Para que algún día, «esto cambie, y quien levante la mano para pegar o insultar, la baje, al creer reconocer a Jokin en otro chico, en otra chica; y esta vez lo dejemos vivir» (Atwaters).
La esperanza, la denuncia y el compromiso deben ponerse en juego para crear una escuela y una sociedad que vivan en paz y sin excluidos.