El sindicato Anpe ha llevado este decálogo a la mesa sectorial de todas las comunidades autónomas y ha logrado que Madrid, Valencia, Andalucía, Asturias y Extremadura incorporen muchas de sus reivindicaciones a las normativas de convivencia
Decálogo de medidas para recuperar la autoridad los docentes e impongan sanciones con agilidad.
· Los profesores reclaman un aula de convivencia para alumnos conflictivos
G. Sánchez de la Nieta 20 JUL 2008 MADRID (GACETA DE LOS NEGOCIOS)
"Sólo llevamos dos meses de curso y, día tras día, estoy aguantando sus faltas de respeto. Come pipas en clase, se ríe en voz alta, interrumpe la clase con comentarios fuera de lugar y cuando le llamo la atención se enfrenta a mí de forma desafiante. El martes no pude más. Hizo un comentario ofensivo y le dije que saliera del aula y se presentara al Jefe de Estudios para darle el parte de incidencias. Se levantó, tiró la silla y me amenazó: 'Te vas a enterar, gilipollas’. Al día siguiente, a la salida de clase, me encontré con la madre y la hermana que, sin pedirme explicaciones del hecho, me insultaron, me empujaron, me agarraron del pelo y me propinaron una patada. Mi estado de ansiedad era tal que no podía casi respirar, no podía contener el llanto. Me recetaron ansiolíticos. La verdad es que estoy hundida. No sé si lograré superarlo, tengo miedo de volver a clase".
A pesar del extenso arranque de esta noticia, seguro que el lector ha llegado al final de las comillas. Son historias del día a día en las aulas de septiembre a junio, testimonios que han servido de guiones para películas de actualidad —véase Cobardes, de José Corbacho y Juan Cruz—, un asunto que se aborda en los libros de autoayuda, problemas que se cuentan con grandes titulares en periódicos de ámbito nacional. La pesadilla que se explica más arriba es el caso real de una maestra que marcó desesperada el teléfono del defensor del profesor, un servicio promovido por el sindicato Anpe para socorrer a estos profesionales en apuros.
El acoso escolar irrumpe con fuerza en los colegios y los profesores se sienten desprotegidos. Ante esta situación, el sindicato Anpe elaboró un decálogo con medidas dirigidas a que los docentes recuperen la autoridad ante sus alumnos. Entre ellas, destaca la necesidad de especificar, además de los derechos, los deberes de los alumnos en la normativa de convivencia escolar. "Actualmente, muchos reglamentos autonómicos están incorporando un listado de deberes. Antes era desproporcionado y parecía que los alumnos sólo tenían derechos", explica Carmen Guaita, portavoz de Anpe.
Por otra parte, proponen la creación de una comisión de disciplina que actúe rápidamente en situaciones de conflicto sin que tenga que mediar el consejo escolar. También reclaman la puesta en marcha de un aula de convivencia en todos los centros para que los alumnos que habitualmente rompen el ritmo de la clase, asistan durante una temporada a estas clases separadas del resto con una atención más personalizada.
El sindicato reivindica que el profesor sea considerado una autoridad pública en el ejercicio de su profesión. "Este aspecto ya está recogido en la Ley de la Función Pública —explica Guaita— pero queremos que se incluya en el borrador del Estatuto del Docente". El sindicato ha llevado este decálogo a la mesa sectorial de todas las comunidades autónomas y han logrado que Madrid, Valencia, Andalucía, Asturias y Extremadura incorporen muchas de sus reivindicaciones a las normativas de convivencia.
El decálogo
Deberes
Que se especifiquen las obligaciones de los alumnos además de los derechos.
Familias
Que se les pueda exigir más compromiso a los padres en su implicación en los colegios.
La mayoría
Que se anteponga el derecho de la mayoría a recibir una buena educación cuando hay un alumno que no deja dar clase.
Equipos de apoyo
Crear un equipo multidisciplinar en cada centro con profesionales que pueda dar respuesta a las situaciones de conflicto.
Sanciones
Que el profesor tenga capacidad de sancionar inmediatamente a un alumno sin necesidad de consultar a terceros.
Comisión
Que se ponga en marcha una comisión de disciplina que asuma la sanción y la corrección de las conductas mas graves.
Autoridad pública
Que los profesores sean considerados una autoridad pública en el ejercicio de su profesión, al igual que otros funcionarios.
Consecuencias
Que aquel alumno que tenga cualquier comportamiento conflictivo con alumnos o profesores sea siempre sancionado.
Cambio de centro
Que en el caso de conductas graves, sea el alumno acosador el que cambie de centro.
Delito
Que se modifique la ley del menor de forma que el acoso escolar se considere como delito. GACETA.es
Decálogo de medidas para recuperar la autoridad los docentes e impongan sanciones con agilidad.
- Que se especifiquen las obligaciones de los alumnos además de los derechos.
- Que se les pueda exigir más compromiso a los padres en su implicación en los colegios.
- Que se anteponga el derecho de la mayoría a recibir una buena educación cuando hay un alumno que no deja dar clase.
- Crear un equipo multidisciplinar en cada centro con profesionales que pueda dar respuesta a las situaciones de conflicto.
- Que el profesor tenga capacidad de sancionar inmediatamente a un alumno sin necesidad de consultar a terceros.
- Que se ponga en marcha una comisión de disciplina que asuma la sanción y la corrección de las conductas mas graves.
- Que los profesores sean considerados una autoridad pública en el ejercicio de su profesión, al igual que otros funcionarios.
- Que aquel alumno que tenga cualquier comportamiento conflictivo con alumnos o profesores sea siempre sancionado
- Que en el caso de conductas graves, sea el alumno acosador el que cambie de centro.
- Que se modifique la ley del menor de forma que el acoso escolar se considere como delito.
Los profesores gritan basta
El sindicato Anpe propone un decálogo de medidas para que los docentes recuperen la autoridad e impongan sanciones con agilidad.· Los profesores reclaman un aula de convivencia para alumnos conflictivos
G. Sánchez de la Nieta 20 JUL 2008 MADRID (GACETA DE LOS NEGOCIOS)
"Sólo llevamos dos meses de curso y, día tras día, estoy aguantando sus faltas de respeto. Come pipas en clase, se ríe en voz alta, interrumpe la clase con comentarios fuera de lugar y cuando le llamo la atención se enfrenta a mí de forma desafiante. El martes no pude más. Hizo un comentario ofensivo y le dije que saliera del aula y se presentara al Jefe de Estudios para darle el parte de incidencias. Se levantó, tiró la silla y me amenazó: 'Te vas a enterar, gilipollas’. Al día siguiente, a la salida de clase, me encontré con la madre y la hermana que, sin pedirme explicaciones del hecho, me insultaron, me empujaron, me agarraron del pelo y me propinaron una patada. Mi estado de ansiedad era tal que no podía casi respirar, no podía contener el llanto. Me recetaron ansiolíticos. La verdad es que estoy hundida. No sé si lograré superarlo, tengo miedo de volver a clase".
A pesar del extenso arranque de esta noticia, seguro que el lector ha llegado al final de las comillas. Son historias del día a día en las aulas de septiembre a junio, testimonios que han servido de guiones para películas de actualidad —véase Cobardes, de José Corbacho y Juan Cruz—, un asunto que se aborda en los libros de autoayuda, problemas que se cuentan con grandes titulares en periódicos de ámbito nacional. La pesadilla que se explica más arriba es el caso real de una maestra que marcó desesperada el teléfono del defensor del profesor, un servicio promovido por el sindicato Anpe para socorrer a estos profesionales en apuros.
El acoso escolar irrumpe con fuerza en los colegios y los profesores se sienten desprotegidos. Ante esta situación, el sindicato Anpe elaboró un decálogo con medidas dirigidas a que los docentes recuperen la autoridad ante sus alumnos. Entre ellas, destaca la necesidad de especificar, además de los derechos, los deberes de los alumnos en la normativa de convivencia escolar. "Actualmente, muchos reglamentos autonómicos están incorporando un listado de deberes. Antes era desproporcionado y parecía que los alumnos sólo tenían derechos", explica Carmen Guaita, portavoz de Anpe.
Por otra parte, proponen la creación de una comisión de disciplina que actúe rápidamente en situaciones de conflicto sin que tenga que mediar el consejo escolar. También reclaman la puesta en marcha de un aula de convivencia en todos los centros para que los alumnos que habitualmente rompen el ritmo de la clase, asistan durante una temporada a estas clases separadas del resto con una atención más personalizada.
El sindicato reivindica que el profesor sea considerado una autoridad pública en el ejercicio de su profesión. "Este aspecto ya está recogido en la Ley de la Función Pública —explica Guaita— pero queremos que se incluya en el borrador del Estatuto del Docente". El sindicato ha llevado este decálogo a la mesa sectorial de todas las comunidades autónomas y han logrado que Madrid, Valencia, Andalucía, Asturias y Extremadura incorporen muchas de sus reivindicaciones a las normativas de convivencia.
El decálogo
Deberes
Que se especifiquen las obligaciones de los alumnos además de los derechos.
Familias
Que se les pueda exigir más compromiso a los padres en su implicación en los colegios.
La mayoría
Que se anteponga el derecho de la mayoría a recibir una buena educación cuando hay un alumno que no deja dar clase.
Equipos de apoyo
Crear un equipo multidisciplinar en cada centro con profesionales que pueda dar respuesta a las situaciones de conflicto.
Sanciones
Que el profesor tenga capacidad de sancionar inmediatamente a un alumno sin necesidad de consultar a terceros.
Comisión
Que se ponga en marcha una comisión de disciplina que asuma la sanción y la corrección de las conductas mas graves.
Autoridad pública
Que los profesores sean considerados una autoridad pública en el ejercicio de su profesión, al igual que otros funcionarios.
Consecuencias
Que aquel alumno que tenga cualquier comportamiento conflictivo con alumnos o profesores sea siempre sancionado.
Cambio de centro
Que en el caso de conductas graves, sea el alumno acosador el que cambie de centro.
Delito
Que se modifique la ley del menor de forma que el acoso escolar se considere como delito. GACETA.es






