después de las horas prudentes.
Y razonando lo anterior por tranquilidad y bienestar de las familias, es conveniente y necesario actualizar el Bando de Policía y Gobierno, uno generalizado para todo el estado, considerando que la violación al mismo es muy similar en toda la región, con el interés de que las corporaciones de Seguridad tengan elementos para normar conductas de los menores en la vía pública.
Lo antes expuesto vendría a ayudar a los ordenamientos y modificaciones a la ley que establece el Sistema Integral de Justicia para Adolescentes de Sonora, mientras tanto se tenga presupuesto, se capacite el personal y se cuente con la infraestructura necesaria.
No podemos cerrar los ojos ante los problemas de los menores que viven degradados por un sin fin de razones que jamás serán justificadas.
Algunos menores rectifican sus conductas; pero no pudiendo aguantar más tiempo su desorientación, las dudas que los aquejan, y sin apoyo de ninguna autoridad, vuelven a las andadas y se pierden adhiriéndose de nuevo a cualquier vicio.
DOSSIERPOLITICO.com
* Roberto Fleischer Haro, es egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía.






