ANÁLISIS· Javier Akerman* · Naturópata y psicoterapeuta
El 37% de escolares cree que no devolver los golpes les convierte en cobardes
Revista digital equinoXio* 12 de mayo de 2008
Acoso escolar o bullying y el síndrome del Emperador; los expertos se preguntan qué está pasando en esta sociedad para que esas desdichadas conductas se incrementen significativamente. Otro signo del deterioro social de la juventud son las agresiones grabadas a través de teléfonos celulares, protagonizadas por chicos y chicas que no sienten la mínima culpa antes estos hechos y que incluso venden las grabaciones a otros.
Un estudio realizado en España hace pocas semanas reveló que “los jóvenes que realizan estos actos o los que intercambian las imágenes grabadas no tienen sentimiento de culpa y alegan que lo hacen porque tiene morbo y se lo pasan bien”.
Realmente, queridos amigos, es demencial. ¿Qué está fallando en esta sociedad para que estas acciones cada año se incrementen estadísticamente? Y no me refiero a casos excepcionales como el de la Escuela Secundaria de Columbine en Jefferson, EUA, en la que dos alumnos planificaron a sangre fría una masacre en 1999.
Pero antes de analizar todo lo comentado veamos a que nos referimos concretamente al hablar de bullying. Literalmente, del inglés, “bully” significa matón o agresor. En este sentido se trataría de conductas que tienen que ver con la intimidación, tiranización, aislamiento, amenaza, insultos, sobre una víctima o víctimas señaladas.
El primer autor que definió este fenómeno fue Olweus: “un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”.
Implica a veces el golpear o dar patadas a otros compañeros de clase, hacer burlas, “pasar de alguien (ignorarlo)”, etc. Pero estas situaciones resultan bastantes comunes en los centros educativos (colegios e institutos) y pueden llegar a ser muy dañinas para quienes las sufren, generalmente en silencio y en soledad.
La palabra bullying se utiliza para describir estos diversos tipos de comportamientos no deseados por niños y adolescentes, que abarcan desde esas bromas pesadas, el ignorar o dejar deliberadamente de hacer caso a alguien, los ataques personales, e incluso los abusos serios. A veces es un individuo quien hace el bullying, o un grupo (pandilla). Lo más importante no es la acción en sí misma, sino los efectos que produce entre sus víctimas.
Por tanto, estas situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otros compañeros. Por acciones negativas entendemos tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico, como las psicológicas de exclusión.
Los estudios a los que nos vamos a referir durante toda esta información se refieren al elaborado por un especialista en estos temas, José María Avilés (profesor y psicólogo), estudios realizados por el departamento de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense en colaboración con el Instituto de la Juventud (INJUVE), y en todos ellos se muestra que "el acoso sucede diariamente y se da fundamentalmente entre alumnos de edades comprendidas entre 6 y 17 años. Pero la edad de mayor riesgo en la aparición de la violencia se sitúa entre los 11 y los 15 años, porque es cuando más cambios se producen, cuando pasan del colegio al instituto por ejemplo". Y ruego, amables lectores, que se fijen en las cifras que a continuación voy a exponer.
Los estudios de Avilés sacan a la luz que el 5,7 % de los estudiantes españoles reconoce agredir cada semana a alguno de sus compañeros con insultos, golpes, acoso psicológico o aislamiento del grupo.
Las cifras del bullying
Antes de abordar el tema del acoso escolar, veamos de forma sencilla los datos obtenidos tras todos estos estudios.
Aunque estos datos se refieren a España, otros países hermanos (Colombia, México, Venezuela, etc., ...) tienen también sus propias estadísticas, muchas de las cuales superan con creces los datos españoles.
Vamos ahora a analizar otro problema juvenil, quizá menos conocido, pero que no deja de crecer y sobre el que cada día se están dando a conocer más casos:
El “Síndrome del emperador", o cuando los hijos agreden y tiranizan a sus padres
El psicólogo criminalista Vicente Garrido alerta de que los jóvenes han perdido, de forma general, el desarrollo del ‘compromiso moral’ y del ’sentimiento de culpa’, algo que produce unos efectos ‘catastróficos’ en aquellos que tienen dificultades para un buen aprendizaje de los principios morales y puede convertirlos en personas violentas y maltratadotas, típico de los casos de bullying y del Síndrome del Emperador que vamos a conocer brevemente.
El profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido, quien acaba de publicar el libro Los hijos tiranos: El Síndrome del Emperador, ha comentado que la falta de "compromiso moral" y del "sentimiento de culpa", de los jóvenes tiene efectos "catastróficos" en aquellos que tienen dificultades para un buen aprendizaje de los principios morales y puede convertirlos en personas violentas y maltratadoras.
Entre las causas que motivan la aparición de este síndrome, el psicólogo señaló unos padres que no tienen "ni tiempo ni las aptitudes adecuadas para imponerse", unos profesores "sin autoridad" y una sociedad "más permisiva", que "valida la perspectiva profundamente egocéntrica" que tienen estos niños. "Se trata de niños que no han desarrollado las emociones morales, como el sacrificio, la compasión, la empatía o la piedad, y por tanto no tienen sentimiento de culpa", afirmó Garrido.
A su juicio, el "gran error" de esta sociedad ha sido pensar que la conciencia y la culpa "no eran importantes" y haberlas sustituido por "respeto a las leyes y tolerancia". El experto explicó que aunque es un problema que tiene una base "genética", éste se multiplica en el contexto actual "por la menor capacidad" de la familia para educar, ya que "no es políticamente correcto adoptar una postura firme con los niños”, y porque la sociedad "fomenta y anima comportamientos permisivos" con los más pequeños.
Según Garrido, "el sentimiento de culpa o la conciencia exigen el compromiso moral, y nos hemos olvidado de que este compromiso es una parte necesaria del desarrollo del ser humano". Aseguró que aunque la mayor o menor capacidad para desarrollar las emociones morales es algo con lo que se nace, una buena educación puede corregir o ayudar a solucionar el problema.
Garrido advirtió de que este tipo de violencia es ejercida por chicos que "no proceden de clases marginales" y "que se supone que no deberían hacer eso", y con ella buscan "poder hacer lo que quieren" y "ser las personas que controlan, a través de la amenaza y el miedo, la convivencia dentro de casa". Destacó el importante aumento de este tipo de agresiones y afirmó que en cinco años el número de padres que ha denunciado a sus hijos en España se ha multiplicado "casi por ocho", lo que demuestra "la cantidad enorme de violencia que debe haber detrás" para que éstos se decidan a denunciarlos.
Con su libro, Vicente Garrido intenta que se "deje de culpar" a los padres por algo en lo que, según dijo, "todos hemos participado". Reclamó finalmente una actuación para atajar la "gravísima situación" que atraviesa la escuela, donde los profesores "se sienten sin autoridad ni capacidad de hacer frente a los problemas de convivencia" y en la que existe "un porcentaje elevado" de acoso y fracaso escolar.
Por supuesto no quiero generalizar, pues hay jóvenes con fuertes compromisos éticos, cívicos y humanitarios. No obstante, el incremento de conductas violentas en un sector importante de la juventud merece un toque de atención y una profunda reflexión por parte de todos.
No debemos supeditar las ciencias del comportamiento a las ideas políticas o de lo "políticamente correcto", pues de lo contrario las consecuencias serán cada vez peores. Esta sociedad necesita rearmarse urgentemente de valores éticos para que en las generaciones venideras vaya germinando el fruto de un esfuerzo colectivo que debe empezar hoy.
¿Qué debemos hacer?
No hay soluciones simplistas ni sencillas, pues el fenómeno es muy complejo, pero podríamos dar algunos pasos con estos consejos: “El que es justo es bueno, pero no siempre el que es bueno es justo”.
www.equinoxio.org
* equinoXio es una Revista digital en permanente construcción creada por blogonautas colombianos
* Javier Akerman
es español (Vigo - Galicia), psicólogo, especializado en terapias de
conducta en la Universidad de Comillas y posteriormente en
Psicoanálisis. También estudió Terapias Naturales con una especialidad
en la Universidad de Cádiz y ha sido profesor en el Master de Medicina
Natural de la Universidad de Santiago de Compostela. Profesa el budismo
tibetano. Forma parte del equipo de equinoXio como
columnista
http://www.javierakerman.blogspot.com/
http://doctorakerman.blogspot.com/
Gaby y Guille, víctima y acosador en 'Cobardes' |
Revista digital equinoXio* 12 de mayo de 2008
Acoso escolar o bullying y el síndrome del Emperador; los expertos se preguntan qué está pasando en esta sociedad para que esas desdichadas conductas se incrementen significativamente. Otro signo del deterioro social de la juventud son las agresiones grabadas a través de teléfonos celulares, protagonizadas por chicos y chicas que no sienten la mínima culpa antes estos hechos y que incluso venden las grabaciones a otros.
Un estudio realizado en España hace pocas semanas reveló que “los jóvenes que realizan estos actos o los que intercambian las imágenes grabadas no tienen sentimiento de culpa y alegan que lo hacen porque tiene morbo y se lo pasan bien”.
Realmente, queridos amigos, es demencial. ¿Qué está fallando en esta sociedad para que estas acciones cada año se incrementen estadísticamente? Y no me refiero a casos excepcionales como el de la Escuela Secundaria de Columbine en Jefferson, EUA, en la que dos alumnos planificaron a sangre fría una masacre en 1999.
Pero antes de analizar todo lo comentado veamos a que nos referimos concretamente al hablar de bullying. Literalmente, del inglés, “bully” significa matón o agresor. En este sentido se trataría de conductas que tienen que ver con la intimidación, tiranización, aislamiento, amenaza, insultos, sobre una víctima o víctimas señaladas.
El primer autor que definió este fenómeno fue Olweus: “un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”.
Implica a veces el golpear o dar patadas a otros compañeros de clase, hacer burlas, “pasar de alguien (ignorarlo)”, etc. Pero estas situaciones resultan bastantes comunes en los centros educativos (colegios e institutos) y pueden llegar a ser muy dañinas para quienes las sufren, generalmente en silencio y en soledad.
La palabra bullying se utiliza para describir estos diversos tipos de comportamientos no deseados por niños y adolescentes, que abarcan desde esas bromas pesadas, el ignorar o dejar deliberadamente de hacer caso a alguien, los ataques personales, e incluso los abusos serios. A veces es un individuo quien hace el bullying, o un grupo (pandilla). Lo más importante no es la acción en sí misma, sino los efectos que produce entre sus víctimas.
Por tanto, estas situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otros compañeros. Por acciones negativas entendemos tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico, como las psicológicas de exclusión.
Los estudios a los que nos vamos a referir durante toda esta información se refieren al elaborado por un especialista en estos temas, José María Avilés (profesor y psicólogo), estudios realizados por el departamento de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense en colaboración con el Instituto de la Juventud (INJUVE), y en todos ellos se muestra que "el acoso sucede diariamente y se da fundamentalmente entre alumnos de edades comprendidas entre 6 y 17 años. Pero la edad de mayor riesgo en la aparición de la violencia se sitúa entre los 11 y los 15 años, porque es cuando más cambios se producen, cuando pasan del colegio al instituto por ejemplo". Y ruego, amables lectores, que se fijen en las cifras que a continuación voy a exponer.
Los estudios de Avilés sacan a la luz que el 5,7 % de los estudiantes españoles reconoce agredir cada semana a alguno de sus compañeros con insultos, golpes, acoso psicológico o aislamiento del grupo.
Las cifras del bullying
Antes de abordar el tema del acoso escolar, veamos de forma sencilla los datos obtenidos tras todos estos estudios.
- Desde la infancia debemos marcar límites a las exigencias de
los niños. Éstos deben saber que para conseguir
lo que quieren se necesita saber esperar, trabajar, y
también que además de derechos también
tienen deberes.
- Los padres y educadores deben saber decir “no”
cuando es necesario y no deberían sentirse culpables al
adoptar esa actitud, pues ser buenos padres no es ceder ante todos los
caprichos y demandas de los hijos.
Los profesores y educadores deben ser investidos de más autoridad, lo que no quiere decir regresar a los tiempos de “la letra con sangre entra”. Pero hay un punto medio entre ambas tendencias.
- No debemos confundir compromiso ético con compromiso religioso o integrista, como algunos tratan de hacernos entender.
- Inculcar valores no es inculcar ideas religiosas, aunque pueden ir
acompañadas siempre y cuando no se manejen con fines
coercitivos.
- La socialización de los niños con un aprendizaje
en valores éticos y relegando muchas veces la
gratificación inmediata de sus reclamaciones y exigencias
nos ayudará a formar a personas empáticas y
solidarias, no a sujetos antisociales, carentes de resonancia afectiva
y profundamente egoístas, individuos que muy probablemente
se conviertan el día de mañana en maltratadores o
“emperadores” juveniles y después, en su
etapa adulta, en delincuentes y en “carne de
presidio”.
- Los niños aprenden por copia de modelos, por patrones repetitivos sobre lo que ven, viven, sienten y escuchan. Por todo ello deberíamos cuidar ese entorno y con el firme compromiso de todas las fuerzas sociales trabajar juntos en pro de una juventud mejor
- Casi un 6% de los alumnos españoles han vivido en sus
propias carnes el fenómeno conocido como bullying, que
convierte a algunos escolares en víctimas de sus propios
compañeros.
- El 90% son testigos de una conducta de este tipo en su entorno, el 30%
han participado en alguna ocasión ya sea como
víctima o como agresor.
- Entre el 25 y el 30% de los estudiantes de primer ciclo de ESO afirma
haber sido víctima alguna vez de agresiones.
- El 5,6% es actor o paciente de una intimidación
sistemática.
- El 34,6% de los alumnos reconoce que no pediría consejo a su
profesor en caso de encontrarse en una situación de
violencia. Sólo 1 de cada 3 de los que lo sufren son capaces
de denunciarlo (33%).
- El 37% cree que no devolver los golpes les convierte en cobardes.
- El 40% de los pacientes psiquiátricos fue víctima de un «matón» en el colegio.
Aunque estos datos se refieren a España, otros países hermanos (Colombia, México, Venezuela, etc., ...) tienen también sus propias estadísticas, muchas de las cuales superan con creces los datos españoles.
Vamos ahora a analizar otro problema juvenil, quizá menos conocido, pero que no deja de crecer y sobre el que cada día se están dando a conocer más casos:
El “Síndrome del emperador", o cuando los hijos agreden y tiranizan a sus padres
El psicólogo criminalista Vicente Garrido alerta de que los jóvenes han perdido, de forma general, el desarrollo del ‘compromiso moral’ y del ’sentimiento de culpa’, algo que produce unos efectos ‘catastróficos’ en aquellos que tienen dificultades para un buen aprendizaje de los principios morales y puede convertirlos en personas violentas y maltratadotas, típico de los casos de bullying y del Síndrome del Emperador que vamos a conocer brevemente.
El profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido, quien acaba de publicar el libro Los hijos tiranos: El Síndrome del Emperador, ha comentado que la falta de "compromiso moral" y del "sentimiento de culpa", de los jóvenes tiene efectos "catastróficos" en aquellos que tienen dificultades para un buen aprendizaje de los principios morales y puede convertirlos en personas violentas y maltratadoras.
Entre las causas que motivan la aparición de este síndrome, el psicólogo señaló unos padres que no tienen "ni tiempo ni las aptitudes adecuadas para imponerse", unos profesores "sin autoridad" y una sociedad "más permisiva", que "valida la perspectiva profundamente egocéntrica" que tienen estos niños. "Se trata de niños que no han desarrollado las emociones morales, como el sacrificio, la compasión, la empatía o la piedad, y por tanto no tienen sentimiento de culpa", afirmó Garrido.
A su juicio, el "gran error" de esta sociedad ha sido pensar que la conciencia y la culpa "no eran importantes" y haberlas sustituido por "respeto a las leyes y tolerancia". El experto explicó que aunque es un problema que tiene una base "genética", éste se multiplica en el contexto actual "por la menor capacidad" de la familia para educar, ya que "no es políticamente correcto adoptar una postura firme con los niños”, y porque la sociedad "fomenta y anima comportamientos permisivos" con los más pequeños.
Según Garrido, "el sentimiento de culpa o la conciencia exigen el compromiso moral, y nos hemos olvidado de que este compromiso es una parte necesaria del desarrollo del ser humano". Aseguró que aunque la mayor o menor capacidad para desarrollar las emociones morales es algo con lo que se nace, una buena educación puede corregir o ayudar a solucionar el problema.
Garrido advirtió de que este tipo de violencia es ejercida por chicos que "no proceden de clases marginales" y "que se supone que no deberían hacer eso", y con ella buscan "poder hacer lo que quieren" y "ser las personas que controlan, a través de la amenaza y el miedo, la convivencia dentro de casa". Destacó el importante aumento de este tipo de agresiones y afirmó que en cinco años el número de padres que ha denunciado a sus hijos en España se ha multiplicado "casi por ocho", lo que demuestra "la cantidad enorme de violencia que debe haber detrás" para que éstos se decidan a denunciarlos.
Con su libro, Vicente Garrido intenta que se "deje de culpar" a los padres por algo en lo que, según dijo, "todos hemos participado". Reclamó finalmente una actuación para atajar la "gravísima situación" que atraviesa la escuela, donde los profesores "se sienten sin autoridad ni capacidad de hacer frente a los problemas de convivencia" y en la que existe "un porcentaje elevado" de acoso y fracaso escolar.
Por supuesto no quiero generalizar, pues hay jóvenes con fuertes compromisos éticos, cívicos y humanitarios. No obstante, el incremento de conductas violentas en un sector importante de la juventud merece un toque de atención y una profunda reflexión por parte de todos.
No debemos supeditar las ciencias del comportamiento a las ideas políticas o de lo "políticamente correcto", pues de lo contrario las consecuencias serán cada vez peores. Esta sociedad necesita rearmarse urgentemente de valores éticos para que en las generaciones venideras vaya germinando el fruto de un esfuerzo colectivo que debe empezar hoy.
¿Qué debemos hacer?
No hay soluciones simplistas ni sencillas, pues el fenómeno es muy complejo, pero podríamos dar algunos pasos con estos consejos: “El que es justo es bueno, pero no siempre el que es bueno es justo”.
www.equinoxio.org
* equinoXio es una Revista digital en permanente construcción creada por blogonautas colombianos
http://www.javierakerman.blogspot.com/
http://doctorakerman.blogspot.com/






