Laurent Cantet reconquista la Palma de Oro para Francia después de 21 años con 'Entre les murs'
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«La escuela es una metáfora de la sociedad»
CRISTINA SAVALL 26 MAy 2008 CANNES (EL PERIODICO)
La esperada foto no fue posible. Sean Penn, presidente del jurado del Festival de Cannes y protagonista de Mystic river, no concedió el honor de la Palma de Oro a Clint Eastwood, aunque tampoco le dejó irse de vacío por su tremendo alegato contra la corrupción policial. El director de The changeling, ausente en la gala, se llevó, al igual que Catherine Deneuve, un premio especial. Ya lo dijo Penn en su primera comparecencia en el Palacio de La Croisette: "Elegiremos una película comprometida con su tiempo". Entre les murs, de Laurent Cantet, lo es. Aborda cuestiones preocupantes que afectan al futuro: contradicciones del sistema educativo, falta de valores y de disciplina, conflictos raciales y violencia latente entre jóvenes.
La decisión, unánime, estuvo ayer en plena sintonía con el público, que respondió con entusiastas aplausos la subida al estrado del director francés. Entre les murs representa, además, una enorme alegría para Francia. Hacía 21 años que no conseguía la Palma de Oro, desde la encendida polémica que provocó en 1987 el acuerdo de dársela a Bajo el sol de satán, de Maurice Pialat. Cantet, autor de Recursos humanos y El empleo del tiempo, destacó en su discurso que hay fricciones que el filme no intenta ocultar. La sinceridad era su gran objetivo. "Una película realmente excepcional", agregó Penn.
EL PERIODICO
ENTREVISTA CON LAURENT CANTET, DIRECTOR DE CINE
UN CINEASTA ATENTO· 47 AÑOS· NACIDO EN MELLE, UN PUEBLO DEL OESTE DE FRANCIA · SUS PELÍCULAS EXPLORAN ÁNGULOS DISTINTOS
NANDO SALVÀ / CANNES
Laurent Cantet penetra en Entre les murs en las aulas parisinas para meditar sobre cómo responde el sistema educativo a la nueva realidad social y multicultural. No se extrañen si la película, recibida ayer con aplausos unánimes, caza una porción del palmarés.
--¿En qué medida la película es un reflejo de cómo, hoy en día, los roles en las aulas se han diluido?
--En el pasado, el cometido del alumno en el aula era callar y trabajar. El nuevo modelo les da más libertad de expresión, aunque el profesor siga teniendo la última palabra, y la posibilidad de los chicos de responder, de rebatir, es algo bueno. La idea era retratar la relación entre profesor y alumnos como un intercambio de información.
--Es un retrato muy distinto del que ofrecía el documental Ser y tener (2002), uno de los grandes éxitos recientes del cine francés.
--Tengo que admitir que Ser y tener no me gusta. Propone una visión nostálgica de nuestro país que está superada desde hace tiempo, como la ofrecen otros éxitos recientes del cine francés, como Bienvenue chez les Ch'tis, Amelie y Ser y tener. Es preocupante. Además, en esa película, el profesor encarna el abuso de autoridad y de poder, precisamente lo que no me gusta del sistema educativo.
--¿Cómo organizó usted el rodaje? Al fin y al cabo, un director es algo parecido a un profesor.
--Soy un mal profesor, me temo. Todos los adolescentes que aparecen en la película son estudiantes, así que de alguna manera se interpretan a sí mismos y, por tanto, conocen bien el terreno. Eso significa que no era yo quien daba las órdenes, sino que eran ellos quienes me explicaban qué podían aportar a cada escena. Fue un trabajo muy colectivo. Y muy enriquecedor. El aula es un mundo muy pequeño, pero constantemente influenciado por el exterior. La escuela es como una metáfora de la sociedad, es donde todos hemos aprendido a vivir en sociedad.
--Eso significa que los educadores profesionales tienen una responsabilidad social tremenda, ¿no es así?
--Sí, no solo deben transmitir información, sino también abanderar ciertas normas sociales y cuidar de ellas. En la escuela aprendemos a ser adultos pensantes. Por eso están expuestos a los juicios de los padres, los alumnos, la sociedad. Es positivo.
--Vamos allá, pues: ¿cree que la conflictiva realidad multicultural de las escuelas de hoy afecta a la calidad de la educación?
--Una película no es una disertación; en lugar de hacer una disertación te puedes permitir el lujo de limitarte a mirar y no tratar de juzgar. Dicho esto, está claro que la realidad multicultural conlleva conflictos, pero no tantos como el cine a menudo nos muestra. En cualquier caso, es un error pensar que esos conflictos pueden degradar el sistema educativo.
--El debate que su película plantea respecto al rendimiento y la disciplina en la escuela es: ¿deben aplicarse las normas en toda su rigidez o es necesario apelar a su espíritu y a las circunstancias personales?
--Es un debate sin solución. Por un lado, hay que considerar las circunstancias del alumno que comete actos punibles, porque a veces el castigo en vez de corregir una situación la agrava. Por otro, no se puede ser blando o paternalista. Los profesores no tienen el monopolio de la verdad y no queríamos retratar al profesor perfecto. Entre les murs no es un remake de El club de los poetas muertos. EL PERIODICO
AP
Laurent Cantet, con los estudiantes de 'Entre les murs'
CARLOS BOYERO - Cannes - 26/05/2008 (EL PAIS)
El presidente del jurado, ese actor intenso y magnético llamado Sean Penn, alguien que siempre ha utilizado su condición de intocable estrella del cine para no cortarse la lengua, para dar sus arriesgadas e impopulares opiniones sobre el estado de las cosas, algo normal, pero que en Estados Unidos puede llevar el estigma del pensamiento radical, ha repetido a lo largo del Festival de Cannes que el cine debe de estar conectado con la vida y hablar de la realidad. También que había que huir del modelo y de los rituales que suponen los Oscar. Lo segundo lo entiendo un poco menos, viniendo de alguien que ha logrado varias nominaciones y que mostró su comprensible felicidad cuando se lo concedieron por su magnífico trabajo en Mystic river.
Fiel a esos selectivos principios y con la presumible solidaridad de la concienciada gente que le acompañaba en el jurado, han concedido la anhelada Palma de Oro a Entre les murs, una película empeñada en reproducir la vida sin adulterarla, en describir con conocimiento, respeto y sentimiento los conflictos que provoca intentar educar y enseñar, las tensiones de todo tipo que laten en un colegio multirracial y con mayoría de inmigrantes, el retrato de las preocupaciones prioritarias de los adolescentes alumnos, la táctica de un profesor joven y humanista para ser escuchado y respetado por chavales que sienten instintivo enfrentamiento con cualquier forma de autoridad. El director Laurent Cantet aborda Entre les murs con vocación de documentalista, sin forzar el dramatismo ni encontrar soluciones definitivas, utilizando sabiamente a gente que no está interpretando, que se limita a ser como es, sin ir de listo ni de moralista. Y lo que muestra es emotivo y duro, cotidiano y cercano. Ofrece sensación de verdad, de haber captado con inteligencia y sensibilidad los claroscuros de la vida, de saber de lo que habla, de huir del énfasis y la adulteración. Bertrand Tavernier había utilizado un tono parecido para hablar de un universo similar en la hermosa Hoy empieza todo. Como él, Laurent Cantet también demuestra con Entre les murs que el arte no está reñido con lo didáctico, que el retrato sociológico puede ser conmovedor. Es una película tan hermosa como necesaria, un soplo de autenticidad y de frescura, una justificada Palma de Oro. EL PAIS
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Cannes - 26/05/2008 (EL PAIS)
"Las preguntas sobre la educación no tienen edad ni tiempo". El cineasta francés Laurent Cantet, acompañado de François Bégaudeau, el profesor que se interpreta a sí mismo en Entre les murs, explica así el impacto que su filme ha tenido en el jurado de la 61º edición del Festival de Cannes. "Esta película responde a los que hablan de los jóvenes sin conocerlos, a los que les juzgan y piensan que sólo tienen mierda en el cerebro", añadía Bégaudeau, rodeado de los adolescentes que han robado con su imparable energía todo el protagonismo de Cannes. La fuerza con la que Sean Penn anunció la Palma de Oro para Cantet dejaba claro lo que segundos antes él mismo había dicho con contenida emoción: que la Palma de Oro había sido elegida por absoluta unanimidad y que era para una película "increíble". "Ha sido un flechazo para todos nosotros. Es una película en estado de gracia que encierra lo que todos pedíamos: magia en las actuaciones, en la escritura y en su enorme generosidad", añadió después el actor estadounidense.
Entre les murs, metáfora sobre la sociedad francesa, sobre su nueva realidad multicultural y sobre cómo en el sistema educativo se encierra el verdadero poder de un país, fue proyectada el último día del festival y desde entonces se posicionó como una de las favoritas. Un filme coral, sobre un curso de instituto convertido en microcosmos de un complejo mundo en el que el trabajo de un maestro con sus alumnos todavía puede marcar la diferencia. Escrita e interpretada por François Bégaudeau, la película está basada en un libro sobre su propia experiencia. Fue emocionante ver ayer sobre el escenario del Gran Thèâtre Lumière a todos los adolescentes protagonistas, ese curso de instituto que ha enamorado a un jurado hasta tal punto que el cineasta tailandés Apichatpong Weeraethakul recomendó ayer al Gobierno de su país ver el filme y, sencillamente, tomar nota. EL PAIS
RECORTES
AFP · Adaptación de una novela epónima del joven periodista y docente François Bégaudeau, el director nos encierra en un instituto mixto de enseñanza media de París, y en particular con un profesor de francés y sus alumnos de 14 y 15 años, a lo largo de un año escolar.
El director, Laurent Cantet, mantiene en tensión constante con su forma de mostrar la relación intensa de todos los días entre unos docentes sometidos a un desgaste permanente y unos adolescentes incansables de todos los orígenes y colores.
La película es una fascinante inmersión en el universo escolar a través de un profesor y sus alumnos de enseñanza media, filmados a lo largo de un curso entre las paredes de un colegio parisino.
El filme se estrenará en Francia el 15 de octubre y en el resto de Europa lo hará en las semanas sucesivas.
BOQUERINI · 'Entre les murs' fue la gran sorpresa presentada el último día de competición. Una película que emociona, que recoge la historia de un curso en un conflictivo instituto de París, a través de sus alumnos y del profesor que les imparte lengua. Sin salir en ningún momento de los límites del colegio, Cantet ('El empleo del tiempo' y 'Recursos humanos') hace una película casi documental, mostrando el día a día de lo que sucede en la clase, dejando un amplio abanico de improvisación a los actores, todos primerizos, que casi se interpretan a sí mismos. La película se basa en un libro de François Bégaudeau, ex profesor que relata hechos que conoció muy bien. En la película hace además del profesor. Una historia emocionante con la que Francia logra una Palma de Oro que el Festival le negaba desde hace 21 años.
ABC· Una Palma de Oro muy educativa. «Entre les murs», de Laurent Cantet, es un fresquísimo retrato vivo de la relación entre un profesor de lengua y sus alumnos, de todos los colores y sabores. Hecho a mano alzada, con la cámara palpitante, con los personajes escribiéndose el guión sobre la marcha, con toda la verdad y el cariño del mundo.
«La escuela es una metáfora de la sociedad»
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01:54 Tráiler 'La clase', 'Entre les murs', Palma de Oro. |
CRISTINA SAVALL 26 MAy 2008 CANNES (EL PERIODICO)
La esperada foto no fue posible. Sean Penn, presidente del jurado del Festival de Cannes y protagonista de Mystic river, no concedió el honor de la Palma de Oro a Clint Eastwood, aunque tampoco le dejó irse de vacío por su tremendo alegato contra la corrupción policial. El director de The changeling, ausente en la gala, se llevó, al igual que Catherine Deneuve, un premio especial. Ya lo dijo Penn en su primera comparecencia en el Palacio de La Croisette: "Elegiremos una película comprometida con su tiempo". Entre les murs, de Laurent Cantet, lo es. Aborda cuestiones preocupantes que afectan al futuro: contradicciones del sistema educativo, falta de valores y de disciplina, conflictos raciales y violencia latente entre jóvenes.
La decisión, unánime, estuvo ayer en plena sintonía con el público, que respondió con entusiastas aplausos la subida al estrado del director francés. Entre les murs representa, además, una enorme alegría para Francia. Hacía 21 años que no conseguía la Palma de Oro, desde la encendida polémica que provocó en 1987 el acuerdo de dársela a Bajo el sol de satán, de Maurice Pialat. Cantet, autor de Recursos humanos y El empleo del tiempo, destacó en su discurso que hay fricciones que el filme no intenta ocultar. La sinceridad era su gran objetivo. "Una película realmente excepcional", agregó Penn.
EL PERIODICO
ENTREVISTA CON LAURENT CANTET, DIRECTOR DE CINE
Laurent Cantet: "La escuela es una metáfora de la sociedad"
UN CINEASTA ATENTO· 47 AÑOS· NACIDO EN MELLE, UN PUEBLO DEL OESTE DE FRANCIA · SUS PELÍCULAS EXPLORAN ÁNGULOS DISTINTOS
NANDO SALVÀ / CANNES
Laurent Cantet penetra en Entre les murs en las aulas parisinas para meditar sobre cómo responde el sistema educativo a la nueva realidad social y multicultural. No se extrañen si la película, recibida ayer con aplausos unánimes, caza una porción del palmarés.
--¿En qué medida la película es un reflejo de cómo, hoy en día, los roles en las aulas se han diluido?
--En el pasado, el cometido del alumno en el aula era callar y trabajar. El nuevo modelo les da más libertad de expresión, aunque el profesor siga teniendo la última palabra, y la posibilidad de los chicos de responder, de rebatir, es algo bueno. La idea era retratar la relación entre profesor y alumnos como un intercambio de información.
--Es un retrato muy distinto del que ofrecía el documental Ser y tener (2002), uno de los grandes éxitos recientes del cine francés.
--Tengo que admitir que Ser y tener no me gusta. Propone una visión nostálgica de nuestro país que está superada desde hace tiempo, como la ofrecen otros éxitos recientes del cine francés, como Bienvenue chez les Ch'tis, Amelie y Ser y tener. Es preocupante. Además, en esa película, el profesor encarna el abuso de autoridad y de poder, precisamente lo que no me gusta del sistema educativo.
--¿Cómo organizó usted el rodaje? Al fin y al cabo, un director es algo parecido a un profesor.
--Soy un mal profesor, me temo. Todos los adolescentes que aparecen en la película son estudiantes, así que de alguna manera se interpretan a sí mismos y, por tanto, conocen bien el terreno. Eso significa que no era yo quien daba las órdenes, sino que eran ellos quienes me explicaban qué podían aportar a cada escena. Fue un trabajo muy colectivo. Y muy enriquecedor. El aula es un mundo muy pequeño, pero constantemente influenciado por el exterior. La escuela es como una metáfora de la sociedad, es donde todos hemos aprendido a vivir en sociedad.
--Eso significa que los educadores profesionales tienen una responsabilidad social tremenda, ¿no es así?
--Sí, no solo deben transmitir información, sino también abanderar ciertas normas sociales y cuidar de ellas. En la escuela aprendemos a ser adultos pensantes. Por eso están expuestos a los juicios de los padres, los alumnos, la sociedad. Es positivo.
--Vamos allá, pues: ¿cree que la conflictiva realidad multicultural de las escuelas de hoy afecta a la calidad de la educación?
--Una película no es una disertación; en lugar de hacer una disertación te puedes permitir el lujo de limitarte a mirar y no tratar de juzgar. Dicho esto, está claro que la realidad multicultural conlleva conflictos, pero no tantos como el cine a menudo nos muestra. En cualquier caso, es un error pensar que esos conflictos pueden degradar el sistema educativo.
--El debate que su película plantea respecto al rendimiento y la disciplina en la escuela es: ¿deben aplicarse las normas en toda su rigidez o es necesario apelar a su espíritu y a las circunstancias personales?
--Es un debate sin solución. Por un lado, hay que considerar las circunstancias del alumno que comete actos punibles, porque a veces el castigo en vez de corregir una situación la agrava. Por otro, no se puede ser blando o paternalista. Los profesores no tienen el monopolio de la verdad y no queríamos retratar al profesor perfecto. Entre les murs no es un remake de El club de los poetas muertos. EL PERIODICO
APLaurent Cantet, con los estudiantes de 'Entre les murs'
'Entre les murs', metáfora de un país mestizo, gana en Cannes por unanimidad
El festival puede permitirse elegir lo mejor, y esta vez lo ha hechoCARLOS BOYERO - Cannes - 26/05/2008 (EL PAIS)
El presidente del jurado, ese actor intenso y magnético llamado Sean Penn, alguien que siempre ha utilizado su condición de intocable estrella del cine para no cortarse la lengua, para dar sus arriesgadas e impopulares opiniones sobre el estado de las cosas, algo normal, pero que en Estados Unidos puede llevar el estigma del pensamiento radical, ha repetido a lo largo del Festival de Cannes que el cine debe de estar conectado con la vida y hablar de la realidad. También que había que huir del modelo y de los rituales que suponen los Oscar. Lo segundo lo entiendo un poco menos, viniendo de alguien que ha logrado varias nominaciones y que mostró su comprensible felicidad cuando se lo concedieron por su magnífico trabajo en Mystic river.
Fiel a esos selectivos principios y con la presumible solidaridad de la concienciada gente que le acompañaba en el jurado, han concedido la anhelada Palma de Oro a Entre les murs, una película empeñada en reproducir la vida sin adulterarla, en describir con conocimiento, respeto y sentimiento los conflictos que provoca intentar educar y enseñar, las tensiones de todo tipo que laten en un colegio multirracial y con mayoría de inmigrantes, el retrato de las preocupaciones prioritarias de los adolescentes alumnos, la táctica de un profesor joven y humanista para ser escuchado y respetado por chavales que sienten instintivo enfrentamiento con cualquier forma de autoridad. El director Laurent Cantet aborda Entre les murs con vocación de documentalista, sin forzar el dramatismo ni encontrar soluciones definitivas, utilizando sabiamente a gente que no está interpretando, que se limita a ser como es, sin ir de listo ni de moralista. Y lo que muestra es emotivo y duro, cotidiano y cercano. Ofrece sensación de verdad, de haber captado con inteligencia y sensibilidad los claroscuros de la vida, de saber de lo que habla, de huir del énfasis y la adulteración. Bertrand Tavernier había utilizado un tono parecido para hablar de un universo similar en la hermosa Hoy empieza todo. Como él, Laurent Cantet también demuestra con Entre les murs que el arte no está reñido con lo didáctico, que el retrato sociológico puede ser conmovedor. Es una película tan hermosa como necesaria, un soplo de autenticidad y de frescura, una justificada Palma de Oro. EL PAIS
"Ha sido un flechazo"
Sean Penn, presidente del jurado, alaba la generosidad de 'Entre les murs'ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Cannes - 26/05/2008 (EL PAIS)
"Las preguntas sobre la educación no tienen edad ni tiempo". El cineasta francés Laurent Cantet, acompañado de François Bégaudeau, el profesor que se interpreta a sí mismo en Entre les murs, explica así el impacto que su filme ha tenido en el jurado de la 61º edición del Festival de Cannes. "Esta película responde a los que hablan de los jóvenes sin conocerlos, a los que les juzgan y piensan que sólo tienen mierda en el cerebro", añadía Bégaudeau, rodeado de los adolescentes que han robado con su imparable energía todo el protagonismo de Cannes. La fuerza con la que Sean Penn anunció la Palma de Oro para Cantet dejaba claro lo que segundos antes él mismo había dicho con contenida emoción: que la Palma de Oro había sido elegida por absoluta unanimidad y que era para una película "increíble". "Ha sido un flechazo para todos nosotros. Es una película en estado de gracia que encierra lo que todos pedíamos: magia en las actuaciones, en la escritura y en su enorme generosidad", añadió después el actor estadounidense.
Entre les murs, metáfora sobre la sociedad francesa, sobre su nueva realidad multicultural y sobre cómo en el sistema educativo se encierra el verdadero poder de un país, fue proyectada el último día del festival y desde entonces se posicionó como una de las favoritas. Un filme coral, sobre un curso de instituto convertido en microcosmos de un complejo mundo en el que el trabajo de un maestro con sus alumnos todavía puede marcar la diferencia. Escrita e interpretada por François Bégaudeau, la película está basada en un libro sobre su propia experiencia. Fue emocionante ver ayer sobre el escenario del Gran Thèâtre Lumière a todos los adolescentes protagonistas, ese curso de instituto que ha enamorado a un jurado hasta tal punto que el cineasta tailandés Apichatpong Weeraethakul recomendó ayer al Gobierno de su país ver el filme y, sencillamente, tomar nota. EL PAIS
RECORTES
AFP · Adaptación de una novela epónima del joven periodista y docente François Bégaudeau, el director nos encierra en un instituto mixto de enseñanza media de París, y en particular con un profesor de francés y sus alumnos de 14 y 15 años, a lo largo de un año escolar.
El director, Laurent Cantet, mantiene en tensión constante con su forma de mostrar la relación intensa de todos los días entre unos docentes sometidos a un desgaste permanente y unos adolescentes incansables de todos los orígenes y colores.
La película es una fascinante inmersión en el universo escolar a través de un profesor y sus alumnos de enseñanza media, filmados a lo largo de un curso entre las paredes de un colegio parisino.
El filme se estrenará en Francia el 15 de octubre y en el resto de Europa lo hará en las semanas sucesivas.
BOQUERINI · 'Entre les murs' fue la gran sorpresa presentada el último día de competición. Una película que emociona, que recoge la historia de un curso en un conflictivo instituto de París, a través de sus alumnos y del profesor que les imparte lengua. Sin salir en ningún momento de los límites del colegio, Cantet ('El empleo del tiempo' y 'Recursos humanos') hace una película casi documental, mostrando el día a día de lo que sucede en la clase, dejando un amplio abanico de improvisación a los actores, todos primerizos, que casi se interpretan a sí mismos. La película se basa en un libro de François Bégaudeau, ex profesor que relata hechos que conoció muy bien. En la película hace además del profesor. Una historia emocionante con la que Francia logra una Palma de Oro que el Festival le negaba desde hace 21 años.
ABC· Una Palma de Oro muy educativa. «Entre les murs», de Laurent Cantet, es un fresquísimo retrato vivo de la relación entre un profesor de lengua y sus alumnos, de todos los colores y sabores. Hecho a mano alzada, con la cámara palpitante, con los personajes escribiéndose el guión sobre la marcha, con toda la verdad y el cariño del mundo.







