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· Expertos en educación musical de todo el mundo estudian el modelo
· Es un sistema educativo que ha salvado a miles de críos de la exclusión
· El tenor Juan Diego Flórez quiere crear un método similar en su país, Perú
![]() ↓ "Los instrumentos musicales combaten la pobreza" ↓ Adelantarnos a la utopía ↓ Cambiar Pistolas por Violines ↓ La Música derrota a la Delincuencia |
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 22/05/2008 (EL PAIS)
Nadie podía pensar hace 40 años en Europa que el viento y la fuerza capaz de cambiar la música clásica vendría de Venezuela. Pero un hombre visionario, un idealista peleón llamado José Antonio Abreu estaba dispuesto a utilizar sus violas y violines, sus trombones y tambores en pos de la utopía. Aquel sueño que él junto a otros 11 pioneros fue forjando se ha convertido en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Una realidad reconocida ahora con el Príncipe de Asturias de las Artes, fallado este miércoles en Oviedo.
No es sólo una orquesta. Tampoco es simplemente una escuela. Se trata de todo un complejo y efectivo sistema educativo que ha arrancado a muchos jóvenes y niños del arroyo en su país. Uno de sus más firmes defensores, Claudio Abbado, lo ha dicho alguna vez: "¡La cantidad de personas que ha salvado Abreu!". También lo repiten otros como Simon Rattle, actual director de la Filarmónica de Berlín, Plácido Domingo o Daniel Barenboim, que han colaborado varias veces con Abreu acudiendo a dar clases y conciertos a los más de 600.000 niños que allí se han formado desde sus comienzos en 1975.
Zubin Mehta: "Abreu busca el talento por todas partes y lo encuentra siempre"
Y también Zubin Mehta, que ayer, desde Valencia, donde ensayaba Siegfried, la tercera entrega de El anillo del Nibelungo, celebraba el premio en conversación con EL PAÍS: "Ha trabajado toda su vida ejemplarmente y se lo merece. Yo dirigí con ellos en los años ochenta, mi padre también le ayudó. Ha buscado talento por todas las esquinas de su país y lo ha encontrado. Todos los Gobiernos le han apoyado, ojalá en Europa pudiéramos decir lo mismo de los nuestros, aquí todo lo que tiene que ver con la música va cada vez peor", clamaba el director indio.
Es cierto que Abreu, que llegó a ser ministro de Cultura con Carlos Andrés Pérez, ha logrado siempre un consenso político continuado para su proyecto. Lo que han conseguido Abreu y sus fieles se encuentra por encima del bien y del mal, ajeno a las luchas de poder. Siempre han sido muy cuidadosos para no colgarse etiquetas. No se dejan llevar al huerto por nadie, pese a que en la Venezuela de Chávez mantener la independencia es algo . Todo el mundo les respeta como un símbolo nacional.
Hoy trabajan en completa libertad. Han ido sumando voluntades y tejiendo una red de 120 núcleos (escuelas) donde actualmente se forman 270.000 niños y jóvenes de todo el país.
Allí, generalmente en barrios oprimidos, en el campo y por la selva amazónica, aprenden un instrumento y, casi inmediatamente, pasan a formar parte de una de las 180 orquestas fundadas con sus métodos. La inmensa mayoría, el 85%, provienen de familias muy pobres y desetructuradas. Se agarran a la música como a una tabla de salvación. Entran de inmediato en las aulas. Son admitidos sencillamente por solicitarlo. No tienen que pasar ninguna prueba. Entonces, su vida adquiere un nuevo sentido. Tienen de qué presumir. Algunos pasan muchas horas al día ensayando: les resulta mucho más apetecible estar en los núcleos que salir a buscarse la vida en el infierno de la calle.
Enseguida pasan a formar parte de una de las orquestas. Las integradas por niños con menor edad desafinan. No importa. Al lado tienen otras que suenan mejor; saben que poco a poco irán perfilando su sonido. No hay miedo al ridículo, como ocurriría en otros sistemas más tradicionales. "No tienen sentido de culpa", comentaba Simon Rattle.
Los mejores se dedican a la música. De ahí ha salido Gustavo Dudamel, el director que con 28 años ha asombrado ya a las mejores orquestas del mundo (a partir de 2009 será titular de la Filarmónica de Los Ángeles) y que es una auténtica estrella.
Está deseando regresar a España para celebrarlo con más música. La pasada semana dirigió en Madrid a la Orquesta Nacional de España y quedó encantado con el rabo de toro que le cocinaron los músicos. "En octubre, en Oviedo, haremos un gran concierto", comentaba por teléfono desde Roma, donde actúa esta semana.
El caso de Dudamel es especial. Muchos otros acaban dando clases en las escuelas, muy implicados en una iniciativa que les hace comprometerse radicalmente, incluso para toda la vida.Son conscientes de pertenecer a una especie de casta a la que mira todo el planeta. Lo logrado por Abreu y los miembros del sistema es tan grande que expertos en educación musical de Italia, Alemania, España, Japón, Reino Unido, Estados Unidos, acuden regularmente a copiar sus métodos de trabajo, conscientes de que los tradicionales están caducos. Y en América Latina, no digamos. El tenor Juan Diego Flórez aseguraba ayer a EL PAÍS que está impulsando un sistema igual en Perú: "Es un proyecto fantástico, muy útil para países como los nuestros, donde los niños y los jóvenes corren más peligro que otros de caer en malos hábitos". Flórez, que está en Madrid para interpretar en versión concierto Orfeo e Euridice, de Gluck, en el Teatro Real, asegura que ha hablado mucho con Abreu y con Dudamel para asesorarse. "Ya hemos empezado. Falta el apoyo del Estado, pero incluso se va a impulsar una ley para acometer todo el proyecto en serio".
La dimensión de esta obra llevó ayer al jurado a premiarlo con el Príncipe de Asturias de las Artes, dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró. "Su confianza audaz en el valor educativo de la música para la dignidad del ser humano y su máxima calidad artística", convencieron a 19 de los 24 presentes que votaron a favor. El resto de los apoyos fueron a parar al músico Pierre Boulez y al arquitecto japonés Tadeo Ando.
En el acta se reflejaba, además, que el proyecto combina "la máxima calidad artística con una profunda convicción ética aplicada a la mejora de la realidad social", informa Javier Cuartas. EL PAIS
"Los instrumentos musicales combaten la pobreza"
ENTREVISTA: Premio Príncipe de Asturias de las Artes, JOSÉ ANTONIO ABREU Fundador del Sistema de Orquestas de Venezuela"Nuestras orquestas son una voz: el sonido de nuestra conciencia"
A pesar de las llamadas, las felicitaciones, del jolgorio que se armó ayer en Venezuela por el Premio Príncipe de Asturias, José Antonio Abreu tuvo tiempo para detenerse y reflexionar. Incluso para hacer algo que a este hombre, armado siempre en su cabeza y sus proyectos de futuro, no le gusta hacer a menudo: mirar al pasado. Pero en las grandes ocasiones, toca. Y Abreu, ayer, no pudo evitar que le volviera a la cabeza una imagen. La que él y 11 locos más tenían en febrero de 1975 en un garaje de Caracas. El lugar donde comenzó todo: "Contábamos con 25 atriles pero sólo 11 creyeron el primer día que era posible empezar con esto", comentaba ayer mismo por teléfono a este diario.
Ahora son 270.000 jóvenes y niños los que forman parte del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, una iniciativa que ha cumplido cuatro décadas y que ha roto esquemas y barreras en la educación y en la interpretación musical. Hasta el punto de que todo el mundo está dispuesto a copiar sus métodos para salvar y potenciar la formación en multitud de países. Su receta: arte e idealismo.
"El premio me ha aportado dos sensaciones, una gran emoción y un hondo y riguroso compromiso", dijo Abreu desde Caracas. "Este sistema, lo que pretende es forjar una identidad, crear conciencia. Nuestros núcleos son escuelas de vida social donde damos los instrumentos necesarios que sirvan no sólo para hacer música, sino para combatir la pobreza".
Abreu está convencido de que un niño con un violín sabe que tiene un arma: "Un artefacto con el que aprende que la pobreza material se combate con riqueza espiritual", comenta. El discurso de este músico, que formó parte del Gobierno de Carlos Andrés Pérez como ministro de Cultura, no se arredra porque ha comprobado sobre el terreno que hay utopías que se cumplen. "Nuestras orquestas son una voz. Son el sonido de nuestra conciencia y una esperanza para Iberoamérica. El arte que hacemos es gozo, placer, pero también sabemos que imparte justicia porque garantiza a los más pobres el derecho a una educación musical que hasta ahora estaba en manos de otras clases".
Siempre creyó que el sueño podía funcionar: "Nuestro esfuerzo ha sido consciente, sostenido y constante. Éstos son los premios que recompensan un trabajo de años". Algunos los tildaron de herejes. Muchos creían que meter a un niño sin apenas formación a hacer música sin más en una orquesta no era nada ortodoxo y estaba llamado al fracaso. Abreu apostaba por lo colectivo frente a lo individual y su cambio dio resultado: "Desde el principio sabíamos que nuestras bases académicas eran las buenas". Al final, todos los métodos de enseñanza venezolanos han adoptado su forma de hacer las cosas y los países occidentales se acercan hoy a Venezuela a comprobar el milagro.
Su misión ha prendido. Ahora se ha empeñado en contagiar su movimiento a otros países: "Mi sueño es que toda Iberoamérica integre este proyecto, que nos hermanemos", dice. Va camino de ello. Está a punto de poder escuchar una futura orquesta formada por jóvenes de varios países de Europa (España y Portugal) y América. Cuando Abreu sueña lo hace en términos reales. Es imposible detenerle. EL PAIS
Adelantarnos a la utopía
ANÁLISIS GUSTAVO DUDAMEL, director de orquestaSiempre pensé que la música era algo misterioso. En mi casa de Barquisimeto me intrigaban todos los sonidos, de manera natural, como lo que siente un niño a la hora de acercarse a lo inexplicable. Mi padre, que es músico y ha trabajado siempre en el sistema de orquestas de Venezuela, comenzó a desentrañar ese lenguaje extraño y, al final, logró que la música se encendiera en mí.
A los cinco años entré en mi primera orquesta. Quería tocar el trombón, pero el brazo no me alcanzaba, así que lo cambié por el violín. Nuestra sede estaba en casa de Dora Lisa Medina. Era un edificio colonial de principios del siglo XX, como de cuento, un lugar perfecto para aumentar los misterios. Allí también había estudiado el maestro Abreu, con la misma Dora Lisa, así que desde el principio nos unió un vínculo indestructible.
Él había creado ya el sistema que ayer fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y no tardé en conocerle. Nos visitó y le ofrecimos un concierto. Años después, tuve el atrevimiento de pedirle que escuchara una pieza que yo había compuesto. La escuchó y poco después me propuso que me convirtiera en director de la orquesta infantil. Tenía 16 años y aquello ya era un sueño. Después me fui a Caracas y él se encargó de mi formación. Aquello que para mí era algo mágico cobró sentido. Con el maestro, una de las primeras cosas que aprendí es que el futuro ya ha sido, que es al mismo tiempo pasado y presente, que está ocurriendo ante nosotros y que si no lo atrapamos, lo perderemos. Debemos adelantarnos a las utopías. Con Abreu y con hombres como él resulta sencillo entender eso. Pensar que son posibles, que las vamos construyendo día a día. Así es como él comenzó, sin medios, y hoy ha logrado un sistema que agrupa a 270.000 niños y jóvenes a los que ha dado una guía, un sentido, a los que ha salvado con la música.
Hablar con el maestro Abreu es como tratar con un libro, en él reside una sabiduría infinita. No sólo me ha enseñado el camino de todos los sonidos, engrandecer aquello que me intrigaba de pequeño. Me ha llevado de la mano, línea a línea, por la vida. Él no concibe una existencia propia, la ha hecho nuestra. Somos un universo: los niños que nos formamos allí, los que aprenden ahora y los adultos que salieron de entre aquellas sillas y aquellos atriles. Un mundo en el que cada conocimiento individual no cobra sentido si no es para el grupo, para el sueño común. Un sueño que Abreu nos inculcó y de cuya grandeza nunca lograremos ser verdaderamente conscientes. Son premios como el Príncipe de Asturias de las Artes los que nos hacen darnos cuenta del alcance y de la importancia que ese anhelo, esa visión, tienen para todo el mundo. EL PAIS
La importancia de cambiar pistolas por violines
El director de la Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, aseguró ayer que el galardón otorgado a las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, supone un "gigantesco estímulo" para seguir luchando. El músico se formó en el Sistema de Orquestas fundado por José Antonio Abreu.
Por otro lado, el comunicador y escritor, Fernando Argenta, y el director de cine, José Luis Garci, coincidieron ayer en señalar la importancia que tiene "quitarle la pistola a un niño y darle un violín" para ofrecerle la posibilidad de que su sensibilidad y su sentido artístico emerjan. Ambos realizaron estas manifestaciones tras conocer el fallo del jurado del Premio Príncipe de Asturias. Por su parte, El músico Daniel Barenboim y la mezzosoprano Teresa Berganza coincidieron ayer en destacar el acierto del galardón. Barenboim destacó que la concesión del premio es "un gran acierto" ya que el proyecto "demuestra como pocos el carácter existencial de la música". Berganza, premio Príncipe de Asturias de Las Artes 1991, aseguró haber conocido la noticia, que le produjo "una gran alegría" en París. En su opinión, la labor del sistema fundado por José Antonio Abrey es "única en el mundo". Asimismo, el responsable de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Álvaro Marchesi, felicitó a José Antonio Abreu por la distinción. También comentó que con la labor de Abreu "se está dignificando la vida de muchos niños a los que la vida no les ofrecía grandes esperanzas". DI
La música derrota a la delincuencia
El Príncipe de Asturias de las Artes distingue al Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela, un proyecto que ha salvado a miles de muchachos de la marginalidadCÉSAR COCA 22 MAy 2008 | BILBAO (EL CORREO)
El sonido de la música se ha impuesto por una vez al ruido de las pistolas. El jurado del premio Príncipe de Asturias de las Artes decidió ayer otorgar este galardón al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por José Antonio Abreu hace más de tres décadas. Un verdadero milagro en un país que sufre una de las tasas de delincuencia más altas del continente americano. En estos años ha ofrecido formación artística a cerca de 400.000 muchachos, integrados en más de 125 orquestas y coros a lo largo de todo el país. En muchos casos, esos jóvenes procedían de familias sin recursos, precisamente el caladero en el que los violentos buscan nuevos miembros para sus bandas. Al optar por empuñar un violín antes que una navaja o una pistola, esos jóvenes salvaron su vida y contribuyeron a mejorar el mundo. Alguno de ellos, como el director Gustavo Dudamel, parece dispuesto incluso a convertirse en una de las grandes estrellas de la música clásica del siglo XXI. Tal es la dimensión del milagro.
El jurado del Príncipe de Asturias de las Artes, el primero que se anuncia en la edición 2008, explicó ayer la concesión del galardón por la capacidad del 'Sistema' -como lo conocen sus miembros- para «combinar la máxima calidad artística con una profunda convicción ética aplicada a la mejora de la realidad social». Con el lenguaje siempre alambicado de los jurados, apuntaba al doble éxito de Abreu, un profesor de música con experiencia en política, que es calificado por muchos de visionario. Ha conseguido mejorar la educación artística de un país con grandes carencias en ese ámbito y al mismo tiempo ha logrado elevar a la categoría de intérpretes de relieve internacional a algunos de los participantes en el programa.
Abreu, que acaba de cumplir 69 años, ya había sido candidato a este mismo galardón al menos en dos ocasiones anteriores. Músico de profesión, estudió composición y dirección, y en 1975 fundó la Orquesta Simón Bolívar, convertida ahora en el buque insignia de su proyecto. Esa agrupación fue la semilla de una red de pequeñas orquestas que comenzaron a abrirse en las escuelas de Caracas para extenderse luego por todo el país. Durante un tiempo se dedicó a la política: director de Planificación, asesor de Economía Nacional, diputado y ministro de Cultura. En 1994 lo abandonó todo para dedicarse en cuerpo y alma a su proyecto.
Aspecto social
La faceta social del mismo es inseparable de la educativa, a partir de una filosofía que ha expuesto con claridad: «Ningún proyecto social seriamente concebido para un país en desarrollo puede negar hoy a la democratización de la enseñanza artística el carácter de programa social prioritario para la capacitación y rescate de las nuevas generaciones». Así lo ha hecho, y el entusiasmo puesto sobre el atril por sus integrantes ha sido tal que los mejores directores y solistas del mundo se han ido a trabajar a Venezuela, olvidando las circunstancias políticas del país, dejando a un lado sus elevados emolumentos y despojándose de todo divismo. De Simon Rattle a Plácido Domingo, de Daniel Barenboim a Alicia de Larrocha, los elogios a la calidad de los jóvenes miembros de la orquesta son unánimes.
Y sus resultados contrastables. No se trata sólo de que el director Claudio Abbado haya pedido el premio Nobel de la Paz para Abreu y que éste en los últimos años haya sido distinguido con numerosos galardones y doctorados 'honoris causa'. Tan importante como eso es que de entre esa enorme cantera surjan verdaderos artistas de primera, como ya está sucediendo.
El modelo, además, ha tenido su extensión en América Latina, y ya hay orquestas y escuelas en Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay, y Abreu ha llegado a algunos acuerdos en España y Portugal para establecer una Comunidad Iberoamericana de la Música. Los resultados de su proyecto son tan incontestables que lo han colocado por encima de cualquier vicisitud política. Por eso, ayer los miembros del jurado tanto como quienes avalaron la candidatura de Abreu -es el caso de Barenboim-, destacaban sus méritos y desvinculaban el premio de todo interés de Estado en un momento de difíciles relaciones con Venezuela. De lo que se trata, como decía gráficamente Fernando Argenta, es de destacar la importancia que tiene «quitarle la pistola a un niño y darle un violín». Beethoven y Mozart, y con ellos un segmento de la Humanidad, están en deuda con Abreu. EL CORREO
Dudamel, la estrella más rutilante
José Antonio Abreu es el padre del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, pero quien lo ha lanzado a la fama en todo el mundo es su estrella más rutilante: Gustavo Dudamel. Nacido en Barquisimeto hace sólo 27 años, Dudamel es ya el director titular de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles y la Sinfónica de Gotemburgo y el lanzamiento más espectacular del sello Deutsche Grammophon (DG), algo así como el 'rolls royce' de las discográficas clásicas.
Dudamel residía en uno de los barrios más modestos de su ciudad y tenía todos los boletos para malvivir con un trabajo que nunca le permitiría salir de su ambiente o verse tentado por el dinero fácil de las bandas. Pero entró en una de las escuelas del Sistema y pronto descubrieron su talento excepcional. Hoy es el director principal de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, además de titular en las dos formaciones citadas. Lo sorprendente es que fue con esta agrupación joven y sin ninguna grabación discográfica anterior de relieve donde tuvo la oportunidad de grabar para DG. Primero fue un disco con las sinfonías 5 y 7 de Beethoven, donde demostró que era capaz de derrochar energía y pasión, y que sus versiones resistían con desparpajo la comparación con las de los grandes. Después se adentró en las profundidades de la 5ª de Mahler, para probar que también era capaz de desvelar angustias y sutilezas. Y su tercer disco, que acaba de aparecer, es una orgía de ritmo, con composiciones de autores latinos en general nada conocidos a este lado del Atlántico, con Bernstein a modo de bis final. Abreu tiene que haberse emocionado al escuchar esos discos. Y quizá lo haga también al recoger el premio, porque es bastante probable que Dudamel esté presente, dado que pocos días después del solemne acto de Oviedo empieza una breve gira por España.
Otro caso ejemplar es del contrabajista más joven que ha tenido la Filarmónica de Berlín: Edicson Ruiz, un muchacho de 17 años que de niño se ganaba precariamente la vida como empaquetador en una planta situada en el barrio más peligroso de Caracas. Su paso por la escuela de Abreu le permitió entrar en contacto con el director Kurt Masur primero y sacar la plaza en la orquesta berlinesa más tarde, batiendo todas las marcas de precocidad. EL CORREO
Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ...Una obra social del estado venezolano, consagrada al rescate pedagógico, ocupacional y ético de la infancia y la juventud, mediante la instrucción y la ...
www.fesnojiv.org/ - 32k - · Esta iniciativa, creada hace 30 años por el compositor y economista José Antonio Abreu (Trujillo, Venezuela, 1939), 'ha formado a directores e intérpretes del más alto nivel, a partir de una confianza audaz en el valor educativo de la música para la dignidad del ser humano'.
Desde su creación en 1975, más de 15.000 profesores de distintas nacionalidades han impartido clases a más de 600.000 jóvenes y niños de todo el país, especialmente de aquellos con menores recursos.
La FESNOJIV está integrada por 120 orquestas juveniles y 60 infantiles, así como por talleres para niños y jóvenes en los que aprenden a construir y reparar instrumentos musicales, junto a programas especiales para chicos discapacitados, como el Coro de Manos Blancas, compuesto por niños sordos. EFE
· Actualmente está compuesto por 120 orquestas juveniles y 60 infantiles, según informó la Fundación Príncipe de Asturias a través de una nota de prensa.
En la initiciativa participan más de 15.000 profesores de distintas nacionalidades que han impartido clases a más de 600.000 jóvenes y niños de todo el país, con especial atención a los de menos recursos económicos. El éxito de este proyecto ha auspiciado el nombramiento del maestro Abreu como delegado especial de la Unesco para la promoción y difusión del modelo venezolano por todo el mundo.
El proyecto se dio a conocer internacionalmente en 1995 con la actuación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil en el Kennedy Center de Washington (EE.UU.). Su calidad artística ha llevado a las Orquestas del Sistema por todo el mundo, llegando a actuar en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, y ante el Papa Juan Pablo II. EUROPA PRESS







