IBIZA, V Conferencia Internacional sobre Vida Recreativa Nocturna, Drogas y Salud
El 30 por ciento de los estudiantes de Bachillerato van asiduamente a las discotecas, según un estudio realizado por el CEPCA de Eivissa
· El 90 por ciento son clientes habituales de los bares y pubs del ocio nocturno
·Pone en evidencia la permisividad de las discotecas con los menores
· Escaso éxito de las actividades de ocio alternativo propuestas por los Ayuntamientos. Sólo el 0,5% ha participado en alguna
· Los menores y la noche· Las preguntas que se hacen los chicos
ALBERTO FERRER 25 JUN 2008 SANTA EULÀRIA Ibiza (DIARIO IBIZA)
Ocho de cada diez chavales de 17 años de Eivissa han entrado alguna vez a una de las macrodiscotecas de la isla y, de hecho, una tercera parte de los encuestados son visitantes asiduos de estos establecimientos, según evidencia el último sondeo realizado por el Centro de Prevención de las Conductas Adictivas (Cepca), que presentó ayer su responsable, Alberto Villar, en el marco del V Conferencia Internacional sobre Vida Recreativa Nocturna, Drogas y Salud, que se celebra estos días en el Auditorio de Santa Eulària.
El estudio, realizado en los últimos tres meses entre 440 alumnos de segundo de Bachillerato de varios institutos de la isla, revela que sólo un 1,5% de los chicos que intentaron entrar en una discoteca no lo consiguieron, lo que pone en evidencia, según Villar, la falta de eficacia de los controles de acceso a estos locales. El altísimo porcentaje de menores que sí lograron entrar también debe servir de «reflexión» a las administraciones y a su capacidad para hacer cumplir la ley, que prohíbe la entrada a los menores y prevé fuertes multas para los propietarios de locales en los que se detecte la presencia de jóvenes que aún no han cumplido 18 años.
Villar también hizo hincapié en que «el 90% de los encuestados acuden a bares o pubs» de ambiente nocturno de las zonas turísticas. En invierno el porcentaje baja hasta el 60% y el de menores que van a alguna discoteca desciende hasta el 25%. Mientras, los intentos de los Ayuntamientos por potenciar el ocio alternativo -sin alcohol ni otras drogas- sólo consiguen atraer al 0,5 de los menores.
El responsable del Cepca comenta que los jóvenes sienten «fascinación» por la marcha de la isla en verano, que perciben como «un fenómeno que les es ajeno» y responsabilizan a este tipo de ocio «de los principales males» que sufre Eivissa. De hecho, para un 88% de los encuestados, la noche es culpable del aumento en el número de accidentes de tráfico, de la violencia callejera o del incremento de las urgencias hospitalarias y el 60% de los chicos consideran que las discotecas hacen crecer el consumo de drogas.
El estudio también se detiene en las motivaciones de los encuestados para ir a las discotecas. El 37% de los chicos acuden «por la fiesta», el 26% van «por el ambiente» y el 21% disfrutan «de la música y los dj´s». Villar resalta que les atrae la «desinhibición» que se vive en las discotecas y la «facilidad para hacer amigos» en este entorno. Aunque este estudio no se detiene en el uso de drogas por los encuestados, Villar recuerda que en el último barómetro del Cepca se evidenciaba que la población joven de las Pitiüses es la más precoz del Estado en la iniciación al consumo de drogas como el alcohol o el tabaco. Por eso considera curioso que los chicos «criminalicen un fenómeno en el que participan activamente».
Al 72% de los encuestados les parece que la imagen que se da de la isla en el exterior «no se corresponde con la realidad». El 59% de los chavales piensan que el descontrol, las drogas y el sexo son la principal motivación de los turistas que visitan Eivissa. Aunque también le ven ventajas: ocho de cada 10 encuestados consideran que las discotecas influyen mucho en el bienestar económico de la isla, y sólo el 40% apuestan por «promocionar el patrimonio cultural y natural de la isla».
El sondeo analiza la vinculación económica que mantienen los jóvenes con el negocio de la noche. Uno de cada cinco tienen familiares trabajando en alguno de estos establecimientos y la mitad de los chicos que trabajaron el verano pasado lo hicieron en este ramo. DI
Los menores y la noche
El 80 por ciento de adolescentes de 17 años han acudido en alguna ocasión a alguna de las macrodiscotecas de la isla de «forma ilegal» debido a que no son mayores de edad. Así lo afirmó ayer, ayer el director del Centro de Prevención de Conductas Adictivas, Alberto Villar, durante la segunda jornada de conferencias del congreso Internacional, Club Health 2008, que estos días se está celebrando en el Palacio de Congresos de la isla.
Este dato se desprende del estudio que el Cepca ha realizado durante este invierno en el que han participado «todos los estudiantes de 17 años de la isla». Según este informe, el 90 por ciento de adolescentes participa en la «oferta de pubs y bares de las zonas turísticas de la isla». En este sentido, el director del Cepca destacó que se «está permitiendo una situación ilegal y que por tanto, la industria y el mundo adulto pitiuso se deberían poner las pilas» para cambiar esta situación.
Alberto Villar destacó que el periodo estacional en el que «se vive de forma tan intensa la fiesta nocturna», está en relación con que los jóvenes de la isla se inicien más pronto en el consumo de algunas drogas. Mientras en el resto del país, los adolescentes empiezan a consumir alcohol en torno a los trece años, en Eivissa y Formentera lo hacen a los doce.
Doble visión
Durante este estudio, también se preguntó a los adolescentes de la isla sobre cuál era su visión sobre la noche de la isla.
Según Villar, el resultado ha sido «una sorprendente dualidad en la que nos hemos quedado un poco perplejos».
Por un lado, los jóvenes están en contra de la imagen que se proyecta de Eivissa y opinan que las instituciones deberían potenciar un turismo más relacionado con el patrimonio, la cultura y la gastronomía. Pero al mismo tiempo, «se sienten fascinados por el fenómeno de las grandes discotecas». Los jóvenes ven muy positivo que «gente de todo el mundo venga a Eivissa, porque les permite conocer a personas de diferentes culturas», aseguró.
Durante el estudio, el Cepca se encontró con un tercer problema en los menores de edad, además de acudir a las discotecas tempranamente y comenzar a consumir alcohol y cannabis antes que la media estatal, los jóvenes de la isla «relacionan el aumento de delincuencia, violencia y accidentes de tráfico con la oferta de ocio nocturno, pero ellos no creen que puedan verse implicados en estas situaciones de riesgo y peligro. Por este motivo, no ponen los medios para prevenir». Desde el Cepca aseguran que para cambiar esta forma de pensar, todos los ámbitos sociales deberían colaborar para prevenir en el consumo de drogas.
El centro de Prevención de conductas adictivas tiene previsto formar a los trabajadores del ocio nocturno «porque pensamos que es un buen elemento de colaboración para acercarnos al problema que supone el consumo de drogas».
El doctor del hospital australiano Royal Adelaide, David Caldicott, ha estudiado el fenómeno de la adulteración de las bebidas alcóholicas en las discotecas y asegura que este fenómeno es prácticamente inexistente. El estudio se realizó entre 2004 y 2006 con más de 3.000 pacientes que llegaron al hospital afirmando que alguien había adulterado su bebida. Según Caldicott, generalmente, eran individuos que habían bebido excesivamente y que «creían que realmente alguien les había puesto una droga ilegal porque habían bebido mucho y nunca antes habían estado tan borrachos».
El estudio concluye que de las 3.000 personas analizadas, el 60 por ciento sólo habían consumido alcohol, mientras que en el 40 por ciento restante se encontraron drogas, pero estas sustancias «no estaban relacionadas con el proceso de adulterar la bebida». De este 40 por ciento, «sólo cuatro pacientes» tenían en sangre GHB (Gamahidroxibutílico), una de las sustancias que se usa para adulterar las bebidas. Según Caldicott, de estas cuatro personas, tres reconocieron haber ingerido esta sustancia previamente por su propia voluntad, de manera que sólo una persona podría haber sufrido la adulteración.
Caldicott explicó que este proceso es «inexistente» y que sólo sucedía en antiguas civilizaciones y en la literatura. UH
El 30 por ciento de los estudiantes de Bachillerato van asiduamente a las discotecas, según un estudio realizado por el CEPCA de Eivissa
·Pone en evidencia la permisividad de las discotecas con los menores
· Escaso éxito de las actividades de ocio alternativo propuestas por los Ayuntamientos. Sólo el 0,5% ha participado en alguna
· Los menores y la noche· Las preguntas que se hacen los chicos
ALBERTO FERRER 25 JUN 2008 SANTA EULÀRIA Ibiza (DIARIO IBIZA)
Ocho de cada diez chavales de 17 años de Eivissa han entrado alguna vez a una de las macrodiscotecas de la isla y, de hecho, una tercera parte de los encuestados son visitantes asiduos de estos establecimientos, según evidencia el último sondeo realizado por el Centro de Prevención de las Conductas Adictivas (Cepca), que presentó ayer su responsable, Alberto Villar, en el marco del V Conferencia Internacional sobre Vida Recreativa Nocturna, Drogas y Salud, que se celebra estos días en el Auditorio de Santa Eulària.
El estudio, realizado en los últimos tres meses entre 440 alumnos de segundo de Bachillerato de varios institutos de la isla, revela que sólo un 1,5% de los chicos que intentaron entrar en una discoteca no lo consiguieron, lo que pone en evidencia, según Villar, la falta de eficacia de los controles de acceso a estos locales. El altísimo porcentaje de menores que sí lograron entrar también debe servir de «reflexión» a las administraciones y a su capacidad para hacer cumplir la ley, que prohíbe la entrada a los menores y prevé fuertes multas para los propietarios de locales en los que se detecte la presencia de jóvenes que aún no han cumplido 18 años.
Villar también hizo hincapié en que «el 90% de los encuestados acuden a bares o pubs» de ambiente nocturno de las zonas turísticas. En invierno el porcentaje baja hasta el 60% y el de menores que van a alguna discoteca desciende hasta el 25%. Mientras, los intentos de los Ayuntamientos por potenciar el ocio alternativo -sin alcohol ni otras drogas- sólo consiguen atraer al 0,5 de los menores.
El responsable del Cepca comenta que los jóvenes sienten «fascinación» por la marcha de la isla en verano, que perciben como «un fenómeno que les es ajeno» y responsabilizan a este tipo de ocio «de los principales males» que sufre Eivissa. De hecho, para un 88% de los encuestados, la noche es culpable del aumento en el número de accidentes de tráfico, de la violencia callejera o del incremento de las urgencias hospitalarias y el 60% de los chicos consideran que las discotecas hacen crecer el consumo de drogas.
El estudio también se detiene en las motivaciones de los encuestados para ir a las discotecas. El 37% de los chicos acuden «por la fiesta», el 26% van «por el ambiente» y el 21% disfrutan «de la música y los dj´s». Villar resalta que les atrae la «desinhibición» que se vive en las discotecas y la «facilidad para hacer amigos» en este entorno. Aunque este estudio no se detiene en el uso de drogas por los encuestados, Villar recuerda que en el último barómetro del Cepca se evidenciaba que la población joven de las Pitiüses es la más precoz del Estado en la iniciación al consumo de drogas como el alcohol o el tabaco. Por eso considera curioso que los chicos «criminalicen un fenómeno en el que participan activamente».
Al 72% de los encuestados les parece que la imagen que se da de la isla en el exterior «no se corresponde con la realidad». El 59% de los chavales piensan que el descontrol, las drogas y el sexo son la principal motivación de los turistas que visitan Eivissa. Aunque también le ven ventajas: ocho de cada 10 encuestados consideran que las discotecas influyen mucho en el bienestar económico de la isla, y sólo el 40% apuestan por «promocionar el patrimonio cultural y natural de la isla».
El sondeo analiza la vinculación económica que mantienen los jóvenes con el negocio de la noche. Uno de cada cinco tienen familiares trabajando en alguno de estos establecimientos y la mitad de los chicos que trabajaron el verano pasado lo hicieron en este ramo. DI
Los menores y la noche
ES PELIGROSA Es peligrosa
El 88 por ciento de jóvenes de 17 años creen que el ocio nocturno es responsable del aumento de la violencia, la siniestralidad en las carreteras y las urgencias hospitalarias.
Reclamo turístico
El 59 por ciento de los encuestados creen que los turistas vienen buscando descontrol, drogas y sexo. Sólo el 6 por ciento creen que la motivación sea el paisaje de las islas.
Da mala imagen
El 72 por ciento creen que las discotecas dan una imagen distorsionada de la isla.
Diversificar la imagen
El 40 por ciento de los encuestados creen que se tendría que potenciar el patrimonio en la promoción exterior de las Pitiüses.
Parientes en el negocio
El 20 por ciento de encuestados tienen familiares trabajando en establecimientos de ocio nocturno.
Trabajan de noche
La mitad de los menores que trabajaron el verano pasado lo hicieron en pubs, bares y discotecas.
Bienestar económico
Ocho de cada diez estudiantes creen que las discotecas son responsables del bienestar económico en la isla.
El 17 por ciento no han ido
El 17% de estudiantes de 17 años no han ido nunca a una discoteca y sólo el 4% no salen de noche.
Las preguntas que se hacen los chicos
La última encuesta del Cepca no ha sido diseñada por ninguno de sus expertos. El responsable del centro, Alberto Villar, explica que se formó un grupo de control con 12 adolescentes que formularon 88 preguntas, de las que se escogieron las significativas para realizarlas a los 440 jóvenes sondeados. Villar dice que, cuando se escogió a Eivissa para el congreso del Club Health, pensaron en un estudio distinto a los que habitualmente realiza el Cepca para presentarlo en esta cita internacional. Villar también repasó en la rueda de prensa posterior a su conferencia, que en los ocho años que cumple el Cepca se ha llegado a más de 18.000 familias a en las 30 ediciones que se han realizado de la escuela de padres. DIEl 80% de los jóvenes de 17 años ha ido alguna vez a las discotecas
ULTIMA HORA 25 JUN 2008 EIVISSA/IBIZAEl 80 por ciento de adolescentes de 17 años han acudido en alguna ocasión a alguna de las macrodiscotecas de la isla de «forma ilegal» debido a que no son mayores de edad. Así lo afirmó ayer, ayer el director del Centro de Prevención de Conductas Adictivas, Alberto Villar, durante la segunda jornada de conferencias del congreso Internacional, Club Health 2008, que estos días se está celebrando en el Palacio de Congresos de la isla.
Este dato se desprende del estudio que el Cepca ha realizado durante este invierno en el que han participado «todos los estudiantes de 17 años de la isla». Según este informe, el 90 por ciento de adolescentes participa en la «oferta de pubs y bares de las zonas turísticas de la isla». En este sentido, el director del Cepca destacó que se «está permitiendo una situación ilegal y que por tanto, la industria y el mundo adulto pitiuso se deberían poner las pilas» para cambiar esta situación.
Alberto Villar destacó que el periodo estacional en el que «se vive de forma tan intensa la fiesta nocturna», está en relación con que los jóvenes de la isla se inicien más pronto en el consumo de algunas drogas. Mientras en el resto del país, los adolescentes empiezan a consumir alcohol en torno a los trece años, en Eivissa y Formentera lo hacen a los doce.
Doble visión
Durante este estudio, también se preguntó a los adolescentes de la isla sobre cuál era su visión sobre la noche de la isla.
Según Villar, el resultado ha sido «una sorprendente dualidad en la que nos hemos quedado un poco perplejos».
Por un lado, los jóvenes están en contra de la imagen que se proyecta de Eivissa y opinan que las instituciones deberían potenciar un turismo más relacionado con el patrimonio, la cultura y la gastronomía. Pero al mismo tiempo, «se sienten fascinados por el fenómeno de las grandes discotecas». Los jóvenes ven muy positivo que «gente de todo el mundo venga a Eivissa, porque les permite conocer a personas de diferentes culturas», aseguró.
Durante el estudio, el Cepca se encontró con un tercer problema en los menores de edad, además de acudir a las discotecas tempranamente y comenzar a consumir alcohol y cannabis antes que la media estatal, los jóvenes de la isla «relacionan el aumento de delincuencia, violencia y accidentes de tráfico con la oferta de ocio nocturno, pero ellos no creen que puedan verse implicados en estas situaciones de riesgo y peligro. Por este motivo, no ponen los medios para prevenir». Desde el Cepca aseguran que para cambiar esta forma de pensar, todos los ámbitos sociales deberían colaborar para prevenir en el consumo de drogas.
El centro de Prevención de conductas adictivas tiene previsto formar a los trabajadores del ocio nocturno «porque pensamos que es un buen elemento de colaboración para acercarnos al problema que supone el consumo de drogas».
El doctor del hospital australiano Royal Adelaide, David Caldicott, ha estudiado el fenómeno de la adulteración de las bebidas alcóholicas en las discotecas y asegura que este fenómeno es prácticamente inexistente. El estudio se realizó entre 2004 y 2006 con más de 3.000 pacientes que llegaron al hospital afirmando que alguien había adulterado su bebida. Según Caldicott, generalmente, eran individuos que habían bebido excesivamente y que «creían que realmente alguien les había puesto una droga ilegal porque habían bebido mucho y nunca antes habían estado tan borrachos».
El estudio concluye que de las 3.000 personas analizadas, el 60 por ciento sólo habían consumido alcohol, mientras que en el 40 por ciento restante se encontraron drogas, pero estas sustancias «no estaban relacionadas con el proceso de adulterar la bebida». De este 40 por ciento, «sólo cuatro pacientes» tenían en sangre GHB (Gamahidroxibutílico), una de las sustancias que se usa para adulterar las bebidas. Según Caldicott, de estas cuatro personas, tres reconocieron haber ingerido esta sustancia previamente por su propia voluntad, de manera que sólo una persona podría haber sufrido la adulteración.
Caldicott explicó que este proceso es «inexistente» y que sólo sucedía en antiguas civilizaciones y en la literatura. UH

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