Los expertos piden extremar las medidas de seguridad en las piscinas,
donde quince menores han muerto en lo que va de verano
COLPISA 10 AGOSTO 2008 MADRID
Los niños de entre uno y cuatro años son los más vulnerables a sufrir un accidente acuático. La inmensa mayoría de ellos ocurren en piscinas privadas y un 90% de los supervivientes tendrán que vivir con secuelas el resto de su vida. Según datos de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (DIA) y Cruz Roja, el número total de niños que mueren cada año en piscinas y depósitos de agua dulce en España supera los cien. Sólo en lo que va de verano se han ahogado más de quince menores, una cifra que ha encendido todas las alarmas.
Un informe elaborado por DIA indica que la causa de la mayoría de estos accidentes es la falta de vigilancia; unos pocos minutos son suficientes para que ocurra la tragedia. «Para un niño pequeño, el riesgo existe igual en dos palmos de agua o en ocho metros», advierte el presidente de esta asociación, Paco Canes, quien afirma que el número total de menores que mueren ahogados en piscinas cada año es similar a los que fallecen en las carreteras.
Todas las asociaciones denuncian la falta de datos actualizados sobre la materia. «Es incomprensible que no podamos saber cómo evoluciona la siniestralidad en este asunto», declara Canes. Esta insuficiencia estadística impide a organizaciones y autoridades valorar si el balance de este verano está siendo especialmente trágico, aunque para Carlos Urquía, responsable de campañas de prevención de Cruz Roja, las cifras no son lo principal: «Uno, dos o media docena deberían ser motivo suficiente para la reflexión».
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las cifras de ahogados en España son similares a las de otros países del entorno europeo. Sin embargo, las organizaciones de prevención de accidentes advierten sobre los riesgos inherentes al aumento de las piscinas privadas, que sitúan a España como el segundo país de Europa, detrás de Francia, que cuenta con más instalaciones de este tipo. En las piscinas de hoteles e instalaciones de ocio ocurren con más frecuencia estos accidentes por la relajación de los cuidadores.
Lesiones medulares
Por su parte, el Ministerio de Sanidad y Consumo llama la atención en sus recomendaciones y consejos sobre las lesiones medulares que se pueden producir por zambullidas. Desde este departamento se pide a los bañistas prudencia al lanzarse de cabeza a las piscinas, los ríos o el mar.
En años anteriores las lesiones medulares derivadas de zambullidas supusieron el 5% del total de afecciones de este tipo tratadas en España. El 90% de los pacientes eran adolescentes y niños de entre 15 y 25 años. Para evitar el peligro, las autoridades sanitarias recomiendan no lanzarse al agua en zonas desconocidas y evitar bucear en aguas turbias. En caso de producirse algún accidente, en previsión de un traslado, hay que inmovilizar el cuello del herido, evitar mover la columna y avisar a un profesional con la mayor rapidez. El Ministerio también recuerda las precauciones para evitar los cortes de digestión. La diferencia que se produce en verano entre la temperatura corporal, que puede rondar los 38 grados, y la temperatura del agua fría provoca que los vasos se cierren generando una falta de oxígeno que puede conducir a una pérdida de conciencia que en el agua puede resultar fatal. Los síntomas que indican uncorte de digestión son dolor de cabeza y visión borrosa. Para facilitar la aclimatación térmica, lo recomendable es esperar una hora y media para bañarse después de comer, ducharse y refrescar brazos y nuca antes de entrar en el agua.
En las piscinas, además, deben extremarse las precauciones higiénicas adicionales que impidan el contagio de infecciones, como otitis o conjuntivitis, así como usar calzado de goma para evitar infecciones cutáneas.
Preocupación
En cualquier caso, los expertos recuerdan que los accidentes son evitables con una serie de medidas de seguridad sencillas pero efectivas.
Responsabilidad. Todas las asociaciones coinciden en que la responsabilidad de padres y cuidadores es clave para prevenir accidentes.
Bajo vigilancia. Los menores deben permanecer vigilados todo el tiempo, procurando que no queden fuera del campo visual de su cuidador mientras estén en el agua. También se insiste en asegurarse de que los niños tengan flotadores o chalecos.
Aprender a nadar. Enseñar a nadar a los niños cuanto antes es otra de las medidas más repetidas. «El aprendizaje de la natación en las edades más tempranas evitaría muchas muertes, especialmente en piscinas particulares cuando el niño cae al agua y nadie se da cuenta», explica Carlos Urquía. En el caso de los recintos privados, se recomienda vallar y cerrar las piscinas más grandes y cubrir o vaciar las más pequeñas y las hinchables.
Ayuda de la tecnología. En los últimos años han aparecido en el mercado sensores subacuáticos y brazaletes de seguridad que indican cuándo el menor entra en contacto con el agua. Estos dispositivos envían una señal a un receptor que activa una alarma. «Cuantas más medidas de prevención coloquemos más minimizamos el riesgo», señala Urquía.
Técnicas de reanimación. Las autoridades recomiendan que las personas que dispongan de una piscina en casa, utilizada por niños, acudan a un curso especializado de RCP (reanimación boca a boca y masajes cardíacos). La asociación DIA insiste también en recordar a los menores que eviten los juegos peligrosos cerca del borde de la piscina y respeten las señales de seguridad de las instalaciones.
Mantenimiento. Es necesario que un profesional revise periódicamente la válvula de filtrado, así como medir el Ph y controlar los niveles de cloro al menos una vez por semana. COLPISA
Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA www.asociaciondia.es/
donde quince menores han muerto en lo que va de verano
Los niños de entre uno y cuatro años son los más vulnerables a sufrir un accidente acuático. La inmensa mayoría de ellos ocurren en piscinas privadas y un 90% de los supervivientes tendrán que vivir con secuelas el resto de su vida. Según datos de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (DIA) y Cruz Roja, el número total de niños que mueren cada año en piscinas y depósitos de agua dulce en España supera los cien. Sólo en lo que va de verano se han ahogado más de quince menores, una cifra que ha encendido todas las alarmas.
Un informe elaborado por DIA indica que la causa de la mayoría de estos accidentes es la falta de vigilancia; unos pocos minutos son suficientes para que ocurra la tragedia. «Para un niño pequeño, el riesgo existe igual en dos palmos de agua o en ocho metros», advierte el presidente de esta asociación, Paco Canes, quien afirma que el número total de menores que mueren ahogados en piscinas cada año es similar a los que fallecen en las carreteras.
Todas las asociaciones denuncian la falta de datos actualizados sobre la materia. «Es incomprensible que no podamos saber cómo evoluciona la siniestralidad en este asunto», declara Canes. Esta insuficiencia estadística impide a organizaciones y autoridades valorar si el balance de este verano está siendo especialmente trágico, aunque para Carlos Urquía, responsable de campañas de prevención de Cruz Roja, las cifras no son lo principal: «Uno, dos o media docena deberían ser motivo suficiente para la reflexión».
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las cifras de ahogados en España son similares a las de otros países del entorno europeo. Sin embargo, las organizaciones de prevención de accidentes advierten sobre los riesgos inherentes al aumento de las piscinas privadas, que sitúan a España como el segundo país de Europa, detrás de Francia, que cuenta con más instalaciones de este tipo. En las piscinas de hoteles e instalaciones de ocio ocurren con más frecuencia estos accidentes por la relajación de los cuidadores.
Lesiones medulares
Por su parte, el Ministerio de Sanidad y Consumo llama la atención en sus recomendaciones y consejos sobre las lesiones medulares que se pueden producir por zambullidas. Desde este departamento se pide a los bañistas prudencia al lanzarse de cabeza a las piscinas, los ríos o el mar.
En años anteriores las lesiones medulares derivadas de zambullidas supusieron el 5% del total de afecciones de este tipo tratadas en España. El 90% de los pacientes eran adolescentes y niños de entre 15 y 25 años. Para evitar el peligro, las autoridades sanitarias recomiendan no lanzarse al agua en zonas desconocidas y evitar bucear en aguas turbias. En caso de producirse algún accidente, en previsión de un traslado, hay que inmovilizar el cuello del herido, evitar mover la columna y avisar a un profesional con la mayor rapidez. El Ministerio también recuerda las precauciones para evitar los cortes de digestión. La diferencia que se produce en verano entre la temperatura corporal, que puede rondar los 38 grados, y la temperatura del agua fría provoca que los vasos se cierren generando una falta de oxígeno que puede conducir a una pérdida de conciencia que en el agua puede resultar fatal. Los síntomas que indican uncorte de digestión son dolor de cabeza y visión borrosa. Para facilitar la aclimatación térmica, lo recomendable es esperar una hora y media para bañarse después de comer, ducharse y refrescar brazos y nuca antes de entrar en el agua.
En las piscinas, además, deben extremarse las precauciones higiénicas adicionales que impidan el contagio de infecciones, como otitis o conjuntivitis, así como usar calzado de goma para evitar infecciones cutáneas.
Preocupación
En cualquier caso, los expertos recuerdan que los accidentes son evitables con una serie de medidas de seguridad sencillas pero efectivas.
Responsabilidad. Todas las asociaciones coinciden en que la responsabilidad de padres y cuidadores es clave para prevenir accidentes.
Bajo vigilancia. Los menores deben permanecer vigilados todo el tiempo, procurando que no queden fuera del campo visual de su cuidador mientras estén en el agua. También se insiste en asegurarse de que los niños tengan flotadores o chalecos.
Aprender a nadar. Enseñar a nadar a los niños cuanto antes es otra de las medidas más repetidas. «El aprendizaje de la natación en las edades más tempranas evitaría muchas muertes, especialmente en piscinas particulares cuando el niño cae al agua y nadie se da cuenta», explica Carlos Urquía. En el caso de los recintos privados, se recomienda vallar y cerrar las piscinas más grandes y cubrir o vaciar las más pequeñas y las hinchables.
Ayuda de la tecnología. En los últimos años han aparecido en el mercado sensores subacuáticos y brazaletes de seguridad que indican cuándo el menor entra en contacto con el agua. Estos dispositivos envían una señal a un receptor que activa una alarma. «Cuantas más medidas de prevención coloquemos más minimizamos el riesgo», señala Urquía.
Técnicas de reanimación. Las autoridades recomiendan que las personas que dispongan de una piscina en casa, utilizada por niños, acudan a un curso especializado de RCP (reanimación boca a boca y masajes cardíacos). La asociación DIA insiste también en recordar a los menores que eviten los juegos peligrosos cerca del borde de la piscina y respeten las señales de seguridad de las instalaciones.
Mantenimiento. Es necesario que un profesional revise periódicamente la válvula de filtrado, así como medir el Ph y controlar los niveles de cloro al menos una vez por semana. COLPISA
Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA www.asociaciondia.es/






