La Mirada de JokinBullying · Problemática adolescente
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domingo, 11 de mayo de 2008
Jornada sobre convivencia escolar organizada por Fundación Jove y CHISEM (2)
Iñaki Zunzunegi, magistrado de la Audiencia de Gipuzkoa, en la que se juzgó el "caso Jokin", sucedido en 2004 en Hondarribia, participó este sábado en A Coruña en una Jornada de Convivencia Escolar y ha concedido una entrevista a Efe en la que dice que "el acoso escolar" no se puede banalizar al ser una violencia de primera magnitud.
Audiencia de Guipúzcoa    
PALACIO de JUSTICIA
de San Sebastián
Expectación mediática en el caso Jokin, abril de 2005.

EFE 10 MAY 2008 A Coruña

Pregunta.- Acoso y violencia escolar, un problema en las aulas, pero ¿distintos?

Respuesta.- Sí y es básico diferenciarlos. La violencia es un acto esporádico, coyuntural, controlado en el tiempo, mientras que el acoso es una humillación continuada, un hostigamiento y una vejación prolongada en el tiempo. Además, existe otro factor clave, mientras la persona acosada es una, las agresiones se hacen en grupo, asimetría que hace que la vulnerabilidad de la víctima sea máxima.

P.- ¿Y se pueden establecer causas para esas acciones?

R.- Las variables son muchas, suele ser algo que caracterice a la víctima. Puede ser desde la forma de vestir, el carácter, su entorno cultural. En definitiva, son muchos los factores que pueden intervenir, a lo que hay que añadir la edad en la que se da, la adolescencia.

P.- Y en la víctima, ¿las consecuencias? Muchas veces cuando se detecta un caso es tarde ¿Por qué se tarda en decirlo?

R.- La edad es decisiva. Hay que pensar que estamos en una etapa de transición y la agresión proviene del grupo en el que, en principio, quieres verte reconocido y eso descoloca. Cuando un menor se da cuenta de lo que ocurre, la vergüenza y pensar que los focos se colocan sobre su vida íntima hace que calle.

P.- ¿Cómo y quién puede detectarlo?

R.- Observar los cambios radicales. La inapetencia, la tristeza, y sobre todo, sus cambios en la forma de relacionarse, evitar los juegos en grupo, los espacios libres y recluirse en casa son luces de advertencia. El menor va cayendo en un vaciamiento anímico. El conocimiento y cercanía de su familia y el entorno escolar son básicos para la detección.

P.- Y cuando consigue contarlo ¿Cuál debe ser la reacción?

R.- Lanzar un mensaje de protección y de seguridad y lograr que se perciba, que dentro de su situación emocional pueda ver apoyo y sentirse bien.

P.- ¿Cuál es el marco legal bajo el que se juzgan este tipo de hechos?

R.- Estamos ante un delito contra la integridad moral, contra la dignidad de alguien. Teniendo clara esta premisa, existen dos alternativas: la de la justicia restaurativa, a través de la mediación, donde se intenta reparar una situación quebrada y donde las dos partes están de acuerdo, o el internamiento.

P.- ¿En ambas deben estar también de acuerdo los progenitores?

R.- Sí, todos estos procesos encierran una gran complejidad. Se trata de buscar un equilibrio entre partes que de raíz son asimétricas, donde una es la fuerte y otra la agredida, por lo que hay que tener también mucha información del entorno. La respuesta estará muy mediatizada por el comportamiento de la familia, no podemos pensar, por ejemplo, en una libertad vigilada en un familia que permita conductas violentas.

P.- Han pasado cuatro años desde el caso Jokin ¿Qué sigue fallando?

R.- Es una realidad grave que existe, no por número sino por su importancia, no podemos banalizarlo con que es cosa de chiquilladas, es una violencia de primera magnitud, por eso no podemos ubicarlo dentro de la violencia en las aulas, sin quitarle a esta la relevancia que tiene.

P.- Y ¿los avances?

R.- Queda mucho por recorrer, pero la puesta en marcha de intermediación judicial, de sistemas preventivos de educación, de mayor concienciación en la sociedad ha ayudado mucho, aunque hay que seguir trabajando en implementar mecanismos en la educación que dificulten estas situaciones.

P.- Por su experiencia ¿cuánto suele prolongarse una situación de acoso?

R.- No se puede establecer una temporalidad estadísticamente, hay que tener en cuenta que son periodos de tiempo continuos, pero no constantes. Son como el Guadiana, aparecen y desaparecen, dan oxígeno a la víctima y después se lo quitan, pero nunca hasta el punto de lograr desengancharse. Por esa imposibilidad va perdiendo energía vital, en un camino a la autodestrucción que dificulta la recuperación o tiene consecuencias irreversibles. DEIA

Mediación penal

Iñaki Zunzunegui: "Le dan oxígeno y se lo quitan: no es constante"

(EL CORREO GALLEGO)
Iñaki Subijana Zunzunegui, magistrado de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, donde se juzgó el caso Jokin, y profesor de Victimología, apuntó que "la mediación penal puede ser una fórmula de conciliación-reparación entre las partes, pero únicamente es factible cuando garantiza el equilibrio de fuerzas entre los protagonistas. De no ser así, existe un riesgo elevado de que el resultado de la mediación constituya una fórmula de convalidación del desequilibrio preexistente entre quienes hostigan y quienes son acosados".

- ¿Acoso y violencia escolar son problemas distintos?

- Sí, y es básico diferenciarlos. La violencia es un acto esporádico, coyuntural, controlado en el tiempo, mientras que el acoso es una humillación continuada, un hostigamiento y una vejación mantenida. La persona acosada es una, pero las agresiones se hacen en grupo, una asimetría que hace que la vulnerabilidad de la víctima sea máxima.

- ¿Por qué las víctimas tardan tanto en denunciarlo?

- La edad es decisiva. Estamos en una etapa de transición y la agresión proviene del grupo en el que, en principio, quieres verte reconocido. Cuando el menor se da cuenta de lo que ocurre, la vergüenza y el pensar que los focos se colocarán sobre su vida íntima hacen que calle.

- ¿Cómo detectarlo?

- Hay signos como la inapetencia, la tristeza, y, sobre todo, los cambios en la forma de relacionarse: evitar los juegos en grupo, los espacios libres y recluirse en casa son luces de advertencia. El menor va cayendo en un vaciamiento anímico.

- ¿Cuánto suele prolongarse una situación de acoso?

- Son periodos de tiempo continuos, pero no constantes: dan oxígeno a la víctima y después se lo quitan, pero nunca hasta soltarlo del todo. Por eso, la víctima va perdiendo energía vital, en un camino hacia la autodestrucción que dificulta la recuperación o tiene consecuencias irreversibles .  eCG
    


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