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sábado, 03 de mayo de 2008
REPORTAJE  La condición de víctima y experiencias nocivas en la adolescencia están en el origen de la patología
 Los pedófilos son pocos; la mayoría de abusos se da en el seno del hogar

  · Carencias afectivas pueden llevar a los adultos a buscar cariño en los niños
  ·  Los pederastas buscan trabajos que les permitan estar cerca de menores
  · Internet puede reforzar su idea de que lo que hacen es aceptable
 
relacionado

· El comercio de la inocencia
4 entregas de Cecilia Lavalle, periodista mexicana, sobre pederastia en México
 JESÚS GARCÍA 02/05/2008 mADRID (EL PAIS)
  ¿Qué ocurre en la mente de un individuo para que se excite tocando a un menor? Los expertos no han dado aún con una respuesta clara para explicar esta patología, la pedofilia. Apuntan hipótesis: experiencias nocivas en la adolescencia o el hecho de haber sufrido abusos en el pasado pueden conducir al adulto por la senda del delito. Los pedófilos sienten un impulso irrefrenable y saltan de la fantasía a la realidad. Y aunque Internet, con sus comunidades virtuales y foros, les ha dado alas, según los expertos, son pocos. La mayoría de abusos a críos se dan en casa. Lo que añade el incesto. Una fuerte depresión, el fracaso en las relaciones personales o la ingesta de alcohol pueden desinhibir a un individuo para que acabe abusando de su hija, nieta o sobrina. Con 'a', porque la mayoría de víctimas son niñas.

 Gums and Friends. Es decir, Chicles y Amigos. Es el nombre con el que José A. P. bautizó su tienda de golosinas, en el apacible paseo de Vilanova (Barcelona), que da al puerto. El local sigue abierto, pero José ya no despacha a nadie. Está en la cárcel por supuestos abusos a dos niñas. Las víctimas son hijas de dos empleadas rumanas que trabajaban para él en una panadería. El hombre, de 33 años, se ganó la confianza de las pequeñas. Con argucias, las llevaba a Gums and Friends mientras sus madres vendían pan. En el almacén, las obligaba a masturbarle.
 
 Cometió los abusos de forma reiterada. Un patrón que se repite en casi todos los pederastas, concluyen los expertos. Su perversa estrategia le funcionó hasta que una de las niñas no quiso seguir con el juego y se lo contó a la madre, que acudió a la policía. No era la primera vez que detenían a José por ese motivo. Los pederastas, insisten los psicólogos, reinciden porque no pueden frenar sus impulsos.
 
 José vivía con su pareja en un piso contiguo a la tienda. Pasaba por ser un hombre "cordial y simpático". Su nombre ha sido borrado del buzón con tippex. Los vecinos se preguntan si hubiera podido actuar de otro modo. Lo más probable es que no. "Hay pedófilos que se contienen porque saben el daño que causan, o porque temen a la policía. Pero la mayoría acaban delinquiendo", opina Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica en la Universidad del País Vasco, que recuerda que hay que distinguir entre pedofilia (un concepto clínico que indica atracción por los niños) y pederastia, que supone el delito de abusar de ellos. El primer paso de los pedófilos es consumir pornografía infantil. Más tarde contactan con sus posibles víctimas y "despliegan estrategias de seducción", sigue el experto.
 
 La adolescencia es clave en el nacimiento de esta psicopatología. "Si el joven se excita con estímulos atípicos, como imágenes infantiles, puede acabar asociando placer sexual con niños", aclara Echeburúa. Esa hipótesis la corrobora Santiago Redondo, profesor de Psicología y Criminología de la Universidad de Barcelona: "El adolescente se inicia en el sexo pensando en niños. El problema es que reproduce esa experiencia en su imaginación".
 
 La creencia, exaltada por el cine y la televisión, de que la víctima se convierte en verdugo, es cierta. Al menos, en parte. "Los niños de los que han abusado sufren interferencias en su desarrollo emocional. Por eso pueden tener comportamientos anómalos", indica Echeburúa. El responsable de tratamiento de la cárcel barcelonesa de Brians 2, Joan Carles Navarro, ha visitado a cientos de pederastas condenados y ha visto casos sorprendentes: "Un hombre admitió que abusaron de él a los 12 años; la misma edad que tenían sus víctimas. Entonces otro paciente se puso en pie y recordó, para su sorpresa, que también abusaron de él".
 
 Los expertos consideran que la transformación de víctima en verdugo era más frecuente en el pasado, cuando no existía tratamiento alguno y los menores llevaban el asunto en el más absoluto secreto. Además, alertan de que puede darse el efecto contrario: el adulto ejerce una sobrevigilancia sobre el menor para evitar que él también tenga que sufrir. En todo caso, destacan los psicólogos, parece que en la pedofilia no hay factores genéticos implicados, aunque admiten que quedan terrenos por descubrir.
 
 ¿Cómo se distingue a un pedófilo? Los psicólogos sí han dado aquí con respuestas firmes, de manual. El pedófilo se muestra simpático al lado del niño; disfruta de una capacidad de atracción que le permite ganarse su confianza sin necesidad, por lo general, de usar la fuerza. El caso de Mari Luz es, en ese sentido, excepcional. Con los adultos, el pedófilo se siente incómodo. Procura rodearse de niños a través del trabajo y el tiempo libre: sacerdotes, monitores de colonias o vendedores de caramelos, entre otros. Casi todos son hombres.
 
 Algo funciona mal en la mente de los pedófilos. Justifican su conducta. Para convencerse de que actúan bien alteran, si les conviene, su pensamiento. "Sufren distorsiones cognitivas. Se dicen a sí mismos que a los niños les gusta que les toquen, que no hay nada de malo en ello, que es otra forma de cariño", reflexiona Redondo. Se trata de una cómoda excusa y de un fraude, pues la relación "es asimétrica" y el niño "no está en condiciones de decidir qué quiere, aunque diga que sí", añade Echeburúa.
 
 Internet ha reforzado su engaño. "Gracias a la Red, el individuo contacta con un grupo y se siente ubicado. Es un factor de riesgo", asegura Redondo. Los boy lovers -así se les llama en su refugio virtual- se prestan apoyo y comprensión desde el anonimato, lo que dificulta la acción policial. El fenómeno aún no ha sido abordado en toda su dimensión.
 
 Según diversos estudios, más de un 20% de las niñas y un 10% de los niños han sido víctimas de abusos. Y no hay tantos pedófilos; de hecho, numéricamente son pocos. La razón es que la mayoría de abusos (más del 65%, según otros informes) se dan en casa y a manos de hombres que, en principio, prefieren a adultos para sus relaciones sexuales. Son los llamados "pedófilos circunstanciales" o "abusadores intrafamiliares". Se trata de personas que se interesan por los menores a raíz de alguna carencia. Hay tantos orígenes como circunstancias personales. "Ruptura de pareja, insatisfacción, depresión, búsqueda de experiencias nuevas, disponibilidad de los niños, soledad", resume Echeburúa. "Mezclan el afecto paterno-filial con el amor sexual. De alguna manera, los padres se enamoran de sus hijas", concluye Navarro. Si la obsesión se lleva al extremo, puede conducir a casos como el del austriaco Josef Fritzl, que abusó reiteradamente de su hija Elisabeth y la mantuvo encerrada en un sótano 24 años. Su caso sólo lo explican los expertos por una patología mucho más acentuada cuyas consecuencias no son, por fortuna, habituales.
 
 ¿Dónde está la frontera entre el cariño hacia los hijos y el abuso? La marca el sentido común. Y una señal muy obvia: la excitación. "Un adulto sano distingue entre el afecto y un componente sexual, que se manifiesta de forma evidente", señala Echeburúa. Al traspasar esa delgada línea, el adulto se desboca. A diferencia de los pedófilos desconocidos, prolongan los abusos indefinidamente, porque el niño está a su lado. El familiar -padre, tío, abuelo, hermano- seduce y amenaza según le convenga. Primero viene el cortejo: la niña como preferida de la casa. Sigue la complicidad: es un secreto entre los dos. Y el recurso previo a la violencia: si la niña se chiva, a su madre le pasará tal o cual cosa.
 
 Superar el trauma es harto complicado. Más aún si el tormento se da en el hogar. Y no sólo porque los abusos son continuos, sino porque el niño se siente decepcionado y traicionado por los adultos. Para colmo, el episodio puede acabar con la estabilidad familiar. Las niñas se sienten culpables por no haberse dado cuenta de lo que ocurría. Una sensación que crece cuando el menor cuenta lo ocurrido. Los familiares, dicen los expertos, suelen hacer caso al menor. El asunto, sin embargo, compromete la estabilidad familiar. El niño se pregunta entonces si hubiera sido mejor estar callado. Renace así el sentimiento de culpa.
 
 Eso, cuando el niño se da cuenta de lo que ocurre. Porque, si el daño se produce en una edad temprana (hasta los cinco años) puede percibirlo como algo "normal"; incluso como enamoramiento. ¿Por qué? "El abusador las manipula para crear un nexo de complicidad", afirma Mariana González, psicóloga de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente.
 
 Si el abuso persiste, el menor despierta. La televisión o una charla con amigos pueden abrirle los ojos. O empieza a interesarse por compañeros de clase y rechaza el contacto con el abusador. Algunos menores deciden entonces hablar. "El familiar al que acude es clave. No puede ser un cómplice silencioso que no da la voz de alarma por miedo a lo que pasará", insiste González. A otros les cuesta más verbalizar. Pero los síntomas aparecen igual: "Introversión, agresividad, demanda de atención, alergias, erupciones... No se trata de pensar que nuestro hijo es víctima de abuso, sino de contemplar esa opción", sostiene González.
 
 Los problemas afloran tarde o temprano. La mayoría de pacientes que acuden a la asociación son adultos. "Algunos, con 60 años, no lo han contado nunca. Viven el secreto como una losa. Cuando lo cuentan a la familia, mejoran", dice la psicóloga. ¿Qué les hace buscar ayuda tiempo después? "Suele ser una patología sexual. Pero a veces no. Por ejemplo, una madre tiene un bebé y ha de llevarlo a que lo vea el abuelo, el hombre que había abusado de ella".
 
 Tratar a los pedófilos también resulta complejo. Sólo se les atiende cuando ya están en la cárcel. Un proyecto pionero en la cárcel de Brians demostró que los agresores sexuales bajo tratamiento tuvieron un nivel de reincidencia 14 puntos menor a los no tratados. Ahora el proyecto se llevará a una treintena de cárceles españolas. "Hay que trabajar mucho la empatía", dice Navarro, que ha visto casos de todo tipo. "Un preso nos contó que había tenido tres relaciones con mujeres. En los tres casos, la mujer tenía una niña de la misma edad y él ni se había dado cuenta". Redondo, por su parte, cree básico trabajar la prevención para "cortar por lo sano" si se detecta algún "incidente confuso" en la adolescencia. EL PAIS

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La prostitución infantil es forzada, nunca una elección

El comercio de la inocencia

     Cecilia Lavalle, periodista y feminista en Quintana Roo, México, integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, publica cuatro entregas de opinión y denuncia sobre explotación sexual infantil en México.
    Las recogen los diarios El Siglo de Durango (www.elsiglodedurango.com.mx) y El Rotativo de Querétaro (www.rotativo.com.mx). De éste último señalo aquí los Links y pongo al final el texto completo con las 4 partes seguidas.
 
Primera parte  miércoles 9 de abril de 2008
¿Quieres un chico? ¿De qué edad? De la que quieras. Ocho, diez, catorce. A Sunil lo vendió su padre cuando tenía diez años porque compró un televisor que no tenía con qué pagar. Jagath tenía siete cuando su tía lo entregó a un inglés que a cambio de escuela y comida de tarde en tarde abusaba de él o de otros cinco chicos.

Segunda parte martes 15 de abril de 2008
Tiene siglas que lo definen. Como el SIDA. Pero no es una epidemia, aunque pareciera. Se trata de la ESCNNA: Explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes.

Tercera parte  martes 22 de abril de 2008
 Con traje o en mangas de camisa. Con sotana o en pants deportivos. Banqueros, empresarios, comerciantes, profesionistas, ministros de culto. Casados o solteros. Hombres casi todos, pero también mujeres. Ciudadanos que a ojos de la sociedad son decentes, honorables, ejemplo en su comunidad. Ésas son las características del pedófilo.

Cuarta y última parte miércoles 30 de abril de 2008
Pobreza, violencia doméstica, corrupción, impunidad, son algunos de los elementos que fomentan la pederastia. En México tenemos todos y algunos más. En 2003 la noticia, el escándalo. Un hotelero de Cancún, Succar Kuri, era pederasta.


TEXTO COMPLETO (de las 4 entregas)
OPINIÓN

La prostitución infantil es forzada, nunca una elección

El comercio de la inocencia
Por Cecilia Lavalle*
Primera parte

México DF, 9 abril 08 (CIMAC).- ¿Quieres un chico? ¿De qué edad? De la que quieras. Ocho, diez, catorce. A Sunil lo vendió su padre cuando tenía diez años porque compró un televisor que no tenía con qué pagar. Jagath tenía siete cuando su tía lo entregó a un inglés que a cambio de escuela y comida de tarde en tarde abusaba de él o de otros cinco chicos.
 
Estas historias no me las contaron a mí. Se las contaron a Martín Caparrós, quien escribió una ilustradora y aterradora crónica sobre la prostitución infantil (El sí de los niños, Letras Libres, diciembre 2005, año VII, número 84).
 
Y aunque los niños de los que escribió vivían en Sri Lanka, lo aterrador es que podrían llamarse de cualquier otra manera y vivir en cualquier otra parte del planeta, porque el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calcula que en situación de prostitución forzada se encuentran alrededor de dos millones de niños y niñas en el mundo.
 
El pasado viernes se conmemoró el Día Mundial contra la Prostitución Infantil. Y ya debería parecernos escalofriante requerir de fijar en el calendario una fecha para llamar la atención respecto de un asunto que violenta a quienes deben vivir en lo que románticamente llamamos la edad de la inocencia.
 
La explotación de niños y niñas es cada vez uno de los negocios ilegales más lucrativos del mundo, señaló el año pasado Heide Simonis, presidenta de Unicef en Alemania.
 
Y lo dijo cuando Somaly Man presentó su libro El silencio de la inocencia, donde relata su experiencia al ser vendida a un burdel en Camboya cuando tenía 14 años. Ella, a diferencia de millones tuvo suerte. Escapó a los 20 años y fundó una organización para ayudar a víctimas de prostitución.
 
Se calcula que la prostitución de menores de edad y la pornografía infantil generan unos 6 mil millones de euros anuales.
 
Según Unicef casi la mitad de las víctimas proceden de países de Asia, como Camboya, Laos o Vietnam. Muchas veces son exportados a Tailandia, Malasia, Hong Kong. O bien, considerados como parte de los atractivos turísticos que se ofrecen a los visitantes.
 
Martín Caparrós en su crónica nos cuenta: En 1980 el primer ministro de Tailandia se dirigía a una reunión de gobernadores: "Para incrementar el turismo en nuestro país, señores gobernadores, deben contar con las bellezas naturales de sus provincias, así como con ciertas formas de entretenimiento que algunos de ustedes pueden considerar desagradables y vergonzosas porque son formas de esparcimiento sexual que atraen a los turistas. Debemos hacerlo, porque tenemos que considerar los puestos de trabajo que esto puede crear".
 
Claro, hay autoridades que no lo dicen en voz alta, pero lo permiten en voz baja.
 
Ahí está Cuba, Brasil o Santo Domingo, nos cuenta Caparrós, a donde acuden en busca de mulatas, turistas sexuales italianos, mexicanos, españoles. A Filipinas o Tailandia acuden australianos, japoneses, norteamericanos y chinos, en busca de sumisas orientales. A Sri Lanka, pedófilos europeos acuden en busca de niños. Y baste saber que ahí el turismo es la tercera fuente de divisas, después del té y la industria textil.
 
"Las estadísticas no son del todo fiables --prosigue Martín Caparrós-- pero se supone que hay en las playas que rodean la capital, Colombo, unos treinta mil menores de edad, entre seis y dieciséis años, que se prostituyen".
 
Entre ellos Sunil, Jagath, Boby, de quienes nos cuenta el autor de la crónica. Niños que llegaron a la prostitución de manera forzada. Y en el caso de prostitución infantil me parece un pleonasmo agregar la palabra "forzada". Quién puede imaginar que un niño o niña elige la prostitución como opción de vida, como se puede elegir ser médica o abogado o maestra o ingeniero.
 
Quién puede pensar que una pequeñita de seis años sueñe con ser violada y después obligada a copular con su violador o con hombres que alguien lleva a su vida.
 
Quién puede suponer que un niño de ocho años asiste, con la felicidad de quien va al cine, a una relación sexual con un hombre 20 ó 30 años mayor que él.
 
Quién pude creer que una niña o un niño elijan como se elige un vestido o un pantalón, recibir uno cuantos dólares a cambio de ser sometidos sexualmente por cinco o seis o diez clientes que su "cuidador" le lleva cada día.
 
No estoy segura de que la prostitución a secas sea una elección. Pero no me queda duda de que la prostitución infantil nunca es una elección.
 
Por si alguna duda queda, Caparrós nos ilustra: "Un estudio reciente mostró que uno de cada cinco chicos había sido abusado sexualmente en Sri Lanka".

Segunda parte


México DF, 15 abril 08 (CIMAC).- Tiene siglas que lo definen. Como el SIDA. Pero no es una epidemia, aunque pareciera. Se trata de la ESCNNA: Explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes.
 
Cuesta trabajo relacionar la palabra Infantil o Niñez a prostitución sexual, pornografía o turismo sexual. Pero en los hechos se relaciona. Y son caras de una misma moneda: la explotación sexual infantil. Una moneda que rueda sin que apenas se oiga su lamento. Una moneda que muchos consienten por acción u omisión, y no pocos hacen jugosos negocios.
 
La Declaración y Agenda para la Acción del Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de la Niñez define esta explotación como el "abuso por parte del adulto, y remuneración en dinero o especie para el menor de edad o para una tercera persona o personas. La niña o el niño es tratado como objeto sexual y como mercancía".
 
No hay medias tintas a la hora de encasillar esta ilícita actividad: "la explotación sexual comercial de la niñez constituye una forma de coerción y violencia contra ésta, equivale a trabajo forzado y constituye una forma contemporánea de esclavitud".
 
No obstante, en muchos gobiernos y en muchas sociedades del mundo sí hay medias tintas a la hora de ponerle freno. No en el discurso, tal vez. Sí en los hechos.
 
De lo contrario cómo podemos explicar alrededor de 2 millones de niñas y niños padeciendo explotación sexual comercial. Y discúlpeme que no utilice las siglas. El afán de síntesis enmascara, sin querer, el horror de semejante concepto.
 
No es una novedad, me dirán algunos estudiosos de la historia. En la antigua Grecia y en la Roma imperial la pedofilia era algo usual.
Sí, diría yo, igual que la esclavitud, los coliseos y los cristianos como merienda de los leones. El pasado nunca debe ser excusa, pretexto o justificación.
 
Ahora las niñas y niños de nuestro planeta son considerados mercancías, se les trata como tales, y están sujetos, como cualquier otra mercancía en el mundo capitalista y globalizado, a la demanda del mercado. ¡Y vaya que hay demanda!
 
Parece que hay fecha y lugar para situar más o menos el inicio de esta tragedia.
 
Según ECPAT Internacional --una red de organizaciones que trabajan conjuntamente para eliminar la explotación sexual infantil en sus diferentes modalidades (prostitución, pornografía)-- la prostitución infantil en Filipinas creció durante las décadas de 1970 y 1980.
 
Resulta que en la bahía de Olongapo, la base militar de Estados Unidos era utilizada con fines de entrenamiento y recreo. Ahí los marines actuaron con toda impunidad, porque se firmó un acuerdo para conceder inmunidad de procesamiento por cualquier delito que cometiera personal militar durante su estancia en Filipinas.
 
¿Y adivine quienes fueron las primeras víctimas? Por supuesto, las mujeres, las niñas y los niños.
 
No fue, claro, un caso aislado. ECPAT señala que destacamentos militares de otros países o de organismos internacionales devinieron en graves abusos en la década de 1990, lo mismo en Camboya, que en Mozambique, que en Kosovo.
 
Un informe preparado para las Naciones Unidas destacó que la llegada de tropas para el mantenimiento de la paz en países con conflictos armados estuvo asociada al rápido aumento de la prostitución infantil en 6 de los 12 países estudiados (www.ecpat.net).
 
Pero la explotación sexual infantil no está asociada sólo a los conflictos bélicos, momentos en que se pierden todas las fronteras de lo razonable, lo civilizado, lo humano. Actualmente uno de sus principales nichos es el turismo.
 
Desde hace algunos años se agregó un nuevo apellido a la palabra turismo. Junto con el turismo de playa, el turismo cultural, el turismo ecológico, el turismo de aventura, empezó a coexistir el turismo sexual. En voz baja, por supuesto, pero, al igual que las otras clases de turismo, dicen que cuenta con paquetes promocionales, publicidad y a su sombra crecen lucrativos negocios.
 
Ahí está Tailandia, por ejemplo. Y cuando el gobierno decidió combatir con más seriedad el asunto, los explotadores se trasladaron a Camboya, a Sri Lanka.
 
En América Latina figura en este mapa Costa Rica, que en Estados Unidos se anuncia como "una Tailandia más cercana". Sólo en 1999, este país recibió 5 mil turistas con la específica intención de sostener sexo con una niña o un niño.

Tercera parte


México DF, 22 abril 08 (CIMAC).- Con traje o en mangas de camisa. Con sotana o en pants deportivos. Banqueros, empresarios, comerciantes, profesionistas, ministros de culto. Casados o solteros. Hombres casi todos, pero también mujeres. Ciudadanos que a ojos de la sociedad son decentes, honorables, ejemplo en su comunidad. Ésas son las características del pedófilo.
 
No es un monstruo. No a simple vista. Y con harta frecuencia ni a cercana vista, y mucho menos a su propia vista.
 
"Los monstruos no están abusando de estos chicos. Los abusadores son todos gente común y corriente". Así se expresó un delegado del Primer Congreso Contra la Explotación Sexual Comercial Infantil. Lo cita Martín Caparrós en su crónica El sí de los Niños (Letras Libres, año VII, Núm. 84, diciembre de 2005). Lo cita para tratar de contestar a su pregunta: ¿por qué los pedófilos se vuelven pedófilos?
 
Nadie sabe -se contesta- "...todos hablan de los previsibles traumas infantiles, necesidades de afecto insatisfechas, dificultades para relacionarse, que se descubren precisamente porque el fulano empieza a manotear criaturas. Como quien dice que la pelota rueda porque es redonda y es redonda porque rueda".
 
Lo que sí sabe Caparrós a partir de su investigación periodística es que "suelen parecer la gente más normal: un abogado francés, un banquero australiano, un jubilado suizo...". Lo que también saben especialistas es que cualquier persona adulta que sostienen relaciones sexuales con una o un menor es pederasta. Punto.
 
El grupo de organizaciones que conjunta esfuerzos para combatir la explotación sexual infantil -ECPAT- afirma que los turistas sexuales pueden ser pedófilos con un deseo premeditado por niños y niñas, o viajeros que no planifican su viaje con esa intención, pero que el anonimato, la disponibilidad y el estar lejos de las restricciones morales y sociales que normalmente regulan su comportamiento pueden llevarlo a la pedofilia (www.ecpat.net).
 
A menudo, prosigue ECPAT, justifican su comportamiento aduciendo que es culturalmente aceptado en ese país, o que ayudan al niño o a la niña al darle dinero.
 
Mi abuela decía que el camino al infierno está lleno de convenientes justificaciones. En el camino de las justificaciones no sólo está "la caridad"; se encuentra también el SIDA.
 
Hay quienes deciden abusar sexualmente de infantes bajo el supuesto de que así no corren peligro de contraer VIH, dado que, dicen, no están contaminados. Y hay quienes creen, especialmente en África y Asia, que mantener sexo con vírgenes cura el SIDA.
 
De más está decir que en ambos casos están en un grave error.  Cito a Martín Caparrós: "los tejidos jóvenes de los chicos tienen más posibilidades de contagiarse del virus y, además, sus abusadores no suelen protegerse. En 1995, un estudio mostró que más del treinta por ciento de los chicos y chicas prostitutos en el sudeste asiático estaban infectados".
 
Por otro lado, ECPAT señala que los menores que han perdido a sus padres a causa del SIDA se convierten en jefes de familia y, por tanto, son más vulnerables a la explotación y al abuso en todas sus formas.
 
Para fines de 2000 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calculó que 10.4 millones de niños y niñas menores de 15 años en África habían perdido a su madre, a su padre o ambos a causa del SIDA.
 
Pero el SIDA no es la causa principal de la explotación sexual comercial infantil, en sus distintas modalidades: prostitución, pornografía, turismo sexual. Especialistas en el tema señalan que hay una serie de condiciones que permiten hacer de la pedofilia una actividad comercial.
 
Sin contar con los conflictos armados y el tráfico de personas -situaciones donde los abusos de todo tipo abundan-- hay factores que permiten que en una ciudad como en la que usted vive apaciblemente se ejerza la prostitución infantil o el turismo sexual.
 
La pobreza, abusos físicos o psicológicos en el ámbito familiar, el abandono, las adicciones, se encuentran en la lista.
 
ECPAT señala que 8 de cada 10 niños y niñas que padecen explotación sexual comercial sufrieron de abuso físico o emocional en el seno familiar. La mayoría sufrió algún tipo de abuso sexual por parte de un miembro de su familia.
 
Pero el aderezo principal lo pone la impunidad y la corrupción. Así, en países donde sus gobiernos no ven o sacan ganancias por no ver, prolifera la explotación sexual infantil. México reúne las características.

Cuarta y última parte

México DF, 29 abril 08 (CIMAC).- Pobreza, violencia doméstica, corrupción, impunidad, son algunos de los elementos que fomentan la pederastia. En México tenemos todos y algunos más.
 
En 2003 la noticia, el escándalo. Un hotelero de Cancún, Succar Kuri, era pederasta. Como suele ser en estos casos, sólo fue la punta de un iceberg. Sólo que, ya sabe usted, aquí los icebergs suelen ahogarse en mares de poder.
 
El caso Succar dio lugar al caso Lydia Cacho. Poderoso empresario Kamel Nacif de por medio, poderoso gobernador Mario Marín de por medio, poderosa Suprema Corte de Justicia de por medio,  y aquí no pasó nada. Fin de la historia. Tristes lecciones. El día que la Corte falló en contra de Lydia, una de las víctimas de Succar le llamó para decirle desesperada: Lydia, si eso te hacen a ti, ¿qué podemos esperar nosotras?
 
No gran cosa. Esa es parte de la tragedia en nuestro país. Las víctimas de pederastia no pueden esperar gran cosa. Independientemente de la impunidad y la corrupción que en México contaminan todas las esferas, no hay leyes homologadas en el país que les protejan. En algunas entidades ni siquiera está contemplada como delito la pederastia. No hay políticas públicas para evitarla o prevenirla. Y, peor aún, la niñez cabe sólo en el rubro de la asistencia social, en el de la caridad, en el Sistema DIF (Desarrollo Integral de la Familia).
 
Gerardo Sauri, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, afirma que "México ha estado firmando acuerdos internacionales sin generar una nueva institucionalidad con instancias que fueron creadas desde los años 40, con la idea de que las esposas de los presidentes de la República, del gobernador, del presidente municipal, atendieran los temas de un sector marginal" (Cimacnoticias, abril 4 de 2008).
 
En efecto, los DIF en el país lo mismo se encargan de repartir cobertores a las personas ancianas que viven en pobreza, que prótesis a las discapacitadas en las comunidades rurales, que administrar el asilo o la casa hogar para niñas y niños, que apoyar a menores de edad que viven en la calle, que desarrollar programas contra adicciones. Y todo eso con bajo presupuesto que complementan con ayuda de trabajadoras voluntarias, que lo mismo se encargan de organizar el festival de la niña y el niño, que el té canasta para recaudar fondos.
 
Hace dos años --dice el investigador Sauri-- en el reporte que México hizo a la ONU en materia de aplicación de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña, mostró que el presupuesto asignado para el programa "De la calle a la vida", que trabaja con niñas y niños de la calle víctimas de explotación sexual, en 2005 representó la mitad que en 2004. Y todo "porque el DIF nacional no tiene presupuesto etiquetado para combatir la explotación sexual".
 
Ni el DIF ni ninguna otra institución oficial.
 
Sauri, quien presentó a principios de este mes el libro "La infancia cuenta en México, 2007", fue categórico al afirmar que en México no hay planes ni programas anuales, ni a nivel federal ni estatal específicamente diseñados para defender los derechos de las niñas y los niños de México. Es más, agregó, los gobiernos no saben cuánto invierten en estas tareas.
 
No es lo único que el gobierno no sabe. ¿De qué tamaño es el problema en nuestro país?
 
No saben. Ni siquiera se sabe, por ejemplo, cuántos menores viven en situación de calle en nuestro país. Hay estimaciones oficiales que señalan que hay cerca de 16 mil niños y niñas víctimas de explotación sexual en México. Hay estimaciones no oficiales que ponen focos rojos en polos turísticos como Cancún.
 
Pero, a la par, hay quienes desestiman el asunto diciendo que esos estudios no son actuales y que en Cancún había sólo un pederasta, Succar Kuri, y ya está en la cárcel.
 
No todo está perdido. Hay varias organizaciones civiles tomando al toro por los cuernos. Ahí está, por ejemplo, el CIAM de Cancún. Ahí están los refugios para víctimas de violencia. Y ahí está, también, ECPAT Internacional, una red internacional de organizaciones y de personas que trabajan para eliminar la explotación sexual comercial de niñas y niños.
 
Hace 12 años, Unicef, ECPAT y otras ONG, organizaron el Primer Congreso Mundial contra la Explotación de Niños, Niñas y Adolescentes, que se realizó en Suecia. Ahí se puso sobre la mesa esta problemática de la que se sabía poco y se hablaba menos.
 
El Segundo Congreso, que tuvo lugar en Japón en 2001, consolidó alianzas, fortaleció compromisos y permitió compartir conocimientos y experiencias sobre los diferentes aspectos de la explotación sexual comercial infantil. De este evento derivaron reuniones de seguimiento organizadas en distintas regiones del mundo entre 2004 y 2005.
 
Este año se llevará a cabo el Tercer Congreso, en Río de Janeiro, Brasil, del 25 al 28 de noviembre (www.ecpat.net.).
Por desgracia, no parece que será el último.
 

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com
 
* Periodista y feminista en Quintana Roo, México, integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.



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