CRÍTICA DE CINE · El Correo, Levante-emv, El Semanal Digital, fantasymundo
La acción transcurre en un centro educativo
José Corbacho y Juan Cruz muestran el caleidoscopio de miedos que atenazan la sociedad actual
· El drama 'Cobardes' removerá conciencias, dará que hablar y a más de uno le hará despertar el valor dormido
www.selovasadeciratuspadres.com
¿Sabes lo que están haciendo tus hijos ahora?
ANTON MERIKAETXEBARRIA 0.04.08 BILBAO
Nuevo esfuerzo creativo de los autores de 'Tapas', en un giro de 180 grados en su filmografía para denunciar sin paliativos el siempre preocupante acoso en las aulas. Toda una serie de escolares, en trance de despertar a la vida, son sus protagonistas. Adolescentes de ambos sexos conducidos a veces a un callejón sin salida. En ese sentido, la tragedia de Jokin, el alumno de 14 años del instituto Talaia de Hondarribia, gravita sobre toda la historia, que da paso a un filme durísimo, realizado sin concesiones a la galería y de un pesimismo atroz, en la que no queda, literalmente, títere con cabeza.
Pero no son sólo estos chicos y chicas víctimas del 'bullying' quienes son puestos en la picota, sino también esos padres que con frecuencia no conocen a sus hijos, o sus mismos educadores, dispuestos a mirar para otra parte. Porque en 'Cobardes', el miedo, la incomunicación y la soledad están siempre presentes, tanto en las aulas de los centros de enseñanza, como en las familias, en las empresas y hasta en los medios de comunicación.
Imperfecta pero recomendable película de dos arriesgados directores, que no se casan con nadie a la hora de llamar a las cosas por su nombre, en un título a contracorriente dentro del cine español actual. Así, la cobardía se convierte en madre de la crueldad. Basta reflexionar siquiera un momento sobre algunas de las secuencias más explícitas del filme, que concluye con una brutal canción del grupo de 'hip-hop' La Excepción, que dice: «Los hombres del mañana, menudos hijos de puta». EL CORREO
María Tomás, Valencia
En el centro de esta historia, padres con mobbing en el trabajo, hijos con acoso escolar en el instituto, profesores que no quieren ser policías y colegios que más bien parecen parkings de críos.
En frente, o por dentro, videojuegos que practican la muerte súbita y noticias, siempre de sucesos y violencia verbal o física, individual o de Estado. Agresiones que obligan, al que menos, a practicar la autodefensa. Como respuesta, políticas de seguridad ciudadana, cámaras y alarmas por doquier y algún psicólogo teórico.
Y por encima de todo esto, dos grandes ausencias: más conversación entre todos: padres, hijos, profesores o amigos -de quién es la responsabilidad sino compartida- y el hecho de que son pocos los que ayudan a los demás a encontrar las herramientas para no sufrir ese sentimiento de angustia contra el que no existe ninguna asignatura prevista: el miedo. Ese que nos hace vigilarnos unos a otros.
Es Cobardes, la segunda película que han realizado al alimón, con todo lo que de ácido lleva el cítrico, José Corbacho y Juan Cruz después del éxito de Tapas y sus trabajos en la productora de televisión El Terrat.
Un largometraje que se preestrenaba en el Club Diario Levante y que se presenta como un caleidoscopio de miedos, reales, imaginarios o creados, quién sabe si por interés. El argumento de Cobardes parte de una situación de acoso escolar para realizar una contrastada radiografía de la sociedad actual, certera y acertada, aunque severa. Como dicen los autores, «un retrato de esta imperfecta sociedad en la que vivimos».
Severo el enfoque quizá para abrir reflexiones. Agrio, porque no puede ser de otra manera, el relato del que infringe el maltrato y lo padece. Todo un master sobre las humillaciones verbales, las manipulaciones, las persecuciones, las palizas. Y todo esto, con el móvil como instrumento con el que ejercer presión, también para unas grabaciones que son delito. Un apunte: ¿dónde habrán visto antes esas imágenes para querer grabarlas? A veces, un crío, pese a serlo, ya ha aprendido a cómo hacer daño.
Cobardes aborda con muchos mimbres un tema que, de por sí, es complejo. Gaby es un chaval de catorce años que tiene miedo de ir al colegio. Suspende, se duerme y no se comporta normal, un detalle que sus padres achacan a la supuesta confusión de la adolescencia y que confían, se resolverá sólo.
Quizá Gaby tiene miedo a causa de Guille, un compañero de clase, el jefe de la clase, que, por su parte, tiene miedo de defraudar a su padre, un concejal de seguridad ciudadana que circula por el mundo con guardaespaldas y que está orgulloso del liderazgo de su hijo.
Los padres de ambos también tienen miedo. Los de Gaby temen perder su trabajo (el padre) y no poder mantener la estabilidad familiar (la madre). Los de Guille tienen miedo del poder que les envuelve (el padre) y de no conocer a su propio hijo (la madre). Detalle importante la diferencia entre géneros en los roles familiares. Y después, está Silverio, el dueño de la pizzería, que no le tiene miedo nada.
Un relato audiovisual de pequeñas historias, con sus pequeños personajes, que se amplifica al comprobar su carácter común.
También, la constatación de que los colegios y los institutos son un reflejo de la sociedad, donde se reproducen las mismas situaciones. Porque si los niños sufren acosos, los padres también pasan aprietos en el trabajo, en la familia, con los amigos?Como señalan los autores, «el miedo que puede sentir un chaval acosado es el mismo miedo que puede sentir un adulto ante problemas como la inestabilidad laboral, la inseguridad o la incertidumbre». Pero, como señala el protagonista de la película, «cuando tienes miedo, da igual que suene la alarma, porque nadie la oye».
Quizá, al lema del pizzero «Negar el miedo no hace que desaparezca, así que no se trata de ser el más fuerte sino el más inteligente, que es lo que no abunda». O mejor, a la de la niña: «tengo miedo de tu miedo».
Cuando todavía no ha empezado a descubrir el mundo, Gaby, un adolescente se encuentra en un laberinto sin salida: unos pandilleros a que solo aprende sus valores en las videoconsolas, lo han elegido para hacerle sufrir. En Cobardes, José Corbacho y Juan Cruz, con el acoso escolar como referente, retratan un escenario inquietante, el de aquellos adultos que miran a otro lado. El pequeño perseguido comprenderá muy pronto que no es fácil encontrar comprensión. Quienes le rodean también tienen quien les acosan y preocupados por su propia indefensión no harán nada por nadie. A los padres les angustia el trabajo, a los docentes no encontrar soluciones y a sus pequeños amigos les basta con que no se fijen en ellos.
Corbacho y Cruz utilizan pequeñas historias para reflexionar sobre un estado general donde se acepta la impunidad, según los directores por miedo.
Quizá también sea por falta de información, la transparencia es capaz de resolver más de lo que parece. En Cobardes aparece un político tragándose la disciplina de partido que arrasa sus convicciones morales, una profesora que, mutilada su vocación, solo quiere alejarse del colegio y se ven padres desorientados que olvidan la lealtad a su hijo.
Como un regalo al espectador Corbacho y Cruz introducen un providencial y cinematográfico angel de la guarda, el dueño de una pizzería que viene de Nápoles, la capital de la camorra.
Cobardes removerá conciencias, dará que hablar y a más de uno le hará despertar el valor dormido. LEVANTE
Tras la irregular Tapas, José Corbacho y Juan Cruz vuelven al cine realista -a menudo tan abandonado por la producción española– con Cobardes, una historia centrada en un problema actual y sangrante: el acoso escolar a un adolescente.
Casi todo el mundo –salvo algunos políticos profesionales– es consciente del serio problema que vive la educación en España: altos índices de fracaso escolar, indisciplina en las aulas con amenazas y violencia ejercida sobre los profesores y el acoso de algunos niños y adolescentes por bandas o grupos más o menos organizados. A lo que se une la escasa calidad de la enseñanza, ya denunciada por los organismos europeos para mayor vergüenza de una política educativa que han olvidado la excelencia, el esfuerzo y el mérito para enfangarse en la mediocridad, la corrección política o la malhadada Educación para la Ciudadanía. Por supuesto que la educación en España es una realidad amplia, con multitud de colegios privados, concertados y públicos, y en muchos de ellos no se asiste –por fortuna– a los hechos que hemos descrito o a los que cuenta Cobardes. Pero por desgracia las sombras han proliferado mucho más de lo soportable.
La cinta está protagonizada por Eduardo Garé, Eduardo Espinilla, Elvira Mínguez, Lluís Homar, Antonio de la Torre y Paz Padilla. El miedo es el principal eje de la película. Gaby es un adolescente que tiene miedo porque es acosado por sus compañeros de clase, pero a la vez su madre tiene miedo porque algo falla en su familia y su padre también teme que lo echen del trabajo. Es este miedo el que les hace cobardes.
Corbacho y Cruz logran un buen trabajo, con instantes comprometidos de los que salen airosos. La crítica social se centra en los aspectos humanos. Tal vez se eche en falta un recuerdo de ese sistema educativo que no favorece precisamente la eliminación del acoso y la amenaza, pero la historia está planteada con garra y el desenlace –explosivo– no decepciona. Pese a sus imperfecciones, una película necesaria.
El Semanal Digital
Cobardes, una película atrevida y valiente sobre la educación de los hijos, una nueva película de José Corbacho.
En las pantallas españolas, se estrena “Cobardes”(2008), la doblemente premiada en el Festival de Cine Español de Málaga. El primero de los premios se lo dio La Crítica con su respectiva Biznaga de Plata. Por otra parte, recibió la Mención Especial del Jurado por su valentía en la manera de afrontar un tema tan comprometido como la educación de los hijos.
La historia gira alrededor de Gaby, un niño de 13 años que no quiere ir al colegio, porque Guille le hace la vida imposible. Éste, a su vez, tiene miedo de su padre, el cual le exige demasiado. Y así sucesivamente, todos los personajes de la película reciben presiones de sus superiores y de sus iguales.
En la parte adulta del reparto, Luis Homar está muy bien. Es un hombre conocedor del oficio y lo pongas donde lo pongas lo borda. Elvira Mínguez, una actriz que recuerda físicamente a Pastora Vega, nos vuelve a maravillar, como ya hizo el año pasado con “Pudor” (2007) de los hermanos Ulloa. Antonio de la Torre está razonablemente bien, aunque está irreconocible, puesto que para su próximo papel ha engordado nada más y nada menos que treinta kilos. Paz Padilla ha tenido la primera oportunidad de hacer un papel serio, pero está muy contenida y su interpretación resulta un tanto forzada. En lo referente a los actores infantiles, la cosa cambia. Hay que decir que los chavales no desarrollan del todo bien sus personajes y sus interpretaciones dejan mucho que desear, a pesar de que deberían ser los mejores dada la importancia de sus papeles en la historia.
Cambiando de tema, se puede decir que José Corbacho ha dado un gran paso como director, ya que, me pareció lamentable su ópera prima “Tapas” que caía en las típicas vulgaridades de algunos realizadores españoles. En este caso, ha subido el listón con una cinta, por lo menos entretenida, la cual denuncia el acoso escolar principalmente. También, introduce otros temas como la mafia o la presiones en el trabajo con el ingenio que caracteriza a esta pareja de realizadores y guionistas como Juan Cruz y Corbacho. Lo que me da pie a hablar del libreto, que deja muchos cabos sueltos e introduce algunos temas con calzador que parece que eran “necesarios” para completar el largometraje. La situación más desacertada es la de la camorra italiana que no aporta nada interesante y reseñable. Además da la impresión que los diálogos no están suficientemente trabajados. De todas formas, es necesario reconocer el excelente trabajo de documentación del que hace gala, porque cuenta todos los pormenores que suceden en los colegios y, en especial, en los centros de secundaria, donde la disciplina brilla por su ausencia. Desde luego, es el mejor sitio para pasar desapercibido, ya que el adolescente, que destaque en algo, puede convertirse en un desgraciado de por vida.
Por otro lado, una de las canciones de la banda sonora corresponde al grupo “La excepción”, uno de los pilares del hip hop en España. Un conjunto de raperos que hacen una implacable crítica a los niños del móvil y creo que no les falta razón, a pesar de la dureza de sus letras.
Como curiosidad, para el actor Eduardo Garé lo más difícil no fue hacer de acosado, sino las carreras que tuvieron realizar, pues no las hacían correctamente, por lo que había que repetir las escenas una y otra vez, con lo que los niños acabaron realmente agotados.
Por último, me llamó la atención que Enrique del Pozo fuese la persona que se encargase de controlar y estar pendiente de las necesidades de los chavales en la promoción del largometraje.
Conclusión, nos encontramos con un largometraje trabajado en su contenido que explica lo que ocurre en los centro educativos repartidos por toda la geografía española. La caracterización de la pandilla de pillos del relato cinematográfico es real como la vida misma, abarcando a todos los estratos sociales. En este filme se hace una crítica social desde un punto de vista comercial que se deja ver. Le doy un 6. FANTASyMUNDO (contiene galería)
FICHA
Directores: José Corbacho y Juan Cruz.
Intérpretes:Lluís Homar (Guillermo), Elvira Mínguez (Merche), Paz Padilla (Magda), Antonio de la Torre (Joaquín), Javier Bódalo (Chape), Eduardo Espinilla (Guille), Eduardo Garé (Gaby), Ariadna Gaya (Carla).
Guión: J. Corbacho y J. Cruz.
Duración: 97 mins.
Género: drama.
España, 2008. Filmax y Antena3
Oficial
Web »http://movies.filmax.com/cobardes/
TRAILER Filmax http://www.filmax.com/trailers/2426_frame.htm
Ficha Técnica http://www.filmax.com/fichas/2426.htm
Europa Press
Galería, cartel, trailer
TAMBIÉN
sábado, 26 de abril
Corbacho· «'Cobardes' habla de varios tipos de acoso»
DE ESTRENO· Al salir de clase... el infierno
La acción transcurre en un centro educativo
José Corbacho y Juan Cruz muestran el caleidoscopio de miedos que atenazan la sociedad actual
· El drama 'Cobardes' removerá conciencias, dará que hablar y a más de uno le hará despertar el valor dormido
www.selovasadeciratuspadres.com ¿Sabes lo que están haciendo tus hijos ahora?
ANTON MERIKAETXEBARRIA 0.04.08 BILBAO
Nuevo esfuerzo creativo de los autores de 'Tapas', en un giro de 180 grados en su filmografía para denunciar sin paliativos el siempre preocupante acoso en las aulas. Toda una serie de escolares, en trance de despertar a la vida, son sus protagonistas. Adolescentes de ambos sexos conducidos a veces a un callejón sin salida. En ese sentido, la tragedia de Jokin, el alumno de 14 años del instituto Talaia de Hondarribia, gravita sobre toda la historia, que da paso a un filme durísimo, realizado sin concesiones a la galería y de un pesimismo atroz, en la que no queda, literalmente, títere con cabeza.
Pero no son sólo estos chicos y chicas víctimas del 'bullying' quienes son puestos en la picota, sino también esos padres que con frecuencia no conocen a sus hijos, o sus mismos educadores, dispuestos a mirar para otra parte. Porque en 'Cobardes', el miedo, la incomunicación y la soledad están siempre presentes, tanto en las aulas de los centros de enseñanza, como en las familias, en las empresas y hasta en los medios de comunicación.
Imperfecta pero recomendable película de dos arriesgados directores, que no se casan con nadie a la hora de llamar a las cosas por su nombre, en un título a contracorriente dentro del cine español actual. Así, la cobardía se convierte en madre de la crueldad. Basta reflexionar siquiera un momento sobre algunas de las secuencias más explícitas del filme, que concluye con una brutal canción del grupo de 'hip-hop' La Excepción, que dice: «Los hombres del mañana, menudos hijos de puta». EL CORREO
Listos, manipuladores y... cobardes
José Corbacho y Juan Cruz muestran el caleidoscopio de miedos que atenazan la sociedad actualMaría Tomás, Valencia
En el centro de esta historia, padres con mobbing en el trabajo, hijos con acoso escolar en el instituto, profesores que no quieren ser policías y colegios que más bien parecen parkings de críos.
En frente, o por dentro, videojuegos que practican la muerte súbita y noticias, siempre de sucesos y violencia verbal o física, individual o de Estado. Agresiones que obligan, al que menos, a practicar la autodefensa. Como respuesta, políticas de seguridad ciudadana, cámaras y alarmas por doquier y algún psicólogo teórico.
Y por encima de todo esto, dos grandes ausencias: más conversación entre todos: padres, hijos, profesores o amigos -de quién es la responsabilidad sino compartida- y el hecho de que son pocos los que ayudan a los demás a encontrar las herramientas para no sufrir ese sentimiento de angustia contra el que no existe ninguna asignatura prevista: el miedo. Ese que nos hace vigilarnos unos a otros.
Es Cobardes, la segunda película que han realizado al alimón, con todo lo que de ácido lleva el cítrico, José Corbacho y Juan Cruz después del éxito de Tapas y sus trabajos en la productora de televisión El Terrat.
Un largometraje que se preestrenaba en el Club Diario Levante y que se presenta como un caleidoscopio de miedos, reales, imaginarios o creados, quién sabe si por interés. El argumento de Cobardes parte de una situación de acoso escolar para realizar una contrastada radiografía de la sociedad actual, certera y acertada, aunque severa. Como dicen los autores, «un retrato de esta imperfecta sociedad en la que vivimos».
Severo el enfoque quizá para abrir reflexiones. Agrio, porque no puede ser de otra manera, el relato del que infringe el maltrato y lo padece. Todo un master sobre las humillaciones verbales, las manipulaciones, las persecuciones, las palizas. Y todo esto, con el móvil como instrumento con el que ejercer presión, también para unas grabaciones que son delito. Un apunte: ¿dónde habrán visto antes esas imágenes para querer grabarlas? A veces, un crío, pese a serlo, ya ha aprendido a cómo hacer daño.
Cobardes aborda con muchos mimbres un tema que, de por sí, es complejo. Gaby es un chaval de catorce años que tiene miedo de ir al colegio. Suspende, se duerme y no se comporta normal, un detalle que sus padres achacan a la supuesta confusión de la adolescencia y que confían, se resolverá sólo.
Quizá Gaby tiene miedo a causa de Guille, un compañero de clase, el jefe de la clase, que, por su parte, tiene miedo de defraudar a su padre, un concejal de seguridad ciudadana que circula por el mundo con guardaespaldas y que está orgulloso del liderazgo de su hijo.
Los padres de ambos también tienen miedo. Los de Gaby temen perder su trabajo (el padre) y no poder mantener la estabilidad familiar (la madre). Los de Guille tienen miedo del poder que les envuelve (el padre) y de no conocer a su propio hijo (la madre). Detalle importante la diferencia entre géneros en los roles familiares. Y después, está Silverio, el dueño de la pizzería, que no le tiene miedo nada.
Un relato audiovisual de pequeñas historias, con sus pequeños personajes, que se amplifica al comprobar su carácter común.
También, la constatación de que los colegios y los institutos son un reflejo de la sociedad, donde se reproducen las mismas situaciones. Porque si los niños sufren acosos, los padres también pasan aprietos en el trabajo, en la familia, con los amigos?Como señalan los autores, «el miedo que puede sentir un chaval acosado es el mismo miedo que puede sentir un adulto ante problemas como la inestabilidad laboral, la inseguridad o la incertidumbre». Pero, como señala el protagonista de la película, «cuando tienes miedo, da igual que suene la alarma, porque nadie la oye».
Quizá, al lema del pizzero «Negar el miedo no hace que desaparezca, así que no se trata de ser el más fuerte sino el más inteligente, que es lo que no abunda». O mejor, a la de la niña: «tengo miedo de tu miedo».
Despertando el valor dormido
Fernando Franco, ValenciaCuando todavía no ha empezado a descubrir el mundo, Gaby, un adolescente se encuentra en un laberinto sin salida: unos pandilleros a que solo aprende sus valores en las videoconsolas, lo han elegido para hacerle sufrir. En Cobardes, José Corbacho y Juan Cruz, con el acoso escolar como referente, retratan un escenario inquietante, el de aquellos adultos que miran a otro lado. El pequeño perseguido comprenderá muy pronto que no es fácil encontrar comprensión. Quienes le rodean también tienen quien les acosan y preocupados por su propia indefensión no harán nada por nadie. A los padres les angustia el trabajo, a los docentes no encontrar soluciones y a sus pequeños amigos les basta con que no se fijen en ellos.
Corbacho y Cruz utilizan pequeñas historias para reflexionar sobre un estado general donde se acepta la impunidad, según los directores por miedo.
Quizá también sea por falta de información, la transparencia es capaz de resolver más de lo que parece. En Cobardes aparece un político tragándose la disciplina de partido que arrasa sus convicciones morales, una profesora que, mutilada su vocación, solo quiere alejarse del colegio y se ven padres desorientados que olvidan la lealtad a su hijo.
Como un regalo al espectador Corbacho y Cruz introducen un providencial y cinematográfico angel de la guarda, el dueño de una pizzería que viene de Nápoles, la capital de la camorra.
Cobardes removerá conciencias, dará que hablar y a más de uno le hará despertar el valor dormido. LEVANTE
Un viaje al acoso escolar... y algo más
Fernando Alonso Barahona, El Semanal DigitalTras la irregular Tapas, José Corbacho y Juan Cruz vuelven al cine realista -a menudo tan abandonado por la producción española– con Cobardes, una historia centrada en un problema actual y sangrante: el acoso escolar a un adolescente.
Casi todo el mundo –salvo algunos políticos profesionales– es consciente del serio problema que vive la educación en España: altos índices de fracaso escolar, indisciplina en las aulas con amenazas y violencia ejercida sobre los profesores y el acoso de algunos niños y adolescentes por bandas o grupos más o menos organizados. A lo que se une la escasa calidad de la enseñanza, ya denunciada por los organismos europeos para mayor vergüenza de una política educativa que han olvidado la excelencia, el esfuerzo y el mérito para enfangarse en la mediocridad, la corrección política o la malhadada Educación para la Ciudadanía. Por supuesto que la educación en España es una realidad amplia, con multitud de colegios privados, concertados y públicos, y en muchos de ellos no se asiste –por fortuna– a los hechos que hemos descrito o a los que cuenta Cobardes. Pero por desgracia las sombras han proliferado mucho más de lo soportable.
La cinta está protagonizada por Eduardo Garé, Eduardo Espinilla, Elvira Mínguez, Lluís Homar, Antonio de la Torre y Paz Padilla. El miedo es el principal eje de la película. Gaby es un adolescente que tiene miedo porque es acosado por sus compañeros de clase, pero a la vez su madre tiene miedo porque algo falla en su familia y su padre también teme que lo echen del trabajo. Es este miedo el que les hace cobardes.
Corbacho y Cruz logran un buen trabajo, con instantes comprometidos de los que salen airosos. La crítica social se centra en los aspectos humanos. Tal vez se eche en falta un recuerdo de ese sistema educativo que no favorece precisamente la eliminación del acoso y la amenaza, pero la historia está planteada con garra y el desenlace –explosivo– no decepciona. Pese a sus imperfecciones, una película necesaria.
El Semanal Digital
Cobardes, de Corbacho
Victor Alvarado 03/05/2008 (FANTASyMUNDO)Cobardes, una película atrevida y valiente sobre la educación de los hijos, una nueva película de José Corbacho.
En las pantallas españolas, se estrena “Cobardes”(2008), la doblemente premiada en el Festival de Cine Español de Málaga. El primero de los premios se lo dio La Crítica con su respectiva Biznaga de Plata. Por otra parte, recibió la Mención Especial del Jurado por su valentía en la manera de afrontar un tema tan comprometido como la educación de los hijos.
La historia gira alrededor de Gaby, un niño de 13 años que no quiere ir al colegio, porque Guille le hace la vida imposible. Éste, a su vez, tiene miedo de su padre, el cual le exige demasiado. Y así sucesivamente, todos los personajes de la película reciben presiones de sus superiores y de sus iguales.
En la parte adulta del reparto, Luis Homar está muy bien. Es un hombre conocedor del oficio y lo pongas donde lo pongas lo borda. Elvira Mínguez, una actriz que recuerda físicamente a Pastora Vega, nos vuelve a maravillar, como ya hizo el año pasado con “Pudor” (2007) de los hermanos Ulloa. Antonio de la Torre está razonablemente bien, aunque está irreconocible, puesto que para su próximo papel ha engordado nada más y nada menos que treinta kilos. Paz Padilla ha tenido la primera oportunidad de hacer un papel serio, pero está muy contenida y su interpretación resulta un tanto forzada. En lo referente a los actores infantiles, la cosa cambia. Hay que decir que los chavales no desarrollan del todo bien sus personajes y sus interpretaciones dejan mucho que desear, a pesar de que deberían ser los mejores dada la importancia de sus papeles en la historia.
Cambiando de tema, se puede decir que José Corbacho ha dado un gran paso como director, ya que, me pareció lamentable su ópera prima “Tapas” que caía en las típicas vulgaridades de algunos realizadores españoles. En este caso, ha subido el listón con una cinta, por lo menos entretenida, la cual denuncia el acoso escolar principalmente. También, introduce otros temas como la mafia o la presiones en el trabajo con el ingenio que caracteriza a esta pareja de realizadores y guionistas como Juan Cruz y Corbacho. Lo que me da pie a hablar del libreto, que deja muchos cabos sueltos e introduce algunos temas con calzador que parece que eran “necesarios” para completar el largometraje. La situación más desacertada es la de la camorra italiana que no aporta nada interesante y reseñable. Además da la impresión que los diálogos no están suficientemente trabajados. De todas formas, es necesario reconocer el excelente trabajo de documentación del que hace gala, porque cuenta todos los pormenores que suceden en los colegios y, en especial, en los centros de secundaria, donde la disciplina brilla por su ausencia. Desde luego, es el mejor sitio para pasar desapercibido, ya que el adolescente, que destaque en algo, puede convertirse en un desgraciado de por vida.
Por otro lado, una de las canciones de la banda sonora corresponde al grupo “La excepción”, uno de los pilares del hip hop en España. Un conjunto de raperos que hacen una implacable crítica a los niños del móvil y creo que no les falta razón, a pesar de la dureza de sus letras.
Como curiosidad, para el actor Eduardo Garé lo más difícil no fue hacer de acosado, sino las carreras que tuvieron realizar, pues no las hacían correctamente, por lo que había que repetir las escenas una y otra vez, con lo que los niños acabaron realmente agotados.
Por último, me llamó la atención que Enrique del Pozo fuese la persona que se encargase de controlar y estar pendiente de las necesidades de los chavales en la promoción del largometraje.
Conclusión, nos encontramos con un largometraje trabajado en su contenido que explica lo que ocurre en los centro educativos repartidos por toda la geografía española. La caracterización de la pandilla de pillos del relato cinematográfico es real como la vida misma, abarcando a todos los estratos sociales. En este filme se hace una crítica social desde un punto de vista comercial que se deja ver. Le doy un 6. FANTASyMUNDO (contiene galería)
FICHADirectores: José Corbacho y Juan Cruz.
Intérpretes:Lluís Homar (Guillermo), Elvira Mínguez (Merche), Paz Padilla (Magda), Antonio de la Torre (Joaquín), Javier Bódalo (Chape), Eduardo Espinilla (Guille), Eduardo Garé (Gaby), Ariadna Gaya (Carla).
Guión: J. Corbacho y J. Cruz.
Duración: 97 mins.
Género: drama.
España, 2008. Filmax y Antena3
Oficial
Web »http://movies.filmax.com/cobardes/
TRAILER Filmax http://www.filmax.com/trailers/2426_frame.htm
Ficha Técnica http://www.filmax.com/fichas/2426.htm
Europa Press
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TAMBIÉNsábado, 26 de abril
Corbacho· «'Cobardes' habla de varios tipos de acoso»
DE ESTRENO· Al salir de clase... el infierno






