En todo caso, con respecto al estudio anterior, correspondiente a 2004, el consumo ha caído. «Ahora hay más jóvenes que no beben nada, pero también es cierto que los que sí lo hacen tienen más borracheras; no es raro encontrarse con chavales que se emborrachan tres veces en un mes», explica Juan Jiménez, responsable del Plan Regional de Drogas. Los adolescentes empiezan a beber, como media, a los 13. Más del 75% consume en bares y pubs, mientras el 65,5% hace botelleo en plazas y jardines.
Beber en la calle es una nueva forma de socialización para los jóvenes. «Eso no significa que seamos unos borrachos», advierten dos compañeras de segundo de Bachillerato. «Nos tomamos alguna copa cuando salimos los fines de semana, pero llevamos bien los estudios y no fumamos ni tomamos drogas; ya está bien de que se generalicen las cosas». Muchos jóvenes, como ellas, saben lo que hacen, pero desgraciadamente otros no tanto. Por eso el alcohol se ha convertido en un serio problema. De hecho, la mayoría de los que acuden por primera vez a los centros de atención a drogodependientes de la Región lo hacen por alcoholismo. Le sigue la cocaína y a mucha mayor distancia la heroína. La red sanitaria atiende ya a 4.892 drogodependientes en la Región. LV
El Plan Regional de Drogas detecta «un descenso del consumo» entre los jóvenes
El Consejo de Gobierno dio ayer el visto bueno al Plan Regional de Drogas 2008-2010, un conjunto de líneas de actuación genéricas que pretenden hacer frente a los nuevos hábitos de consumo. Los datos recogidos en el informe apuntan, según explicó el coordinador del programa, Juan Jiménez, a un «descenso en el porcentaje de adolescentes que se inician en este tipo de sustancias». Sin embargo, aumentan las toxicomanías en mujeres, lo que lleva a «incorporar a este colectivo entre los considerados vulnerables, como los inmigrantes y los menores».Junto a la cocaína y las drogas de diseño, el plan incide en la lucha contra el alcohol. Aunque «cada vez hay más jóvenes que no beben», quienes lo hacen «consumen más, con hasta tres periodos de embriaguez al mes». También habrá más medidas contra la ludopatía. Aunque este tipo de dependencia ya estaba incluido en el anterior plan, ahora se refuerzan las actuaciones previstas porque «se detecta un incremento de casos.
Metadona en farmacias
La Consejería de Sanidad, impulsora de este plan, quiere implicar a los ayuntamientos. Quince municipios ya tienen programas específicos de prevención, y el objetivo es seguir por este camino. También se pretende mejorar la colaboración de las farmacias en la dispensación de metadona y en general de los fármacos que necesitan los toxicómanos.
Se busca, además, la participación de las ONG y de los profesionales. El texto se centra en cuatro áreas de intervención: prevención, asistencia a drogodependientes, inserción socio-laboral y coordinación entre las distintas administraciones. Con la finalidad de mejorar este último aspecto se crea un Área de Cohesión y Coordinación Institucional. Este plan, que ya fue aprobado por la Asamblea Regional en febrero, es el tercero de estas características con que cuenta la Región. La atención a los toxicómanos seguirá ligada a los servicios de Salud Mental, como ocurre actualmente. Junto al tratamiento, se hará especial énfasis en las políticas de prevención en la escuela, a través del Plan de Educación para la Salud y otras actuaciones encaminadas a la Enseñanza Secundaria. LV








