BUENOS AIRES Argentina 26 MAY 2008 (ElEco)
Un estudio realizado por científicos estadounidenses y europeos indica que en Argentina hay 240.000 niños y adolescentes que sufrirían síndrome de bullying, cuyos riesgos son el ausentismo escolar, las lesiones graves, la fuga del hogar, el intento de suicidio y el abuso de alcohol, drogas y cigarrillo.
Este síndrome consiste en un acoso u hostigamiento escolar a través de cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre estudiantes de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.
Así, el estudio pone a las instituciones educativas en el centro de las miradas debido a que se convierten en el escenario donde millones de niños que están en plena etapa de formación de su personalidad se sienten marginados.
Estadísticamente a nivel mundial, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y en los patios de las escuelas y colegios cuando los niños y adolescentes se "distienden" en los recreos.
Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (10 y 13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.
En tanto, según los científicos norteamericanos y europeos, de los 240 mil argentinos, 16.140 son potenciales a intentar suicidarse por el hostigamiento permanente, 22.885 a sufrir lesiones severas y 41.193 a faltar al colegio para evitar los "problemas".
El estudio fue realizado por 50 diarios de habla inglesa y de agencias de noticias en conjunto con el equipo de Srabstein, y de acuerdo a sus referencias en los últimos 10 años hubo 80 casos de muertes de chicos por bullying.
En Estados Unidos, la matanza en la Escuela Secundaria Columbine, en 1999, dio lugar a que el Ministerio de Educación y el Servicio Secreto hallaran que el 70 por ciento de los alumnos había sido hostigado u hostigador.
De esta manera, la escuela se convierte en una fuente de exclusión social debido a causas de acoso, lo cual no deja de ser una forma característica y extrema de violencia escolar, según indican los entendidos.
Ese "acoso escolar" es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros, detallaron.
Entre los tipos de acosos se destacan el bloqueo social, el hostigamiento, la manipulación social, la coacción, la exclusión social, la intimidación y las amenazas a la integridad física. EL ECO Digital
Ana Luna-Rosario Inza | Buenos Aires, lectora corresponsal | 26/05/2008 (LA VANGUARDIA)
Cuando hacía pocas semanas de la tragedia ocurrida en un colegio de Villa Gesell, en la que un chico de 17 años mató a un compañero de 18, el otro día, en Misiones, un adolescente de 15 años apuñaló y asesinó a otro, de 16, durante una discusión que mantuvieron cuando salían de la escuela.
La sucesión de episodios de violencia en las escuelas, ocurridos en las últimas dos semanas, no paró aquí. El pasado lunes, en San Isidro, una chica de 13 años fue golpeada por dos compañeras que le tendieron una emboscada cuando salía del colegio y, según los familiares de la víctima, "la atacaron por el hecho de ser linda".
Y todos estos hechos ocurrieron en la misma semana en la que un chico de 12 años atacó a una docente en una escuela de La Plata. El menor de edad fue suspendido por tres días y cambiado de turno en la escuela.
Esto es, simplemente una compilación de hechos publicados en los medios de comunicación argentinos (La Nación, Infobae, Crónica, etc). Son hechos que quizás no suceden a diario pero que sin duda instalan una problemática, una preocupación.
Sabemos que no son hechos exclusivos en nuestro país. Pero tal situación global no nos exime de su tratamiento, conmoción, y toma de conciencia por su significativa gravedad.
El conflicto, sin duda, está instalado en todos los niveles de la sociedad. Llega a ser incluso algo natural…El conflicto es positivo que exista, a fin de intercambiar opiniones; pero si ese conflicto desemboca en violencia, entonces ya se transforma en absolutamente negativo.
La violencia, lamentablemente no escapa a las zonas de la sociedad, económicas, o culturales. Y cuando irrumpe en las escuelas con perfiles irracionales en ese ámbito es motivo de tratamiento.
Si nos detenemos en el diagnóstico, en el motor, podemos analizar como origen desencadenante a la Sociedad, a los medios, a la familia, a la propia escuela. Una sociedad que admite impunidad, agresividad, protestas violentas, lenguajes indeseables, medios que no conocen los valores, excesiva mediatización de estos fenómenos, familias en crisis, que no consideran límites, permisibilidad, que todos pretenden ser jóvenes… Ante todo esto, la escuela no está capacitada para el tratamiento de estos fenómenos que se les instalan, que reciben. Y es que,, además, el el verdadero objetivo de la escuela es formar con una pedagogía acorde a los tiempos, con los limites de autoridad que conllevarán a la calidad educativa deseada.
¿Qué debes hacer la escuela?
En primer lugar, capacitar a sus agentes (docentes, directivos, supervisores, etc). Capacitarlos para la prevención y la resolución de los conflictos para que estos no sigan aumentando.
Trabajar conjuntamente escuela y familia: el compromiso es de todos.
Es preciso valorar el conflicto, ubicarlo. Los mayores tenemos que escuchar y comunicar. Nos llegan a menudo señales; es hora de atenderlas seriamente. Hay que acentuar, implementar y consensuar los códigos de convivencia, tender a instalar como método formativo la mediación escolar padres y docentes… ¡aprender actuando!
Si los conflictos son tratados entre pares, como una disciplina formativa escolar, seguramente, la mayoría, no escalarán porque se llegaría al ideal de que los mismos protagonistas resuelvan sus diferencias, luego de su tratamiento.
Una escuela que enseña desarrollando valores como la solidaridad, el respeto, la igualdad, etc, seguramente contribuirá a desterrar estos hechos de violencia escolar que nos golpean. Aunque la escuela sólo contribuirá desde su lugar…es preciso el esfuerzo y la actitud de todos los sectores: la familia, los medios, la sociedad, las instituciones, las organizaciones gubernamentales. Y, así, afirmar el orden social deseado.
Como lo expresó el Ministro de Educación Juan Carlos Tudesco en una entrevista reciente publicada en La Nación: "lo que debemos de evitar es que el conflicto termine en agresión, en querer eliminar al otro. por eso es muy importante que la escuela coloque la idea de aprender a vivir juntos como pilar fundamental de su trabajo. Hoy es más necesario que nunca". LA VANGUARDIA
Un estudio realizado por científicos estadounidenses y europeos indica que en Argentina hay 240.000 niños y adolescentes que sufrirían síndrome de bullying, cuyos riesgos son el ausentismo escolar, las lesiones graves, la fuga del hogar, el intento de suicidio y el abuso de alcohol, drogas y cigarrillo.
Este síndrome consiste en un acoso u hostigamiento escolar a través de cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre estudiantes de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.
Así, el estudio pone a las instituciones educativas en el centro de las miradas debido a que se convierten en el escenario donde millones de niños que están en plena etapa de formación de su personalidad se sienten marginados.
Estadísticamente a nivel mundial, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y en los patios de las escuelas y colegios cuando los niños y adolescentes se "distienden" en los recreos.
Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (10 y 13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.
En tanto, según los científicos norteamericanos y europeos, de los 240 mil argentinos, 16.140 son potenciales a intentar suicidarse por el hostigamiento permanente, 22.885 a sufrir lesiones severas y 41.193 a faltar al colegio para evitar los "problemas".
El estudio fue realizado por 50 diarios de habla inglesa y de agencias de noticias en conjunto con el equipo de Srabstein, y de acuerdo a sus referencias en los últimos 10 años hubo 80 casos de muertes de chicos por bullying.
En Estados Unidos, la matanza en la Escuela Secundaria Columbine, en 1999, dio lugar a que el Ministerio de Educación y el Servicio Secreto hallaran que el 70 por ciento de los alumnos había sido hostigado u hostigador.
De esta manera, la escuela se convierte en una fuente de exclusión social debido a causas de acoso, lo cual no deja de ser una forma característica y extrema de violencia escolar, según indican los entendidos.
Ese "acoso escolar" es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros, detallaron.
Entre los tipos de acosos se destacan el bloqueo social, el hostigamiento, la manipulación social, la coacción, la exclusión social, la intimidación y las amenazas a la integridad física. EL ECO Digital
Violencia en la escuela
La sociedad argentina – como todas las sociedades- debe trabajar para que los conflictos no terminenAna Luna-Rosario Inza | Buenos Aires, lectora corresponsal | 26/05/2008 (LA VANGUARDIA)
Cuando hacía pocas semanas de la tragedia ocurrida en un colegio de Villa Gesell, en la que un chico de 17 años mató a un compañero de 18, el otro día, en Misiones, un adolescente de 15 años apuñaló y asesinó a otro, de 16, durante una discusión que mantuvieron cuando salían de la escuela.
La sucesión de episodios de violencia en las escuelas, ocurridos en las últimas dos semanas, no paró aquí. El pasado lunes, en San Isidro, una chica de 13 años fue golpeada por dos compañeras que le tendieron una emboscada cuando salía del colegio y, según los familiares de la víctima, "la atacaron por el hecho de ser linda".
Y todos estos hechos ocurrieron en la misma semana en la que un chico de 12 años atacó a una docente en una escuela de La Plata. El menor de edad fue suspendido por tres días y cambiado de turno en la escuela.
Esto es, simplemente una compilación de hechos publicados en los medios de comunicación argentinos (La Nación, Infobae, Crónica, etc). Son hechos que quizás no suceden a diario pero que sin duda instalan una problemática, una preocupación.
Sabemos que no son hechos exclusivos en nuestro país. Pero tal situación global no nos exime de su tratamiento, conmoción, y toma de conciencia por su significativa gravedad.
El conflicto, sin duda, está instalado en todos los niveles de la sociedad. Llega a ser incluso algo natural…El conflicto es positivo que exista, a fin de intercambiar opiniones; pero si ese conflicto desemboca en violencia, entonces ya se transforma en absolutamente negativo.
La violencia, lamentablemente no escapa a las zonas de la sociedad, económicas, o culturales. Y cuando irrumpe en las escuelas con perfiles irracionales en ese ámbito es motivo de tratamiento.
Si nos detenemos en el diagnóstico, en el motor, podemos analizar como origen desencadenante a la Sociedad, a los medios, a la familia, a la propia escuela. Una sociedad que admite impunidad, agresividad, protestas violentas, lenguajes indeseables, medios que no conocen los valores, excesiva mediatización de estos fenómenos, familias en crisis, que no consideran límites, permisibilidad, que todos pretenden ser jóvenes… Ante todo esto, la escuela no está capacitada para el tratamiento de estos fenómenos que se les instalan, que reciben. Y es que,, además, el el verdadero objetivo de la escuela es formar con una pedagogía acorde a los tiempos, con los limites de autoridad que conllevarán a la calidad educativa deseada.
¿Qué debes hacer la escuela?
En primer lugar, capacitar a sus agentes (docentes, directivos, supervisores, etc). Capacitarlos para la prevención y la resolución de los conflictos para que estos no sigan aumentando.
Trabajar conjuntamente escuela y familia: el compromiso es de todos.
Es preciso valorar el conflicto, ubicarlo. Los mayores tenemos que escuchar y comunicar. Nos llegan a menudo señales; es hora de atenderlas seriamente. Hay que acentuar, implementar y consensuar los códigos de convivencia, tender a instalar como método formativo la mediación escolar padres y docentes… ¡aprender actuando!
Si los conflictos son tratados entre pares, como una disciplina formativa escolar, seguramente, la mayoría, no escalarán porque se llegaría al ideal de que los mismos protagonistas resuelvan sus diferencias, luego de su tratamiento.
Una escuela que enseña desarrollando valores como la solidaridad, el respeto, la igualdad, etc, seguramente contribuirá a desterrar estos hechos de violencia escolar que nos golpean. Aunque la escuela sólo contribuirá desde su lugar…es preciso el esfuerzo y la actitud de todos los sectores: la familia, los medios, la sociedad, las instituciones, las organizaciones gubernamentales. Y, así, afirmar el orden social deseado.
Como lo expresó el Ministro de Educación Juan Carlos Tudesco en una entrevista reciente publicada en La Nación: "lo que debemos de evitar es que el conflicto termine en agresión, en querer eliminar al otro. por eso es muy importante que la escuela coloque la idea de aprender a vivir juntos como pilar fundamental de su trabajo. Hoy es más necesario que nunca". LA VANGUARDIA






