Una seropositiva de 13 años emociona a los asistentes a la apertura de la XVII Conferencia Internacional sobre Sida
La adolescente hondureña Keren Dunaway centra el debate de este congreso: cómo evitar la discriminación y ayudar a los países pobres
«Los niños queremos educación sexual»
· Más de 11.000 investigaciones se conocerán estos días
· La epidemia afecta a 33 millones de personas y mata a dos millones al año.
FERMÍN APEZTEGUÍA- 05 AGOSTO 2008 | DESDE MÉXICO (VOCENTO)
«Queremos participar y ser escuchados». «En esta etapa de la vida en la que estamos conociendo nuestros cuerpos y experimentando nuevos sentimientos, en que sentimos mariposas revoloteando en el estómago, es necesario que contemos con la información sobre nuestra sexualidad, sobre los cambios que ocurren en nuestro cuerpo y cómo lo estamos viviendo». Tiene sólo 13 años y una capacidad de lógica y razonamiento impropia de su edad. No es médico, investigadora, ni dirigente de nada más que de su propia existencia.
La niña, una hondureña llamada Keren Dunaway González, es noticia no por su desparpajo y prematura madurez, ni siquiera porque naciera con el virus del sida (VIH), que heredó de sus padres. Lo es porque el pasado domingo le tocó participar en la sesión inaugural de la conferencia mundial del sida, en México y se ha convertido desde entonces en emblema de los principales retos que afronta la enfermedad. La del sida no es sólo la lucha contra una de las más devastadoras patologías que ha tenido que enfrentar el ser humano. Es también el combate contra las desigualdades sociales que brotan de acontecimientos tan circunstanciales como haber nacido mujer, ser homosexual, residir en el Sur del planeta... vivir con el sida.
Más de 23.000 delegados llegados de todos los rincones del mundo acuden estos días en México al primer mundial del sida en un país latinoamericano. Acción Universal, ¡Ya!, el lema elegido para la ocasión, pretende llamar la atención sobre un temor que cada vez tiene menos de advertencia y más de realidad. El esfuerzo internacional por parar la epidemia de sida crece, pero la enfermedad se extiende a tal velocidad que los recursos disponibles resultan cada vez más insuficientes. Bailes regionales y mariachis pusieron el domingo la nota de color a una sesión inaugural marcada, a partes iguales, por las buenas palabras de los mandatarios políticos, llenas de promesas, y la reivindicación de los activistas.
Negociaciones
«Queremos que los gobiernos tomen en cuenta nuestra opinión y nuestras necesidades», dijo la pequeña hondureña, aparentemente tímida tras el estrado de oradores, pero muy clara en su mensaje. «Yo -habló en primera persona- tengo a mi mamá y a mi papá que también viven con el VIH. Mi papá está padeciendo enfermedades relacionadas con el sida (la última fase de la patología). Está ciego y en silla de ruedas y es muy difícil para mí verlo así». Sin embargo, resumió la joven militante , «sueño con un futuro con oportunidades para los más pobres y vulnerables, un futuro sin estigma ni discriminación».
Esa frase resume las dos grandes cuestiones sobre las que pivotarán los próximos cinco días de ponencias, charlas y negociaciones en la ciudad de México. Discriminación y dinero. Los grandes avances que se han dado contra el sida en apenas 25 años, sin comparación posible en la historia de la Medicina universal, se ven empañados, incluso podrían verse frenados, por el rechazo que sufren los afectados, tanto en los países del Norte como del Sur, y por la falta de fondos para detener la epidemia.
Dunaway no se refería a las menores oportunidades de todo tipo que tienen los infectados, sino a otro fenómeno emergente que se tratará estos días. Con el objetivo de frenar la expansión de la epidemia, algunos países han comenzado a dictar leyes que castigan la transmisión del VIH. ¿Debe penarse el contagio de una enfermedad? ¿En qué casos?
«Una oportunidad»
La lucha contra el sida se está convertido por otra parte en el motor de desarrollo de los estados con menos recursos. La idea que defienden Onusida y la Sociedad Internacional del Sida (IAS), promotora del congreso, es que poner los medios para frenar la más compleja de las infecciones que asuelan a la población mundial es también contribuir a paliar la pobreza. Porque afrontar la enfermedad no sólo requiere el envío de medicación, sino también la formación de profesionales, el desarrollo de sistemas de salud, vías de comunicación, recursos económicos...
«Muchos de nosotros queremos ser artistas, médicos, maestros, hasta casarnos y tener hijos. Yo quiero ser cantante», dijo la adolescente hondureña. «Lograr esas metas y sueños solo será posible cuando se nos den los cuidados y atención que necesitamos, cuando se nos asegure que tendremos siempre los medicamentos que necesitamos, cuando se nos acepte en los centros educativos y cuando se nos dé la oportunidad de crecer en un ambiente sin violencia, estigma y discriminación». VOCENTO
La niña hondureña Keren Dunaway tenía cinco años cuando sus padres usaron dibujos para explicarle que ambos portaban el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), y que por eso ella también lo tenía.
Ahora la pequeña de 12 años es una de las más prominentes activistas contra el sida en América Latina y una rareza en una región donde pocos niños desean romper el silencio por temor al rechazo y decir a sus compañeros de clase que tienen el VIH. Ella edita una revista infantil sobre el virus.
"Los niños y las niñas que viven con VIH estamos aquí y estamos creciendo con muchas metas", dijo Keren el domingo en la inauguración de la conferencia internacional sobre el sida, en la cual compartió el escenario con el presidente mexicano Felipe Calderón y el secretario general de la ONU Ban Ki-moon.
"Queremos ser artistas, maestros, médicos, hasta casarnos y tener hijos ... pero lograr estas metas sólo será posible cuando se nos dé la atención que necesitamos, cuando se nos asegure que tengamos los medicamentos que necesitamos, cuando se nos acepten en los espacios educativos", señaló.
Mientras tomaba aire para superar el nerviosismo de estar en la tribuna, Keren pronunció lo que fue a todas luces el discurso más imponente en la inauguración: las personalidades e invitados presentes celebraron varias veces con aplausos y silbidos sonoros sus breves pero emotivas palabras. La ovación de pie que le ofrecieron al concluir se prolongó incluso hasta después de que abandonó el escenario.
En una entrevista con The Associated Press días antes de la conferencia, Keren habló con soltura y conocimiento del virus que porta desde que nació, al tiempo que mostraba hoyuelos al sonreír y exponía los frenillos que lleva.
"Es como una bolita chiquita que tiene como puntos que está dentro de mí, como que está nadando dentro de mí", dijo entonces moviendo su puño mientras recordaba lo que le explicaron sus padres con dibujos hace mucho tiempo.
La franqueza de Keren sobre su condición de portadora del VIH ocurre mientras las víctimas del virus son cada vez más jóvenes.
El presidente mexicano señaló en la apertura que la lucha contra el sida ha sido difícil también por los mitos, la homofogia, los prejuicios y la discriminación que han hecho tanto daño social como el virus. "Nadie puede sentirse satisfecho" mientras el sida sigue afectando a millones de personas en el mundo, aseguró.
Calderón anunció así mismo que su gobierno decidió promover la introducción y comercialización de antirretrovirales en México con la eliminación del requisito que obligaba a las farmacéuticas a tener una planta en el país para realizar esas operaciones.
A nivel mundial, las personas de 15 a 24 años representaban en 2007 45% de la gente infectada con VIH, según el reporte 2008 de UNAIDS.
En Latinoamérica, 55.000 de las casi dos millones de personas infectadas tenían menos de 15 años. Una inmensa mayoría de ellas fueron infectadas por su madre. Sólo 36% de las mujeres embarazadas en la región reciben medicina para evitar la transmisión, aunque ello representa un aumento de 26% desde 2004.
Y mientras más de 60% de los adultos con VIH reciben medicamentos antirretrovirales en Latinoamérica, únicamente cerca de la tercera parte de los niños los reciben.
Expertos señalan que se ha dedicado menos investigación y financiamiento a medicamentos para niños con VIH, quienes requieren dosis más pequeñas y fármacos adicionales para mitigar la agresividad de los antirretrovirales.
Aun así, los niños nacidos con VIH esperan ansiosamente tener vidas largas.
"Existe toda una generación nueva de gente joven nacida con VIH que está alcanzando la edad adulta. Esto representa retos muy interesantes", dijo Nils Katsberg, director de UNICEF para América Latina y el Caribe.
"En esta etapa de la vida cuando estamos conociendo nuestros cuerpos y experimentando con nuevos sentimientos, cuando sentimos mariposas en el estómago es necesario que contemos con la información sobre la sexualidad y los cambios que están ocurriendo en nuestros cuerpos", dijo Keren el domingo a los asistentes a la conferencia.
No será fácil alentar a los niños con VIH para que hablen abiertamente de ello en Latinoamérica, donde hablar abiertamente de sexualidad es a menudo un tabú.
Cuando comenzó a ir a la escuela, los compañeros de clase de Keren rechazaban jugar con ella. Hablar abiertamente del VIH hizo toda la diferencia.
A los nueve años ella comenzó a acompañar a sus padres _fundadores de la fundación Llanto, Valor y Esfuerzo (Llaves) de apoyo a enfermos de sida_ a dar conferencias en escuelas. Ella ha visitado media decena de países para compartir su historia.
El año pasado, ella inició "Llavecitas", una versión infantil de una revista que publican sus padres. La fundación Llaves distribuye 10.000 copias cada dos meses en todo Honduras.
"Hay algunas veces que me divierto tanto que ni me acuerdo que tengo esto", agregó Keren.
A menudo, ella recibe correos electrónicos de otros niños con HIV que dicen estar preocupados sobre revelarle la verdad a sus amigos.
"Les digo que primero les expliquen sobre la enfermedad, cómo se transmite y cómo no se transmite, cómo y qué es, y después que les digan con confianza que la tienen, si quieren", afirmó. UNIVISION
“Los niños, jóvenes y adolescentes con VIH estamos creciendo y tenemos muchas metas y sueños. Algunos incluso queremos casarnos y tener hijos”, declaró Keren a una audiencia entregada. La joven activista vaticinó que todos sus deseos serán posibles cuando se les acepte en los centros educativos, se les administren los medicamentos necesarios y, sobre todo, cuando puedan crecer “en un ambiente sin violencia y estigma”.
A Keren le transmitió el VIH su padre, que lo pasó también a la madre de la niña. No obstante, ella se considera afortunada. “Muchos de nosotros somos huérfanos”, subrayó antes de añadir que su padre padece enfermedades asociadas al VIH y ya está “ciego y en silla de ruedas”.
La joven hondureña recalcó que los afectados por el VIH de su edad, como todos los adolescentes, están experimentando nuevos sentimientos. “Necesitamos información sobre nuestra sexualidad, queremos ser escuchados y que tengan en cuenta nuestra opinión para los asuntos que nos conciernen. Deseamos un futuro con oportunidades”, concluyó.
El testimonio de otra mujer, la camboyana Mony Pen, fue también un tirón de orejas a los actores involucrados en la lucha contra el VIH/sida. La joven, que en 2003 vio como su esposo fallecía de sida por no poder acceder a la terapia antirretroviral, se convirtió desde entonces en una destacada activista. Más allá de los tópicos habituales, Pen asoció el VIH/sida a la pobreza. “Todo esto debe parar”, dijo mientras hacía ponerse en pie a todo el auditorio. PUBLICO.es
ENTREVISTA
Keren Dunaway González es una niña hondureña de 13 años que tiene VIH, al igual que sus padres, Allan y Rosa. Para las estadísticas sería una más de los 1.200 niños que cada día se infectan, según datos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas contra el SIDA (ONUSIDA).
Pero Keren se ha convertido en una figura pública por su activismo para informar sobre esta enfermedad y la necesidad de ampliar el acceso a tratamiento del que gozan sólo el 6% de esos menores de edad.
En diálogo con BBC Mundo, Keren nos contó sobre su vida, su familia y la Fundación Llanto, Valor y Esfuerzo (Llaves), que fue creada por su familia para sensibilizar e informar sobre el VIH.
- ¿Cómo es tu vida diaria, qué haces?
Un día normal es ir a la escuela, estar con mis compañeros y al terminar me voy a la casa.
En algunas ocasiones trabajo en mi revista, "Llavecitas", una revista infantil para que los niños aprendan en forma divertida sobre VIH.
- ¿Cómo es la vida con tus compañeros de escuela?
Tenía un poco de temor al cambiar de escuela, ya que no sabía como contarles a mis compañeros porque yo siempre salía en los periódicos de mi país, siempre salía en los noticieros.
Primero les tuve confianza, luego les pregunté si sabían del tema y me dijeron que sí, que el año pasado les habían contado.
Entonces, ahí con confianza les dije. Y ahora me siento bien, ya estoy más relajada porque no tengo este sentimiento de decirles porque ya todos saben, porque soy pública al decirlo, porque me parece extraño estar con alguien que no sepa que tengo VIH.
- ¿Alguna vez sufriste discriminación por tener VIH?
- Dos veces. Cuando iba a entrar al kinder no me aceptaron en la escuela que me iban a poner. Entonces dijeron que sí, que sí me iban a aceptar pero con una condición: que estuviera en un rincón, sin jugar, sin estar con mis compañeros, sola completamente.
Entonces mis papás me cambiaron de escuela. En esa escuela, desde prekinder hasta primero estuvo bien, pero en segundo fue la otra (ocasión) que ya todos se enteraron que tenía VIH.
Un día nadie me quería ver, nadie me quería tocar, todos se iban cuando me acercaba, mi mejor amigo ya no me hablaba.
Entonces, yo le conté eso a mi mamá, yo no sabía por qué, y entonces mi mamá me explicó que tenía el VIH, hablaron con los directores y con los papás de mis compañeros, y ahí se arregló todo.
Y de segundo hasta sexto estuve maravilloso en la escuela, no tuve ningún problema, todos eran súper amigables, era una niña normal.
A veces me divierto tanto que ni me acuerdo que tengo el VIH/SIDA.
- ¿Que mensaje le darías tú a la gente que discrimina?
- Que no lo hagan, no saben cuánto nos duele, especialmente a los niños.
Que si alguien les hiciera eso se sentirían súper mal, como si su mamá ya no los quisiera tocar, como si se estuviera solo todo el tiempo. ¡Solo, imagínense!.
Que no lo hagan, que se informen y que nos ayuden
- ¿Cómo es la relación con tus papás?
- Tengo dos opciones. Seguir el trabajo de mi mamá y de mi papá, ser activista (...) y si no, quiero ser cantante
Keren Dunaway González
Con mi papá es una relación muy bonita, con mi mamá siempre hablamos, cada vez que llega del trabajo todos nos sentamos a la mesa, mi abuela, mi tía, mi mamá, mi papá y yo.
Mi papá está en silla de ruedas y ciego, y es súper, súper, súper difícil para mí verlo así, ya que ha estado de pie y con vista muchos años.
- ¿Cómo te ves tú en el futuro?
- Tengo dos opciones. Seguir el trabajo de mi mamá y de mi papá, ser activista, estar alrededor del mundo conociendo. Y si no voy a poder lograr eso, ya tengo la otra opción. Quiero ser cantante y estoy trabajando duro para lograr ese sueño.
- ¿Qué mensaje te gustaría darle a la gente de América Latina?
- Para la gente que no vive con VIH le quiero decir que no nos discriminen, que no saben cómo nos sentimos, que nos apoyen.
Y para la gente que vive con VIH que no se rindan, hay muchas personas apoyándonos, hay un millón o más personas en estas campañas y nos está ayudando bastante, y que nunca pierdan la fe. BBC
La adolescente hondureña Keren Dunaway centra el debate de este congreso: cómo evitar la discriminación y ayudar a los países pobres
![]() Keren defendió, en el Auditorio Nacional de México, un mundo sin violencia ni rechazo. / EFE |
· Más de 11.000 investigaciones se conocerán estos días
· La epidemia afecta a 33 millones de personas y mata a dos millones al año.
FERMÍN APEZTEGUÍA- 05 AGOSTO 2008 | DESDE MÉXICO (VOCENTO)
«Queremos participar y ser escuchados». «En esta etapa de la vida en la que estamos conociendo nuestros cuerpos y experimentando nuevos sentimientos, en que sentimos mariposas revoloteando en el estómago, es necesario que contemos con la información sobre nuestra sexualidad, sobre los cambios que ocurren en nuestro cuerpo y cómo lo estamos viviendo». Tiene sólo 13 años y una capacidad de lógica y razonamiento impropia de su edad. No es médico, investigadora, ni dirigente de nada más que de su propia existencia.
La niña, una hondureña llamada Keren Dunaway González, es noticia no por su desparpajo y prematura madurez, ni siquiera porque naciera con el virus del sida (VIH), que heredó de sus padres. Lo es porque el pasado domingo le tocó participar en la sesión inaugural de la conferencia mundial del sida, en México y se ha convertido desde entonces en emblema de los principales retos que afronta la enfermedad. La del sida no es sólo la lucha contra una de las más devastadoras patologías que ha tenido que enfrentar el ser humano. Es también el combate contra las desigualdades sociales que brotan de acontecimientos tan circunstanciales como haber nacido mujer, ser homosexual, residir en el Sur del planeta... vivir con el sida.
Más de 23.000 delegados llegados de todos los rincones del mundo acuden estos días en México al primer mundial del sida en un país latinoamericano. Acción Universal, ¡Ya!, el lema elegido para la ocasión, pretende llamar la atención sobre un temor que cada vez tiene menos de advertencia y más de realidad. El esfuerzo internacional por parar la epidemia de sida crece, pero la enfermedad se extiende a tal velocidad que los recursos disponibles resultan cada vez más insuficientes. Bailes regionales y mariachis pusieron el domingo la nota de color a una sesión inaugural marcada, a partes iguales, por las buenas palabras de los mandatarios políticos, llenas de promesas, y la reivindicación de los activistas.
Negociaciones
«Queremos que los gobiernos tomen en cuenta nuestra opinión y nuestras necesidades», dijo la pequeña hondureña, aparentemente tímida tras el estrado de oradores, pero muy clara en su mensaje. «Yo -habló en primera persona- tengo a mi mamá y a mi papá que también viven con el VIH. Mi papá está padeciendo enfermedades relacionadas con el sida (la última fase de la patología). Está ciego y en silla de ruedas y es muy difícil para mí verlo así». Sin embargo, resumió la joven militante , «sueño con un futuro con oportunidades para los más pobres y vulnerables, un futuro sin estigma ni discriminación».
Esa frase resume las dos grandes cuestiones sobre las que pivotarán los próximos cinco días de ponencias, charlas y negociaciones en la ciudad de México. Discriminación y dinero. Los grandes avances que se han dado contra el sida en apenas 25 años, sin comparación posible en la historia de la Medicina universal, se ven empañados, incluso podrían verse frenados, por el rechazo que sufren los afectados, tanto en los países del Norte como del Sur, y por la falta de fondos para detener la epidemia.
Dunaway no se refería a las menores oportunidades de todo tipo que tienen los infectados, sino a otro fenómeno emergente que se tratará estos días. Con el objetivo de frenar la expansión de la epidemia, algunos países han comenzado a dictar leyes que castigan la transmisión del VIH. ¿Debe penarse el contagio de una enfermedad? ¿En qué casos?
«Una oportunidad»
La lucha contra el sida se está convertido por otra parte en el motor de desarrollo de los estados con menos recursos. La idea que defienden Onusida y la Sociedad Internacional del Sida (IAS), promotora del congreso, es que poner los medios para frenar la más compleja de las infecciones que asuelan a la población mundial es también contribuir a paliar la pobreza. Porque afrontar la enfermedad no sólo requiere el envío de medicación, sino también la formación de profesionales, el desarrollo de sistemas de salud, vías de comunicación, recursos económicos...
«Muchos de nosotros queremos ser artistas, médicos, maestros, hasta casarnos y tener hijos. Yo quiero ser cantante», dijo la adolescente hondureña. «Lograr esas metas y sueños solo será posible cuando se nos den los cuidados y atención que necesitamos, cuando se nos asegure que tendremos siempre los medicamentos que necesitamos, cuando se nos acepte en los centros educativos y cuando se nos dé la oportunidad de crecer en un ambiente sin violencia, estigma y discriminación». VOCENTO
Niña de 12 años inaugura conferencia mundial sobre sida
MEXICO, 04 de Agosto de 2008 (AP)La niña hondureña Keren Dunaway tenía cinco años cuando sus padres usaron dibujos para explicarle que ambos portaban el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), y que por eso ella también lo tenía.
Ahora la pequeña de 12 años es una de las más prominentes activistas contra el sida en América Latina y una rareza en una región donde pocos niños desean romper el silencio por temor al rechazo y decir a sus compañeros de clase que tienen el VIH. Ella edita una revista infantil sobre el virus.
"Los niños y las niñas que viven con VIH estamos aquí y estamos creciendo con muchas metas", dijo Keren el domingo en la inauguración de la conferencia internacional sobre el sida, en la cual compartió el escenario con el presidente mexicano Felipe Calderón y el secretario general de la ONU Ban Ki-moon.
"Queremos ser artistas, maestros, médicos, hasta casarnos y tener hijos ... pero lograr estas metas sólo será posible cuando se nos dé la atención que necesitamos, cuando se nos asegure que tengamos los medicamentos que necesitamos, cuando se nos acepten en los espacios educativos", señaló.
Mientras tomaba aire para superar el nerviosismo de estar en la tribuna, Keren pronunció lo que fue a todas luces el discurso más imponente en la inauguración: las personalidades e invitados presentes celebraron varias veces con aplausos y silbidos sonoros sus breves pero emotivas palabras. La ovación de pie que le ofrecieron al concluir se prolongó incluso hasta después de que abandonó el escenario.
En una entrevista con The Associated Press días antes de la conferencia, Keren habló con soltura y conocimiento del virus que porta desde que nació, al tiempo que mostraba hoyuelos al sonreír y exponía los frenillos que lleva.
"Es como una bolita chiquita que tiene como puntos que está dentro de mí, como que está nadando dentro de mí", dijo entonces moviendo su puño mientras recordaba lo que le explicaron sus padres con dibujos hace mucho tiempo.
La franqueza de Keren sobre su condición de portadora del VIH ocurre mientras las víctimas del virus son cada vez más jóvenes.
El presidente mexicano señaló en la apertura que la lucha contra el sida ha sido difícil también por los mitos, la homofogia, los prejuicios y la discriminación que han hecho tanto daño social como el virus. "Nadie puede sentirse satisfecho" mientras el sida sigue afectando a millones de personas en el mundo, aseguró.
Calderón anunció así mismo que su gobierno decidió promover la introducción y comercialización de antirretrovirales en México con la eliminación del requisito que obligaba a las farmacéuticas a tener una planta en el país para realizar esas operaciones.
A nivel mundial, las personas de 15 a 24 años representaban en 2007 45% de la gente infectada con VIH, según el reporte 2008 de UNAIDS.
En Latinoamérica, 55.000 de las casi dos millones de personas infectadas tenían menos de 15 años. Una inmensa mayoría de ellas fueron infectadas por su madre. Sólo 36% de las mujeres embarazadas en la región reciben medicina para evitar la transmisión, aunque ello representa un aumento de 26% desde 2004.
Y mientras más de 60% de los adultos con VIH reciben medicamentos antirretrovirales en Latinoamérica, únicamente cerca de la tercera parte de los niños los reciben.
Expertos señalan que se ha dedicado menos investigación y financiamiento a medicamentos para niños con VIH, quienes requieren dosis más pequeñas y fármacos adicionales para mitigar la agresividad de los antirretrovirales.
Aun así, los niños nacidos con VIH esperan ansiosamente tener vidas largas.
"Existe toda una generación nueva de gente joven nacida con VIH que está alcanzando la edad adulta. Esto representa retos muy interesantes", dijo Nils Katsberg, director de UNICEF para América Latina y el Caribe.
"En esta etapa de la vida cuando estamos conociendo nuestros cuerpos y experimentando con nuevos sentimientos, cuando sentimos mariposas en el estómago es necesario que contemos con la información sobre la sexualidad y los cambios que están ocurriendo en nuestros cuerpos", dijo Keren el domingo a los asistentes a la conferencia.
No será fácil alentar a los niños con VIH para que hablen abiertamente de ello en Latinoamérica, donde hablar abiertamente de sexualidad es a menudo un tabú.
Cuando comenzó a ir a la escuela, los compañeros de clase de Keren rechazaban jugar con ella. Hablar abiertamente del VIH hizo toda la diferencia.
A los nueve años ella comenzó a acompañar a sus padres _fundadores de la fundación Llanto, Valor y Esfuerzo (Llaves) de apoyo a enfermos de sida_ a dar conferencias en escuelas. Ella ha visitado media decena de países para compartir su historia.
El año pasado, ella inició "Llavecitas", una versión infantil de una revista que publican sus padres. La fundación Llaves distribuye 10.000 copias cada dos meses en todo Honduras.
"Hay algunas veces que me divierto tanto que ni me acuerdo que tengo esto", agregó Keren.
A menudo, ella recibe correos electrónicos de otros niños con HIV que dicen estar preocupados sobre revelarle la verdad a sus amigos.
"Les digo que primero les expliquen sobre la enfermedad, cómo se transmite y cómo no se transmite, cómo y qué es, y después que les digan con confianza que la tienen, si quieren", afirmó. UNIVISION
“Los niños, jóvenes y adolescentes con VIH estamos creciendo y tenemos muchas metas y sueños. Algunos incluso queremos casarnos y tener hijos”, declaró Keren a una audiencia entregada. La joven activista vaticinó que todos sus deseos serán posibles cuando se les acepte en los centros educativos, se les administren los medicamentos necesarios y, sobre todo, cuando puedan crecer “en un ambiente sin violencia y estigma”.
A Keren le transmitió el VIH su padre, que lo pasó también a la madre de la niña. No obstante, ella se considera afortunada. “Muchos de nosotros somos huérfanos”, subrayó antes de añadir que su padre padece enfermedades asociadas al VIH y ya está “ciego y en silla de ruedas”.
La joven hondureña recalcó que los afectados por el VIH de su edad, como todos los adolescentes, están experimentando nuevos sentimientos. “Necesitamos información sobre nuestra sexualidad, queremos ser escuchados y que tengan en cuenta nuestra opinión para los asuntos que nos conciernen. Deseamos un futuro con oportunidades”, concluyó.
El testimonio de otra mujer, la camboyana Mony Pen, fue también un tirón de orejas a los actores involucrados en la lucha contra el VIH/sida. La joven, que en 2003 vio como su esposo fallecía de sida por no poder acceder a la terapia antirretroviral, se convirtió desde entonces en una destacada activista. Más allá de los tópicos habituales, Pen asoció el VIH/sida a la pobreza. “Todo esto debe parar”, dijo mientras hacía ponerse en pie a todo el auditorio. PUBLICO.es
ENTREVISTAKeren, un ejemplo de fortaleza
Patricia Mercado- 04 AGOSTo 2008- México (BBC)Keren Dunaway González es una niña hondureña de 13 años que tiene VIH, al igual que sus padres, Allan y Rosa. Para las estadísticas sería una más de los 1.200 niños que cada día se infectan, según datos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas contra el SIDA (ONUSIDA).
Pero Keren se ha convertido en una figura pública por su activismo para informar sobre esta enfermedad y la necesidad de ampliar el acceso a tratamiento del que gozan sólo el 6% de esos menores de edad.
En diálogo con BBC Mundo, Keren nos contó sobre su vida, su familia y la Fundación Llanto, Valor y Esfuerzo (Llaves), que fue creada por su familia para sensibilizar e informar sobre el VIH.
- ¿Cómo es tu vida diaria, qué haces?
Un día normal es ir a la escuela, estar con mis compañeros y al terminar me voy a la casa.
En algunas ocasiones trabajo en mi revista, "Llavecitas", una revista infantil para que los niños aprendan en forma divertida sobre VIH.
- ¿Cómo es la vida con tus compañeros de escuela?
Tenía un poco de temor al cambiar de escuela, ya que no sabía como contarles a mis compañeros porque yo siempre salía en los periódicos de mi país, siempre salía en los noticieros.
Primero les tuve confianza, luego les pregunté si sabían del tema y me dijeron que sí, que el año pasado les habían contado.
Entonces, ahí con confianza les dije. Y ahora me siento bien, ya estoy más relajada porque no tengo este sentimiento de decirles porque ya todos saben, porque soy pública al decirlo, porque me parece extraño estar con alguien que no sepa que tengo VIH.
- ¿Alguna vez sufriste discriminación por tener VIH?
- Dos veces. Cuando iba a entrar al kinder no me aceptaron en la escuela que me iban a poner. Entonces dijeron que sí, que sí me iban a aceptar pero con una condición: que estuviera en un rincón, sin jugar, sin estar con mis compañeros, sola completamente.
Entonces mis papás me cambiaron de escuela. En esa escuela, desde prekinder hasta primero estuvo bien, pero en segundo fue la otra (ocasión) que ya todos se enteraron que tenía VIH.
Un día nadie me quería ver, nadie me quería tocar, todos se iban cuando me acercaba, mi mejor amigo ya no me hablaba.
Entonces, yo le conté eso a mi mamá, yo no sabía por qué, y entonces mi mamá me explicó que tenía el VIH, hablaron con los directores y con los papás de mis compañeros, y ahí se arregló todo.
Y de segundo hasta sexto estuve maravilloso en la escuela, no tuve ningún problema, todos eran súper amigables, era una niña normal.
A veces me divierto tanto que ni me acuerdo que tengo el VIH/SIDA.
- ¿Que mensaje le darías tú a la gente que discrimina?
- Que no lo hagan, no saben cuánto nos duele, especialmente a los niños.
Que si alguien les hiciera eso se sentirían súper mal, como si su mamá ya no los quisiera tocar, como si se estuviera solo todo el tiempo. ¡Solo, imagínense!.
Que no lo hagan, que se informen y que nos ayuden
- ¿Cómo es la relación con tus papás?
- Tengo dos opciones. Seguir el trabajo de mi mamá y de mi papá, ser activista (...) y si no, quiero ser cantante
Keren Dunaway González
Con mi papá es una relación muy bonita, con mi mamá siempre hablamos, cada vez que llega del trabajo todos nos sentamos a la mesa, mi abuela, mi tía, mi mamá, mi papá y yo.
Mi papá está en silla de ruedas y ciego, y es súper, súper, súper difícil para mí verlo así, ya que ha estado de pie y con vista muchos años.
- ¿Cómo te ves tú en el futuro?
- Tengo dos opciones. Seguir el trabajo de mi mamá y de mi papá, ser activista, estar alrededor del mundo conociendo. Y si no voy a poder lograr eso, ya tengo la otra opción. Quiero ser cantante y estoy trabajando duro para lograr ese sueño.
- ¿Qué mensaje te gustaría darle a la gente de América Latina?
- Para la gente que no vive con VIH le quiero decir que no nos discriminen, que no saben cómo nos sentimos, que nos apoyen.
Y para la gente que vive con VIH que no se rindan, hay muchas personas apoyándonos, hay un millón o más personas en estas campañas y nos está ayudando bastante, y que nunca pierdan la fe. BBC







